Se alquilan hombres guapos para llorar

hombres guapos para llorar

¿Se imagina alguien que en el muro de una red social un hombre hubiese puesto un anuncio «simétrico», es decir: Se alquilan mujeres guapas para llorar?

Olvidándose del tema de si los hombres lloran o no lloran (yo, hombre, lloro, de cuando en cuando en cuando), me parece terrible no darse cuenta de que esto no es sino otra cara de la misma moneda llamada objetualización del ser humano: sea este hombre o mujer.

¿Es esta propuesta tan condenable o menos que la expresión simétrica?

Quizá nos estamos poniendo un poco demasiado puntillosos con estas cosas. Me consta que para esta persona que ha puesto ese cartelito tonto en su muro no hay más trascendencia que la de un deseo saciable sin pensar… pero cuidadito: para muchos hombres con, digamos, pocas sensibilidad, el recíproco también se sostendría y, por tanto, su disculpa podría ser la misma.

Por cierto, no deja de resultarme «machista», a falta de un término mejor, el hecho de que la noticia, si es que puede ser tachada de tal, aparezca en una sección de moda del periódico que tiene como target claramente a las mujeres como lectoras. ¿No sería un tema de interés general?

Pero una de las cosas que más me preocupan es que me da miedo (verdadero miedo) a ser tachado de insensible o de machista si se me ocurre añadir como comentario la simple cuestión de ¿y mujeres?, así que me autocensuro y asumo que tiene derecho a objetivizar seres humanos hombres, porque ella es una mujer. Yo, como hombre, no tengo derecho a objetivizar seres humanos mujeres, porque soy un hombre. Hummm… Tengo que hablarlo con mis amigas. Quiero saber sus opiniones. Igual estoy sesgando sin darme cuenta…

Siguemepollo

siguemepollo

Me dan ganas de sugerir este término para usarlo en las numerosas redes sociales que hablan de seguidores. ¿Sería divertido?

Como otros tantos términos en el diccionario de la RAE, incluye una definición (no una terminación) asociada al género: no hay siguemepollos para hombres, sino tan solo para mujeres, que cabría además recalcar que se presumen siempre heterosexuales, pues ¿no debería existir, aunque solo fuese por simetría, un sugestivo «siguemepolla»?

Otra cuestión es la del llamamiento a seguirme: ¿Seguir hacia dónde?

Pequeñeces que me desalientan

Cada vez es mayor el nivel de exclusión entre la ciudadanía madrileña: ciudadanos y ciudadanas excluidos de un proyecto vital mínimamente estable y muchos de ellos abocados a una situación de pobreza económica, energética, habitacional y social.

Ya sé, ya sé que esto es una tontería por la que no debería preocuparme, pero lo hago.

El programa de las municipales de Ahora Madrid 2015 está plagado de estas «erratas» gramaticales de concordancia de género.

Yo seguiré insistiendo en que yo incluyo, yo incluyo, yo incluyo a todas las personas, de ambos sexos (géneros) cuando utilizo la palabra «persona», no dejándome llevar por la terminación de la misma, por el sufijo que indica que la palabra es de género femenino, asociándola solo a mujeres. Igualmente que en ciudadanos incluyo a las mujeres, salvo que se extraiga una justificación desde el contexto.

Pero me parece absurdo realizar este retorcimiento del lenguaje para luego dejar de hacerlo y concurrir en infinidad de errores que denotan que no se da igual importancia a unos que a otras, pues solo algunos están abocados, mientras que ellas no están abocadas.

Sé que son exigencias de las bases, sé que es lo políticamente correcto en según qué sectores, pero si conlleva un trabajo extra que termina siendo ridículo, hay que hacerlo o no hacerlo, pero desde el principio y, por supuesto, desde la coherencia.

El párrafo tendría que haber sido escrito de esta manera si nos atenemos a esos absurdos mandatos que suponen que yo excluyo (repito, yo no excluyo) cuando utilizo el genérico (de terminación masculina) para referirme a hombres y mujeres:

Cada vez es mayor el nivel de exclusión entre la ciudadanía madrileña: ciudadanos y ciudadanas excluidos y excluidas de un proyecto vital mínimamente estable y muchos de ellos abocados y muchas de ellas abocadas a una situación de pobreza económica, energética, habitacional y social.

