No me gusta el chantaje emocional

perritoSuponer que no haré algo porque no es de raza, o que soy discriminatorio sin conocerme en absoluto ya me resulta suficientemente insultante como para no desear hacer eso. Pero además que con ello pretendan hacerme sentir culpable y mal por ello, chantajeándome emocionalmente, me parece rastrero y miserable.

Está bien, supongo que hay buena intención, quiero suponerlo, pero no me gusta nada que intenten manipularme. Odio este tipo de iniciativas que pululan tanto en las redes sociales.

Si a esto le sumo el desagrado que me producen las faltas de ortografía, como ese se que debería ser o ese daras que debería ser darás

Es una de las razones principales para desear estar de vacaciones: no me conecto a FaceBook, que no deja de ser una herramienta de trabajo, más o menos. Tampoco miro mi correo electrónico (lleno en un 99 % de emails más o menos profesionales), ni tan siquiera mi teléfono móvil. El aislamiento es la única forma en la que se manifiesta la diferencia entre no estar trabajando y estarlo.

Volviendo al tema, si no fuese por ese uso profesional de esa herramienta social, eliminaría de mi lista de amistades a todos aquellos que intenten decirme lo que tengo que hacer o que supongan que saben lo que haré… y me quedaría con tan poquitos…

Es posible que yo también lo haya hecho en algún momento… estaré atento: borrarme a mí mismo de mi amistad es difícil, cuando menos.

No pude huir de una maldita procesión

El domingo pasado, en Daimiel, no pude escapar de una maldita procesión, de esas religiosas que inundan las calles de nuestro país con la excusa vana de la tradición.

Me planteaba un problema que era el de estar formando parte pasiva del evento: habíamos ido (Carmen y yo) a tomar unas cañas con su hermano y su familia. Estábamos en mitad de una plaza cuasi peatonal por la que, repentinamente (aunque estaba avisado, pero yo no lo sabía), se presentó una comparsa de sevillanas y viejitas con mantillas, unos cuantos en una banda musical tocando pasodobles y marchas militares, aunque casi podría decir que son sinónimos (alguno lo hacía bien, he de reconocer) y unas niñas vestiditas con trajecillos típicos manchegos. Detrás, terminando la procesión, un grupo de hombres cargaban con una estructura que se preveía pesada sobre sus hombros. Sobre la estructura una figurita de una presunta madre de un presunto hijo de un presunto dios… cuya sexualidad queda en duda. La madre no era tan natural como para haber sido engendrada de manera heterosexual, sino por algún tipo de inseminación artificial, según cuentan.

Aún había más: detrás de esa ostentosa muestra de horterada dorada, avanzaban unos lugareños con velas y otros aparejos encendidos, con miradas pánfilas y saludos de cortesía.

radicalMi problema/dilema era si seguía formando parte de aquello o me levantaba y me iba.

He decidido hace tiempo que es necesario empezar a ser un poco más radical. Parece mentira, pero sí, me parece que hay que empezar a decir más frecuentemente no. Un NO grande y obsceno, un no, de los girondinos, de los guillotinantes, un no noooo, un puro no, vaya, un no de tres y cuarto, un no de no me da la gana, real o republicana…

Inclusive, he llegado a escribir un curso para decir no, completamente gratuito.

Por ejemplo, habiendo tanta gente que dice ser atea, o no practicante, ¿cómo puede ser que no conozca apenas nadie que se niegue a entrar en una iglesia a formar parte de una ceremonia religiosa? Sé lo que es presión social, pero debe ser contraatacada, porque está empezando a hartarme tanta pasividad.

Llegan estas fechas, primaverales. Los infantes hacen las comuniones, las parejas se casan (aún por la iglesia muchas) e incluso bautizan sin parar a bebés ignorantes de lo que les hacen. Las familias, con cariño y buena fe, invitan al personal a formar parte del evento, invitan a asistir al acto sin darse cuenta o no queriendo darse cuenta de que es un acto político: Están dando importancia capital a eventos religiosos. Y luego, dicen, hay contrariedad por la Ley Wert… pero no es cierto. Nadie (o casi nadie) dice NO. Yo no quiero formar parte de ese evento porque es religioso. Así, sin más. Por el hecho de que mi no-religión no me lo aconseja. Por el hecho de que deseo un modelo de sociedad laica y desenganchada de la simpleza de la religión y, más aún, porque me cabrea sobremanera que sea realizado en un recinto financiado con dinero público.

Podría compararlo con qué haría la gente en una manifestación mayoritaria, en la que vuelva a pesar la presión social, como ocurre en la fotografía que acompaña esta reflexión. Podría compararla con una participación masiva en un ritual de festejo irrespetuoso como el de una victoria fulbolística, por poner un ejemplo.

