Resúmenes generativos

Leyendo un TFG de mi sobrina Jimena de la Rosa, me sugiere el PDF Reader de mi Smartphone resumírmelo «generativamente», es decir, generando algo que no estaba, pues es el significado de tal palabra. Eso sería no leer el TFG sino un resumen, un extracto, después de preguntarme que si tengo poco tiempo.

Yo me pregunto si no sería mejor que me ofreciese otra vida o algo similar, días de 28 horas o, ya que estamos delirando, una redistribución global de la riqueza que permitiese disponer de más tiempo para actividades como esta y no para las pecuniarias.

Es decir, que en lugar de ofrecer un verdadero cambio estructural, lo único que me ofrece es seguir viviendo una vida limitada de tiempo mientras quienes generaron esa herramienta viven vidas espléndidas en las que su tiempo pueden usarlo para leer lo que les dé la real gana, sin preocuparse por su poco tiempo disponible.

Es triste. Pero me enfada.

Y sigo diciendo: NO. Me apañaré con el tiempo que tengo para hacer «lo que quiero» en la medida de mis posibilidades.

Esto, poco a poco, me está convirtiendo en un ser humano desfasado en el tiempo, anacrónico, en una palabra.

Iberia y los datos…

Hace unos días me llegó esta notificación que me alertaba de que algunos de mis datos podían haberse visto comprometidos debido a un incidente de seguridad informática en las bases de datos (valga la redundancia) de esta compañía aérea.

Yo no me había enterado, al contrario de lo que asume la notificación, pero parece ser que hay quien piensa que la televisión o la prensa oficial son medios informativos relevantes para toda la población. Pero no es mi caso. Suelo ignorar lo que se publica y no tengo televisión (antena conectada) así que mi información suele venirme dada por la gente que me rodea, por alguna red social y, de cuando en cuando, por los titulares de algún periódico online que consulto para ver si hay algo diferente a cruces de acusaciones absurdas entre partidos políticos ansiosos de volver al bipartidismo o noticias científicas tratadas con la profundidad de un charco, hasta acabar leyendo algún artículo de moda o gastronomía porque son los únicos que no están plagados de furia, ira, enfado… aunque sí de faltas de ortografía, como todo.

El motivo de esta comunicación es informarle de que, como probablemente ya sabe, lamentablemente en Iberia Líneas Aéreas de España hemos detectado un incidente de seguridad relacionado con un acceso no autorizado a los sistemas de un proveedor de Iberia, que ha comprometido la confidencialidad de ciertos datos.

[…] acceso no autorizado a ciertos datos personales de parte de nuestros clientes, entre los cuales se podrían encontrar algunos de los suyos. La investigación en el momento actual refleja que podrían haberse filtrado datos como el nombre y apellidos o correo electrónico.

Además, le indicamos que en ningún caso se han visto comprometidos sus datos de acceso a las cuentas de Iberia ni sus contraseñas ni han podido acceder a la información total de sus tarjetas bancarias que, por tanto, no son usables.

En cuanto hemos tenido conocimiento del incidente, hemos activado nuestro protocolo y procedimientos de seguridad y hemos adoptado todas las medidas* técnicas y organizativas necesarias para contenerlo […].

A la fecha de esta comunicación no tenemos constancia de que se haya materializado ningún uso fraudulento de estos datos. […]

Le pedimos disculpas […].

Nota: *Ese «Adoptado todas las medidas» me recordó tanto a mi acción titulada «Tomar Medidas» que casi ya no seguí leyendo porque la risa me embargó e imaginé a todas las personas que trabajan en Iberia midiendo pedacitos de aviones… o algo similar.

Internet ha muerto

El otro día vi este vídeo de esta mujer a quien sigo desde hace tiempo en Internet (esa que ha muerto) y me ha dejado conmocionado. No por lo pertinente o trágico, sino porque es como sentirme ingenuo de toda la vida, de haber creído en esta utilidad desde sus inicios que me vanaglorio de representar.

