La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine

Este manifiesto, que leí en formato físico durante mis vacaciones de verano, creí que estaba escrito por y para mí. Lo tenía que haber leído hace más de 4 décadas, pues pareciera que mi vida entera se rige por lo que está escrito en este pequeño librito de menos de 200 páginas llenas de sabiduría.

Las citas eran tan maravillosas como el texto que acompañaban, como esta de Montaigne, a quien he querido conocer más en profundidad a raíz de este libro.

Humilde, Ordine no deja de mostrar que no es el primero en pensar así, refiriéndonos a los clásicos pensadores griegos, entre otros, como en el caso de Aristóteles, padre de la lógica:

ARISTÓTELES: EL SABER CARECE DE UTILIDAD PRACTICA

También la cultura debe ser preservada de la fuerza corrosiva del dinero y el beneficio. Aristóteles ha escrito páginas importantes sobre el valor intrínseco del saber en su Metafísica. Es mérito suyo haber formulado con claridad la idea de que el conocimiento en los grados más altos no constituye «una ciencia productiva». Y que los seres humanos «comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración». Precisamente el estupor ante aquellos «fenómenos sorprendentes más comunes» los estimuló a emprender la quête. Y por lo tanto si es cierto que los hombres «filosofaron para huir de la ignorancia, es claro que buscaban el saber en vista del conocimiento, y no por alguna utilidad»:

«Es, pues, evidente que no la buscamos [esta ciencia] por ninguna otra utilidad sino que, así como llamamos hombre libre al que es para sí mismo y no para otro, así consideramos a ésta como la única ciencia libre, pues esta sola es para sí misma».

En esta libertad de la filosofía, caracterizada por el rechazo a ser esclava de lo útil, se funda la divinitas de los seres humanos («Por eso también su posesión podría con justicia ser considerada impropia del hombre»).

Alza la voz el manifiesto contra los utilitaristas, los pragmáticos, los eficaces, reivindicando la literatura más ambiciosa, esa que no persigue fama o dinero, esa que no alimenta el ego.

«EL CONOCIMIENTO ES UNA RIQUEZA QUE SE PUEDE TRANSMITIR SIN EMPOBRECERSE»

En los próximos años habrá que esforzarse para salvar de esta deriva utilitarista no sólo la ciencia, la escuela y la universidad, sino también todo lo que llamamos cultura. Habrá que resistir a la disolución programada de la enseñanza, de la investigación científica, de los clásicos y de los bienes culturales. Porque sabotear la cultura y la enseñanza significa sabotear el futuro de la humanidad. Hace algún tiempo tuve ocasión de leer una frase simple, pero muy significativa, inscrita en el tablón de anuncios de una biblioteca de manuscritos en un perdido oasis del Sahara: «El conocimiento es una riqueza que se puede transmitir sin empobrecerse». Sólo el saber —poniendo en cuestión los paradigmas dominantes del beneficio— puede ser compartido sin empobrecer. Al contrario, enriqueciendo a quien lo transmite y a quien lo recibe.

Son todo joyas. Cualquier fragmento del libro es digno de ser subrayado, apuntado, memorizado. Cada día más. En estos tiempos algo estultos donde la IA ha acabado de poner el último clavo en un ataúd que venía preparándose desde hace décadas.

Hoy mi optimismo no está por las nubes.

¡Qué maravilla de libro! ¡Qué ganas de compartirlo!

Tantas personas queridas con quienes comparto este manifiesto como si fuesen parte de mi ser, como si me ayudasen a conformarme, no en el sentido de Reducirse, sujetarse voluntariamente a hacer o sufrir algo por lo cual se siente alguna repugnancia, sino en el de Dar forma a algo o a alguien.

Hay esperanza…

¡Claro que sí! Rotunda y paradójicamente:

Lo más útil es lo inútil.

Chrome es otro monopolio… o similar.

Es horrible, pero parcialmente cierto, este meme sobre la omnipresencia de Google Chrome, incluso en sistemas operativos Linux, que presumen (presumimos sus usuarios) de libertad y código abierto.

