Mi vida

Mi vida cotidiana ya vivida
no va camino hacia ningún lugar.

Un camino acabado
sin final
ni fatal lagrimar
con una sutil gota salada
bajando una cara curvada y fofa.

Mi camino sin fin
cabalga a lomos sin posibilidad oculta
y tú miras mis ojos
para labrar un futuro juntos.

No hay forma
no hay formas
ni futuro.
Tan sólo un pasado olvidado
contra la lágrima gris bajo un mirlo callado
agazapado a una rama baja
colgando como un pino finado:

Tumba azul sin más ni más.

Haiku Generator

Hoy una amiga (que durante años ha sido una de las más dadaístas asistentes a los talleres de poesía que coordino) ha publicado en una red social, riéndose de ello como corresponde, que hay en internet un generador de haikus.

Es una cosa tan graciosa o tan patética (y no en un buen sentido) como el generador de ideas para blog del que hablé hace no mucho en este mismo blog.

Algo tremendo está pasando cuando alguien quiere recurrir a una máquina para realizar lo más humano posible, que es expresarse.

¿Son las máquinas las que están tratando de decirnos algo? ¿Está la amenaza de Skynet más cerca de cumplirse de lo que nos creemos?

Unos cuantos haikus generados casi aleatoriamente por esta vía:

Evil october.
A tropical, large sun flip
above the dollar

Nippy summertime
A domestic, grand pig soars
before the giraffe

Tearless christmastide
A gray, grand squirrel frightens
because of the net

Cabe preguntarse si a la palabra poesía, a la palabra arte, a la palabra creación, no habría que añadirles (implícitamente) la palabra sujeto humano, pues no es sólo una cuestión de forma, ni de contenido, sino de riesgo, de intención, de fracaso… las máquinas (y quienes deciden usarlas para generar ideas para un blog, para escribir «haikus» o similar) lo que buscan es el éxito, carente de riesgo y con una intención que no es la de explorar sino la de fabricar.

La escritura creativa (creación como actitud ante la vida, no como eslogan), la poesía, es una fábrica de errores, de insensateces, de locura, de interrogantes en última instancia, y no una máquina de exclamaciones, afirmaciones, verdades, corduras ni, nunca, éxito asegurado.

la palabra palabra, de Ernesto Pentón Cuza

Ernesto Pentón Cuza ha escrito este libro tan singular, de palabras que se entrecruzan, de versos que juguetean con el espacio, de laberintos poéticos, que me pidió editar hará casi un año, pero ha sido un año extraño, por si hay que aclararlo, y aunque lo he maquetado, corregido, revisado, con todo el cariño que he podido, finalmente comprendo la decisión de Ernesto de apostar por una publicación digital, así que compuse el libro para ser leído digitalmente, con la portada y contraportada incrustada en el PDF y sin marcas de sangre ni corte.

Ha sido un placer y un honor que contase conmigo para la edición de este proyecto donde he puesto todo lo que he podido para darle «forma» a esos poemas con «forma»… Especialmente complicada alguna página que ha tenido que ir a doble cara… y una elección de tipografía que considero de las más acertadas que podía haber tenido. Estoy muy contento con el trabajo que he hecho, pero también con el hecho de que personas como Ernesto confíen en mí para proyectos como este, que hacen que el mundo me guste un poquito cada vez más.

Seguramente solicitaré algún ejemplar impreso para mi madre (fan de Ernesto donde las haya) y quizá un par de ellos para mí y el propio autor.

Reunión de Clave 53

El miércoles, Carmen y yo tuvimos una reunión (sí, somos pareja, sí). Una reunión en un lugar separado de nuestro domicilio (ahora que tal cosa es viable), para tratar asuntos relacionados con nuestras respectivas agendas y labores como Profesora de Tango Argentino (ella) y como coordinador de Talleres de Poesía y Escritura Creativa (yo). Compartimos la web de la Asociación Cultural Clave 53 (y la asociación en sí, no sólo la web, por si es preciso aclararlo) así que algunos cambios que han de realizarse en ella deben hacerse mediante nuestro consenso que no siempre ha resultado sencillo de alcanzar, como cuando ella hace años consideró que debíamos subir los precios a las actividades que realizábamos y yo sostenía que no era momento de hacerlo… hasta que acordamos algo intermedio (subirlo en las mensualidades manteniendo el precio en pagos trimestrales).

