Creer en la navidad

Encuentro esta publicidad algo perturbadora, como todo lo que rodea este periodo tóxico denominado «navidades», que comprende del 24 de diciembre al 6 de enero, ambos incluidos.

Navidad procede de «natividad», de nacimiento, en homenaje obvio al nacimiento de un tal jesusito… que hará un par de milenios que vino al mundo a instaurar una religión sobre una piedra. Dicen.

Por lo que esta afirmación hace que yo sea de quienes no creemos en la navidad, al menos en ese sentido (ni en ninguno, en última instancia), pero sí que creo en las personas, que no son materia de creencia, sino de existencia, independientemente de mis creencias u opiniones.

Que tras esa afirmación, por tanto, huera, se venda una especie de bocadillo y el aniversario del 50 años de una empresa de consumo que ni siquiera intentan ocultarlo en su nombre, me parece ridículo.

Por otro lado, lo prefiero a la frase contraria:

«Creer en las personas es creer en la navidad».

si asumimos que el «es» es un «implica» y no una igualdad, lo que no necesariamente es cierto.

No sé si en estas fechas me vuelvo algo más observador o si los mensajes son tan llamativos que me es imposible no verlos. ¡Todo es grito! ¡Todo delirio!

Y así… hasta el próximo año.

Aplicación y validación de las teorías de la comunicación mediática al contexto contemporáneo

Jimena de la Rosa Sobrino, me ha dejado leer su TFG “Aplicación y validación de las teorías de la comunicación mediática al contexto contemporáneo. El caso de la DANA de Valencia (2024)” que presentó como investigación del Trabajo de Fin de Grado en Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid, en septiembre de 2025.

Al paso que voy, tendré que abrir una sección dedicada a esta sobrina de Carmen, pues como ya he escrito en alguna otra ocasión, es alguien a quien considero voz referente de su generación y me ayuda a entender mejor el mundo en el que habito aunque parezca, cada vez más, que estoy fuera de él.

Yo lo leí con la atención que se merecía y le escribí mis «opiniones de un profano» en el ámbito del periodismo (y/o de la Comunicación Audiovisual) que comparto en este diario a modo de curiosidad:

Opiniones de un profano

Lo primero que me llama la atención es la precisión en el lenguaje que denota que estoy ante un texto técnico, desapasionado (en el buen sentido de la palabra), objetivo, neutro, confiable. Se nota que tienes una capacidad de expresión proverbial (espero que no todo te lo redactase tu amiga la IA) y una capacidad enorme para expresar tus ideas, tu investigación sobre la misma, con claridad pero sin simplezas, con profundidad y detalle.

Lo segundo que me atrae es tu valentía en la elección de un tema tan actual como difícil de encarar sin posicionamientos ni visceralidad que hubiese sido un enfoque poco profesional, posiblemente. Por otro lado, esa misma rabiosa actualidad también tiene que haber sido un handicap a la hora de encontrar materiales, pues como quien dice se estaban cocinando mientras tú estabas redactando tu TFG. ¡Qué buena profesional serás si eres capaz de ponerte al filo de la noticia incluso para algo como este trabajo que habría resultado mucho más sencillo abordar después de pasado el tiempo!

Las dedicatorias a tus padres y tu querido hermanito (a pares…) me parece muy dulce y generosa, además de que me recuerda a la que hiciste a tus abuelos en el anterior TFG y me da por pensar si estás pensando en dedicar el siguiente TFG a tus hijos… JAJAJA 😉 (Lo de tíos, primos y otros parientes, ya si eso para más adelante…)

Como profano en el ámbito del periodismo o la comunicación audiovisual (o del meta-periodismo, como es este texto) que soy se me escaparon muchísimas referencias que no conozco, como todas las citas que acompañan tu ensayo, así como algunos términos que no conocía o no utilizo en mi día a día.

Las tablas de datos sobre las fuentes analizadas me han encantado aunque no he podido profundizar en ellas porque creo que el formato ideal seguramente es digital (en base de datos u hoja excel) que presenta los vínculos entre la tabla «clave» o principal y las distintas tablas por cada uno de los medios/noticias analizados.

La explicación de la metodología me ha resultado interesantísima, especialmente en lo referente a la dificultad que manifiestas en la elección de fuentes de información y cómo acabas teniendo que decantarte por un criterio más o menos objetivo (en tanto en cuanto es cuantificable, valga la redundancia) como es el número de visualizaciones o likes de entre los medios (tradicionales o no) seleccionados y la justificación que llevas a cabo de tu elección.

