www.ivanaraujo.com

Acabo de terminar la web de Iván Araújo, mi amigo, mi gran amigo, pintor y grabador que de esto de Internet no entiende nada ni quiere entender.

Y cada día lo entiendo (a él) más. No perder el tiempo en cuestiones como Facebook, emails, etc, hace que pueda centrarse en lo que sí que entiende y sí que hace bien, que es su obra plástica, sus pinturas, grabados, monotipos, sus talleres de grabado, su desarrollo como artista que se hace a sí mismo a cada paso de sus obras, con tesón, con sudor, transpiración al 99%…

Mientras, me ha decidido pagar la web (que un refrito de otras hechas y arreglada para la ocasión) con obra suya, y me hace rememorar a Picasso y Duchamp, sus relaciones, sus pagos en obra, la riqueza que acumuló el segundo que apenas hacía otras propias y, desde luego, poco comercializables, pero que se entregaba, parece ser, en ayudar con diversas gestiones extra-artísticas a sus amigos pintores, como el primero.

Compararme con Duchamp siempre ha sido uno de mis más anhelados deseos, no con Picasso, pero cada cual elige cómo quiere ser… y yo querría ser Duchampiano… Marcel-Duchampiano, claro. Quizá no esté tan cerca como quiero pensar, pero acercándome, y se lo debo, en parte, a mi querido Iván.

Para hacer esta web, como comentaba entre paréntesis, ha sido fácil, reutilizando algunos recursos que ya había usado en la mía, como la estructura en frames, o parte de las hojas de estilo, o la presentación de fotografías usando la librería highslide.js; pero también he tenido que hacer algunas cosas más «periféricas» como cambiar el tamaño de los archivos masivamente, cambiar nombres, crear index.html automáticamente…. para lo que he desarrollado algunos scripts como el siguiente:

#!/bin/bash

# DEFINICION de VARIABLES
let contador=0

while read line
do

    resto=`expr $contador % 4`
    if [ $resto -eq 0 ]
    then
    echo -e "\n \n"
    fi
    # echo -e $(printf "%02d" "$contador")
    numfile=`echo -e $(printf "%02d" "$contador")`
    echo -e "

    \n< a id=\"thumb1\" href=\"img$numfile.jpg\" class=\"highslide\" onclick=\"return hs.expand(this, { slideshowGroup: 1 }) \">"
    echo -e "\"Imagen\""
    titulo=$line
    echo -e "

    $titulo

    "
    echo -e "

    \n"

    # echo "Título: $titulo";

let contador=$contador+1;
done < listado.txt

Y es que me encanta programar para que programe para mí un programa… hacer algo que haga me gusta más que hacer directamente… quizá por eso me interesan tanto los talleres de escritura o performance… saber que ayudo a crear, más que crear en sí mismo es una forma interesante y diferida de creación, y no puedo evitar disfrutarla sobremanera.

También usé otros recursos como integrar un blog de wordpress, para que pueda mantenerlo él mismo y actualizar parcialmente el contenido de la web, o vincular las novedades a álbumes web de google/picassa, que podrá modificar el mismo Iván sin mi ayuda. Esto ya lo había usado también en algunas webs como la de Carmendelarosa.com o la de Espacio El Manantial (cuando la hice yo).

Como condiciones de trabajo, las habituales: usar herramientas extremadamente simples, como el VI, así como software de código abierto (GIMP, gThumb, pyRenamer) todo sobre Linux, con ftp client: Filezilla. Hosting: www.justhost.com.

Ahora, a disfrutar de la web y espero que Iván le guste tanto como me gusta a mí y le resulte fácil de mantener.

Me gusta el amor de todos los colores

Hoy no voy a escribir un código terminado, quizá otro día lo haga, aunque no sé muy bien si tendré que seguir la senda de colores por la longitud de onda, es decir, colores puros, o por una variación de hexadecimales que, en triada, formen un código RGB, por ejemplo.

El color es algo que todos vemos y pocos entendemos… y no sé si me cuento entre los segundos.

Una aproximación al programa que realizaría es la siguiente:

for color=BLANCO to NEGRO {

    me gusta el amor color

}

// y, para terminar… (o no)
while (color) {

    me gusta amar

}

Presentación de 2 libros de mi querido Ernesto

Este jueves próximo, Ernesto Pentón, paciente escritor de poesía íntima, presenta y recita sus dos últimos libros de poemas.