Mantener esas reuniones alejadas de nuestra casa (cama) hace que nuestra convivencia sea mucho más saludable, alegre, feliz… que cuando no lo hacíamos así, allá por los comienzos de la puesta en marcha de la Asociación Cultural Clave 53 en 2002.

Por aquel entonces discutíamos con frecuencia en casa sobre asuntos relacionados con la asociación, como organización de calendarios, coordinación de eventos, contactos con profesorado o pagos a proveedores. Así que tomamos la drástica y acertadísima medida de tener esas conversaciones en el espacio de trabajo (en aquel entonces situado en Campomanes, 8, Madrid), pero con el tiempo esa posibilidad fue más compleja, pues cerramos aquel espacio y tampoco teníamos tanta necesidad de reunirnos. En 2004, por ejemplo, lo hacíamos semanalmente. Así que fuimos derivando esas charlas a una periodicidad mensual y en una cafetería a la que llamamos, desde entonces, «la nuestra», situada en la Plaza de Santo Domingo, Madrid.

Por supuesto, por exagerado que parezca, antes de tener la reunión, llevamos por escrito los temas que vamos a tratar y nos convocamos mediante un calendario virtual compartido en Google. Solemos hablar de lo que nos preocupa, pero con intención de encontrar soluciones, no sólo consuelo, y es bastante eficaz, he de reconocer, por mucho que me sorprenda dado lo poco amigo que soy del trabajo en equipo.

En la mayoría de las ocasiones comenzamos con Carmen, pues su actividad es más compleja y tiene más factores que tratar que yo. Pasado un tiempo en el que ella ha ido apuntando lo que puede serle útil para el posterior desarrollo de su trabajo, nos ponemos con mis cosas, que, como decía, suelen ser pocas y más en continuidad con otros periodos, pues, salvo excepciones, soy muy organizado y previsor, así que suelo tener los talleres preparados con mucha anticipación y las clases particulares requieren poco o nada de trabajo (y cada vez menos, pues estoy dejándolas poco a poco languidecer como flores sin plantar).

Además de esta reunión periódica, tenemos un par de reuniones que podríamos llamar estratégicas o de gran alcance, en fechas singulares, tanto en agosto como en diciembre/enero, en periodos vacacionales, para saber si el camino por el que vamos en la vida (no sólo laboral) nos satisface y qué queremos cambiar y cómo. Una pregunta que nos solemos hacer en ese caso es: ¿Cómo te apetecería verte en 5 años?

Y en función de las respuestas que demos, planteamos si lo que estamos haciendo en el presente nos acerca a ese objetivo o no. Amén de indagar qué podemos hacer próximamente para conseguir acercarnos a ese horizonte que, lo sabemos, puede cambiar a medida que avanzamos.

De las reuniones periódicas, antes, guardábamos acta que nos permitía realizar un seguimiento de cumplimiento de tareas, de actividades pendientes, etc, así como ver en reuniones sucesivas si habíamos o no terminado de hacer lo que queríamos haber hecho. De las estratégicas, sin embargo, tan sólo tomamos algunas notas en cuadernos que, cuando menos lo esperas, hacen su aparición en otro periodo y te sirven para darte cuenta de si estás donde quieres estar (en la vida).

Y, poco a poco, seguimos amándonos y ayudándonos a construir una vida que nos encanta y nos ilusiona, pero que no siempre es la forma más sencilla de adaptarse a un mundo que presiona para tener vidas más, digamos, pragmáticas o aplicadas a la necesidad. Si es que no es necesidad el aprecio de la música (Tango) o la expresión poética. Nosotros, esa hipótesis, ni siquiera la mentamos porque carece de sentido.