Me parece increíble que hayas sido capaz de seleccionar / elegir / 2 fuentes por cada uno de los temas comentados de entre los millones y millones de fuentes posibles. ¡Da para todo un análisis específico el porqué de esos números y se escaparía a la pretensión y alcance de tu TFG! Si esos son los medios (por ejemplo El País y El Mundo, o elespañor . com, así como lacasarreal) que más visualizaciones tienen, parece obvio que estamos cerca de que la derecha arroye en las próximas elecciones.

Lo que más me ha gustado, sin duda, ha sido el punto (y subpuntos) 4.2, en especial el 4.2.2. sobre la validación de las Teorías de Comunicación y la no «especificidad» de la situación de noticias alrededor de la DANA. Me parece, de nuevo, valiente, que te posiciones en un «NO es especial», que conduce a las conclusiones de validación, por un lado, pero por otra parte, suma a las teorías existentes la tuya propia. Al mismo tiempo, veo que sigo informándome de cómo funciona el mundo en tus textos, que me hacen ver más allá de lo que yo habitualmente utilizo (no tengo X, ni TkTk, entre otras cosas) y enriquecen la visión del panorama informativo contemporáneo, pero también sociológico. Está claro que hay algo generacional en esta visión que yo ya no tengo, pero gracias a tu texto vislumbro que existe y de qué manera existe.

Me hace mucha gracia (ya lo vi en el TFG de Periodismo) el apartado dedicado a la justificación del empleo de la Inteligencia Artificial. Pero especialmente en lo relativo a decir que la utilizaste para que te ayudase a la corrección gramatical y ortográfica, pues es el único pero que le pondría a tu texto: hay muchos (muchos) errores ortográficos, amén de gramaticales y tipográficos, casi a uno por párrafo por lo menos. No es algo grave porque cada día es más y más frecuente, incluso entre periodistas en nómina en El País, por ejemplo, así que supongo que no es preocupante salvo para obsesos como yo de una correcta ortografía (soy editor, profesor y escritor, qué le voy a hacer).

En definitiva:

Me ha encantado poder degustar tu TFG y conocer más y mejor el mundo gracias a ti. Conocerte también un poco más es un placer y darme cuenta de lo grande que eres y de lo lejos que has llegado desde aquellos lejanos tiempos en los que enseñaba el algoritmo de Rufini para factorizar polinomios.

Me gusta leer sobre temas de los que conozco tan sumamente poco explicados por personas que, como tú, conocéis tanto y tan profundamente. (No me gusta leer de todos los temas, pero sí sobre el periodismo, el de papel, electrónico, la TV, la radio (mass media) y su relación con las RRSS, influencers, etc).

Por enésima vez: GRACIAS por compartir conmigo tu trabajo y espero que estas misérrimas opiniones te interesen mínimamente.

Abrazo enorme y hasta prontito, ¡¡¡querida PERIODISTA!!!

tfg_jimena_delarosa

Algunos libros rescatados del olvido

En casa de mis padres, quedan libros de la época de maricastaña (expresión divertida, por cierto) que el otro día estuve fotografiando antes de afrontar que su mejor lugar era la basura, pues no son, ni siquiera, aptos o del gusto de coleccionistas.

Son rarezas que el paso del tiempo ha convertido en graciosas, incluso aunque alguna de ellas, de la que no sabemos su procedencia (¿mi hermana?), ni siquiera hoy sea interesante, como esta:

Sobre «tecnología», me sorprendió encontrar este «La cibernética y lo humano», que parece escrito hoy en día, sobre el auge de la informática y su incidencia en lo laboral, especialmente en ámbito sanitario/médico, lo que me hizo pensar que sería adquisición de mi padre, allá por 1970. Sí, hace más de medio siglo. No es un libro sobre IA, que tan de moda está hoy en día.

Más actual era esta colección de fichas (en papel, claro está) sobre lo que suponía estar conectado a Internet, allá por el año 2000 y que ya era obsoleto entonces, que fueron publicando en capítulos en algún periódico de aquellos que alguna vez tuvieron relevancia impresa (o relevancia, así, en general).

Dos libros a los que yo tuve bastante cariño aunque no recuerdo muy bien por qué. La trilogía galáctica sigue siendo una producción audivisual que me impresiona, de aquellos lejanos años 80. El de Extraterrestres y religión, que sostenía la divertida hipótesis de que Jesucristo era extraterrestre, lo que no dejaría de ser cierto, incluso si era un ser «divino». también me hizo dejar de lado definitivamente los libros de ufología que tanto había leído hasta mi adolescencia.