Canto al Infinito
Memorias del otro lado del mar

Son libros prologados por mí, ambos, con todo el cariño que les tengo, que le tengo, que tengo a su autor, que es uno de mis alumnos, aunque no me guste la utilización de esta designación para los asistentes a mis talleres, en los que propongo juegos con los que desarrollan sus capacidades, pero no enseño, no soy maestro ni profesor: Soy coordinador de ejercicios lúdico-poéticos, creativos, con los que cada uno (y, por supuesto, cada una) desarrolla su propia forma de escribir, enseñándose a sí mismo, de una manera bastante socrática (y, por supuesto, de modo socrático).

También le eché una mano con la búsqueda de local, que en esta ocasión es ofrecido por unos ex-alumnos de Carmen de sus clases de Tango, Julie y Sebastien, que han abierto en Chueca llamado Charlotte. Es un local cuco, recoleto, muy bello y delicado, casi como un poema de Ernesto.

Y diseñé (con GIMP) la invitación con las portadas que Ernesto había buscado. Creo que es una especie de creación lateral de las que me gusta no (vana)gloriarme, pero que asumo como propia en cierta medida. Esa colaboración en la concreción de proyectos, en la puesta en marcha de acontecimientos que, de alguna manera, enriquezcan la vida cultural de esta ciudad por la que sigo sintiendo algo… llamémosle amor.

Seguro que será divertido, seguro que será poético, seguro que será delicado e intenso…

No querría perdérmelo por nada del mundo.

¡Qué alegría lograr hacer reales los sueños!

Bigoli Al Musso

Tuve el placer de comer un plato tan original como sorprendente… que no es lo mismo.

En un restaurante baratito más o menos de Verona, este lunes probé un plato de Bigoli Al Musso y he querido buscar hoy la receta, aunque esté en italiano, para compartirla.

No sabía que Bigoli era un tipo de pasta, ni qué tipo de carne lleva, aunque me imagino que se puede variar… es genial. Sabroso en cantidad y rico rico… aunque seguro que más de uno, con estómagos delicados o mentes estrechas no se atrevería a probarlo.

Dejo la receta a continuación, sin traducir… extraída de la web Radio Adige.

Bigoli al musso
Sergio Viero – Chef del Ristorante S. Eufemia, Corso Portoni Borsari 22, Verona

Ingredienti per 4 persone:

300gr di asino macinato o tagliato a cubetti piccoli
½ cipolla
½ gamba di sedano
½ carota
1 spicco d’aglio
¼ di vino rosso
sale
pepe
rosmarino
salvia
350gr di bigoli (pasta fresca all’uovo)
un cucchiaino da caffè di bicarbonato
acqua
Olio d’oliva extra vergine

In una pirofila ponete: la carne tagliata a cubetti, un rametto di rosmarino, qualche foglia di salvia e la metà delle verdure precedentemente tritate molto sottili(cipolla,sedano,carota,aglio). Aggiungetevi ¼ di vino rosso, un cucchiaino da caffè di bicarbonato, ¼ d’acqua, sale e pepe (q. b.). Coprite il tutto con il domopak e lasciate riposare per un giorno intero.

In una casseruola, approntate un soffritto con olio d’oliva extra vergine e le verdure restanti, precedentemente tagliate.
Aggiungete la carne marinata con tutte le verdure e ¼ d’acqua.
Lasciate cuocere a fuoco lento per tre ore, controllando ed aggiungendo acqua e sale se necessario.

Hotel Trieste

En Verona
en Corso Porta Nuova, 57,
cerca de la estación de autobuses
cerca de la Piazza Brass
y de la Arena
esa singular obra elíptica
que me alegró tanto visitar.

Hotel Trieste
fue un placer estar
en una ciudad acogedora
que cada día horada más mi voluntad
de seguir queriendo cambiar Madrid
o me hace plantearme
abandonar el mesianismo
y abandonar
me
y
ya.

Trieste no triste.
Trieste en Verona.
Trieste
que te quiero verde…

Semana

Desordenada
nada
del todo
como un caos
caótico
y anciano
que venerar
con la fuerza
de un tornado
que es otro anciano
venerable
de venéreas
afecciones
cuyo mayor logro
fue vivir
como el mío
como el tuyo
como el suyo
como el nuestro
como el vuestro
como el … /también suyo

y no hay para ellos nada parecido a la independencia de no ser el otro
el diferente
el no-yo
el no-tú
que podía ser también el diferente
pero estaría demasiado cerca
y no sabría si pasarme la vida
amándole
o matándole

es mejor él o ella o ello o aquello o aquella o aquel…
es mejor ese eso esa esos esos esas
es mejor tener lejos lo que no soy
yo-tú
para sentir que somos una pareja indivisible
un huevo opaco y germinal
que vive autártico
una pasión sin límites
como si una pasión pudiese tener límites

y así, desordenada
nada
está esta semana
llena de otredad
en la que no me encuentro
conmigo-tigo
en la que no me encuentro.