En esta ocasión se trataba de enfrentar el hecho de que la procesión había ido a donde yo estaba y no al revés, y pensé en si era una incoherencia mantenerme allí. Sentí que no debía dejar el sitio, que no debía irme, que aquello era, de alguna manera, ceder terreno en una guerra…

Pero no pude evitar sentir también cierta tristeza sabiendo que estoy absolutamente en desventaja.

ESCRIBIR TODO EN MAYÚSCULAS

mayúsculasNo puedo sino subscribir todas y cada una de las palabra que contiene el artículo que he encontrado en Internet, sobre la costumbre nefanda de escribir en mayúsculas en entornos en los que no se comprende el sentido del formato. La forma, la etiqueta, la norma social, es lo que nos permite mostrarnos respetuosos o todo lo contrario. Y estoy harto (HARTO) de que me griten lo que tengo que hacer, lo que tengo que leer, lo que tengo que firmar, lo que tengo que subscribir…

Otra vez me veo escribiendo sobre ortografía o etiqueta en la escritura, como cuando hablé, recientemente, sobre el doble espacio, la tilde diacrítica, los errores ortográficos y, desde muy el principio de este blog, un primer artículo llamando la atención sobre la ortografía y su ninguneo. He llegado a tener una etiqueta dedicada a este tema que cada día me preocupa más, como sintomático de una actitud, de una forma de estar en sociedad… pero no quiero volverme un fanático de ello.

De momento, dejo el artículo (ajeno) completo para su uso y disfrute en esta web:

Tocamos el tema de ESCRIBIR TODO EN MAYÚSCULA.

Por lo general algunos internáutas utilizan la mayúscula sostenida (escribir en mayúsculas) en foros, canales de conversación, correos electrónicos y demás medios del Internet. Según la netiqueta, en el lenguage del Internet, escribir en MAYÚSCULA SOSTENIDA es entendido como un grito para llamar la atención. Como toda norma, esta no ha sido establecida por una persona o por un grupo, sino que se desarrolla del sentido común de los usuarios y del uso mismo del lenguaje. Por otra parte, como norma común del Internet, tiene carácter universal, pues está establecida en otros idiomas (ver por ejemplo Anwers.com en inglés en donde dice que además de ser considerado un grito virtual, es desatento y hace difícil la lectura, porque estamos enseñados a leer textos en letras minúsculas en los cuales las mayúsculas tienen su papel determinado: comenzar nombres propios, por ejemplo.

Ahora comparemos el mundo virtual con el real. Imaginemos que estamos en una conversación con otras personas y todos seguimos un tema en concreto. La sala es lo suficientemente acondicionada, por lo que no se requiere audio. Todos conversan normalmente,

cuando una de las personas comienza a participar GRITANDO.

– Bienvenido Pedro ¿cómo estás?
– MUY BIEN Y VOS.
– Bien, gracias… estamos hablando acerca de las maneras en que nos comunicamos por medio del Internet.
– MUY INTERESANTE. A MI ME GUSTA MUCHO EL INTERNET PORQUE ES EL UNICO MEDIO PARA LLAMAR LA ATENCION.
– Bien Pedro, pero no tienes porqué gritar.
– YO NO ESTOY GRITAAAANDDDOOOOOOOO

Impacto
Bueno, ese sería más o menos el efecto del que escribe en mayúscula sostenida. Este trae además otras situaciones:

1. Crea un impacto psicológico en el que te lee: muchas personas creerán que estás enfadado o que quieres imponer tus puntos de vista a como dé lugar.
2. Otros pensarán que quieres llamar la atención y que se fijen en tu persona solamente.
3. Otros creerán que no sabes utilizar los signos de puntuación, porque se tiene la idea de que en textos en mayúscula sostenida no se hace tan necesario poner las tildes, por ejemplo, árbol = ARBOL, pero la RAE establece (esta es nuestra autoridad para el uso correcto de nuestro idioma) que en mayúscula sostenida SÍ se utilizan las tíldes: ÁRBOL.

Norma de uso de la mayúscula
Otra cosa que debes saber es que la mayúscula sostenida no se utiliza tampoco en material impreso (periódicos, libros, afiches, etc).

¿Has visto un libro escrito en mayúscula sostenida?
¿Un periódico o una revista o un único artículo todo en mayúsculas?
Imagina un titular así:

EL CONGRESO DE LA REPUBLICA APROBO LA LEY QUE REGLAMENTE EL USO DE LA MAYUSCULA DENTRO DE LA VIDA NACIONAL. SEGUN LOS CONGRESISTAS, TODAS LAS MAYUSCULAS FUERON ESTABLECIDAS SOLO PARA LOS SIGUIENTES CASOS:

1. Cuando utilizas nombres propios la primera letra es en mayúscula: Teresa, Manuel, Felipe, Lalo, Buenos Aires, Asunción, Caracas, El Salvador… todos comienzan con una letra mayúscula.