Y no puedo dejar de incluir este libro que, literalmente, me cambió la vida, pues permitió que aprendiese a programar en C en una época en la que se hacía así, todo en papel, incluso la programación orientada a objetos (estructuras sofisticadas, por decirlo en términos de aquella época):

Lo pasé tan bien que hasta me hizo gracia encontrar este librito de Estadística (asignatura que podríamos decir que sigo teniendo pendiente) que creo recordar que compré en la carrera, cuando me tocó estudiar Termodinámica Estadísticas de la mano de Vicente López, quien luego sería el director del departamento de Redes Neuronales Artificiales en el Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC) donde estuve becado y luego contratado desarrollando la tesis de Aplicaciones de la Lógica Difusa al Control de Procesos en Tiempo Real (bajo el liderazgo de Erik de Pablo y tutelada por Xavier Alamán)

Un libro, como le dije a mi amiga Aída, «muy normal». Espero que esta tontunita se entienda sin ayuda de Gauss.

Reciclaje absurdo

Viene un icono que te recomienda que arrojes esta bolsa cuasi metálica en un contenedor adecuado para que se pueda reciclar, pero poco se menciona que tan sólo contenía unos 8 pedacitos de pan reseco con tantos ingredientes articiales que podrían durar más de un año.

Poco se menciona que lo sirven individualmente por cada pequeña consumición de bebida en un lugar en el que, en el fondo, no deberían existir viviendas, teniendo en cuenta que es un desierto.

Poco se menciona que para llegar a este lugar es preciso (porque casi nadie vive permanentemente aquí, en las urbanizaciones de las playas de Vera, Almería) tener un coche que, poco se menciona, consume más combustible fósil del que yo gasto en calentarme casi todo el invierno.

Poco se menciona que para hacerlas medianamente habitables estas regiones se usa desalinizadora, de cuyo exceso de cloruro sódico no se habla.

Poco se menciona que allí se encuentra uno de los mayores campos de golf de este país cada día más desértico.

Poco se menciona que para soportar las temperaturas hay que recurrir al aire acondicionado casi también en lo que conocemos como invierno.

Con el café, viene otro mini paquetito metalizado que garantice que la mini-cookie es muy cuqui, pero poco eco-friendly, eso sí, deliciosa cantidad de azúcar en una galleta que es la pasión profesional de cualquier dentista.

Tendré que reciclarla también, claro que sí, mientras pienso que el mundo es un lugar absurdo en el que creemos que un icono gana una guerra que, en el fondo, ya hemos perdido.

Nota: Esto es algo sobre lo que me dedico a pensar en navidades cuando, gracias a la generosidad de mis padres, escapo de esta urbe atravesada por hordas de consumismo, a las regiones de la Almería oriental, donde los habitantes estacionales no están, ni su estridencia que delata la tristeza de su cotidiano.

Mal soldado

Recuerdo que antes de la adolescencia, si alguna vez estaba relajadamente apoyado sobre una sola pierna, mi padre me gastaba una broma consistente en que se ponía detrás mío sin que yo me percatase y adelantando su rodilla contra la corva estirada o jarrete provocando su flexión, a lo que sucedía su afirmación: «mal soldado».

Quizá por ello decidí no serlo, así que desde muy temprano supe que no haría esa «mili» que «tanto te formaba como hombre», y que es posible que acabase en prisión por ello, pues en aquellos años era obligatoria. Tuve la suerte o desgracia de ser de los últimos objetores de conciencia antes que pasase a ser voluntaria la labor de soldado, que desde un punto de vista etimológico es el único verdadero nombre de soldado (el que cobra un sueldo).

Curiosamente, hoy he estado leyendo sobre la etimología de la palabra soldado, que tiene que ver con sólido, con holocausto, con soldar, con sueldo…

El campo semántico/etimológico de la partícula ProtoIndoEuropeo del que proceden todas *sol- es:

Griego Latín Castellano
ὁλος
[holos]
todo, entero
holocausto, hologénesis, holografía,
holograma
salus salud, saludo, saludar, salubre
saldare saldar
salvare salvar, salvador,
salvia, salvedad
sollicitus solícito, solicitar
solidus sólido, sueldo,
saldo, soldar, soldado,
consolidar, solidaridad
sollus
(entero)
solemne

Familia pez globo

Que veinte años no es nada
que febril la mirada…

Pues si 20 no son nada
ni hablar de 3.

Y sin embargo parece
otro universo
otro siglo
otra vida

Esta captura de pantalla
fue tomada durante una vídeoconferencia
que mantuvimos durante los días
duros
del confinamiento
el 17 de abril de 2020
con mi hermana y mi madre
en tiempos
en los que había que lograr
risas en la tristeza
compañía en la ausencia.

Hoy es un feliz recuerdo
de que no todo tiempo pasado
fue mejor.

