Himpar

Ayer, leyendo el diccionario, he encontrado esta palabra y estoy asombrado de que exista. Me hace tanta gracia saber que hay palabras inverosímiles en esa compilación de más de 2200 páginas…


FORMAS NO PERSONALES

Infinitivo

himpar

Participio

himpado

Gerundio

himpando

INDICATIVO
SUBJUNTIVO

Presente

himpo
himpas / himpás
himpa
himpamos
himpáis / himpan
himpan

Futuro simple o Futuro

himparé
himparás
himpará
himparemos
himparéis / himparán
himparán

Presente

himpe
himpes
himpe
himpemos
himpéis / himpen
himpen

Pretérito imperfecto o Copretérito

himpaba
himpabas
himpaba
himpábamos
himpabais / himpaban
himpaban

Condicional simple o Pospretérito

himparía
himparías
himparía
himparíamos
himparíais / himparían
himparían

Pretérito imperfecto o Pretérito

himpara o himpase
himparas o himpases
himpara o himpase
himpáramos o himpásemos
himparais o himpaseis / himparan o himpasen
himparan o himpasen

Pretérito perfecto simple o Pretérito

himpé
himpaste
himpó
himpamos
himpasteis / himparon
himparon

Futuro simple o Futuro

himpare
himpares
himpare
himpáremos
himpareis / himparen
himparen

IMPERATIVO
himpa (tú) / himpá (vos)
himpad (vosotros) / himpen (ustedes)

Un minuto

En un minuto de mi tiempo
me propongo
un acertijo ciego
que lastime la vista de tus tímpanos
o que lacere el labio
enardecido
con la clavícula batiente de la noche
frente al llanto iconoclasta
de una bruja
que no conoce varón
ni terciopelo.

En un minuto de mi tiempo
el número de faltas ortográficas
me ha mordido el riñón izquierdo
con dientes de cartón piedra
y con piedras como dientes
de cartón.

En un minuto de mi tiempo
me asomo a la ventana del futuro
y veo pasar el tren que no me lleva.

jo macho, venga hombre…

No sé por qué tengo esta mala costumbre, incluso hablando con Carmen (especialmente hablando con Carmen).

En realidad lo de jo macho no lo uso nunca, pero lo de interjectar con un «venga hombre» o «pero bueno, hombre» es de lo más normal en mi conversación. Y es estúpido, lo sé, pero no dejo de usarlo.

Quiero enmendarme y no es solamente una cuestión de «buenismo político», es una cuestión gramatical, ¿por qué le digo a mis amigas (casi todos mis amigos son amigas) algo como esto?

Es evidente que proviene de la época (aún no extinta) en la que se daba premanencia a las conversaciones entre machos, entre seres humanos masculinos, donde las interjecciones eran las que habían de llamar la atención de ellos y no de ninguna ella que, posiblemente, debía estar en la cocina.

Pero que aún no haya sido capaz de quitarme este mal hábito, esta torpeza social, este error gramatical continuado, me parece tan irritante… y, no obstante, sigo haciéndolo.

Es terrible darse cuenta de lo profundamente interiorizados que tenemos las costumbres socialmente dominantes.

Y no es una cuestión comparable con forzar el idioma para que los genéricos sean masculinos y femeninos o un falso neutro no existente en nuestra lengua. Se trata de un llamamiento individual, una interpelación de uno a uno… pero no válido gramaticalmente de uno a una.

Te regalo una tilde

Sé que se te ha olvidado
porque era un texto pequeño
y no se merecía tildarlo
completamente.

Sé que no sueles equivocarte
con estas cosas
importantes
de la ortografía
reglamentada por la Real Academia de la Lengua Española.

Sé que un más o menos
no suele ser un mas o menos
salvo por un error
casi
imperceptible
y que,
si me apuras,
es innecesario corregir
dado que el contexto acentúa
todo lo necesario.

