De cruzados

Será que ayer vi una película sobre templarios o que soy muy sensible al lenguaje, no sé, pero el leer bajo una foto en un periódico:

Mohammed Aziz, el marroquí que inició la cruzada contra la ley hipotecaria, tras conocer la sentencia.

Me llama enormemente la atención: ¿un marroquí (presumiblemente musulmán) iniciando cruzadas? ¿No estamos cambiando de bando?

Creo que podrían tomarse la molestia de pensar en segundas lecturas. Son periodistas, ¿no? Se supone que saben de eso. ¿O no?

Ilegales detenidos antes de entrar en el país

y yo me pregunto
si aún no habían entrado
qué fuerzas de seguridad,
de qué estado,
tienen autoridad
o competencia
o jurisdicción
para erigirse en brazo ejecutor
de una legislación invigente
que detenga
a quien,
aún,
no ha realizado nada que pueda ser tachado
de ilegal
porque
digo yo

no habiendo aún entrado indocumentados,
sin visado,
sin permiso,
sin autorización,
no habían hecho
lo que se supone que constituye
un delito
o
(lo que es lo mismo)
han sido detenidos
de manera preventiva
y
así
puede ser
que algunas películas
de ciencia ficción
no sean más que retratos
de una realidad
delirante.

O eso
o la atención al uso apropiado del lenguaje
ha caído en el olvido
en toda tierra de
periódicos,
políticos
y demás
seres
mediáticos,
cuya in-
mediatez
les está
causando
una ceguera
que me atrevo a tachar
de cerebral.

Rabiosa Actualidad

Intento no convertir este diario en algo que vaya a la zaga de la rabiosa actualidad, la que nos digieren los medios de comunicación de masas más o menos unidireccionales. Incluso no dejarme arrastrar por las miles de voces que se alzan en torno a mí en redes sociales más o menos informatizadas.

Pero hoy no me es posible.

Lo de la financiación irregular / ilegal del partido que actualmente gobierna este país me está superando. He vuelto a leer la prensa (un par de veces, nada más, pero aun así) y no salgo de mi asombro.

Quiero una dimisión inmediata de la cúpula gobernante, los responsables de velar por la integridad ética del país, pero me voy resignando a una especie de espera de acciones por su parte… como si no pudiese cambiarlo mediante acciones por mi parte.

Y es que esto empieza a requerir violencia. Pero, como dice mi amiga Susana, igual es que a los hombres no se nos ocurren otras maneras de resolver conflictos.

Pero, dimisiones o no dimisiones… hay algo que no deja de inquietarme:

Se vota, se elige, se desea, de acuerdo a la doble negación: no quiero que maten elefantes, no deseo que no sean éticos… y, en ningún momento, parece que se vote con arreglo a una propuesta positiva deseable.

Zapatero no cayó porque su «modelo de estado» (si es que se puede decir que tenía alguno) no convenciese, sino porque las cosas iban mal económicamente. Nos tocan el bolsillo y se desea cambiar de gobernante. Pero entonces no se trata de gobernantes, sino de simples gestores, como el de una comunidad de vecinos que se contrata para que lleve a cabo una tarea más o menos administrativa.

Y eso me hace pensar que si, alguna vez, cae el gobierno de Rajoy y del PP en general, será, no por su propuesta neoliberal, sino por un escándalo de estas magnitudes, por una irregularidad y no por una propuesta que, a mí, me parece nefasta para la sociedad venidera.

Ahora toca exigir que sean éticos, que sean legales, pero lo grave es que se sigue deseando su modelo de estado, neoliberal, orientado a valores éticos puramente asociados al éxito económico, donde cuánto más tienes más vales, un modelo centralista, inmovilista, conservador (de tradicionalismos totalitarios excluyentes), racista, clasista, que va a generar un desequilibrio social decimonónico, llevándonos a los mismos enfrentamientos por los que ya pasamos hace décadas, insolidario, de jungla, de sálvese quien pueda, donde se cierran fronteras para protegernos de los necesitados, donde se cierran fronteras y se prohíbe salir de casa a nadie después de las diez, totalitario y pseudo-dictatorial que alterna entre permitir y no permitir llevar la chaqueta de un determinado color.

