ese bolígrafo
abrazado por palillos negros
llora silencios.
Giusseppe
Móviles
tu teléfono y el mío
mirándose
juegan a recordarnos.
Himno a Dios
no a Dios
a Dios
Him
Him
Him
no Dios
o Dios
a
a
a
h
h
h
h
h
h
.
.
.
Los que nos precedieron
Hay un haiku de Matsuo Basho que hace referencia a esto mismo, pero que no consigo encontrar en mi desordenada colección de libros de poesía japonesa.
Recuerdo que dice algo así como que caminar por el camino de los ancestros no es imitarles, sino realizar su mismo recorrido para aprender a caminar.
Mientras estoy llevando a cabo un taller sobre OuLIPO y su famosa Literatura Potencial y los juegos de estilo de Queneau, pienso en que caminar por el trampolín de los que nos precedieron para saltar a la piscina de nuestro futuro.
Copiamos sus juegos, para jugar de nuevo y aprender a jugar… después, tocará aprender a crear los propios juegos. Esta es, en última instancia, la aspiración de un poeta (digno de llamarse tal).
Inocuo
Como a mí
mi muchacha acudió
una nocturna hora
a buscar un abrazo
con sus manos puras.
Yo no fui capaz,
no,
al vislumbrarla
tal como supuso un amigo
y fui inocuo (una ocasión más)
con su amor
como un rayo blanco
como una alondra roja o rosa
como su fin
y así,
raudo,
acabó conmigo…
sí, fundidos hasta hoy.
Una batalla tuvo lugar
Varios días después de un combate de mordiscos entre un salvamanteles expandible metálico de la era en que mis padres se casaron y mi dedo anular de la mano izquierda, huérfano de tal apelativo, la batalla aún continuaba con los restos de los microbios energúmenos siendo completamente derrotados por unos anticuerpos exageradamente protectores, hasta el punto de protegerme de lo que no me hace mal, como las pequeñas partículas de polen que pululan por mi hogar bienavenidas.
Comentarios sobre Her
Tras ver la película Her quedé algo decepcionado por el tratamiento que le habían dado al hecho de que un humano se enamorase de un sistema operativo. (No nos dicen si es un sistema operativo de código abierto o propietario, pero eso quizá no era relevante)
Llegué a compararla con el amor que sintió en Blade Runner mi querido Harrison Ford, como Rick Deckard, dudando de la humanidad o no de su pareja Sean Young, como Rachael, esa replicante de perfecta ternura y belleza futurista. Y la obra de Spike Jonze palidecía indudablemente, obsoleta y obsolescente en tecnología según iba avanzando el metraje. ¡Eso comparándola con una película de 1982! Pero está claro que Her no es una de esas películas que harán historia en la Historia del Cine.
Allí donde Ridley Scott creó una obra maestra, icono de la cinematografía e influyente estética del postmodernismo, esta peliculita se queda en un entretenimiento con pretensiones con look neo-hipster e ínfulas filosóficas sin mucha chicha ni limonada.
Dicho esto, queda por añadir que no había visto una posible lectura que ayer me llegó así como en una epifanía: pretende ser más bien una película pionera en una dirección insospechada (quizá) en el mundo audiovisual cinematográfico de la industria norteamericana, la dirección de darle prioridad a lo sonoro sobre lo visual.
No es tan importante lo cibernético, sino en realidad darle preeminencia a lo acústico. De hecho, así resulta aún más acertado el haber elegido a la más conocida actriz del momento para interpretar la voz de ese «sistema operativo» del que se enamora el visible protagonista. Aunque esta elección garantizase que éramos capaces de ponerle rostro a esa voz y, de hecho, un rostro deseable desde todos los ángulos posibles.
Es una película sonora y que augura la llegada de un cine más sonoro que visual, un cine sin imágenes, un cine casi radiofónico, que hace un llamamiento a cerrar los ojos y descansar de la sobrecarga que supone el sobreestímulo visual permamente al que estamos sometidos.
El protagonista, un sosísimo Joaquin Phoenix, no se enamora de su ordenador ni de un ordenador ni nada semejante, sino de la voz del mismo.
El antagonista romántico (aunque casi merecería haber sido completamente el papel principal) es invisible en todo momento. Pero no inaudible. Y las relaciones que este hombrecillo patético tenía eran principalmente sonoras, a través de su teléfono móvil (aparatejo que no superará un par de lustros antes de verse claramente anticuado, haciendo que la película resulte anacrónica).