Tío Pepe

Que lo quiten, que lo quiten…

Dicen por ahí que el cartel del Tío Pepe es un símbolo de Madrid, de los madrileños y ni siquiera pienso desmentirlo, pero quizá sí cambiar el tiempo verbal: fue.

Era un símbolo del Madrid de la diversión basada en un bar (-eto) en el que mojarse el gaznate con un manzanilla baratito, mientras se fumaba un cigarrito con un bocata de calamares más o menos grasiento.

Hoy encuentro un Madrid bien distinto, donde la diversión se basa en locales (de diseño) cool que abren sus puertas con seguratas en las que consumir un cóctel más o menos luminoso acompañado de una minitosta de paté de ricacholuá con mermelada de pastiche caramelizando una pieza de sandía de la Martinica, midiendo todo ello la friolera de 2 centimetros cúbicos, todo light, todo guay, todo koooooool, todo i-Pollas.

En este Madrid que veo cada día, vintage (=falso), new age, hipertecnológico, no veo otro símbolo mejor que una manzanita blanca de esas del difunto Jobs.

Y si no nos gusta, quizá deberíamos pensar en qué tipo de madrileños (y madrileñas) queremos ser. Es momento, como todos, para la reflexión… y, de paso, por qué no un poco para la lírica…

Ayer Mateo me enterneció

Mateo es un alumno al que doy clases desde hace años y a quien cada día tengo más cariño. Es una pena, me encariño con los alumnos sabiendo que si hago bien el trabajo, dejarán de ser mis alumnos. Pero es más penoso no encariñarse, así que opto por lo primero sin pensarlo dos veces. Y además, si se trata de gente a quien querría tener entre mis mejores amigos desde su más tierna infancia, mejor aún.

Ayer, después de decirme la semana pasada que lo iba a hacer, me presentó el trabajo que estaba preparando para su clase de audiovisuales: iba a hacer una presentación de la historia del cine en blanco y negro. Podía elegir cualquier tema: fútbol, la playstation, el skate… y ¡eligió el cine! ¡Y juro que yo no le influí en lo más mínimo!

Le puse de tareas encargarse de ver las siguientes películas para documentarse durante el fin de semana:

Llegada de un Tren a la Ciudad, de los hermanos Lumiere, 1895.

[youtube_sc url=http://youtu.be/tz_l8JDYXmc]

La primera película de ficción: Viaje a la Luna, de Georges Mélies, 1902.

[youtube_sc url=http://youtu.be/dxB2x9QzXb0]

El surrealista y sorprendente Perro Andalúz, de Buñuel, 1929.

[youtube_sc url=http://youtu.be/DREePfBA_ik]

Nosferatu, por el expresionismo, de Murnau, 1922.

[youtube_sc url=http://youtu.be/rcyzubFvBsA]

La lista no era exhaustiva, pero sí bastante representativa de un comienzo que quedaría truncado por la irrupción de la prosa prosaica… Quizá fui algo tendencioso, pero es inevitable en todo educador, así que es mejor asumirlo.

Y, después de vistas todas, lo que hizo como un buen amigo que es, casi diría, le pedí que viese también y para ayudarse a preparar el enfoque de lo que quería presentar, las películas más actuales sobre el tema:

Y también las vio.

Pero lo que realmente me enterneció, más allá de su presentación, que hizo en tres minutos delante de un cuadro del salón de su padre, con muchas ganas por mi parte de grabarle, fue lo que sucedió cuando seguimos estudiando estadística.

Leyendo sobre un tabla de pesos de bebés al nacer, le pregunté por la clase modal y me respondió que qué era eso y que si él había estado en la clase modal, es decir, la más «normal», aunque no es lo mismo, pero sin entrar en detalles de medidas de dispersión, me dijo: ¡No! ¡Yo no quiero ser normal!

Le habría abrazado en ese preciso instante. ¡Lo juro! Y no juro en vano.

Solo le respondí que no, que no se preocupase, que él era cualquier cosa, pero que nunca era ni sería normal… y que se lo tomase como un verdadero cumplido.

¡Cuánta empatía pude sentir!

Y pensar que mi sobrino y tantos otros, quieren ser normales como máxima aspiración de sus vidas… ¡ay!

Si como máxima es la media, esa función es casi constante… casi como la curva de un encefalograma plano… hummm… casi como si oliese a muerte.

¡Viva Mateo y los padres que le han parido/educado!

Es todo lo que puedo decir.

Esto no es una broma