A mí me escandaliza lo de los sobres, lo de la financiación ilegal, porque, desde luego, no me queda duda, estos representantes no pueden representarnos, salvo que tengamos en común con ellos la voluntad de engañar y estafar al resto de los conciudadanos, de los que, por otro lado, viven. Pero me escandaliza aún más que se les haya votado sabiendo el modelo de estado que proponían. Y esto no lo ocultaban.

Hay quien dice que mintieron en sus propuestas electorales. Que ahora subieron impuestos que no iban a subir o recortaron en lugares que no iban a recortar… pero todos o casi todos, sabíamos o deberíamos saber, que proponían un modelo, como comentaba antes, centralista, neoliberal, desmontando (desordenadamente, cuando menos) todos los servicios públicos para privatizarlos y generar una sociedad donde quien no tiene dinero vivirá desesperado, sin servicios sanitarios dignos, sin educación que les ayude a progresar, sin acceso a bienes básicos, sobre los que se asentaba un modelo de estado que ya ha dejado de existir, en el que primaba la voluntad de colaboración, la voluntad de fabricar un proyecto compartido, en el que, alguna vez, alguien pensó en el vecino de al lado.

Y de nuestro monarca… el cazaelefantes… ¿qué decir?

Pues básicamente lo mismo: no comprendo que se caiga en desgracia solo por el hecho de que sea un cazador desafortunadamente sorprendido en una de sus fechorías. Comprendería que la monarquía se aboliese tan solo (o ni más ni menos que) por ser contraria a la idea de igualitarismo que creía asumida desde la revolución francesa, allá por finales del XVIII.

¿Acaso alguien aún no ve que en un país laico no hay ninguna razón para justificar la preeminencia de una dinastía por encima de otros ciudadanos? La única justificación de una monarquía, la razón que justificaba la tal preeminencia era la del «origen divino» o, al menos, la de la investidura divinamente delegada por el representante de dios en la Tierra.

Hoy podría seguir y seguir, indignándome por esta actualidad insolente que tenemos, pero voy a girar mis ojos al Tocario y avanzar un poco en positivo. Aunque el enfado hace que resulte, incluso, doloroso.

Como resumen, incluiría (de incluso, no de recluso), la breve reflexión que he volcado en mi muro de facebook.

Ahora comprendo algunas cosas:

Educación para la ciudadanía -> Eliminada
Religión para confesiones (en privado) -> Fomentada

hummm…

Filosofía (Amor por el conocimiento) -> Reducida
(no, mejor no saber…)

Hierve la sangre

A pesar de que he dejado de leer la prensa porque considero que no me informa con la profundidad que requeriría y no tengo el tiempo para profundizar sobre cada uno de los titulares con fecha de caducidad que proporcionan, me sigo enterando de más cosas de las que en realidad deseo.

En FaceBook alguien colgó este artículo de El País sobre un tipo (no puedo ser más cordial) que afirmó, así, tal cual suena: «las leyes son como las mujeres, están para violarlas». Sí, sin edulcorar, sin modificar, sin necesidad de añadir nada para desprestigiarse a él y a su entorno (no solo su partido político, pero también).

José Manuel Castelao declaró ante algunos consejeros de la mesa que se ocupará de los temas de Educación y Cultura que “las leyes son como las mujeres. Están para violarlas”. (¿De Educación y Cultura? ¡¡¡¡En serio!!!!).

No sé qué pasa, pero me dieron unas ganas terribles de comprar un arma y salir a buscarle.