Pero hoy estoy tildando
de cobarde
a más de una persona
atildada
que,
no obstante,
olvida algún diacrítico.

Solo hoy.
Sólo hoy.

Las pequeñas faltas

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Como principio fundamental o como mandamiento, no sé, el caso es que no pienso decir nunca más que «me gusta» una publicación en la que exista, como en esta, una falta ortográfica no deseada, no voluntaria.

El último «si» no es un condicional, sino un pronombre de tercera persona, así que debería ser «sí» mismo.

Pues eso mismo, que paso de dar más «gusto» a lo que me disgusta.

sí. 1. Adverbio de afirmación. Se usa normalmente en respuesta a oraciones interrogativas, para contestar afirmativamente a lo preguntado o propuesto: —¿Has visto mis llaves? —Sí, están sobre la mesa; —¿Te vienes al cine? —Sí. En forma interrogativa, se dice en algunos países de habla hispana al descolgar el teléfono. También se emplea con valor enfático para reforzar una afirmación, frecuentemente seguido de la conjunción que: Te ayudaré, sí, aunque sea lo último que haga; Esto sí que ha sido una sorpresa. Seguido de que se emplea irónicamente para reforzar una negación: Sí que la has hecho buena.
2. Como sustantivo masculino, ‘permiso o conformidad’: «Estela habló con sus padres para que le consintieran los amores y consiguió de ellos el sí tan deseado» (Vergés Cenizas [R. Dom. 1980]). Su plural culto es síes (? plural, 1c): «Las escasas posturas negativas […] se tornaron síes» (País [Esp.] 1.10.87).

3. Sí es también la forma tónica reflexiva de tercera persona, tanto del singular como del plural.

3.1. Su uso está sujeto a dos condiciones:

a) Siempre ha de ir precedido de preposición: Pedro no daba más de sí; Los asistentes no cabían en sí de gozo; No podrá usted huir de sí mismo. Ante la preposición con adopta la forma consigo: No olvide traer consigo todas sus pertenencias; no es correcto, pues, el uso de la secuencia con sí: «Los personajes no saben qué hacer con sí mismos» (Mundo [Esp.] 25.5.96); debió decirse consigo mismos. No debe emplearse el pronombre reflexivo sí si no va precedido de preposición: «También quienes se proponen ser sí mismos […] forman, irremediablemente, parte de colectivos» (País [Esp.] 2.10.85); aquí debió usarse la forma de sujeto ellos: ser ellos mismos.

b) Por ser un pronombre personal tónico exclusivamente reflexivo (? pronombres personales tónicos, 3), sí solo debe emplearse cuando el complemento posee sentido reflexivo, esto es, cuando el referente del pronombre es el mismo que el del sujeto de la oración en que aparece o que el de una paráfrasis implícita en la secuencia a la que pertenece: María reclamó para sí las joyas de su madre; Yo lo veo seguro de sí mismo (donde subyace la oración Él está seguro de sí mismo). No es recomendable emplear el reflexivo sí en oraciones impersonales con referente inespecífico o genérico; en esos casos, lo normal y preferible es usar el indefinido uno (? uno, 1.3); así, en lugar de Aquí se viene a hablar de sí mismo resulta preferible decir Aquí se viene a hablar de uno mismo.

3.2. Para el uso, con sentido reflexivo, de las otras formas tónicas de tercera persona (él, ella, etc.), ? pronombres personales tónicos, 3.

3.3. No es recomendable el uso de la forma reflexiva sí para referirse a una primera o una segunda persona, tanto del singular como del plural: «No sé qué decir, cómo expresarme, son sentimientos muy fuertes. Todavía no volví en sí» (Voz@ [Arg.] 31.5.05); Podías haberme dicho que no dabas más de sí; «Solo la mona y yo nos hallábamos fuera de sí» (Vicent Balada [Esp. 1987]); debió decirse volví en mí, no dabas más de ti, nos hallábamos fuera de nosotros. No obstante, ha de tenerse en cuenta que el uso de estas locuciones no se da con normalidad en las personas de plural.