Galería de fotos de Amapolas desde el balcón

Si ayer escribía sobre la maravillosa recepción que me dio el tener los 430 ejemplares de la edición del libro de poesía colectivo Amapolas desde el balcón, hoy he comenzado a preparar los repartos para las personas que han participado en el mismo.

He apilado 420 ejemplares en 3 filas de 7 columnas de 20 ejemplares cada una, para poder contar sin contar, como quien dice.

Una vez agrupado el material, lo he fotografiado desde distintos ángulos (los libros son algo muy fotogénico) para enviarles el álbum así obtenido a cada poeta de la antología.

Además de un álbum en la página de Facebook de Clave 53, he subido, tras prepararlas, las fotografías a la galería de mi página web, en un nuevo apartado dedicado a ello denominado Clave 53. Por si había dudas. 😉

Abanico de Amapolas

Comenzar el nuevo ciclo con todas las anormalidades que se están dando, pero recibiendo este precioso abanico de amapolas que hicieron posible las personas asistentes a los talleres de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53 este año pasado, dadas las dificultades, la complejidad para continuar coordinando talleres vía online, la dureza de afrontar el estrés de una pandemia global, pero conjuntamente ser capaces de generar poesía, de engendrar belleza, de crear un objeto tan maravilloso como es este conjunto de amapolas que han venido a ser lanzadas desde el balcón que nos abren los versos al horizonte… comenzar así es un placer inconmensurable del que me siento emisor y receptor, causa y efecto, al mismo tiempo.

Tengo unas ganas enormes de hacer entrega de estos libros que han sido mi mejor trabajo como editor hasta la fecha. Son una verdadera joya para tener entre las manos, con un cálido papel rojo, con unas preciosas solapas informativas, con unas tipografías bien elegidas, un diseño de portada minimalista pero amable. Ha resultado un objeto delicioso.

Y no puedo sino agradecer a las 25 personas que han hecho posible que este libro vea la luz en un periodo tan oscuro de la historia. Allá donde todo parecía prosa, han puesto poesía. Se lo agradeceré siempre.

Poetas participantes en la antología

Yolanda Jiménez, Kay Woo, Pepa Delgado, Anita Ges
Javier Jiménez, Dunia Ben-Aissi, Ester Morales García
Sal Ander, Pablo Velado Pulido, Paula García Izu
Andrea Vidal Escabí, Ernesto Pentón Cuza
María Jesús Orella, Vanessa López
Armando Silles McLaney, Francisco Domínguez Agudelo
Leticia Rejas Rujas, Isabel Jiménez Moreno
Inmaculada Sánchez Costa, Lucía Herrero Villazán
María José Gómez Sánchez-Romate, Alejandro Gallego
JMariano Velázquez, Susana Olalla Serra, Irene Chacón

Ahora toca pensar una manera viable de realizar una presentación de un libro colectivo sin aglomeraciones, manteniendo la mínima probabilidad de contagios epidémicos, pero al mismo tiempo intentando hacer llegar un rayo de esperanza, de sensibilidad, de empatía, a la mayor cantidad posible de gente. Es un reto a nuestra creatividad, a nuestra forma de afrontar las dificultades con soluciones imaginativas que sean capaces de alcanzar sendos objetivos.

Hoy el día ha comenzado bonito. Mi vida está rodeada de momentos inolvidables como este. Y soy tan feliz…

Ejemplar de prueba de Amapolas desde el balcón

Hoy he recibido el ejemplar de prueba del libro colectivo de este curso (atípico) que también ha resultado ser atípico como libro, pues es el primero que edito con solapas y he aprovechado para escribir un texto amable y merecido para las personas que lo han hecho posible.