Dice el periódico, que por supuesto ya ha modificado la noticia, lo siguiente:

El presidente del Consejo General de la Ciudadanía en el Exterior –órgano consultivo y asesor perteneciente al Ministerio de Empleo–, Castelao Bragaño, ha declarado a El País que en las próximas horas presentará su renuncia al director general de Migraciones. Castelao, de 71 años y que fue nombrado el lunes, ha asegurado que su renuncia no tiene nada que ver con el comentario que realizó ante algunos miembros del consejo en una reunión en Santiago de Compostela. Una frase que despertó las protestas entre algunos miembros de este organismo y por la que después pidió perdón.

El tipo, este tiparraco sinvergüenza, se permitió decirlo para violar la ley. Ni más ni menos que mientras la violaba afirmaba esta joya. Y dimite y ya. Se va a su casa con una buena jubilación. Y nadie pide cárcel.

No lo comprendo: Si alguien afirmase que se podía violar la ley, y la violase, y dijese que era tan recomendable como violar a su majestad, lo más seguro es que estuviese en prisión ya mismo. Es más, su partido al completo estaría siendo acusado, por la ley de partidos, de apología de la violencia (y sería cierto) y estaría siendo ilegalizado.

Pero lo hace este facha, este asqueroso canalla y tan solo le piden la dimisión.

Pues no lo entiendo.

Y eso sin entrar en detalles de cómo un «señor» de esta catadura ha llegado hasta esta posición política, este cargo que nos representa a todos los españoles. Sí, ha dimitido y seguro que es más de lo que se podía esperar. Seguro que no es demasiado grave, es un hombre mayor, senil, lo que no le justifica ni lo más mínimo, y con un perfil que lograba pocos votos. No importa su dimisión.

Yo quiero que se le encarcele. Quiero que se lancen contra él acusaciones por incitación a cometer crímenes indecentes, tanto en lo que se refiere a violar mujeres como leyes. Quiero que se olviden también de sus declaraciones y que se fijen en que ha violado la ley. Es un delincuente. Debe pagarlo ante la justicia. O no se podrá creer que España es un país de derecho, como afirma nuestra constitución. Aunque hay poca gente que aún lo crea. Es triste.

No lo entiendo.

Definitivamente, no puedo y no quiero entenderlo.

Entenderlo, asumirlo, aceptarlo… ¿y después?

Hambre

El hambre en el mundo

Hoy Iñaki Gabilondo centraba su comentario del día en torno al Hambre en el Mundo. Da cifras (y letras). Es descorazonador, desgarrador, pero preclaro. Conecta esta situación con la que vivimos en la famosa crisis financiera, habla de la posibilidad de resolver este problema y de que está, por primera vez en la historia de la humanidad, a nuestro alcance.

Y sigue pareciéndome tan lúcido como cuando veía sus entrevistas políticas en CNN+. Antes de que el canal fuese sustituido por la emisión ininterrumpida del programa El gran hermano. Y no pasó nada. Entonces no pasó nada y ahora tampoco.

Me canso de los códigos del Tango y dejo de ir a las milongas; es algo que puedo hacer, porque nadie me obliga a vivir en ellas, pero ¿qué ocurre cuando me canso de vivir en un mundo con unos códigos, unas prioridades que, como dice Iñaki, parecen locura absoluta? ¿qué lugar hay para poder evadirse?

Mientras, cada día me horroriza más esta frivolidad con la que tratamos el tema manido de esta década: la crisis, una crisis que ni mucho menos es de subsistencia, sino más bien de niños pijos acostumbrados a tener de todo. Hemos luchado para conseguirlo, pero también cabría comenzar a recordar a base de qué lo mantenemos. ¿No es cierto que, en parte, este sistema necesita la desigualdad para generar incentivos? Es la bandera que se enarbola contra comunismos aparentemente trasnochados constantemente, como si fuesen el infierno de lo posible… Mientras, cada día vemos que este sistema (¿capitalista?) es un sistema diabólico, perverso, que se alimenta de nuestra sangre y nos obliga a alimentarnos de las sangres de otros, como si de una película de zombies se tratase o una de vampiros.

