Pseudociencias e izquierdas

Estuve leyendo este artículo titulado Diez absurdas teorías pseudocientíficas defendidas por políticos españoles y me sonrosa encontrar tantos políticos con los que, en otro orden de cosas, coincido, así que me ha dado por buscar una explicación (que ya tenía, es solo una forma de hablar) para justificar el mayor número de «progresistas» con este tipo de confusiones no solo mentales, sino metodológicas.

En detalle, pero poco explicitado, estaba insinuada esta relación cuando escribí sobre la Crisis del pensamiento racional, así como en otras ocasiones, como acerca de un supuesto Taller de Conexión Quantica Espiritual Colectiva (¡ahí es nada!). El New Age campa por los montes del progresismo hasta hacerme enfrentarme con más de un amigo, que, por metodológico, me acusa de pedante o de dogmático. Lo que no deja de ser una argumentación inargumentativa, básicamente una falacia.

Pero, ¿por qué este tipo de pseudociencias se da más entre gente «de izquierdas»?

Sin entrar en consideraciones sobre la pertinencia de seguir utilizando esta clasificación tan obsoleta, esa etiqueta «de izquierdas» como si realmente aún hoy tuviese algún sentido, sí voy a hablar de conservadores/tradicionalistas/derechas o progresistas/rupturistas/izquierdas. Sabiendo, sí, sabiendo, que es una simplificación a binario de algo que dista mucho de serlo.

Lo «conservador» en occidente ha estado abiertamente vinculado a lo religioso, al cristianismo, de ahí que sus programas políticos e incluso los nombres de sus partidos suelen llevar el adjetivo «cristiano». Las democracias cristianas de los pueblos germánicos dan fe de ello.

Lo «progresista», en contra, siempre en contra, ha estado vinculado a cierto laicismo, a cierta idea de alejamiento del hecho religioso, del pensamiento irracional necesario para sustentar la existencia de ser(es) y hecho(s) meta-racionales, por decirlo así.

Pero este alejamiento ha llevado a cierta sensación de orfandad, a cierta incomodidad con respecto a asumir que el mundo no es comprensible y que no hay un dios que me lo haga fácil ni una virgencita a la que rezar para pedirle imposibles.

Aquí está, sin duda, el quiz de la cuestión: un ser humano de izquierdas también quiere soluciones milagrosas, también quiere que el mundo tenga una razón, también quiere certezas… así que las inventa o las crea para creerlas. Eso sí, reniega del pensamiento que propone el tradicionalista sustentando ideas como que una vela en un altar me curará el Alzheimer o hará que mi hija encuentre trabajo. Sin embargo, está dispuesto a pensar que la memoria de las moléculas del agua (sic) me curarán un cáncer o mi energía positiva hará que mi hermana encuentre novio.

Es evidente el paralelismo, pero este último, superada la irracionalidad religiosa desde los tiempos de la Ilustración hasta hoy, pasando por un radical Nietzsche y por un tremendo existencialismo Sartriano, es mucho más peligroso pues utiliza aquello que ha costado tanto elevar a método, que es la ciencia.

La utiliza desvirtuándola, eliminando su metodología (que es la base) y quedándose con su palabrería, que es vacua sin lo previo. Y esta es la razón por la que me incendio, enciendo, cuando alguien hace defensa de las pseudociencias: porque atenta contra el pensamiento racional y da un voto de valor a lo irracional, retrotrayéndonos a esos oscuros tiempos feudales pre-volterianos. Si lo irracional no necesita otra prueba que lo que a mí me venga en gana… igual es válido rezar a una virgencita para encontrar trabajo, de ahí que hasta una ministra lo haya llegado a sugerir en su demencial visión de su papel político. Pero eso es del otro lado, de «la derecha» y con estos casi no tengo el suficiente trato como para calentarme.

Así que espero atemperarme y tomarme con calma lo que viene este curso, pues parece que el irracionalismo sigue aumentando, necesitando cada día más adeptos, con un proselitismo campante en «ambos lados» del espectro político que se pasan el espectro electromagnético por el arco voltaico…

Calm down
calm down
keep calm
keep calm


Yo de ti

yodeti

yo de ti
yo tuyo
yo mío
yo ni tuyo ni mío
yo libre
yo libro
yo yo
yo yo yo
yo yo yo yo yo
yo para ti
yo con ti go
yo go lejos
yo yo go
yo y yo
yo de yo
tú de yo
tú tú
tú tú tú
tú tururú
tutú
tutsi
tú sí
tú sí que sí
tú de mí
tú para mí
tú tuyo
tú mío
tú tuyo y mío
tú tuya y mía
tú mía
tú tuya
tú ni tuya ni mía’
tú libre
tú libro
tú con mi go
go go go
go go go
go go go
como locos
go tú y yo.