2. Cuando son nombres propios de entidades, organizaciones, instituciones, la primera letra es en mayúscula: Organización de las Naciones Unidas, Organización de los Estados Américanos, Mercosur, Comunidad Andina…

3. Los adjetivos no llevan en castellano mayúscula: No se escribe “Ecuador es un país muy Hermoso”.

4. Sustantivos no llevan mayúscula. No es necesario escribir La Bondad, La Justicia, el Perdón… eso se utilizó hasta principios del siglo XX, pero ya no. Se escribe la bondad, con minúscula.

5. Excepciones en castellano: Cuando nos referimos a la divinidad monoteista de las religiones cristianas, judías y musulmanas, se escribe Dios. Ya no es necesario escribir Fe con mayúscula. En ciertos discursos y con el ánimo de resaltar ciertos significados, se puede usar. Por ejemplo, el Amor de Dios. Al utilizar la mayúscula quiero indicar que no se trata de un amor cualquiera sino del Amor de Dios. Ahora bien, un ateo no está obligado a escribir Dios, sino que puede escribir dios.

6. También cuando me refiero a los signos básicos de la Patria (nótese que escribí con pe mayúscula): Patria, República, Congreso, Reino, Parlamento, Senado, etc.

5. Si estoy hablando de un titulo en partícular, por ejemplo el Presidente, el Primer Ministro o el Rey, se utiliza la mayúscula porque es un título esencial de la institución organizativa de nuestra Patria y con un significado alto. Pero si digo “el presidente Plata habló ayer a la prensa” no escribo el “Presidente Plata”. Tampoco escribo “la Reina Sofía ha estado en Roma…“, sino “la reina Sofía ha estado en Roma“.

6. El inglés utiliza mucho la mayúscula. Por ejemplo, en un titular, cada palabra puede ser escrita comenzando con mayúscula: ‘The President of Chile Spoke Yesterday to the Parlament’. Pero en castellano tenemos otra norma y escribimos un titular así: ‘La presidente de Chile habló ayer al Parlamento‘ y no “La Presidente de Chile Habló Ayer Al Parlamento“.

Un foro que promueve el uso de la mayúscula sostenida lo encuentras aquí en La Comunidad de El País. El argumento para apoyar la iniciativa es que la mayúscula sostenida ayuda a las personas con dificultades visuales. Sin embargo, el ordenador tiene las herramientas básicas para que tu navegador pueda aumentar el tamaño de la letra (CTRL +).

Otros usos y abusos

eSCRIBIR DE MANERA QUE LA minúscula CUMPLA LA FUNCIÓN DE LA MAYÚSCULA, por ejemplo, rOSA.

Utilizar @ al final de palabras en donde se pretende incluir ambos géneros, por ejemplo, ‘Hola tod@s’, es decir, quiere especificarse que TOD@S incluye varones y mujeres. En español, la norma es que Todos incluye ambos géneros, mientras que Todas denota la presencia exclusiva de mujeres. Si hay mil mujeres y un solo varón, se dice todos, ellos, vosotros… si el susodicho varón se va, se dice todas, ellas, vosotras…

Escribir abreviaciones o de manera simbólica, se utiliza sólo si el destinatario conoce bien esa manera de hablar o escribir (normalmente nuestros amigos o personas de nuestra misma generación entenderían cosas como sip, nop, lol, x2, xx, q, xp, msj, msm, +o-, me yma, kmo stas, x lo -, etc. Esta jerga del Internet se utiliza sólo si sabemos que nuestro interlocutor la conoce bien y la acepta, de lo contrario es una norma de mala educación.

Las normas

Las normas no son una invención de nadie en particular. Este portal no pretende imponer normas, sino promover un uso educativo, formativo, informativo y adecuado del Internet, especialmente para la protección y promoción del idioma castellano en Internet. Las normas que se publican aquí son producto de la investigación y de la lógica misma de nuestro idioma. Cada usuario tiene el derecho a utilizar el Internet como crea conveniente, de la misma manera que una persona tiene la libertad de relacionarse en sociedad como quiera, educada o maleducadamente. De la manera en que se relacione, será también aceptada o no en los distintos clanes sociales.

Especialmente divertido el texto en Inciclopedia. Muy recomendable si has leído hasta aquí.

Cuidar objetos

El otro día
(sé que era otro día
distinto del de hoy)
tuve que enviar un grabado
por correo postal
y me acerqué a la oficina central
del edificio de la plaza de Cibeles.

