La tumba 404 estaba desierta

Estaba en la galería 3
del crematorio
donde estaban depositando
las cenizas del marido de mi prima.

Como casi todo en esta vida
estaban numeradas las tumbas
que en realidad eran nichos
que en realidad eran nada.

En la inmensa mayoría
flores
adornaban nombres grabados sobre el mármol
o nombres destacaban en relieves dorados
e incluso
plateados.

Mientras tanto
un cuadrado en la retícula vertical
de cadáveres incrustados
con urnas abandonadas
permanecía desierto
con tan sólo el número
en el centro del mismo
gritando un 404
que a cualquier internauta
le resulta más familiar que aquellos nombres
de aquellas tumbas plenas de polvo de color gris claro
que queda después de una combustión completa
formado por sales alcalinas y térreas
sílice
óxidos metálicos
y algún resistente hueso con rastros de ADN.

404
Error: La página que ha seleccionado
no existe.

Y yo (en sepulcral silencio)
no paraba de preguntarme
si era la más real de todas las lápidas
si no era un acertado epitafio
de algún programador web
si no era una broma macabra
si era la verdadera esencia de la muerte
si no era la verdadera esencia de la vida.

Ikigai

Paso la vida intentando alcanzar, no ya el ikigai central, sino al menos algo que me saque de uno de los subconjuntos no intersectados, como el de «lo que amo», sin tener claro que el mundo lo necesite ni mucho menos ser bueno en ello. Ya que me paguen por mi amor… es demasiado pedir.

Estoy atrapado entre cierto entusiasmo y complacencia con sensación de incertidumbre y una satisfacción elevada con un sentimiento de inutilidad cada día más al alza.

Pocas veces me recuesto en el confortable subconjunto de la sensación de vacío, salvo quizá en algunas clases particulares. Muchas más veces estoy en ese otro «triángulo» de goce y sentido de realización (quizá soy autoindulgente), pero por supuesto, por amor al arte.

Para mí no hay una «razón de ser». Se es. Se existe, si me apuran.

Este pequeño jueguecito de diagramas de Venn me gusta pero no puedo sentirme dentro de ninguna de las intersecciones sin sentir algo de impostura. Y desde luego lejos de ese IKIGAI tan aspirable.

Apariencia no es lo mismo que esencia

¡Qué desastre de noticias!

Dicen en la noticia y se quedan tan anchos, que el diámetro de la luna aumentará un 14% durante este fenómeno, que es sería una verdadera noticia bomba, pues prácticamente nuestra vida como la conocemos desaparecería en un santiamén. Pero luego leo más despacio… aunque ya imaginaba el resultado… y se trata de su apariencia, claro que sí, no de su verdadero diámetro, faltaría más.

Si la redacción del texto fuese con fines puramente poéticos podría comprenderse, pero se trata de un periódico cuya información tiende a ser meramente informativa, sin otra intención que la de dar datos fríos (si es que alguna vez el periodismo lo hace así).

Menos mal que un párrafo escondido corrige el aparente error haciendo referencia al diámetro visible (la clave, por tanto, está en esa percepción y no en el verdadero tamaño del astro).

Al situarse más cerca de lo habitual del planeta, su diámetro visible desde este aumente hasta en un 14% y su brillo crece en un 30%.

Está claro que ya no saben cómo «amarillear» hasta las noticias más planas desde el punto de vista emotivo. ¡Raro me parece que no lo hagan relacionarse con la crisis catalana o con el auge de los partidos populistas!

El periodismo está en una verdadera y profunda transformación hacia los abismos de la desinformación, hacia la literatura más melodramática y tendenciosa posible, lo que en gran parte contribuye a aumentar el estado de tensión en el que parece que vivimos, cuando, realmente, no se está tan mal en este planeta cuyo tamaño, a pesar del fracking, no va a cambiar demasiado…

Probando rotuladores de gel blanco sobre cartulina negra

El sábado estuve buscando rotuladores de gel blanco para escribir sobre cartulina negra gofrada de 300 gramos que había comprado el viernes en la histórica papelería La Riva. Por supuesto, pregunté si tenían allí, pero se les habían agotado.

Después de varios intentos frustrados, en diversas tiendas de minoristas y alguna que otra franquicia (Carlin), llegué a la conclusión de que iba a gastar mucho más en buscar los bolígrafos que si lo hacía por Amazon y esperaba a que me llegase el lunes. Así que eso hice.

Ahora estoy ilusionado con cómo escriben y quiero escribir toda pequeñez en blanco sobre negro… hasta he buscado cartuchos blancos para la impresora… pero sé que es sólo una fase en mi vida. Supongo.

He escrito esta tontería en homenaje a ese día tan simpático en el que el 0 y el 2 son los únicos dígitos necesarios para escribir la fecha.

Una camiseta verdaderamente Vintage

Ayer, a varias amistades, les envié este fotografía, que podemos denominar autorretrato o selfie, al modo de las que se hacen youtubers o influencers… y otras personas cuyas profesiones son nombradas en inglés para proporcionar más empaque a sus naderías, dado el auge del imperialismo o colonialismo cultural anglosajón.

Es una camiseta que me habían regalado en un seminario de administración de sistemas, seguramente antes de 1997, pero no puedo precisar. En aquella época, los rs6000 eran el no va más. La última pieza de tecnología que quedaba por crear para hacer un mundo mucho mejor… jejeje…

Lo mejor del caso es que me está bien de talla. He de reconocer que me alegra saber que aún, a pesar del paso de los años y el aumento de los kilogramos (que no sé tampoco precisar por la ausencia de mediciones desde hace más de 3 décadas), sigue valiéndome y también saber que no la he tenido que tirar a la basura. Quizá su color me desmotivó a usarla durante muchos años y algo que no se usa suele durar mucho más que algo que se usa, lo que no sé qué aporta de información.