(‘ corresponde a un verso de un poema de Agustín García Calvo que conocí vía Amancio Prada)

sacabala(s)

Me parece muy gracioso encontrarme entradas como estas en el diccionario de la RAE, especialmente por el hecho de que estén casi duplicadas, salvo por la s final que podría indicar un simple y sencillo plural, pero no, no es así en este caso:

sacabala. 1. f. Especie de pinzas que usaban los cirujanos para sacar una bala de dentro de la herida.

sacabala

sacabalas. 1. m. Sacatrapos más resistente que los ordinarios, usado para sacar la bala del ánima de las escopetas y fusiles lisos cargados por la boca. 2. m. Mil. Instrumento de hierro, de forma varia, que, sujeto en el extremo de un asta, sirve para extraer los proyectiles ojivales del ánima de los cañones rayados que se cargan por la boca.

Clases de Tango de Carmen de la Rosa

Cartel Clases Carmen de la Rosa Tango
(Fotografía de @Elena Eslava)

Empiezo el curso haciendo este cartelito para Carmen de la Rosa, mi querida Carmen, quien pone en marcha las clases que va a proponer este ciclo de 2015-2016.

En breve, la información más actualizada estará en la web de la Asociación Cultural Clave 53. Esto será lo que me toque hacer estos días… y voy con retraso. ¡Demasiadas vacaciones! 😉

Salir del almario

1bandera-gay

Mi pequeño homenaje a unos días muy especiales:

Salir del almario

Según la vigésimo tercera edición del diccionario de la lengua española:

almario 2. m. cult. Lugar donde reside el alma.

Así que serán fechas para dejar que el alma vague libre por el imperio de la materia y los sentidos, por el océano carnal de las tentaciones, por la vida oxidándose a un ritmo inexorable.

Disfrutar del hecho de tener un alma que puede salir de su lugar de residencia habitual, quizá, por ausencia de aire acondicionado.

Disfrutar
Frutar

Y a vivir que son tres días (y dos llueve).

Sin sustancias químicas

Leo en un artículo publicado en el muro de alguno de mis conocidos de FB esta soberana sandez:

Suena como un cuento de hadas pero la realidad es otra. Con este truco se puede construir un pequeño refrigerador sin electricidad o sustancias químicas.

Y entonces imagino un aparato absolutamente abstracto, construido en la mente, con geometría euclidiana, con razón pura…

Pero no. Resulta que usa:

  • 2 macetas de arcilla (= Sustancia química / mezcla) de tamaños diferentes
  • Arena (= Sustancia química, en el más puro de los casos, óxido silícico, pero supongo que también será mezcla)
  • Cinta pegante (jo… sustancias químicas por todas partes… en la cinta y en lo «pegante»)
  • 1 de riego con agua fría (= H2O que es una molécula formada por un par de elementos… químicos!!!!!, suponiendo que no contenga nada más… lo que es inviable, BTW)
  • 1 tapa que encaja en el bote pequeño de arcilla (tapa que también es de algún material… así que también tiene sustancias químicas)
  • 1 paño de cocina (igual que en el caso anterior)

Pero la tontería continúa:

Con las dos macetas se hace un recipiente que deja entre ellas hueco donde introducir arena… y enfriarla con agua FRÍA… que se ha enfriado… ¿cómo? JAJAJAJA… esto es ya el colmo de la estupidez, sobre todo por la forma en la que se pretende «vender» ese maravilloso aparatito inmanejable que, por último, sería terrible pues requeriría un despilfarro de energía para su fabricación teniendo en cuenta la minúscula capacidad que proporciona.

Por si eso hubiera sido insuficiente… leen los resultados con un termómetro… eléctrico!!!!!

Jo… entre la crisis del pensamiento racional y la tontería simple y absoluta. No sé, pero es como para reírse, por no llorar.

Discurso de Graduación para 21 Poetas Sin Ánimo de Título

No sé cómo se escribe un discurso de una graduación.

Esta frase me recuerda el inicio de un libro de e.e.cummings titulado “yo, seis noconferencias”:

Permítanme advertirles – dice cummings – cordialmente de que no tengo ni la más remota intención de hacerme pasar por un conferenciante. Dar conferencias es supuestamente una forma de enseñar, y supuestamente un profesor es alguien que sabe. Yo nunca supe, y sigo sin saber. Lo que siempre me ha fascinado no ha sido tanto enseñar como aprender…

Y en ese discurso me inscribo, en el de la voluntad de aprender como hasta ahora de poetas sin ánimo de título. A los que hoy, vamos a titular.