He intentado migrarlo todo a Firefox desde hace años y, sin embargo, cada cierto tiempo, he de recurrir al Chrome por algún tema de incompatibilidad. Es penoso que me ha llegado a pasar utilizando una plataforma como https://meet.jit.si/ que presuntamente es de código abierto y que debería ser más amistosa con el software del zorro, pero no. El otro día me volvió a pasar en una sesión que no funcionaba el audio en condiciones y fue cambiarme al navegador de google y que fuese todo estupendamente. Una pena, pero así son las cosas. No siempre podemos permanecer en la pureza de la ideología sino que toca transigir con el inmisericorde mercado que no atiende a otra razón que la aglutinación de capital en manos privadas de mínimos tenedores.

Y así seguimos.

Mi reino por una toalla

He vendido mi alma (en este caso unos datos al rellenar una encuesta absurda) por un regalo que resulta ser una de esas toallas hiperabsorbentes que no sé si utilizaré. Ocupa una cantidad de espacio ridículamente baja para lo que presuntamente hace.

Esta mañana (escribo esto el martes pasado), me llegó una propuesta que decía que si rellenaba un pequeño formulario, que me llevaría unos 10 minutos cumplimentar, me darían este «regalo», con la condición, además, de ser una de las primeras 300 personas en hacerlo.

Me había despertado pronto y el mensaje parecía recibido hacía no más de 20 minutos, así que vi plausible que aún no lo hubieran intentado ese cupo de población ávido por obtener más objetos innecesarios. Además, el martes es el día que suelo ir a la piscina a hacer algo de ejercicio, aunque no tenga muy claro que me esté sirviendo de mucho más allá de tranquilizar mi conciencia y permitir que a la salida me otorgue un desayuno opíparo y grasiento.

El formulario comenzaba preguntando el género y permitía la opción de decir «prefiero no decirlo» que suele ser la que yo elijo. Pero al finalizar el mismo pedían el nombre completo y una dirección de correo electrónico. Entonces comprendí que había vendido mi alma (en este caso unos datos) por obtener una recompensa de dudoso interés.

Yo seguramente seguiré prefiriendo mi toalla de lunares verde y grande, acolchadita, sobre la que sentarme a cambiarme de ropa en el vestuario. Me perturba tener que tener tanta equipación específica para cada una de las tareas que se realizan: ropa de piscina, ropa de gimnasio, ropa de montaña, ropa de ciudad, ropa de entierros, ropa de bodas, ropa de cenas, ropa de desayuno, ropa de andar por casa, ropa de presentaciones, ropa de poeta, ropa de acostarse, ropa de performance, ropa de pintura… y así voy reduciendo mis personalidades a ropa de mí mismo y poco más.

Poema-ceta?

Llevaba tiempo queriendo «tapar» el desaguisado que dejaron en una caja de luces en una de las paredes de mi estudio, pero por otro lado, no quería literalmente taparla, sino que no se viera.

Así que tenía pendiente hacer algún tipo de intervención que no acababa de decidir. Hace unos días pensé en la posibilidad de convertir el cable que asciende por la pared en un tallo de una planta que sale de un tiesto y, a partir de ahí, Carmen y yo hemos hecho hoy esta pequeña preciosidad que, obviamente, sigue dejando a la vista el cableado, pero lo resignifica, lo recalifica, lo redefine, lo convierte, tal como resulta evidente, en el centro de una flor electrificante.

Usar cartón y otros materiales de desecho me encanta porque si algo sale mal tienes la absoluta tranquilidad de tirarlos y olvidarte de un error. El error libre fomenta la creatividad y permite esa ligereza que a veces es necesaria para adornar una pared sin adornarla.

Carmen tuvo la brillante idea de escribir letras sobre hojas que rodearían el pistilo-cajadecables, así que las realizamos con cartulina de tapas de cuadernos que tenía reservadas para ocasiones como esta y las pintamos (sobre unas letras de cartón recortadas) con espray azul de Prusia.