Lo único triste fue que mi móvil no tuviera resolución infinita para captar ese móvil en el espejo fotografiando ese móvil en el espejo fotografiando ese móvil en el espejo fotografiando ese móvil en el espejo… Así hasta infinito ?

Conversación extraña como pocas…

El día 2 de enero de este 2020 le llegó un whatsapp a Carmen con este contenido:

2/1/20 18:56 – Él: Hola
2/1/20 18:56 – Él: Quería conoceros me han dado tu contacto
2/1/20 18:56 – CARMEN: Estamos de vacaciones, pero si es para algo relacionado con talleres o eventos de poesía puedes ponerte en contacto con Giusseppe, que es el coordinador, a partir del 7 de enero en el teléfono 655990413

A partir de ahí, me escribió a mí:

2/1/20 19:03 – Él: Esta accesible

(El mismo día 2, que era el día en el que le habíamos dicho que se pusiese en contacto a partir del 7. Supuse que era una pregunta)

2/1/20 19:14 – YO: Ahora estoy de vacaciones, hablamos el 7 de enero
2/1/20 19:23 – Él: OK

5/1/20 12:39 – Él: Hola

(El día 5. Sí, el día 5: es decir, dos días antes de lo acordado por tercera vez)

6/1/20 21:17 – Él: Puedo llamarte mañana y hablar contigo

El día 6. Sí, el día 6: es decir, insistente, por no decir pesado.

7/1/20 12:33 – YO: ¿Podemos hablar ahora?, ¿Esta tarde?
7/1/20 12:33 – Él: Si llamame

Mantuvimos una conversación en la que me preguntó si podía acceder al centro con silla de ruedas a lo que le respondí que era inviable y que lo sabía por experiencia pues había sufrido de un problema en un pie. En qué momento le diría esta información, relativamente inocua.

A partir de aquí, viene la locura sobre mi pie… y yo intentando derivar hacia otros lugares u otras opciones a una persona claramente inapropiada.

7/1/20 12:36 – Él: A mi me gusta la reflexologia quieres que te lo vea y masajeee
7/1/20 12:37 – YO: Si no encuentras otra opción, podemos tener alguna sesión online (vía skype o similar).
7/1/20 12:37 – Él: Podría conocerte en persona?
7/1/20 12:38 – Él: Que te paso en el pie
7/1/20 12:38 – YO: Sí, podríamos organizar una primera reunión en persona en algún lugar al que puedas acudir sin impedimentos y después continuar las sesiones, si te parece, vía skype.
7/1/20 12:38 – Él: Ha
7/1/20 12:38 – YO: Edema óseo en el astrágalo.
7/1/20 12:39 – Él: Te sigue doliendo
7/1/20 12:39 – YO: De cuando en cuando… pero sigo haciendo «rehabilitación» o mantenimiento mediante ejercicios en piscina.
7/1/20 12:39 – Él: Quieres que te de masaje?
7/1/20 12:40 – YO: No, pero muchas gracias.
7/1/20 12:40 – Él: Ok
7/1/20 12:40 – Él: Que pie es
7/1/20 12:40 – YO: Hablamos, si te parece, para más adelante encontrarnos. De momento tengo que seguir trabajando, así que tengo que dejarte.
7/1/20 12:40 – Él: Ok
7/1/20 12:41 – YO: Espero que encuentres un lugar donde puedas acudir a clases presenciales grupales de poesía, porque personalmente considero que son la mejor de las opciones.
7/1/20 12:41 – Él: Ok
7/1/20 12:41 – YO: Mi recomendación personal es Fuentetaja. Tienen buenos docentes y un buen centro.
7/1/20 12:41 – Él: Tiene escaleras
7/1/20 12:41 – YO: Ah. Vaya.
7/1/20 12:45 – Él: Me mandas una foto del pie para vértelo?
7/1/20 12:46 – YO: No te preocupes por mi pie. Es algo que quiero olvidar.
7/1/20 12:46 – Él: Ok
7/1/20 12:46 – Él: Vale reconozco que me gustan los pies masculinos.

Y hasta aquí la locura de una conversación de lo más incómoda que ya no sabía cómo terminar. Y ese fue el comienzo de mi 2020 laboral. La verdad es que hay personas muy raras por el mundo… y yo sé que soy uno de esas personas. Pero espero no ser tan inadecuado como para preguntar a alguien que está trabajando, por si me deja masajearle alguna parte de su cuerpo. Por momentos me acordaba de Pulp-Fiction, pero casi con la intención de sacar algún arma y disparar… a través del teléfono móvil, con malas, muy malas intenciones.

A veces carezco de empatía. Supongo.

Nuevas temporadas y estrenos que no te puedes perder.

Cada vez que hay un anuncio o publicidad con mensajes como este dejo de leer inmediatamente y miro hacia el cielo por si me va a caer algo que va a provocar mi aniquilación instantánea, dado que pienso perderme lo que me digan que no puedo perderme. Aunque sólo sea por ver qué pasa si me lo pierdo.

Son cosillas del estúpido pensamiento lateral o «out of the box» que tanto me gusta hacer.

Y no rezaré a nada ni nadie para evitar las consecuencias de esa temible advertencia al modo de «oferta que no puedes rechazar»… con cabeza de caballo ensangrentada bajo mis sábanas.

😉

Esto no es una broma