3.4. de por sí. La locución adverbial de por sí, que significa ‘por su propia naturaleza’, también debe variar según la persona gramatical a la que se refiera: «Ella es estirada de por sí» (Hidalgo Azucena [Esp. 1988]); «Tengo la piel morena de por mí» (SchzFerlosio Jarama [Esp. 1956]). No obstante, lo normal es usarla solo en tercera persona y utilizar, en el resto de los casos, la expresión equivalente por naturaleza.

4. un sí es no es. ? ser, 7.

Diccionario panhispánico de dudas ©2005
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

El verbo parecer es conmutativo

Si A se parece a B, B se parece a A.
Vamos, digo yo.

El caso es que, no sé porqué razón, se cuela la cronología en la apariencia, afirmándose cosas como «Te pareces a tu madre» y nunca «Te pareces a tu hija». Como si la preexistencia generase un privilegio en una de esas variables A o B, es decir, como si siempre hubiéramos de decir que B se parece a A, pero nunca veríamos bien afirmar rotundamente que A se parece a B, como la propiedad conmutativa nos permite.

Esto siempre me ha generado una especie de comezón mental que hace que sienta que hablar un idioma es mucho más complejo que programarlo sin todas las excepciones o usos que se le deben dar.

Por no hablar del «yo (el burro) delante para que no se espante», típico en una enumeración que incluya la primera persona del singular. (Ahora que lo pienso, no sé si aplica también para la primera persona del plural).

Hummm… dudas gramaticales, venid a mí, os imploro, os ruego que hagáis mi vida más compleja, para los días en los que pueda encontrarla aburrida…

conmutativo, va.
1. adj. Que conmuta o tiene virtud de conmutar.
2. adj. Mat. Dicho de ciertas operaciones: Cuyo resultado no varía cambiando el orden de sus términos o elementos.

conmutar.
(Del lat. commut?re).
1. tr. Cambiar una cosa por otra.
2. tr. Sustituir penas o castigos impuestos por otros menos graves.
3. tr. Sustituir obligaciones o trabajos compensándolos con otros más leves.
4. tr. Dar validez en un centro, carrera o país, a estudios aprobados en otro.
5. tr. Comprar, vender o cambiar comercialmente algo.
6. tr. Fís. Cambiar el destino de una señal o corriente eléctrica.

El niño acento

niño acento

Lo que más gracia me hace es que he pensado en el niño acento modificando la frase, en lugar de un tonto y previsible:

TE AMO JESÚS

Podría haber supuesto un:

TE AMÓ JESUS

Que aunque deja a JESUS un poco llano, así, como a la manera de algunos pueblos de España, hace que haya un pasado muy sugerente.

Pero aún más divertido sería:

TÉ AMO JESUS

Que falto de signos de puntuación, podría ser una solicitud o, incluso, una pregunta, dirigida a un supuesto AMO a quien no AMO ni que me AMÓ.

Así que sí, pienso en el niño acento y en su ingente poder, individual, que decidió, posiblemente, ignorar.

¿Dónde están LAS socias?

PantallazoMe cansa un poco el tema de la presunta visibilidad que tiene como objeto la igualdad de derechos de género. Estoy un poco cansado de algo que nuestro idioma de manera natural tiene resuelto sin ser problemático.

Sé que no es muy políticamente correcto decir esto, pero sigo pensando, es más, cada día estoy más convencido, que es una especie de pantalla de humo, de lucha contra nubes, de pelea en la que no se gana nada.

Creo que, incluso en el mejor de los presuntos casos posibles: que reformásemos completamente el lenguaje para que no contuviese géneros, para que incluyese en todo caso un género neutro, como tiene el inglés, por ejemplo, no mejoraría en absoluto la visión machista, falocrática, de la sociedad.

