Foto alada

foto alada

No quedé muy angélico, a pesar de las alitas que tenían esa intención.

Esta fotografía fue realizada por Denissea Nadeauh en la Exposición sobre Objetos y Performance realizada en El Patio de Martín de los Heros.

El objeto, performático, era una propuesta de Paco Nogales que nos instaba a situarnos entre las alas y fotografiarnos allí, para después hacer algo con esas fotografías.

Poema por sustracción

Como esculpir en el mármol, me gusta proponer este ejercicio de «no-escritura» hasta encontrar un poema en cualquier página de libro.

Elegí este que era un ejemplar encontrado en un contenedor (lo que me libera de la sensación de destrozar libros) sobre la historia de la pintura contemporánea española y el otro día les propuse a unos alumnos del taller de escritura que hiciesen el ejercicio.

El resultado que yo obtuve (participando como uno más, de cuando en cuando) fue el siguiente:

la vuelta a la línea
su boda con la rusa

creyeron ser una especie
llamada dispersión

todo eso afecta a sus mujeres
de belleza y armonía excepcionales

modelo sobre ellas
variaciones arbitrarias
cultivo el motivo de los toros
cercano a los 90 en mano

homenaje de la tierra

poema-extraído

Sangre encebollada

Hacía años que no preparaba este plato tan curioso de la alimentación hispana.

Aprovechando que Carmen estaba tangueando en Berlín, me he lanzado a cocinarme esto como en los tiempos en los que vivía solo y solía visitar la casquería en busca de suculentos manjares de precios irrisorios.

He comprado 300 gramos de sangre de cerdo (quería menos, pero el carnicero se ha propasado) y he usado, además, 1,5 cebollas (de las dulces, dicen, que así repiten menos), junto con dos dientecitos de ajo laminados y un vaso largo de vino blanco de cocinar.

Menos ingredientes es complicado. Y la preparación es cuasitrivial.

Con unas cucharadas de aceite de oliva, he añadido los dientecillos de ajo y cuando empezaban a estar bastante calientes, la cebolla y media cortada en juliana, para que luego la cebolla sea más entretenida que si se corta picadita.

Dejé hacerse la cebolla (pochándola) hasta que fue cambiando de color, transparentándose, y entonces añadí la sangre cortada en taquitos de un centímetro cúbico cada uno, aproximadamente. Momento ideal para salpimentar suavemente, sin pasarse.

Pasados unos 10 minutos (o 12) cuando el color de la sangre indicaba o parecía indicar que había cambiado de estado, añadí un chorreón largo de vino blanco que dejé reducir hasta que formó una salsita suave y oscura.

Ha quedado un resultado bastante parecido al de esta foto que, he de admitir, no es mía.

Me descentro

Círculo inconcéntrico
desconcentrado
asimétrico y de lados finitos
circunferencia abisal
desconcertante
ráfaga de trazos maltrazados
albor de puntos pixelados
descentrados
descentrado
exiliado
casi
de toda estabilidad gravitacional
esfera ovoide
arco de flecha
diámetro menor
que dospierre
dividido entre el doble
de ese radio torcido
que me recuerda
la materialidad.

Patatas precolombinas

Alguna sinopsis encontrada auguraba una película mala, o al menos de bajo calado, pero lo que vi no podría haberse imaginado.

Cuando la novia de un joven es secuestrada por un malvado rey, este se vuelve a Hércules en busca de ayuda. El héroe caído ha estado viviendo en el exilio, desterrado por haber matado a su familia, pero la valentía del joven inspira a Hércules. Juntos, luchan para rescatar a la novia y recuperar el honor de Hércules.

Despropósito tras despropósito, el viernes por la noche vi la película Hércules Renacido que ubica a este semidios como un homínido patético y mediocre en una «Grecia» o «Tracia», del año 14 A.C. en un imaginario pseudohistórico reino de Enos, aunque el protagonista acaba siendo un tal Arius con atuendo de general romano.

El megamix descerebrado del vestuario era como de teatro amateur de colegio infantil (pobre): mezclaba ambientación de cualquier prenda que pareciese antigua sin ningún sentido y de casi cualquier procedencia imaginable. Creo que faltó algún personaje vestido de vikingo y quizá un samurai, aunque uno de los secundarios tiene un aspecto casi próximo, altaico, diría.

La «protagonista» femenina (como indica el artículo determinado) era poco más que un florero, damisela en apuros a la que abofetean hasta la saciedad como en una repetición humorística, sin que ello tenga el más mínimo impacto en la trama, por llamar de alguna manera a esa sucesión arbitraria de acontecimientos intrascendentes preñados de peleas coreografiadas sin el más mínimo respeto por la coherencia espacio-temporal.

Sin mencionar el hecho de que el innumerable ejército que aparece en una ocasión, desaparece después para resultar una película que podría haber sido rodada con seis o siete actores haciendo diversos papeles…

Por todo esto y algún otro detalle como la botella de veneno de «el malo», malísimo, personaje plano donde los haya, que tenía, sí tenía rosca, como si hubiese sido recuperada de una caja de coca-colas vacía, por todo esto y más, casi podría haber caminado hacia el género de la parodia, casi «vidadebrianesca«, pero no, se lo tomaban en serio intentando que ese batiburrillo alcanzase con un clímax y varios sobreclímax que dan lugar a un epílogo anunciado desde el primer instante, a los casi 90 minutos preceptivos para ser comercializada en DVD.