Sobre cómo esta relación (humano-máquina) es algo desequilibrada, asimétrica y, por supuesto, egoísta, ya lo deja claro la pequeña charla con su exmujer, pero resulta interesante también como retrato (o autorretrato) de la sociedad selfist en la que estamos viviendo.
El previsible final es tan torpe y precipitado que ni merece la pena mencionarlo. Lo único interesante acaba siendo ese pequeño toque de atención sobre la sobrecarga visual y su posible paliativo mediante sonidos desposeídos de acompañamiento figurativo. ¿Le ha llegado al cine (comercial) la posibilidad de explorar la abstracción?
Selfie
Ahora que parece que ha vuelto a ponerse de moda el autorretrato, con esta tendencia conocida como selfies, me he unido a la autorrepresentación que, dado el uso del reloj, casi recuerda a esas fotografías de secuestrados que daban cuenta de su ubicación en el espacio-tiempo.
La reflexión (y no tiene doble lectura) sobre el aumento de este tipo de fotografías y el egoísmo o egotismo o cualquier otra manifestación del ego y superego en la sociedad contemporánea, me la dejo para otro día.
Protuberancia
su nariz
al volverse
me hizo una llave de yudo.
¿Cómo quieres vivir?
Sí, es una pregunta válida. Te la puedes hacer, es más, te la debes hacer. No tienes otra cosa que hacer que esta pregunta. A la respuesta le podríamos llamar, sencillamente, vivir.
Se elige, se está obligado a elegir, que diría Sartre, y es la máxima responsabilidad que se tiene mientras la sangre corre por las venas.
¿Cómo quieres que sea tu vida?
Me consta que hay gente que no se formula esta pregunta y algunos puede que tengan cierta justificación, dado que lo apremiante de determinadas situaciones (estados de guerra, esclavitudes varias) no deja un segundo para detenerse y preguntarse:
¿Cómo quiero vivir?
Pero ¿qué decir de aquellas personas que no tienen esa justificación? Quizá nunca se les ocurrió la pregunta, o quizá sea cómodo (a corto plazo) no formulársela. Se puede tener la sensación de que vivir es correr solucionando problemas… pero no son problemas, son solo chapuzas para tapar huecos de una vida desperdiciada en tapar huecos, es vivir sin enfoque y desorientado, dando palos de ciego al aire en búsqueda de… no, corrijo, sin búsqueda, palos de ciego que no sabe si hay alguna piñata en las cercanías.
¿Qué necesito para vivir? ¿Qué es superfluo? ¿Tengo objetivo? ¿Cuál?
Si no nos hacemos estas preguntas, podemos decir que somos seres humanos, pero no somos más que carne con patas que avanza hacia una grosera masa de naderías, una oveja sin rebaño, que quizá por ello busca rebaños, como un intento desesperado de fabricar un objetivo común en uno propio, una necesidad grupal en una individual.
No se es un individuo pleno sin hacerse estas preguntas (añado que periódicamente) para responder, de cuando en cuando, a la vieja cuestión que formuló Camus en su Mito de Sísifo como ya cité cuando intenté contestar a ¿qué pasaría si me muriese mañana?.
Pero sí, a pesar de los pesares, hay quienes siguen andando por ese camino vacuo de la no-pregunta, avanzando sin ningún tipo de orientación, sin sentido, en un movimiento browniano que calienta el planeta más que el calentamiento global, fomentando el desorden puramente entrópico, partículas de polvo en un universo inmisericorde y sin dios que nos diga por dónde debemos avanzar.
¿Conoces a alguien que no se haya hecho esta pregunta?
Pues ayúdale y hádsela tú. No queda otra si deseas vivir en una comunidad humana, en caso contrario, solo estamos rodeados de becerros purulentos cuya vida no vale nada. Son alimento. Y la antropofagia dejaría de ser abominable.
Hacerse la pregunta no significa, no obstante, tener una respuesta que valga siempre ni para todo el mundo, es más, puede que no se sepa qué responder… eso no es importante.
Lo importante es saber que el ser humano se hace preguntas como esta, que para ser ser humano hay que hacerse preguntas como esta… y no hay excusas…