Es posible que esté equivocado, pero sinceramente, lo tengo poco claro: yo me considero una de las personas menos tolerantes que conozco con el machismo, incluso ese sesgado y aparentemente inocuo, pero no creo que la forma de combatirlo sea el idioma.

Ya he escrito largo y tendido sobre esto en otras ocasiones, como hablando del «sexo/género» neutro, o cuando hablé de los roles y el género, pero sobre todo en el artículo sobre el sexo de la lengua y no quiero repetirme, aunque dada mi escasa memoria, seguro que ya me he repetido en alguna ocasión… pero sí recordar que la gramática no hace a la sociedad. La sociedad hace la gramática. Si cambiamos la gramática, lo único que haremos será cambiar la apariencia, pero no el fondo.

Es como cuando alguno ya no llama negratas a los negros, sino personas de color, lo que se agradece, parcialmente, pero no mejora mucho con respecto a los derechos que se les atribuye y, en íntimo pensamiento, se desea que tengan o no tengan. Como cuando se llama chinos a los que vemos con aspecto oriental sin saber si han nacido en España (o están nacionalizados) y, por tanto, tienen los mismos derechos que cualquier español.

Hoy no soy muy optimista a este respecto. Así que prefiero no seguir.

Taller de Conexión Quantica Espiritual Colectiva, Madrid 21 de Septiembre

Es que no sé qué hacer, si reír o si llorar.

Amén del hecho de que haya un taller con esta llamativa utilización de la palabra «Quantica» en su título, más que nada para decir que la conexión se produce de alguna manera, digamos, discreta, o será que es reactiva a un determinado y concreto haz de radiación electromagnética de una frecuencia exactamente cuantificable, amén de ello, repito, está el tema de la escritura:

Taller de Conexión Quantica Espiritual Colectiva, Madrid 21 de Septiembre

Se debería haber escrito Cuántica.

Quantica no tiene ningún sentido en español, además del tema del acento, que resulta ser un atributo ignorado pero que redunda en una conexión exagerada con un divertido diminutivo: cuantica (como en cuantica cerveza puedo beberme esta tarde soleada).

He hablado más de una vez sobre este despropósito de utilización ridícula de vocabulario científico con fines de publicidad, más que reales, en entornos esotéricos y de la New Age. No sé si merece la pena hacerlo de nuevo o remitir a la conversación sobre la crisis del pensamiento racional.

Bueno, de lo de espiritual y colectiva, sin hablar de conexión… es mejor no hablar. Este tipo de talleres, cada día más, me parecen, simple y llanamente, estafas.

No me gusta el chantaje emocional

perritoSuponer que no haré algo porque no es de raza, o que soy discriminatorio sin conocerme en absoluto ya me resulta suficientemente insultante como para no desear hacer eso. Pero además que con ello pretendan hacerme sentir culpable y mal por ello, chantajeándome emocionalmente, me parece rastrero y miserable.

Está bien, supongo que hay buena intención, quiero suponerlo, pero no me gusta nada que intenten manipularme. Odio este tipo de iniciativas que pululan tanto en las redes sociales.

Si a esto le sumo el desagrado que me producen las faltas de ortografía, como ese se que debería ser sé o ese daras que debería ser darás…

Es una de las razones principales para desear estar de vacaciones: no me conecto a FaceBook, que no deja de ser una herramienta de trabajo, más o menos. Tampoco miro mi correo electrónico (lleno en un 99 % de emails más o menos profesionales), ni tan siquiera mi teléfono móvil. El aislamiento es la única forma en la que se manifiesta la diferencia entre no estar trabajando y estarlo.

Volviendo al tema, si no fuese por ese uso profesional de esa herramienta social, eliminaría de mi lista de amistades a todos aquellos que intenten decirme lo que tengo que hacer o que supongan que saben lo que haré… y me quedaría con tan poquitos…

Es posible que yo también lo haya hecho en algún momento… estaré atento: borrarme a mí mismo de mi amistad es difícil, cuando menos.

Esto no es una broma