Siempre me dieron mucho miedo las películas de vampiros. Mi amiga Aída se ríe de mí cuando le cuento que no soy capaz de ver la película dirigida por Coppola sobre el más famoso de ellos. Pero lo que más me aterraba era que me pudiesen morder y, así, convertirme en uno de ellos, en un vampiro que necesitaría alimentarse de la sangre de los demás, convirtiéndolos a su vez en otros vampiros que se alimentasen de las sangres de otros… y así hasta ocupar el planeta completamente.

No me di cuenta de que yo ya era un vampiro, de que ya había sido mordido por otros que a su vez lo habían sido por otros… y que llevaba dentro de mí la necesidad de seguir perpetuando este sistema perverso para poder vivir, para poder pervivir.

Cuando leí Los Cantos de Maldoror, ese libro apasionante del Conde de Lautreamont, no pude evitar sentirme identificado, en lo más profundo de mi ser, con ese Maldoror vampiresco, pero con una angustia existencial y un sentimiento de soledad tan profundo como consciente de su carácter perverso irremediablemente. (Hoy día es posible que ese libro fuese censurado por la iglesia católica, pero esto y Krahe no vienen al caso en esta ocasión)

Ser antisistema dentro del sistema es tan absurdo…

Curso gratuito para enseñar a decir NO

(Para mayores de 18 años: personas responsables últimas de sus actos)

Cuando quieras decir NO
di NO.

No grites.
No hace falta.
Solo di NO.

Si no…
Di no.

Si alguien no te gusta
No te quedes a su lado.

Si no…
Di no.

Si no quieres matar a nadie nunca, en ninguna situación
No te hagas soldado o militar (ni policía

Si no…
Di no.

Si algo no te hace bien
No lo soportes.

Si no…
Di no.

Si en una empresa no estás a gusto (a tu gusto
No te aguantes.

Si no…
Di no.

Si no crees en Dios
No entres en una iglesia
No formes parte de ritos que asumen su existencia
No eduques a otros para que sí crean o crean que creen.

Si no…
Di no.

Si no crees que debe primar la educación privada sobre la pública
si no crees que deba primar la sanidad privada sobre la pública
No vayas a un colegio privado a dar o recibir clases
No lleves a tus hijos a un colegio privado
No vayas a un sanatorio privado
No pagues un colegio privado
No pagues un servicio sanitario privado

Si no…
Di no.

Si un tipo grita en un lugar donde no debe hacerlo
Dile que No lo repita.

Si no…
Di no.

Si no te hace caso
No le vuelvas a invitar a unirse a esa fiesta.

Si no…
Di no.

Si no puedes hacer eso porque la fiesta no es tuya
No vayas.

Si no…
Di no.

Si no te pagan
No pagues.

Si no…
Di no.

Si eres periodista y no te dejan escribir lo que quieras sobre alguien (o algo
No escribas nada sobre ese alguien (o algo
Y si no te dejan estar sentado
No te quedes de pie
No te quedes.

Si no…
Di no.

Si no quieres hacer el amor con alguien (o algo
Di que no quieres
y No lo hagas
Salvo que no te importe ser violado por alguien (o algo

Si no…
Di no.

Si no te gusta una relación que mantienes
No gastes más energía en ella.

Si no…
Di no.

Y punto.

No le temas a que te llamen radical
No te agobies por romper lo que no quieres
No pierdas tiempo ni esfuerzo en mantener lo insostenible

Si no…
Di no.

Y si después de todo esto, no dices (nunca) no…
No digas (nunca) que no te advertí.

No hay límites al mercado

No sé si al mercado o al mercadeo.

Hoy leo en El País que se va a comenzar a poner nombres de marcas comerciales a diferentes lugares públicos, como puede ser la parada de metro de Sol, que ya ha sido vendida (el nombre) a una empresa de tecnología y pienso que no hay límites.

Todo se compra y se vende, parece ser. Y, hasta aquí, incluso, soy capaz de verlo con ojos no sangrantes… lo que verdaderamente me hace hervir la sangre es qué cosas son las que sí se venden y qué cosas son intocables. Ahí es dónde radica la diferencia.