Fue complicado encontrar la ventanilla
sin cristal
desde la que enviarlo
y previamente
tuve que solicitar un sobre adecuado
que vendían en otra ventanilla
sin cristal.

El amable funcionario
me proporcionó
un paquete
conteniendo
un par de pliegos de papel marrón
una cinta adhesiva
y cuatro etiquetas
para dos destinatarios
y dos remitentes.

Tuvo la gentileza de prestarme
además
unas amenazantes tijeras
para cortar la cinta adhesiva.

Lo que no pudo hacer es conseguirme un lugar adecuado
sobre el que apoyar las cosas
que tenía que embalar
y me recomendó que me fuese a una mesa
diminuta
donde pude maniobrar.

Llevaba un abrigo invernal
para cubrir este mal tiempo inesperado
y estaba teniendo mucho calor
así que lo apoyé en la silla que había
mientras intentaba
con mi torpeza manual
empaquetar el paquete.

Una mujer bien entrada en años
tuvo también la necesidad de acceder
al servicio de mesa.

Su avanzada edad le había conferido cierta dulzura
y cierta incapacidad para mantenerse erguida.

Tiré mi abrigo al suelo y le presté
la silla.

Me miró algo escandalizada y me dijo
algo así como
que cuidase las cosas.

Le respondí raudo
que prefería cuidar
a las personas.

Me sentí muy bien
por haber tirado mi abrigo al suelo.

Privatizando, que es gerundio.

Dice una amiga, que me envía este email, esta frase, y parece acertada:
La realidad como siempre supera a la ficción.

Por muy inverosímil que parezca, se venden operaciones en el Corte Inglés desde ya… ¡y no es coña! Todo lo justifica el mercado, así que si hay gente que lo compra, está bien… ¡Y una Puta Mierda! Pero no me extiendo entre la diferencia entre lo que se normaliza y lo bueno… más o menos relativo, pero no dependiente de la ley de oferta y la demanda.

HM Hospitales comienza a vender operaciones en el Corte Inglés

Proyecto pionero que busca «descongestionar» las listas de espera del SNS y abrir la sanidad privada a la población
2013-03-13

HM Hospitales ha abierto en el Corte Inglés de Princesa (Madrid) un stand informativo para la venta de procesos médicos y quirúrgicos benignos, con el objetivo de «descongestionar» las listas de espera del Sistema Nacional de Salud (SNS) y de dar a conocer, de una manera «más cercana», la sanidad privada a la población.

Así lo ha comentado el director general de HM Hospitales, Juan Abarca, quien ha asegurado que a través de esta iniciativa pionera se va a conseguir «ahorrar» costes al SNS en un momento en el que, ha apostillado, la sanidad pública tiene grandes «dificultades económicas» y necesita un posible cambio de modelo.

Por ello, el grupo ha creado este espacio donde profesionales del HM Hospitales informarán a los interesados que tengan ya un diagnóstico sobre «cualquier» intervención quirúrgica que necesiten o sobre la posibilidad de realizar chequeos personalizados. Entre estos procesos se encuentran, según ha explicado Abarca, prótesis de cadera y rodilla, operaciones de juanetes, cataratas, varices, hernias, hemorroides o, incluso, de estética.

Todas estas intervenciones se llevarán a cabo en los centros hospitalarios que el grupo tiene en Madrid y de los que se informará al cliente en el stand de forma detallada, explicando qué técnica se va a utilizar, cuál va a ser el tiempo estimado de ingresos, cuáles son los servicios incluidos y excluidos, y cuáles son las tarifas de las intervenciones.

En este sentido, Abarca ha comentado que los precios que van a ofrecer a todo aquel que se acerque al stand para someterse a un proceso quirúrgico serán «cerrados», «competitivos» y en condiciones de pago «accesibles» para cada intervención que, además, podrán ser financiados con la tarjeta de El Corte Inglés.

«Va a ser un punto de información, no va a ser una consulta. Se trata de un proyecto que complementa la sanidad pública y que, por tanto, puede ser un alivio para el SNS. Esta es una idea que funciona ya en otros países y nosotros vamos a ver cómo lo acoge la sociedad española y, si hay una buena acogida, ampliaremos estos stand a otros centros», ha asegurado Abarca.

Así, antes del proceso, al paciente se le citará para una consulta gratuita con un médico especialista que, además de estudiar su caso clínico, le dará las explicaciones necesarias sobre la conveniencia o no de la intervención, así como las ventajas que ofrece la técnica propuesta dentro del tratamiento integral de su patología.

