La ventana

No es una ventana.

Se trata de un balcón acristalado
con puertas de hojas de vidrio
y amplios marcos de madera pintada de blanco.

Los marcos centrales de ambas
se besan
dotando de una extravagante asimetría
a la composición
que veo a través suyo.

El lado izquierdo
desde mi punto de vista
muestra una pared de bloques de piedra
horizontalmente apilados
de un tenue color marrón grisáceo.

El lado derecho
desde mi punto de vista
me presenta una fachada
pintada de beige o color crema.

Las dos partes
cuentan con una oquedad
que
en el caso izquierdo
desde mi punto de vista
se trata de un balcón
con contraventanas de metal
lacadas en blanco
y
en el caso derecho
desde mi punto de vista
se trata de una ventana
con marcos de aluminio marrón.

Me embeleso
mirando al otro lado
desde mi punto de vista
preguntándome
si desde otro punto de vista
se romperá la terrible simetría
del tigre de William Blake.

Apenas dejo pasar el tiempo.

Miro otra vez hacia el interior
de esta bestia
y escribo esta reflexión
con forma de poema.

Entrada sin opinión

Opino.

Siempre opino más de lo necesario.

Opino como si mi opinión fuese importante.

Opino por encima de todos los demás pinos que opinan.

Opino que la palabra pino y la opinión no son ni siquiera primas hermanas.

Opino un pino y una pinada o pinaleda o incluso una piñata de piñas hambrientas.

Opino siendo un pino que piensa que los pinos deberían opinar tanto como las opináceas.

Opino que si no existe la palabra opinácea seguramente se deba a la necesidad de guardar las opiniones en cajas blancas.

Cajas blancas adornadas de tinta invisible.

Cajas blancas bordadas de silencios tristes.

Cajas blancas en medio de una Siberia accidentada.

Cajas blancas y sangre, mucha sangre.

Opino que esa coma era más que necesaria.

Opino que la necesidad no es virtud.

Opino siempre. Siempre opino.

Y opino.

Yo, pino.

No conozco la escritura de Alice Munro

No conozco la escritura de Alice Munro, pero me dio por curiosear su biografía, cosa que suelo hacer lea a quien lea, incluso conocer la historia de su país o ciudad, para obtener algo más de contexto, y me encontré con la triste noticia de que había sido acusada de «silencio cómplice» por los abusos a los que sometió su marido a su hija, quien logró que el pederasta acabase pasando una temporada en prisión (bastante leve, por cierto, la condena), tras lo cual parece ser que Alice Munro siguió con él sin, aparentemente, reprocharle su comportamiento.

Hay quien cancelaría a Alice Munro en esta época post-metoo y no se trata de que no crea a su hija ni por un momento, sin embargo no conozco la escritura de Alice Munro, quien llegó a ser Premio Nobel de literatura en 2013 y de quien he hablado con mi compañero del estudio, Jaime Vallaure, quien se declara gran lector de esta autora que, posiblemente, fue una persona que cometió un acto (aun por omisión) deleznable.

Sé que soy hombre, heterosexual, cis, blanco, de clase más o menos media y de Jaime se podría decir algo bastante similar, así que es posible que esa sea la razón por la que voy a comenzar la lectura de este libro, pero me deja mal sabor de boca, lo reconozco, saber que esta mujer se comportó de esa manera.

Así que no la voy a cancelar, pues tendría que dejar de leer a casi cualquier autor del siglo pasado (y no hablar de anteriores), e incluso autoras… Pero me da vergüenza reconocerlo. Lo sé.

Me sorprende, no obstante, el título del libro de Munro y espero que, quizá a través de su lectura, pueda llegar a comprender su acción… o su inacción.

Cadáver Exquisito Visual

Ejercicio para cerrar el Temático dedicado a las Vanguardias del SXX, que cambiaron la historia del arte y la cultura. En este caso, es casi infantil el resultado, pero tiene profundas implicaciones, tanto en lo que respecta a la creación sin ego, como a lo incontrolado, como al cuestionamiento de la autoría, por no hablar de la reivindicación de la sorpresa en lo sencillo o la posibilidad de aportar un nombre que contrastado con la imagen genere una tercera entidad poética.

Cadáver eXquisito

Hoy es una jornada
para vivir en un mundo
reducido a cenizas enterradas.

Bajo este olivo sagrado
busco entre las cosas
del cajón de las medicinas ácidas,
dulces, saladas, amargas,
envenenadas a su paso
por la ciudad morada
aires de montaña y deseos,
dorados castillos
relucen al horizonte de un látigo
que morirá en abril.


Cadáver exquisito compuesto el lunes 20 de abril de 2026 entre 8 personas (podríamos decir que a 16 manos):
Andrés Zamorano, Sol Gómez, Marta Sánchez Germán, Alba Pobes, Manuel Fernández, Andrea Perissinotto, Alberto Modesti y Giusseppe Domínguez

Los libros de mi Día Internacional del Libro

Hoy era el Día Internacional del Libro y quise hacerme con algunos de los libritos que me voy a leer próximamente, amén de alguno que me reservaré para las vacaciones.

Nada mejor que ir a la librería de mi amigo y gran librero: Andrés Larrinaga, en Librería MenosDiez, situada en Calle del Espejo, 5, justo a unos metros de mi estudio.

El regalo de la bolsa a partir de unos pantalones reutilizados me parece el broche ideal y cariñoso de una librería que por encima del negocio, tiene la ética. Es un honor y un orgullo contar con amigos semejantes.

En las nubes

Me consta que hay seres humanos
que confían en las nubes

Podría ser un bonito epígrafe
para un poema lírico
que hablase de fantasías
o sueños
quimeras
o unicornios

Sin embargo
este poema
habla de posibles
embargos
en las nubes
esas que dependen
de pozos petrolíferos
de peces petrolíferos

Sin embargo
este poema
trata de cómo murió
un sistema de hacer copias
de seguridad
por la inseguridad
que alojaba
según los encargados
de mantener la seguridad
en la red

Y aun así (aún)
me consta que hay seres humanos
que confían en las nubes

Esto no es una broma