El siguiente párrafo del programa (y tan solo es la página 6 de 71) dice:

Gentes que, ante la continua pérdida de empleo y recursos económicos básicos, ven aumentar sus carencias, tienen dificultades para iluminar y calentar su hogar o para alimentar adecuadamente a sus hijos. Madrileños que son desahuciados

Sé que no es motivo para no votarles, pero me desanima la tontería.

De acuerdo y no

esposa-cocinarQué curioso, estoy de acuerdo al 100% y, sin embargo, no estoy de acuerdo.

Sigue pareciéndome, sutilmente si se quiere, sexista el contenido.

Me pregunto qué pasaría si sustituyo esposa por esposo y sirvienta por sirviente y algo me dice que no suena igual.

Cuando lo leí (hombre que soy) creía que era a mí a quien me preguntaban lo de quieres casarte conmigo… e inmediatamente, tras leer la respuesta, me dije: yo sí que sé lavar, planchar y cocinar (aunque me niegue a planchar, por motivos socioeconómicos ;-)), pero cuando leí la última réplica, me di cuenta de que lo había comprendido al revés.

Se me había pasado el hecho de que quién hace la pregunta es, de habitual, el hombre. ¿Cómo y por qué se me había pasado este detalle?

Y añadí una cosita más, me parecería necesario que si se tratase de un hombre se exigiese que, antes de proponer matrimonio, supiese lavar, planchar, cocinar (incluso coser y cantar). En resumidas cuentas, que fuese un ser independiente y capaz de resolverse sus necesidades domésticas.

Pero aún hay más, ¿por qué limitarlo a las exigencias para un hombre? También para una mujer. Para cualquier persona, independientemente del género, raza, religión, etc.

Y esto entraba un poco a cuestionar lo que venía a decir el mensajito de red social típico/tópico. Así que, por supuesto, no compartí.

Me parece que pierdo demasiado tiempo pensando en naderías en torno a naderías.

¡Por dios santo!

Sí, si quieres cambiar el mundo desde el lenguaje, tienes que dejar de usar esta expresión si buscas un país laico.

Tampoco uses aDios, pues deriva de lo mismo.

Tampoco uses anímate, pues das a entender que crees en el alma.

Y podría seguir y seguir.

Ni se te ocurra festejar un domingo (día del Dominus…).

Ay, qué superficial es cambiar el mundo cambiando el léxico del lenguaje. Aprende, sin embargo, a cambiar la semántica y verás cómo, poderosamente, el mundo ha cambiado de repente.

Aprende a programar en 2 horas

programar en 2 horasSí, sí, así como suena lo anuncia un anuncio en una red social. Sabemos que es demencial esto de la publicidad, pero esto ya se lleva el gato al agua.

¿Quién puede aprender a programar (aprender algo en general) en 2 horas?

A eso súmale la mirada de la modelo del anuncio. ¿De verdad que se trata de aprender a programar? ¿en HTML? ¿Es eso programar?

Menos mal que si me apunto hoy es gratis. Eso significa que en otras ocasiones no es gratis. Esto es terrible. Terrible porque quien pincha en el anuncio es idiota o tan ambicioso como vago. O se le ha ido la mano detrás de esos senos insinuantes.

No acabo de entenderlo… Repito: ¿alguien puede creerse que puede aprender algo digno de ser aprendido en 2 horas?

Pero sabiendo, según el anuncio, que esa es la profesión del futuro (¿de qué futuro? ¿dónde? ¿En España no era la hostelería o el toreo?) cómo no lanzarse raudo y veloz (tan veloz como eyaculador precoz) a pinchar sobre esa imagen… El deseo…

Y se habla de publicidad subliminal, pero esto es mucho menos sutil que todo eso: esto es carnaza de la vulgaris vulgaris para consumo inmediato (¡¡¡de 2 horas!!!).

Sobre si podría haberse hecho esa misma imagen con un gallardo muchacho mostrando abdominales, por supuesto, pero lo curioso/machista no está en la objetivización del cuerpo femenino, tanto como en la suposición de que el público objetivo de esa publicidad (programación, tecnología) son hombres y, preferiblemente, heterosexuales. Está en el hecho de asumir que las mujeres no están hechas para programar… para fregar suelos sí, para procrear, también… ¿pero programar?

O quizá esa utilización (voy a ser naïf y bienpensado) sexista y superficial de modelos femeninos en anuncios de aprender a programar en 2 horas se deba a que ninguna mujer (de las que conozco) es tan sumamente tonta como para haber caído en una publicidad, digamos, simétricamente tratada.