Queda fantástico ese tiesto de flores azules que no he de regar sobre los libros que voy editando:

eldiarioes en Instagram

Leo este post en eldiario.es en Instagram (Meta) en el que parecen alegrarse de la invencibilidad (que no imbecilidad), pero no sigo a eldiarioes (en Meta), así que esta empresa periodística está pagando a Meta para aparecer en mi scroll infinito. Pagando a una empresa que critica, como seguramente también ocurrirá en X (esa mierda de red antisocial que la mayoría de los periódicos que conozco siguen utilizando masivamente dentro de sus propias publicaciones).

Las contradicciones son lo que son, pero la falta de coherencia de los medios de comunicación demuestran que lo único que les preocupa es tener ingresos. Lo que no deja de ser comprensible, pero también lamentable.

Yo lo tengo claro, ¿y tú?

Usando una etiqueta de una prenda que una alumna de los Talleres de Poesía Contemporánea que defiendo desde hace décadas, realicé esta pequeñísima y algo «equidistante» piecita sobre ese papel que, al tacto, me cautivó.

El mensaje de la pieza no lo tengo tan claro, pero sí sé que yo sí tengo claro hacia qué lado me inclino, aunque las flechas estén intencionadamente confundidas y el YOU?, intencionadamente rojo.

Zapatitos

Casi descartados por incomodidad, estos zapatos ortopédicos, que compré en la tienda donde me veo condicionado a adquirir mi calzado desde que tengo problemas en esa parte del cuerpo que cubren, están bastante deteriorados por su utilización en la acción «Falta Civismo» que realicé en octubre del 2025.

Estaban casi sin estrenar, pero me resultaban sumamente incómodos, en parte por ese sistema de apertura dual: por cremallera y por cordones, que me confundía cada dos por tres. Además de algo ajustados por la punta, lo que hacía me dolieran los deditos.

Así que los usé en aquella «performance» en la que asumía que el calzado que usase iba a quedar algo malogrado, pero que requería un calzado más formal que la mayoría de mi habitual indumentaria.

Ahora ando caminando con ellos sabiendo que me acompañaron ese día y reconociendo en esa puntera rozada su servicio prestado. Además, parece que el uso los ha suavizado y ya no me dañan mis extremidades de la extremidad, aquello para lo que, por similitud con los de las manos, denominamos dedos.

Antisistema

Escribir
en un papel
que voy a tirar
a la basura
es la mayor aspiración
de una poesía
liberada de cualquier intento
de comercialización.

Nota: Este papel fue recibido en un pedido de Amazon hace más de 5 años (para salvaguardar el contenido de golpes desde su origen, posiblemente lejano) y ahora quiero pensar que recuperarlo para una acción poética me libera, me limpia, me hace sentir libre de pecado. «Greenwashing» de manual.

Chapuzas

Ya nada importa.
La chapuza se ha impuesto por defecto.
Las traducciones automáticas
hechas por inteligencias artificiales
no es que sean mejores que las humanas
es que simplemente
permiten prescindir de humanos
remunerados
que difícilmente
podrían haber hecho una publicación
a modo de resumen
más disparatada que esta
automática
que ha generado una aplicación
automáticamente
y que automáticamente
ignoramos
porque ya nada importa.
La chapuza se ha impuesto por defecto.
De facto: defecto.

Voy a seguir maquetando… una traducción de la que me avergüenzo (ahora un poco menos).

Burritos

Estoy harto de ver esta publicidad que parece ignorar que, en el fondo, no hay ningún cambio: se pasa de pedir lo que todo el entorno escucha a lo mismo. Solo se cambia de entorno, no de personalidad, ni criterio propio… Que nunca se tuvo.

Para qué mencionar el fenómeno comercial de estas pasadas festividades consumistas, cuando se agotaron existencias del único vinilo del que he oído hablar en todas y cada una de las conversaciones que he sostenido a duras penas. No, si será normal, pero yo no lo entiendo… o sí. Y me desgarra el corazón. Soy un error en el sistema.

Esto no es una broma