A la menor ocasión comento que fui la primera persona en introducir una dirección IP (Internet Protocol) en los servicios informáticos de las Cajas Rurales, de instalar uno de los primeros cortafuegos (israelí, dicho sea de paso) de España y uno de los primeros servidores de comercio electrónico (Netscape Commerce).

Fui de las primeras personas en este país, después de haber visto su auge en Australia en programar (aunque sea incorrecta la palabra) en HTML una página estática.

Yo creé mi propia página web con un curriculum básico allá por los 90 del milenio pasado.

En la época previa había creído que HTML no acabaría por imponerse y llegué a proponer un «lenguaje» de hipertexto paralelo, llamado HDL (Hypertext Definition Language para la generación de hipertextos dentro de la herramienta Multius de desarrollo de aplicaciones Multimedia perteneciente al Grupo de Multimedia del Instituto de Ingeniería del Conocimiento).

Fui de los primeros en tener conexión telefónica privada a Internet con Goya Servicios Telemáticos, después de salir de la universidad donde tuve correo electrónico previo a que se estandarizase la arroba sustituyendo al AT previo, así que mi primera dirección de email fue «JMDOMIN AT EMDCCI11».

Era el comienzo de una época de optimismo en la que creíamos que ARPANET dejaba de ser un arma para convertirse en una herramienta democratizadora, una herramienta de conexión global que exprimí al máximo en mi «tardía adolescencia» cuando mi sempiterna soledad, mi búsqueda por «encontrar un alma que se pareciera a mí y no podía encontrarla», participando en grupos de debate internacionales, que no necesitaban moderación y funcionaban con respecto, como el obsoleto news/UseNet: (NNTP) soc.culture.spain.

Ya no funciona ningún viejo enlace. Todo lo anterior a hace 5 años parece muerto, como zombie aburrido.

Ahora vivimos una época muy diferente, en la que hasta las personas a quienes llaman nativas digitales empiezan a comprender que aquellos tiempos optimistas (ingenuos) ya no existen. Se fueron para no volver.

Internet desde hace años es el patio trasero de unas cuantas empresas gigantes que nos dejan jugar a la pelota sin hacer ruido y sin molestar.

Y casi nada molesta.

Lo más detestable, lo más abyecto, se encubre dentro de lo que se denomina erróneamente como libertad de expresión, sin embargo no se permite la libertad cuando se trata de pedir moderación a las políticas que favorecen la acumulación de poder, la descentralización de una red que nació con voluntad de ser descentralizada… Es la ley de la selva, pero solo hay una docena de leones. Los demás somos ñus, antílopes o animales lentos y torpes que no ven más allá de sus orejas.

Internet ha muerto, sí.

La IA es solo la puntilla con la que apuñalar la nuca al bóvido agonizante.

Caída de AWS

Ayer se registró una caída generalizada de AWS (Amazon Web Services) que impidió que pudiera terminar de desayunar viendo la serie intrascendente que estoy viendo de cuando en cuando para relajar mi cerebro.

Comprobé con algo más de estupor que mi cuenta de Amazon no podía acceder a mi historial de pedidos, ni descargar facturas y parecía como si me hubiese dado de baja en el servicio… lo que tampoco era muy trascendente.

Sin embargo me hizo recordar la enorme dependencia que tenemos de tres o cuatro enormes del sector que han convertido Internet (intencionadamente en sus orígenes descentralizada) en una enorme base de datos cuasi-privada. Ni siquiera estatal: empresarial.

Cada vez es mayor la dependencia y, sin embargo, cada vez es mayor la vulnerabilidad.

Quizá por ello de un tiempo a esta parte me cuesta escribir en este blog o diario en el que vierto mis opiniones o poemas sabiendo que, por debajo de la superficie, alguna de estas empresas controla el equipamiento que almacena estos datos a los que a veces trato con cariño.

Sí, hago backup externo y no dependiente (en principio) de estas corporaciones, pero en última instancia soy consciente de la inutilidad de hacerlo. Al fin y al cabo, si no es para que esté en Internet, ¿por qué no hacer todo este trabajo directamente en un documento local, pongamos, en LibreOffice?