Dicho esto, la modelo me parece bellísima. Y puede que además sepa programar algo más serio que HTML. (O quizá el HTML5)

¿Soy muy sensible al tema de género o es que ando un poco paranoico?

como entender a las mujeres A mí esta imagen banal me resulta machista. Aunque alguna vez en mi vida he dicho que prefiero a las mujeres porque son más complejas. ¿No estaba, entonces, diciendo lo mismo que esta imagen? (Desde hace años procuro no decirlo)

Hay algo tras esta imagen que me hace pensar que esto es visto como negativo, en lugar de como algo positivo y además, sigue ahondando en la brecha maldita que sugiere que los hombres son de Marte (dios de la guerra) y las mujeres de Venus (diosa de la belleza y la fertilidad).

Pues será que tengo muchos amigos afortunadamente de Venus y muchas conocidas que habrían llegado de Marte, pero el caso es que prefiero pensar que no hay tanta diferencia entre los sexos como se nos intenta insistir desde cada uno de estos simplones eslóganes, y sí hay diferencias entre los humanos del género que sean.

Este es otro de esos textos tontos que generalizan desde la diferencia y de los que desconfío desde que comienza la frase. Seguiré escribiendo mi particular visión de estos temas de género en el diario, para no dejar caer la atención, que es muy fácil, casi se puede llegar a creer en estas bobadas sin darse cuenta y pasado un rato, asumir que ellas tienen que levantarse a fregar los platos.

El machismo de lavar los platos

¿Soy yo el único que observa la mano negra del patriarcado bajo la altura del diseño medio de las encimeras y las pilas de la cocina?

Cada vez que friego los platos
me duelen los riñones y me acuerdo de mi madre
con sus 156 centímetros.

Yo no soy muy alto y sin embargo
cada vez que friego los platos
pienso que están diseñadas
las cocinas
para las que «han» de usarlas
para ellas
de altura media
menor
que
la altura media
de ellos (nosotros).

Cada vez que friego los platos
pienso
si bajo esa herramienta inocua
se haya una conspiración
para poner a las mujeres
«en su sitio».

Y no sé si sentirme
fuera de juego
o paranoico.

jo macho, venga hombre…

No sé por qué tengo esta mala costumbre, incluso hablando con Carmen (especialmente hablando con Carmen).

En realidad lo de jo macho no lo uso nunca, pero lo de interjectar con un «venga hombre» o «pero bueno, hombre» es de lo más normal en mi conversación. Y es estúpido, lo sé, pero no dejo de usarlo.

Quiero enmendarme y no es solamente una cuestión de «buenismo político», es una cuestión gramatical, ¿por qué le digo a mis amigas (casi todos mis amigos son amigas) algo como esto?

Es evidente que proviene de la época (aún no extinta) en la que se daba premanencia a las conversaciones entre machos, entre seres humanos masculinos, donde las interjecciones eran las que habían de llamar la atención de ellos y no de ninguna ella que, posiblemente, debía estar en la cocina.

Pero que aún no haya sido capaz de quitarme este mal hábito, esta torpeza social, este error gramatical continuado, me parece tan irritante… y, no obstante, sigo haciéndolo.

Es terrible darse cuenta de lo profundamente interiorizados que tenemos las costumbres socialmente dominantes.

Y no es una cuestión comparable con forzar el idioma para que los genéricos sean masculinos y femeninos o un falso neutro no existente en nuestra lengua. Se trata de un llamamiento individual, una interpelación de uno a uno… pero no válido gramaticalmente de uno a una.

Espacios reservados solo para mujeres

patiomartinherosplano

El otro día escribí sobre este tema y ya no quiero darle muchas más vueltas, pero pensé en realizar una instalación en un amable lugar llamado El Patio de Martín de los Heros que dejase claro que estas propuestas tienen algo de ghetto, porque a mí no me parecen espacios «especiales» sino «espaciales» y reservados me recuerda a las reservas indias, más que a otra cosa.

Es decir, estas cajitas rojas tienen todo el aspecto de ser cárceles.

Si se va privilegiando la presencia en ellas de la mujer, ¿no quedará el resto algo más excesivamente poblado (y empoderado) de hombres? (Cuestiones básicas de ubicuidad).

Hummm… sigue pareciéndome una pésima estrategia.

Esto no es una broma