Cuando vea que se pone el nombre de una marca, digamos que de consoladores, a un confesionario, cuando vea que la corona real lleva el logo de microsoft, cuando el amarillo de la bandera lleve un anuncio de viajes a Japón, es más, incluso, se inserte la bandera de otra nación dentro de la nuestra para promocionar el turismo internacional, cuando vea que los toreros llevan banderillas de una conocida marca de refrescos… entonces, y solo entonces, me parecerá bien.

Sin embargo, se habla de habilitar espacio público para publicidad en los colegios (carne de cañón del consumismo), en los medios de transporte públicos, en los teatros, en los cines… en lugares considerados propios de la cultura, como cuando se deja el Teatro de la Ópera para un concierto de Bisbal, entonces lo que siento es que no se hace casualmente. Sólo aquellas cosas que «no importan» son susceptibles de ser vendidas como espacio en oferta.

Y esto me hace hervir la sangre, porque lo justificamos diciendo que no hay dinero… pero sigue habiéndolo para armamento, que podría, bien, llevar la publicidad de una empresa farmacéutica, por ejemplo, de supositorios en las balas, de compresas en las alas, de hospitales en las panzas de los tanques… sigue habiéndolo para actos políticos varios, más o menos institucionales, con una utilización casi goebbeliana del poder… cuando me gustaría que un discurso del presidente de la nación se haga desde el palco de una empresa de telecomunicaciones, por la ironía de la composición de esa palabra (nos comunican desde tan lejos…)

De nuevo, es momento de plantearse la reflexión de ¿hasta dónde vamos a dejar que la sociedad tenga como fuerza motora la rentabilidad económica? ¿tiene límite el poder del dinero? ¿debe tenerlo? ¿cuál es la alternativa?

Si todo se compra y se vende… ¿qué sentido tiene la democracia? ¿por qué no autorizar la compraventa de votos? ¿para cuándo permitir papeletas electorales con logos de empresas?

En realidad, votamos más bien un conjunto de empresas frente a otras, así que tiene sentido esta pregunta capciosa más allá del aparente disparate. ¿Por qué no votar a BBVA o BSCH, en lugar de a PP o PSOE? Quizá, así las cosas estarían más claras.

No desplazarse por la ciudad si no es para ir a algún centro comercial o comercio. No ir a la escuela si no es para aprender a consumir lo adecuado. No acudir al médico si no es para adquirir el correspondiente fármaco (las farmacias ya lo hacen así). No mirar el cielo si no es para encontrar un restaurante anunciándose. No pasear por las calles si no es para ver carteles de inmobiliarias. No beber agua sin saber que hay alternativas más edulcoradas.

Ha llegado el momento. Necesitamos definir límites. La crisis (esta interesante o interesada crisis) está haciendo estragos con nuestros valores hasta despedazarlos. Y Dios ha muerto hace lo suficiente como para que exista el superhombre… mientras tanto, seguimos siendo mezquinos consumidores de expectativas frustradas.

Texto breve en un foro de Iñaki Gabilondo

Me parece el mejor periodista en activo a quien vi caer con CNN+ para ser sustituido por un infumable Gran Hermano 24horas…

Hace un par de días hablaba de lo que él considera Un tostón insoportable

al que siguieron una serie de comentarios, entre los cuales rescaté el de un tal Nacho (Nacho | 02/03/2012 17:13:40), que fue el único que parecía haber entendido el fondo de la crónica del señor Gabilondo.

Votar otra cosa que no sea al bipartido PP-PSOE sería un buen comienzo para romper esta dinámica (y tostón mediático). No creo que UPyD sea una solución diferente en política económica. Entiendo que lo único diferente que hay al modelo liberal-neoliberal o al modelo social-democrata es IU-Verdes-Equo (me refiero a los partidos de interés general, no nacionalista-regionalista).