Por último, una de las responsables de la sección de explotaciones ajenas y nuevos negocios del departamento de ventas del Corte Inglés, Mariló Munera, quien ha estado acompañada por el director del Corte Inglés de Princesa, Iván Hevia, ha asegurado que los servicios que se van a ofertar son de «calidad» y ha explicado que la financiación con la tarjeta del Corte Inglés es una forma de «facilitar» la forma de pago a los clientes.

1 de mayo

El Cuarto Estado, de Giuseppe Pellizza da Volpedo

Es una de mis fiestas del año que considero más sacras, pero mañana voy a trabajar.

Voy a darle una clase a Marta, pero es que sé que será de las últimas. Sé que va a terminarse la posibilidad de enseñarle matemáticas o química. Me digo que habrá más personas estupendas a quienes dar clase, alumnos, alumnas, que serán tan interesantes como ella, pero no acabo de creérmelo.

Es responsabilidad de los trabajadores hacer de un festivo como este algo especial, un momento de reflexión, de recuerdo, de reivindicación de derechos arrebatándose, pero yo voy a ir a trabajar.

No puedo decir que no pudiera haber escogido otro día. Me dieron a elegir trabajar el viernes, que ni siquiera es festivo, o el miércoles 1 de mayo. Y yo mismo elegí el 1 de mayo. Otros alumnos me pidieron clase y les dije que no trabajaba en este puente. Pero tengo preferidos…

Y cuando se hace con tal placer, ¿se puede considerar trabajo?

Parece que el trabajo ha de estar asociado al sufrimiento. (Impersonal que no tengo tiempo ni ganas de desgranar en este día) Y no puede ser voluntad propia… parece.

Sin embargo…

mañana, 1 de mayo, día de los trabajadores, yo voy a trabajar.

Voy a echar de menos a una alumna de matemáticas

Quedan pocos días para que no tenga más clases con mi alumna preferida de particulares. Empecé a hacerle amar las matemáticas, la química, incluso a interesarse por la física, hace cuatro años. Estaba en tercer curso de ESO, creo recordar. Sus padres (y ella) consideraban que tenía dificultades especiales para comprender la materia. No estuve de acuerdo desde el primer día. Se lo dije y me creyeron. Ellos creyeron en mí y creo que ha sido útil y positiva mi aportación a su desarrollo, que, por otro lado, es variado y profundo, curioso, inquieto, ávido de conocimiento, de muy diversos tipos de conocimiento, como debe ser para no caer en especializaciones sectoriales que fabrican miradas agudas, pero no amplias.

El problemaAyer estuvimos haciendo unos ejercicios que, a modo de trabajo con el que sacudirse el problema de resolver exámenes, su profesor les ha propuesto terminar esta tercera y última evaluación de su segundo curso de Bachillerato. Uno de los ejercicios no nos dio tiempo a hacerlo durante la clase que tuvimos de dos horas de duración, pues intenté que, aunque yo le estuviese ayudando, fuese ella quien lo resolviese. Ética como su familia hasta límites tan inhabituales que avergüenza, que sorprende, mi alumna no se negaba a esa forma de afrontarlo, no solicitaba una solución fácil que sería la de que yo le resolviese todos los problemas y ella copiase: no, a ella le gusta aprender. Sí, ni más ni menos. Parece mentira en los tiempos que corren, parece contradecir lo que se dice constantemente de los adolescentes, pero así es: a ella le gusta aprender, desarrollar sus capacidades, pensar por su cuenta, razonar, solucionar problemas que no es que le resulten fáciles, no, es que ha entendido que en esto consiste la esencia de ser un verdadero ser humano, no en tener soluciones, sino en buscarlas, en tener problemas que hay que afrontar. Eso es ser un ser valiente, digno de llamarse humano. Lo contrario es convertir la humanidad en un conjunto de individuos adocenados de los de escapismo y truco fácil, de los seguir corrientes, de aprovechados, de inmorales personajes que esperan vivir con un cerebro de bajo consumo.

Estoy tan orgulloso de haber conocido a alguien así que me hace recuperar la fe en el ser humano, en la posibilidad que aún queda de que vaya mejor que como está yendo, que casi estoy dispuesto a darle clases gratuitamente. Y eso hice ayer, por la noche, cuando llegué a casa, después de haber estado dando clases a otros dos, muy distintos, niños cretinos malcriados, me puse a resolverle un problema que nos quedó pendiente.

Eran las 21:30. Comencé ordenado, recordando la forma de escribir el Tractaus de Wittgenstein, e hice las siguientes cuatro hojas, que contuvieron un error que me tuvo atascado durante unos minutos. Di con él, en la derivada de la función, justo cuando ella me contactó por whatsapp.