Curiosamente, comencé el diario de ese modo, pero al cabo de un par de semanas vi la inutilidad de hacerlo en local y la utilidad de usar un gestor de contenidos como wordpress, aunque sea en mi propio hosting (que no es propio, sino alquilado, no lo olvido).

Cada día más analógico, cada día más silencioso, cada día menos… y menos, hasta el abismo.

donde tirar una impresora en el centro de madrid

Buscas esta frase (sin tildes, que para qué) en google y te dirige a la web del Ayuntamiento de Madrid que tiene un mapa con los puntos limpios para poder deshacerse de este tipo de materiales, de los que, por cierto, me cuesta deshacerme, pero ya llevaba años sin usar esta impresora Canon que tiene casi una década a sus espaldas (muy lejos de la pretendida obsolescencia programada).

Resulta desalentador que lo único que tenga en los alrededores de mi casa o de mi estudio sean un par de puntos limpios «móviles» que tan sólo están disponibles una hora a la semana. No se tiene en cuenta la necesidad de hacer limpiezas, de deshacerse de trastos, sin tener un coche que me lleve al extrarradio a depositar un residuo generando residuos…

La verdad es que no sé si puedo esperar, porque el martes es el día que tengo para ir a la piscina y mi salud es tan importante como la de la ciudad… o más.

¿Alternativa? Contenedor de algunas obras, de las que abundan en demasía por estos lares. Y una pequeña mancha más en mi conciencia, nunca inmaculada.

Ayer fue el cumpleaños del kernel de Linux

Feliz Cumpleaños a Linux.

¡Qué tiempos aquellos!

🤩

Uso Linux como único sistema operativo en todos mis ordenadores, incluso un fork del mismo, denominado android, en los que no puedo usar Linux Mint o Ubuntu, amén de otras distribuciones basadas en Debian.

Las basadas en RedHat (rpm) me gustan menos. Aunque fue mi puerta de entrada a Linux hace ya más de 20 años. Al fin y al cabo, venía de programar en UNIX/IBM AIX y administrar Solaris/SunOS donde monté los primeros cortafuegos (de una empresa israelí) de mi vida.

A nadie se le ocurría pensar que Linux acabaría siendo algo que conocería su momento de gloria más adelante. Por no hablar de Internet. Recuerdo que me comentaron en un lugar donde trabajaba que jamás se sustituiría el protocolo SNA por el IP… hasta que llegué yo y necesité tener un equipo con una IP address donde instalar un servidor web y un servidor de comercio electrónico. Los hacía NetScape. Los comercializaba en España Telefónica Sistemas (Avanzados de Información), quienes quisieron cercenar la red a su demencial Infovía.

Sigo jugueteando a instalar servidores en máquinas virtuales, en una raspberry pi, en otros dispositivos… pero el trabajo de administrador de sistemas acabó por desesperarme cuando comprendí que los sistemas eran una excusa para intercambiar dinero entre grandes empresas… y poco más.

Así que descubrí la poesía y su poder de creatividad y de verdad, pero sigo reconociendo (con nostalgia) un pasado en el que la ingenuidad nos hizo creer que la tecnología podía acarrear un mayor grado de interconexión, de formación, de información, de libertad.

Algunos libros rescatados del olvido

En casa de mis padres, quedan libros de la época de maricastaña (expresión divertida, por cierto) que el otro día estuve fotografiando antes de afrontar que su mejor lugar era la basura, pues no son, ni siquiera, aptos o del gusto de coleccionistas.

Son rarezas que el paso del tiempo ha convertido en graciosas, incluso aunque alguna de ellas, de la que no sabemos su procedencia (¿mi hermana?), ni siquiera hoy sea interesante, como esta:

Sobre «tecnología», me sorprendió encontrar este «La cibernética y lo humano», que parece escrito hoy en día, sobre el auge de la informática y su incidencia en lo laboral, especialmente en ámbito sanitario/médico, lo que me hizo pensar que sería adquisición de mi padre, allá por 1970. Sí, hace más de medio siglo. No es un libro sobre IA, que tan de moda está hoy en día.