Pero espero que votar a estos partidos (yo siempre he votado a IU) no se convierta en simple voto-protesta en contraposición al voto-«borrego» (no es mi intención insultar a nadie, es simplemente un término que todos comprendemos: yo soy un borrego manipulado más).

Para que no se convierta el voto a IU-Equo en simple voto-protesta, las izquierdas y los verdes debieran juntarse y sugerir una alternativa creíble, si es posible a nivel europeo o mundial en un gran congreso. Deberían pensar y acordar como es posible un cambio gradual (no revolucionario) hacia esa alternativa creíble (social y ecológica) en contraposición al capitalismo. Y que estas ideas lleguen a la ciudadanía bien machacadas y entendibles.

Estas ideas deberían juntarse a nivel internacional, para que no se conviertan en un conjunto de partidos pequeñitos a los que nadie hace caso. Entiendo que aquí no cabe partidos revolucionarios populistas (castristas, chavistas, etc.), stalinistas y comunistas de la vieja guardia. Se necesita un modelo rojiverde moderno y sostenible YA…. Si no seguiremos con el tostón.

Publicado por: Nacho | 02/03/2012 17:13:40

Yo, por mi parte, no me he resistido a la tentación y he añadido mi pequeño comentario, que ahora incluyo aquí para contento de mis seguidores y de mis seguidoras… (que seguro que son mayoría aplastante)

Hay un problema: necesitamos simpleza. El mundo es cada vez un sistema más complejo y alejado de explicaciones simples. Esto nos aleja de la sensación de tener contacto con él. Necesitamos sentirnos capaces de comprender el mundo y para ello, queremos que nos lo den simplificado.

Esta es la razón principal del resurgimiento de populismos de diversos signos, incluidos los incluidos en la disyuntiva PP-PSOE. Elegir alternativas es demasiado complejo. Y más, cuando estas alternativas se esfuerzan en informarnos de la complejidad del sistema.

Así que, en ocasiones, también simplifican (IU lo hace, UPyD lo hace…) y Equo es una aproximación que no se hace comprensible y que supone que debe serlo persé. Claro… muchos son profesores de universidad, esto lo explica. Pero no, seguiremos teniendo la necesidad de enemigos fáciles y de respuestas rápidas… para sentir que aún formamos parte de los que dominan, en tanto comprenden/poseen el mundo.

Ya no puedo más con el maldito periódico

Leo de cuando en cuando El País y me pregunto para qué coño lo hago. No es nada nuevo que el mundo va mal. Es, como Enrique Santos Discépolo diría algo así como… (y cito de memoria)

«Que el mundo es una porquería ya lo sé
en el quinientos seis y en dosmil también,
que siempre ha habido corros maquiavelos
y estafaos…»

Pero yo ya estoy harto de perder mi tiempo hojeando (si es que tiene sentido decir hojear a desplazar una barra de scroll) viendo, además, los comentarios que en la mayor parte de los casos son propios de trolls desocupados que, por otro lado, dan una idea del país en el que vivimos.

Siento un grado de crispación nunca antes vivido y leerlo y verlo hasta no poder más no me ayuda, tan solo fomenta que entre en ese sentir preapocalíptico que teme la salida de Grecia de la Europa del Euro, que teme los, por otro lado esperados, recortes, tanto laborales como sociales y culturales. Nada nuevo. Nada que tenga que estar en un sitio que presume de dar nuevas (news, noticias…)

Hace unos días leí un artículo, como siempre interesante, de mi amigo Poto (el ínclito Juan Carlos Etxeberría) en el que se preguntaba y argumentaba a favor del porqué el frío es noticia. No puedo más que entender que los periodistas deben informar y lo hacen. Pero la cuestión es si aporta algo el exceso de información en el que, con estas autopistas nos estamos haciendo una autopsia en vivo.