1

2 correg

3

4

La llamé. Estuvimos casi una hora hablando al teléfono y le ayudé a resolver la gráfica de la segunda función. Le fui siguiendo el razonamiento por teléfono, lo que resultaba más difícil de lo esperable, y acabamos teniendo casi la misma representación gráfica:

5 6

Terminamos pasadas las 22:30. Yo me quedé feliz de haberla podido ayudar. Ella quedó tranquila por darse cuenta, entre otras cosas, de que puede resolver problemas que, tiempo atrás, consideraba que jamás podría resolver. Pero ya no es la niña pequeña a quien comencé a dar clases, ahora es una persona a punto de convertirse en una de las más interesantes que yo haya conocido. Y saber que he formado parte de esa evolución me llena de orgullo, me hace feliz, de una manera que no sé explicar y que, supongo, sienten los profesores y, a veces, olvidan.

Dualidad

No soy rico ni pobre
pero tengo que posicionarme
en esta presumible lucha
de clases mal dibujadas.

No soy empresario ni empleado
ni mucho menos proletario
y ni siquiera rey
y aunque tengo algo de político
no lo soy profesionalmente
o sí,
quizá sí que lo soy.

Malvado o bueno
listo o estúpido
Caín o Abel.

¿Por qué todo es tan condenadamente dual?

Nuestra lógica bievaluada nos dice
con su buen criterio del modus ponendo tollens

    O bien A, o bien B
    A
    Por lo tanto, no B

pero nos engaña
pues B no es no A
y, lo peor de todo:
nadie sabe qué es A
ni B
ni nadie
ni sabe
ni qué.

No soy cigarra ni hormiga
aunque prefiero a la cigarra
aunque hoy me siento hormiga
ni soy de derechas ni de izquierdas
en esta perversa necesidad de repartirnos
en dos bandos
siempre en dos bandos
como las dos españas
de las que no formo parte.

Ser A es algo complicado
cuando este A se define como un conjunto
siempre más o menos difuso
(aunque no queramos reconocerlo)
por cierta incertidumbre inherente
a la naturaleza metafórica del lenguaje.

Conjuntos de pertenencia a proposiciones
cuyo enunciado es dogma inevitable
(de aquí que Barthes me hablara a mí en Lo Neutro)
debido a la naturaleza del discurso.

Soy hombre o mujer
hetero u homo
alfa o beta.

Pues no, yo no soy nada de eso
y lo soy todo.

Y no es licencia poética
esta afirmación rotunda y contradicha
sino la conciencia de un mundo
descuartizado e infinito.

Soy el punto alejado de toda gausiana
(no siendo delta de Dirac)
que las adora a todas
porque por todas es tocado
poseído
si bien en grado ínfimo
nunca un infinitésimo.

No soy onda o partícula
de manera excluyente y definitoria,
no soy lo que quieren que sea
ni siquiera lo que yo quisiera ser
sino un sinfín sinfín de formas de existir
un inevitable dilema misterioso,
una singularidad
que ocupa todo espacio.

No soy un electrón
ni muchos quarks, fermiones y otros entes
atómicos o subatómicos
o supratómicos.

Y también
al mismo tiempo
y en el mismo espacio
y quizá en otros tiempos
y también otros espacios
lo soy
y poco más.

Los estúpidos dicen estupideces, pero no todo aquel que dice estupideces es estúpido.

Hablar con alguien que dice una estupidez no es considerar a esa persona estúpida. En caso de considerar que eso es cierto, sería preferible dejar de hablar con esa persona por considerar que no tiene arreglo.

Implicaciones éticas, políticas o morales surgirían del hecho de considerar que la humanidad está dividida en estúpidos y no estúpidos, una visión elitista que no me agrada desde un punto de vista estético.

Distintas capacidades no hacen una diferencia en la humanidad (calidad de humano) de las personas. Puede haber quien tenga cierta forma de inteligencia afectiva o resistencia ante el dolor emocional o empatía… habilidades que suelen estar menospreciadas ante la capacidad de análisis o la ambición, por ejemplo.

El sábado mantuve una acalorada conversación con una amiga de Carmen a quien no considero estúpida pero que sí dijo un buen número de estupideces argumentando su visión simplista de la creación, basada de manera infantiloide en la de la Biblia, sin que ella la hubiese leído, por cierto, afirmando que la experimentación científica es algo tan «opinable» o cuestión de creencia como lo es el creer en verdades de un libro supuestamente escrito o dictado por dios.