No tienen ánimo de título pero no significa en ningún momento ni por ninguna razón que no tengan ánimo. Han demostrado hasta ahora un ánimo bárbaro, caníbal, un ánimo férreo, un ánimo … animado, incluso. Pero ánimo por ser poetas, por vivir siendo poetas, por pelear a la contra, como diría Bukowski, en un mundo que fomenta lo prosaico y lo seguro, ánimo, diríamos, por ser poetas sin ánimo de título, sin demanda de reconocimiento externo, sabiendo que ese es un lugar en el que es fácil perderse.

Hasta hoy, son poetas sin título de tal. Intrusos del verso libre, podríamos decir. Son poetas del juego, del filo del cuchillo, de la inestabilidad, de la búsqueda constante, de la experimentación, de la creación (nunca ex-nihilo), poetas del futuro, que no desdeñan el pasado. Son, sobre todo, poetas humanos, humanos, humanos, humanos, poetas humildes. Y esta humildad es la que me parece más destacable.

humildad. (Del lat. humil?tas, -?tis). 1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Humildad en tanto modestia: cualidad de humilde, falta de engreimiento o de vanidad. Humildad frente a soberbia, frente a esa presunción de omnisciencia que paraliza cualquier posibilidad de aprender nada nuevo pues se da por supuesto que ya se conoce. Humildad humana que trata con equidad a los semejantes, a poetas y otros seres vivos que van saliendo adelante por el mundo, por la vida. Humildad sincera, callada, que guarda la voz para alzarla en forma de poema.

modestia. (Del lat. modest?a). 1. f. Virtud que modera, templa y regla las acciones externas, conteniendo al hombre en los límites de su estado, según lo conveniente a él. 2. f. Cualidad de humilde, falta de engreimiento o de vanidad. 3. f. Pobreza, escasez de medios, recursos, bienes, etc.

Y así vuelvo a encontrarme con el deseo de seguir viviendo como lo hago, defendiendo talleres de escritura en los que aprender, de aquellas personas que se acercan, con inquietud, con esa callada sinceridad, a formarse como poetas, como si eso fuese posible, como si yo pudiese ayudarles…

Hoy vamos a burlarnos de esa vanidad con un poco de ironía, presentando esta ceremonia de graduación a partir de la cual los poetas de ayer serán poetas mañana, pero poetas titulados, poetas que poseen un renombre o distintivo con que se conoce a alguien por sus cualidades o sus acciones en el ámbito académico.

Nos reímos del renombre, pues les vale con el nombre
Nos reímos de la distinción, pues son tan distintos que cada uno es único
Nos reímos del reconocimiento, pues buscan el conocimiento
Nos reímos de las cualidades, pues se trata de poemas
Nos reímos de la academia, pues es para lo único que sirve en poesía.

Veintiuna personas, veintiuno por ciento (RAE)

El numeral uno, una se apocopa en la forma un únicamente cuando antecede a sustantivos masculinos: un libro, un coche; o a sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica: un águila, un alma, un hacha; pero no se apocopa nunca cuando antecede a sustantivos femeninos que no comienzan por /a/ tónica: una amapola, una mujer, una novela.

Consecuentemente, todos los numerales compuestos que contienen el numeral simple uno, una se comportan de la misma manera y solo se apocopan ante sustantivos masculinos y ante sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica. Por lo tanto, igual que decimos una mujer, una amapola, debemos decir veintiuna mujeres, treinta y una amapolas (y no veintiún mujeres, treinta y un amapolas). Asimismo, debe decirse uno por ciento, veintiuno por ciento, treinta y uno por ciento (y no un por ciento, veintiún por ciento, treinta y un por ciento), ya que el numeral uno, una solo se apocopa ante determinado tipo de sustantivos, y por es una preposición.

Son 21 poetas sin ánimo de título
divididos arbitrariamente en 3 promociones
asociadas arbitrariamente a 3 poéticas
asociadas arbitrariamente

Son 21 poetas
Son 21 persona maravillosas
Son:
Alejandro Gallego, Ana Gesteiro, Carmen Cruz, Carmen Garrido, Diana Córdoba, Dolores Vallejo, Ernesto Pentón, Eva Obregón, José Luis González, Juan Carlos Orella, Juan Carlos Ortega, Laura Moya, Mónica Saad, Nines Cuenca, Raquel G. Figueiras, Sara Valverde, Sheila Reyes, Susana Recover, Tanja Ulbrich, Vera Moreno, Vicente Navarro-Abad

Esto no es una broma