Mi sensación es que no ayuda mucho saber tanto… porque no es un verdadero saber, es una información que acaba siendo amarilla (casi por la necesidad del medio) y que a lo único que contribuye es a hacernos sentir miedo. Miedo a todo. Miedo a ser despedidos, miedo a no tener trabajo, miedo a tener demasiado trabajo, miedo a los inmigrantes, miedo a la emigración, miedo a las guerras, miedo a una paz armada, miedo al desarme, miedo a la falta de combustible, miedo al precio del combustible, miedo al consumo excesivo de combustible, miedo a los combustibles fósiles, a los combustibles nucleares (que, propiamente, no combustionan), miedo a la energía, a quedarse sin energía, a los proveedores, a los clientes, miedo a los políticos y también a la anarquía, miedo a la soledad y al exceso de compañía, miedo a la información y la desinformación, miedo a los virus, a los informáticos, a los virus informáticos, miedo a los virus aviares, a los aviones y las huelgas de pilotos de aviones, miedo a salir de casa y a quedarse en casa, miedo a que Rajoy se pase de la raya, miedo a que no haga lo que muchos quieren que haga, él, su gobierno y sus amigos (más o menos del alma) miedo a la justicia y a las injusticias, miedo a ser el tercer mundo, miedo a que el tercer mundo haga competencia con el que se quiere seguir llamando primer mundo, miedo a los gays, a las lesbianas, a los curas, a los pederastas, miedo a los nacionalismos y a la globalización, miedo a perder la cabeza teniendo demasiado miedo… Miedo a las descargas ilegales, a las descargas legales y sus abusivos costes, miedo a la violación de nuestra intimidad, miedo a la pérdida de libertad y miedo a la libertad, la de los otros e, incluso, a la propia. Mucho mucho miedo a que nos vuelva a doler la salud y la sanidad pública no exista y el dinero no exista y las curas no existan y tengamos que suicidarnos en masa para olvidar que vivimos con tanto miedo como para no parar de llorar por las esquinas.

Y he llegado a una miniconclusión: cuando me paso al baño a defecar, dedico mi tiempo a leer la historia del imperio aqueménida y su fundador Darío I en la wikipedia, en lugar de conectarme para leer, ambos desde mi móvil, un engendro como El País. Hoy he estado leyendo sobre Ciro II el Grande.

Interesante…

pene

Teniendo en cuenta lo que dicen en este divertido artículo de El País, he decidido no tener pene. Prefiero miembro sobresaliente. Pero ahora veremos qué hacemos a partir de aquí realizando un divertido juego de Literatura Definicional aprendida de los amigos de OuLIPO.

Pene.

Miembro sobresaliente.

Pene de calificación superior a la de notable.

Miembro sobresaliente de puntuación obtenida en un examen o en cualquier tipo de prueba que está más alta y en lugar preeminente respecto de otra a la de las personas principales en una localidad o en una colectividad.

Individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral destinada a suplir la falta o ausencia de otra del conjunto de los signos que sirven para puntuar tenida, conservada y mantenida en una prueba que se hace de la idoneidad de una persona para el ejercicio y profesión de una facultad, oficio o ministerio, o para comprobar o demostrar el aprovechamiento en los estudios o en cualquier ejemplo característico de una especie, de un género, etc, de justificación de la verdad de los hechos controvertidos en un juicio, hecha por los medios que autoriza y reconoce por eficaces la ley que está más levantado, elevado sobre la tierra, y en espacio ocupado o que puede ser ocupado por un cuerpo cualquiera sublime, superior, honorífico y que está más elevado respecto de otra a la de los hombres o mujeres cuyo nombre se ignora o se omite que tienen el primer lugar en estimación o importancia y se anteponen y prefieren a otras en cada una de las plazas o asientos de los locales destinados a espectáculos públicos o en un conjunto de personas reunidas o concertadas para un fin.

Si hubiese continuado la recursividad encontrada en que miembro está definido como pene y pene como miembro… habría podido dar una muy divertida sugerencia:

pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro pene miembro destinado a suplir la falta o ausencia de otro.

De la censura, hablaremos otro día.

Esto no es una broma