Sus razonamientos (por llamarlos de algún modo) eran básicamente los mismos que los de los creacionistas Bush-eros, con una sofisticada falta de interés por la cultura, por la confianza en la experimentación científica, sin el más mínimo respeto por los trabajadores que dedican su tiempo y sus vidas (y así ha sido a lo largo de toda la historia de la humanidad) a ampliar los conocimientos que tenemos de nuestro pasado, de nuestro presente, de nuestro contexto natural y social… científicos o investigadores de historia, ciencias varias, sociología, etc… Pero a ella le basta con una exención de su propio conocimiento para decir que es dudoso lo que han descubierto. Y asume que no sabe, pero que a ella le resulta difícil de creer…

Y aquí confunde un creer con otro creer: No está hablando de duda metodológica, lo que habría sido, al menos, respetable, aunque también, y de manera diferente, nos llevaría al epojé o un silencio escéptico; no, no hablaba de ese método de pensamiento, hablaba de no creer lo que no ha visto porque ella no lo ha visto… y lo compara con lo que no he visto y que otros (visionarios) sí que han visto. Pero aquí es donde el plano de creencia es diferente: lo que ella no ha visto (o no conoce) no le es inaccesible (a menos que supongamos cierta incapacidad mental), sino que no ha hecho el esfuerzo para acercarse a ver o conocer las pruebas objetivas que cualquier otra persona puede ver. Lo que yo no he visto (una virgen apareciéndose en lo alto de un cerro, por ejemplo) no es verificable objetivamente, no puedo guardar registros de los mismos y, desde luego, eso no merma su posible verdad, pero es una verdad (caso de serla) no científica, es decir, de un plano diferente de conocimiento.

En ciertos momentos, le pregunté, para descartar si era un escepticismo auténtico, sobre si creía en que ella estaba delante de mí, si otro podía verla y comprobar, mediante la vista, una presencia objetiva. No era esa la duda que albergaba, en realidad, solo dudaba de algo que no comprendía por el hecho de que no lo comprendía. Vamos, por poner un ejemplo, como si yo digo que los chinos, entre sí, no es que hablen un idioma propio, sino que están jugando a hacer soniditos sin la más mínima intención de trasmitir mensajes, única y exclusivamente por la razón de que yo no sé chino. Así que bien podría ser la segunda una explicación «razonable», eso sí, para mí y solo para mí.

A pesar de que esto segundo pueda parecer estúpido, que yo lo pensase no me convertiría en estúpido, pero negarme a aceptar que pueda ser de otra manera, quizá sí me convierta en estúpido irreconciliable. Al menos en el sentido de fabricante de dogmas basados única y exclusivamente en mi aceptación de que sobre lo que yo desconozco es mejor afirmar cualquier cosa que creer la que puedan darme como explicación aquellos que dicen tener pruebas refutables.

¡¡¡¡Aggg!!!! Fue amarga la noche, con momentos en los que, enajenado, le dije que no podía respetar sus estupideces, sus argumentos carentes de toda lógica y que bien podía metérselos por el culo. Mi vehemencia me traiciona, pero es que me sentía insultado, tratado como un charlatán cuyas afirmaciones eran poco más que opiniones propias basadas en ignorancia. No quise ser arrogante, o pedante, pero sabía de lo que estaba hablando, sabía lo suficiente sobre la teoría del origen de las especies y el cómo se ha llegado a ella como para poder ceder, callado, a sus desprestigios, a sus, aparentemente inocuas, descreencias… ¡Me estaba llamando mentiroso! Y no me iba a estar callado.

Tampoco me iba a aguantar que me dijese frases impersonales o imperativas como «en algo HAY QUE creer». Me parece bien que ella crea en aquellas cosas que le hagan falta para ser más feliz, para suponer que se va a encontrar con su madre muerta o lo que sea, cuando muera, puedo tolerarlo o respetarlo, pero no puedo respetar su simpleza al no darse cuenta que está imponiendo una actitud, está afirmando algo que no es cierto y que me atañe: No HAY QUE creer. Se cree o no se cree, pero no es necesario y, mucho menos, obligatorio.

Y eso sin volver al tema de que su «creer» era un creer de fe, pero no de conocimiento comprobable, sin embargo, seguía menospreciando el conocimiento científico, por la ridícula razón de que no haya sido capaz aún de dar con una cura contra el cáncer (de lo que murió su madre), sin tener en cuenta ni aceptar como válido, ni como réplica que sí se hubiese sido capaz de dar con curas para enfermedades incontables desde hace millones de años. ¿Merecía la pena que le contase que en los últimos siglos la población del planeta se había multiplicado por mucho? ¿Que la esperanza de vida y la longevidad eran las más largas de la historia de la humanidad?

Todo giraba en torno a lo que sus limitados conocimientos veían. Todo lo demás, podía, según ella, ser explicado de cualquier manera (bíblica, claro), porque no aceptaba la existencia posible de otras deidades que no fuesen únicas (y masculinas, para más inri). Podría haberse, al menos, dejado atraer por la creencia en cualquier cosa, como la New Age parece promover, pero no, ella seguía anclada en una visión preconciliar de una mezcla de catolicismo y autoinvención, oportunista, infantil, estúpida (la mezcla).