Lo que te dije que me dijiste que te dijo…

Tiene que haber un nombre para ese tipo de conversaciones que versan sobre si lo que se dijo se habría dicho o no se habría dicho antes, en una conversación que muy probablemente versó sobre si lo que se había dicho se habría dicho o no se habría dicho antes…

– Sí, si me lo habías dicho.
– Yo no te dije eso que dices que te había dicho.
– Sí, sí me lo dijiste.
– No. No te dije eso.

Y así se consumen minutos de una tarifa plana que está bastante aburrida de oírme.

Incendio

Así empezaban nuestros tres días de relajación en la sierra madrileña.

Le regalé a Carmen por su cumpleaños (porque le hacía mucha falta) una noche de hotel en un lugar maravilloso llamado Hotel Corzo en el puerto de Navacerrada que incluía restaurante de comida de autor (que satisfizo sobradamente expectativas).

Habíamos llegado al chalet de mis padres (ellos están en su residencia de invierno) el viernes por la noche, a eso de las 11:45. Tomamos una manzanilla y un poleo y nos acostamos con intención de despertarnos temprano al día siguiente y salir hacia Navacerrada antes de que saliese mucha gente y aprovechar la mañana.

A la 1:20 de la madrugada, oíamos ruidos y Carmen preguntaba cuál era el origen de los mismos, así que decidí levantarme para tranquilizarla y asomarme a la puerta a ver, intentando no temer que fuese alguien que quisiese descuartizarnos en mitad de la noche. Iba relajado, suponiendo que algún idiota estaría haciendo ruidos.

Desde la ventana frontal de la planta de abajo de la casa de mis padres en Colmenar, lo que vi era (literalmente) dantesco: Llamas de más de 4 metros de altura que cubrían la totalidad de la valla de la casa.

Inmediatamente, llamé a Carmen para que se vistiese por si teníamos que salir corriendo, o teníamos que ser rescatados por servicios de emergencia.

Carmen preguntó qué pasaba y le dije que había un incendio. Vino a ver(ificar) y entró en pánico, comprensiblemente, por otro lado. Le ordené (me puse un tanto imperativo, en un vano intento de poner orden) que cerrase las ventanas de abajo, mientras yo cerraba las de arriba. Así aproveché para tener una mejor imagen de lo que estaba pasando (desde ahí está hecha la fotografía que acompaña esta entrada en este diario personal) y parecía que el fuego era en la casa de enfrente, no en la nuestra.

Me precipité a llamar al 112, mientras mi querida Carmen lloraba y pedía que llamase a mi hermana. Así que ella la llamó y sobresaltó diciéndole que íbamos a morir, que no podíamos salir de casa… y yo le arrebaté el teléfono para decirle a mi hermana que la cosa no era tan terrible, pero que sí era bastante seria.

En el 112 me dijeron que ya estaban sobre aviso y vinieron en menos de 5 minutos desde que yo llamé. Volví a subir para ver si nos decían algo y realicé la fotografía de la portada.

15 minutos más tarde me atreví a acercarme a la vaya y, teniendo la precaución de no tocar nada metálico (que estaba a altas temperaturas) asomarme a ver la calle.

Abrí la puerta del jardín y pregunté a los bomberos si era seguro estar en la casa y me dijeron que sí. Que era lo más seguro.

Mi hermana estaba en la calle, acercándose lo más que le dejaban, pues habían cortado la misma. La dejaron pasar con la excusa de que sus padres eran muy mayores y estaban asustados en la vivienda. Es cierto que somos personas mayores que ella y seguramente más asustadizos, así que sólo era falso que fuésemos sus padres. 😉

Una vez en la casa, nos fuimos tranquilizando viendo que se podía salir y entrar, así que no íbamos a morir. Pero nos recomendaron cerrar y quedarnos un rato allí.

Así que estuvimos hasta las 3:30 de la mañana intentando bajar las revoluciones y atendiendo a las labores de extinción y precaución.

Nos dijeron que había una fuga de la tubería de gas natural que circula a lo largo de toda la calle pero que no podían cerrarla porque los grifos se habían derretido. Así que tuvieron que llamar a especialistas que cerraron toda la tubería desde más allá de 200 metros.

Ya no teníamos muchas ganas de quedarnos a dormir relajadamente en esa casa, así que nos fuimos con mi hermana y mi cuñado a dormir a la suya.

A la mañana siguiente, ya no teníamos tantas ganas de madrugar como para ir a hacer caminadas por Navacerrada, pero sí nos vino muy bien el relajante hotel que teníamos reservado, para pasar un par de días agradables y como en una nube (pero no de humo).

Pero eso es otra historia…

Esto no es una broma