Sin duda, el mejor momento, el más disparato fue cuando los aventureros se hacen pasar por comerciantes para atravesar las murallas, comerciantes ¡de patatas!, sí, tal cual, por inverosímil que pueda parecer: comerciantes de patatas precolombinas, situadas más de 15 siglos, más de 1500 años antes de lo posible en esas fantasiosas latitudes.

[youtube_sc url=https://youtu.be/2WhnOAojhlY?t=3s]

Todo un ejemplo de cómo no hacer cine. Ha sido la peor película que he visto en muchos años, opinión que parece ser compartida.

Durante la proyección se fue la luz en Madrid centro y disfruté el momento, pero, afán masoquista, seguí viéndola hasta el final con la inocente y frustrada esperanza de que algo mejorase.

Ya puedes tenerlo TODO

ya puedes tenerlo TODO

¿Qué le hace suponer al anunciante que no lo tengo TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que quiero tenerlo TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que me importa no tener TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que hay un TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que yo no soy TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que tiene para ofrecer algún TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que puede ponerle precio a ese TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que puede ponerle precio a TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que estoy dispuesto a pagar por TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante … TODO?

Cuantica Cuántica

wasap cuantica

Recibí a primeros de septiembre este mensaje que seguí hasta llegar a la conclusión de que este muchacho era un aprovechado de su dinerito. Me parece una solución como otra cualquiera para resolver problemas, pero de todas las posibles, me parece una de las menos elegantes. Incluso, diría, fea.

Así que rechacé la oferta, para la que posiblemente no habría estado cualificado, y le ignoré en el siguiente mensaje en el que me pedía datos de contacto de gente que sí pudiese o quisiese ayudarle.

Hoy, repasando la captura de pantalla que le envié para compartir estas cosas a mi amigo Xabi, me encuentro que igual es maño, pues no quería algo sobre química cuántica, sino sobre química cuantica (o cuantica química, así, como de mucha…) y cuantica mecánica… vaya, que cuantas cosas le interesaban que no parecían ser cuantos.

Cápsula del tiempo en El Ser y el Tiempo

ser y tiempo

He encontrado en casa de una de mis mejores amigas un libro que le presté hace tiempo titulado El Ser y el Tiempo, de Martin Heidegger.

Es uno de esos libros «sesudos» que en su día leí con avidez pues respondían a una forma de explicar el mundo que cuadraba con la que tenía y no había encontrado a nadie capaz de explicarlo de semejante manera. Me importaba la manera, no la explicación. ¿Se entiende?

Leía Sartre (El ser y la nada se me atravesó), después de haber devorado toda la obra de Nietzsche, tras acabarme Schopenhauer y, por supuesto, bastante después de «comprender» a Kierkegaard.

Eran los 80. A finales. Recién terminada mi adolescencia, que había pasado frente a los «científicos» Einstein, Heisemberg y el divulgador Asimov, entre otros cientos.

Aquellos no habían sido capaces de aproximarse a hacerme entender muchas cosas del mundo, aunque les deberé la forma de ver otras muchas. La palabra Dimensión entró en mi vida, como algo interesante para explorar… Y ni hablar del límite al conocimiento científico que se planteaba el Principio de Incertidumbre.

Durante los últimos 15 años leo ensayos sobre arte contemporáneo que me ayudan a comprender otras cosas que ninguno de los anteriores se atrevía a mencionar… o lo hacían de manera que a mí no me llegaba (la forma de «Federico» de hablar de arte no me dice mucho, por más que sepa que ha sido relevante). Adoro la forma de escribir de Simón Marchán Fiz, por ejemplo, o de Ana María Guasch.

Me interesa el análisis estructuralista de Roland Barthes a quien considero mi lectura habitual para relajar la mente en vacaciones estivales.

Pero, volviendo al tema, abrir este libro en casa de mi amiga María ha sido divertido por encontrar fotografías (analógicas, claro) de aquellos tiempos:

Marta x 4. Aquel primer amor serio, relación de más de 6 años que terminó bonita y con cariño mutuo. En la página «Planteamiento del Problema». ¿Casualidad?

Martax4

Después (las he encontrado también así) la fotografía de Raquelt en la playa levantina, seguramente algún fin de semana con Queralt, aquella matemática que me volvió loco durante un par de años y a quien yo volví loca enamorándome de otra matemática. En la página «Doble problema de su desarrollo». ¿Casualidad?

raquelt

Junto a la contraportada, una hoja manuscrita con algunas de las preocupaciones de aquella época en mi vida:

inquietudes binarias

Hoy he tenido la sensación de viajar en El Tiempo con El Ser y El Tiempo. Quizá mañana, con ese mismo libro, viaje en El Ser.

Esto no es una broma