PORTADA

CONTRAPORTADA

© Susana Olalla Serra, Dunia Ben-Aissi, Ester Morales García, Lucía Herrero Villazán, Inmaculada Sánchez Costa, Pablo Velado Pulido, Vanessa López, Irene Chacón, Paula García Izu, Armando Silles McLaney, Yolanda Jiménez, María José Gómez Sánchez-Romate, JMariano Velázquez, Isabel Jiménez Moreno, Javier Jiménez, Andrea Vidal Escabí, Francisco Domínguez Agudelo, Pepa Delgado, Sal Ander, María Jesús Orella, Anita Ges, Alejandro Gallego, Kay Woo, Ernesto Pentón Cuza y Leticia Rejas Rujas, 2020

SOLAPA

Amapolas desde el balcón es el título elegido este año para la edición de este libro colectivo que escriben con absoluta libertad las personas asistentes a los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53. Es un título que hace referencia a unas amapolas que han surgido en las circunstancias más adversas posibles, en esos tiempos que dicen erróneamente no ser buenos para la lírica, amapolas que resisten los vapores sulfurosos de un cráter, que se erigen en emblema de esperanza que arrojar desde el balcón con la más cálida de las intenciones: Poner poesía en periodo prosaico y estadístico.

Gracias a las 25 personas que lo han hecho posible y han contribuido con su poesía a hacer del mundo un lugar mejor.

En la solapa de la contraportada he enumerado los libros que llevamos hechos en Clave 53 desde hace ya más de 13 años… y han sido bastantes, a uno por año, salvo una excepción. Una maravilla estar rodeado de gente tan interesante que confía en mí para guiar el proceso de exploración que culmina en un libro de poesía con el que regar el mundo.

CONTRASOLAPA

Pruebas de edición

Este curso, estoy con total normalidad, ni nueva normalidad ni nada, maquetando el libro colectivo que suelo preparar casi a modo de regalo para las personas apuntadas a los Talleres de Poesía de Clave 53 y he apostado por un formato en el que el nombre de cada poeta figure incluido en la primera página de las 4 que tiene dedicadas, para desperdiciar el menor número de páginas posible, pues suelo dedicar una página a modo de comienzo de sección para el nombre del poeta o la poeta y su consiguiente página vacía par, lo que supone 2 páginas por cada poeta. Este año son 25 las autorías, así que sumábamos 50 páginas al libro, lo que además de encarecerlo, lo haría un poco más grueso de lo razonable.

Es un formato que ya había probado y quedaba muy elegante en el Libro Refugio que realizamos el curso pasado. Sin embargo, he querido apostar por una tipografía que no he usado hasta ahora en ningún libro y que me gusta bastante que es la Josephine Sans Serif, acompañada en citas y notas a pie de página por su familia hermana, Josephine Slab Serif, que mantiene el mismo criterio de diseño (gracias a Santiago Orozco) más o menos geométrico, pero también jugueteando con las formas de las letras, alejándome de mi habitual y bienamada Futura.

Lo que aún no he determinado es la imprenta con la que trabajaré, pero es posible que me vuelva a decantar por la que estoy ofreciendo últimamente, por su gran oferta de papeles de cubierta disponibles, Lozano Impresores, S.L. incluso aunque sea un poquito más cara. Ya veremos.

Eso sí, siempre usando, como se puede ver en las capturas de pantalla, Software Libre. En esta ocasión, Scribus 1.4.6 sobre Linux Mint 18.3 para la tripa e Inkscape 0.91 r13725 para la cubierta en vectorial.

Maquetando sin parar

Pasa el día
entre bombardeos de estímulos
y pantallas fosforescentes
afilando un lápiz en el alma
ese que tanto vendí.

Pasa el día.
Otro día.
Otro.

Maquetando sin parar
el libro de poemas de quienes asisten a mis talleres de poesía
en esta circunfléjica oración subordinada
que evita usar una palabra marcada genéricamente por una gramática heredada, casi como quien dice sin querer, de un latín, de un itálico, quizá céltico-itálico, de un pre-indoeuropeo, incluso nostrático… un adánico que nunca fue un évico lenguaje.

Y sigo hasta que pasa el día.
Otro día.
Otro.

Esto no es una broma