Más actual era esta colección de fichas (en papel, claro está) sobre lo que suponía estar conectado a Internet, allá por el año 2000 y que ya era obsoleto entonces, que fueron publicando en capítulos en algún periódico de aquellos que alguna vez tuvieron relevancia impresa (o relevancia, así, en general).

Dos libros a los que yo tuve bastante cariño aunque no recuerdo muy bien por qué. La trilogía galáctica sigue siendo una producción audivisual que me impresiona, de aquellos lejanos años 80. El de Extraterrestres y religión, que sostenía la divertida hipótesis de que Jesucristo era extraterrestre, lo que no dejaría de ser cierto, incluso si era un ser «divino». también me hizo dejar de lado definitivamente los libros de ufología que tanto había leído hasta mi adolescencia.

Y no puedo dejar de incluir este libro que, literalmente, me cambió la vida, pues permitió que aprendiese a programar en C en una época en la que se hacía así, todo en papel, incluso la programación orientada a objetos (estructuras sofisticadas, por decirlo en términos de aquella época):

Lo pasé tan bien que hasta me hizo gracia encontrar este librito de Estadística (asignatura que podríamos decir que sigo teniendo pendiente) que creo recordar que compré en la carrera, cuando me tocó estudiar Termodinámica Estadísticas de la mano de Vicente López, quien luego sería el director del departamento de Redes Neuronales Artificiales en el Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC) donde estuve becado y luego contratado desarrollando la tesis de Aplicaciones de la Lógica Difusa al Control de Procesos en Tiempo Real (bajo el liderazgo de Erik de Pablo y tutelada por Xavier Alamán)

Un libro, como le dije a mi amiga Aída, «muy normal». Espero que esta tontunita se entienda sin ayuda de Gauss.

Regalitos

El fin de curso de Tango de las clases de Carmen de la Rosa para la Asociación Cultural Clave 53 terminó con la habitual fiesta que es una muestra que no, que no es una muestra, que solo es una fiesta, pero bueno, luego hay muestra, pero es una fiesta, pero claro, en una muestra… pero es una fiesta y este año va a ser distinto, como todos los años que van a ser distintos, pero es una fiesta que acaba siendo una muestra que nunca es más que una muestra con intención de pasar un buen rato, como en una fiesta, aunque sea una muestra sin más público que los invitados a la fiesta que es una muestra…

Y tras el día en cuestión, terminamos sorprendiéndonos con esta tecnología tan ultramoderna como un ventilador, pero que parece un par de auriculares. Es más, seguramente el siguiente «modelo» incorporará más tecnología, así ese ventilador podría incluir un teléfono, a la par que auriculares, así como, por qué no, una interfaz de inteligencia artificial desde la que controlar, pongamos por caso, la publicación en redes sociales de una imagen banal, como la mayoría. Bromeé con el hecho de que me gustaría modificar mi ADN para incluirlo en mi propio cuerpo: tener, intrínsecamente, la capacidad de autoventilarse no me parece baladí. Lo que hoy es una broma, cualquier día lo veo en la calle en estos tiempos en los que hay personas adscribiéndose a un «movimiento» de transhumanismo, donde la ingeniería genética y la cirugía tecnológica parecen ir ganando terreno dentro de lo que llamamos normalidad.

De momento, un alumno de Tango de Carmen nos regaló, tras mi sorpresa y la de Carmen, este par de equipos, lo que siempre se agradece, pero si además el paquete llega a casa el día en el que comienza una de las olas de calor de este veranito que pinta calentito…

¿Lo usaré?

Es complicado responder a esto. Es posible que alguna vez, incluso es más probable que acabe por usarlo algunos días en el verano en el estudio, donde no tenemos aire acondicionado y se sufre la inclemencia veraniega. En casa es menos probable porque soy tan (pero tan) sensible al ruido que dudo mucho que no me acabe por molestar o interferir con cualquiera de las actividades que haga… pero no lo descarto.

Eso sí, es de agradecer y mucho que este alumno haya tenido esa generosidad, que va en consonancia con la que suele mostrar Carmen en sus clases y en su vida en general.

Esto no es una broma