Pero limitar lo que es el mundo a lo que ves de él, a lo que eres capaz de explicar, sin ni siquiera desear ver más, no es ceguera, es voluntad de ceguera… y esta actitud me parece, simple y llanamente, repugnante.

Me acordaba tanto de las conversaciones verdaderamente rigurosas que había tenido justo una semana antes hablando con mi querido amigo Xabi que no podía dejar de pensar en ¿por qué algunas personas no comprenden que si perdemos la lógica en la argumentación no queda nada que justifique que sigamos hablando?

La metodología del pensamiento es la base del mismo, sin él, se convierte en un conjunto más o menos arbitrario de suposiciones todas las cuales pueden ser tanto ciertas como falsas y carece por completo de sentido el intentar hablar sobre ellas, es decir, sobre cualquier cosa o materia.

También recordaba a otra amiga, también de Carmen, que sostenía que no todas las personas tienen capacidad para comprender ciertos temas. Ella, profesora de filosofía, discrepa conmigo en una visión sobre la naturaleza humana pues sostiene que sí es razonable establecer esa distinción entre «estúpidos» y «no estúpidos», por decirlo de manera exagerada, pero no puedo o no deseo creer en ello. Aunque días como el sábado me hacen replantearme mis propias creencias.

Imputada

imPUTAda

Marcando PUTA para dejar clara la débil moralidad de la infanta. Es decir, moralizando.

imPUTADA

Apuntalando la idea de que se le ha hecho un daño más o menos justificable de cara a la galería, pues hay que recordar que seguirá siendo infanta, mientras haya monarquía.

De imputados me voy a
input-a-dos

Quizá, como comenté en algún foro, por el hecho de que tengo en mi cerebro el recuerdo indeleble de mi pasado informático, pero, también porque me hace pensar que, en realidad, hay dos que han recibido fuertes inputs, en forma de dinero que no deberían haber recibido.

Que todo esto quedará en una pantomima más o menos irascible es previsible. El juez está pidiendo algo que ni siquiera el fiscal va a secundar, con lo que la imputación no pasará de ser publicitariamente negativa. Pero no hay debate, no hay el más mínimo interés en acabar con la monarquía, más allá de ciertos radicales, ciertos elementos fuera de la normalidad que, parece, cada día son más.

Pero a mí me sigue dando lo mismo su comportamiento, su indecente comportamiento, su aprovechamiento oportunista, porque lo que no puedo soportar es que exista una monarquía a la que jurarle fidelidad, a la que reconocer en la constitución (documento que sirve para constituir el país), no puedo soportar que alguien hable de igualdad sin echar primero a unos señores que ocupan un cargo por su ADN. Y no un cargo cualquiera, sino el de jefatura del estado.

Un estado que se fundamenta, o constituye en base a una diferencia de ADN no me merece el más mínimo respeto. Me da lo mismo si son oportunistas o viles especuladores, si están envueltos en escándalos de adulterio (que ni quiera considero importante, que ni siquiera es delito o no debería), me da lo mismo si un día dijeron algo en contra de un golpe de estado, me da lo mismo si besan a niños en hospitales, o si los nietos de los mismos son deficientes mentales, o feos, o guapos, me da lo mismo si cazan elefantes, si no saben estar sentados al lado de otros gobernantes de estados, me da igual…

NO SOPORTO QUE EXISTA LA MONARQUÍA COMO FORMA DE GOBIERNO.

No puedo entender que, de no ser por sus fallos, sus errores morales o legales (que les hayan pillado es casi más una cuestión de ineptitud), de no ser por sus líos de faldas, sus cacerías visualmente deleznables, sus comentarios desacertados, de no ser por NOOS o por otra serie más o menos larga de escándalos que les rodean, no se cuestione su existencia más que por unos pocos a que los que llaman radicales.

Y cada navidad la gente sigue viendo el discurso del rey como si aquello no fuese un verdadero esperpento de una forma de estado que debería ser caduca, haber mostrado su putrefacción y repugnancia.

Y sigue siendo noticia.
Y sigue siendo noticia.
Y sigue siendo noticia.

Pero no tiene nada de noticia (new), es solo consecuencia natural de tener por jefe de estado a un ser humano que es considerado en la constitución como inviolable, cuya responsabilidad legal es diferente a la de cualquier otro ser humano del estado y, repito, en exclusiva gracias al ADN y, en última instancia, a la legitimación que le da el ser heredero de una dinastía reconocida como tal con derechos especiales por la gracia de dios a través de su embajador en la Tierra, su santidad el papa.

Y llamamos radicales a Jomeini y sus secuaces…

jo.

Esto no es una broma