Familia pez globo

Que veinte años no es nada
que febril la mirada…

Pues si 20 no son nada
ni hablar de 3.

Y sin embargo parece
otro universo
otro siglo
otra vida
…

Esta captura de pantalla
fue tomada durante una vídeoconferencia
que mantuvimos durante los días
duros
del confinamiento
el 17 de abril de 2020
con mi hermana y mi madre
en tiempos
en los que había que lograr
risas en la tristeza
compañía en la ausencia.

Hoy es un feliz recuerdo
de que no todo tiempo pasado
fue mejor.

Lo que te dije que me dijiste que te dijo…

Tiene que haber un nombre para ese tipo de conversaciones que versan sobre si lo que se dijo se habría dicho o no se habría dicho antes, en una conversación que muy probablemente versó sobre si lo que se había dicho se habría dicho o no se habría dicho antes…

– Sí, si me lo habías dicho.
– Yo no te dije eso que dices que te había dicho.
– Sí, sí me lo dijiste.
– No. No te dije eso.

Y así se consumen minutos de una tarifa plana que está bastante aburrida de oírme.

Incendio

Así empezaban nuestros tres días de relajación en la sierra madrileña.

Le regalé a Carmen por su cumpleaños (porque le hacía mucha falta) una noche de hotel en un lugar maravilloso llamado Hotel Corzo en el puerto de Navacerrada que incluía restaurante de comida de autor (que satisfizo sobradamente expectativas).

Habíamos llegado al chalet de mis padres (ellos están en su residencia de invierno) el viernes por la noche, a eso de las 11:45. Tomamos una manzanilla y un poleo y nos acostamos con intención de despertarnos temprano al día siguiente y salir hacia Navacerrada antes de que saliese mucha gente y aprovechar la mañana.

A la 1:20 de la madrugada, oíamos ruidos y Carmen preguntaba cuál era el origen de los mismos, así que decidí levantarme para tranquilizarla y asomarme a la puerta a ver, intentando no temer que fuese alguien que quisiese descuartizarnos en mitad de la noche. Iba relajado, suponiendo que algún idiota estaría haciendo ruidos.

Desde la ventana frontal de la planta de abajo de la casa de mis padres en Colmenar, lo que vi era (literalmente) dantesco: Llamas de más de 4 metros de altura que cubrían la totalidad de la valla de la casa.

Inmediatamente, llamé a Carmen para que se vistiese por si teníamos que salir corriendo, o teníamos que ser rescatados por servicios de emergencia.

Carmen preguntó qué pasaba y le dije que había un incendio. Vino a ver(ificar) y entró en pánico, comprensiblemente, por otro lado. Le ordené (me puse un tanto imperativo, en un vano intento de poner orden) que cerrase las ventanas de abajo, mientras yo cerraba las de arriba. Así aproveché para tener una mejor imagen de lo que estaba pasando (desde ahí está hecha la fotografía que acompaña esta entrada en este diario personal) y parecía que el fuego era en la casa de enfrente, no en la nuestra.

Me precipité a llamar al 112, mientras mi querida Carmen lloraba y pedía que llamase a mi hermana. Así que ella la llamó y sobresaltó diciéndole que íbamos a morir, que no podíamos salir de casa… y yo le arrebaté el teléfono para decirle a mi hermana que la cosa no era tan terrible, pero que sí era bastante seria.

En el 112 me dijeron que ya estaban sobre aviso y vinieron en menos de 5 minutos desde que yo llamé. Volví a subir para ver si nos decían algo y realicé la fotografía de la portada.

15 minutos más tarde me atreví a acercarme a la vaya y, teniendo la precaución de no tocar nada metálico (que estaba a altas temperaturas) asomarme a ver la calle.

Abrí la puerta del jardín y pregunté a los bomberos si era seguro estar en la casa y me dijeron que sí. Que era lo más seguro.

Mi hermana estaba en la calle, acercándose lo más que le dejaban, pues habían cortado la misma. La dejaron pasar con la excusa de que sus padres eran muy mayores y estaban asustados en la vivienda. Es cierto que somos personas mayores que ella y seguramente más asustadizos, así que sólo era falso que fuésemos sus padres. 😉

Una vez en la casa, nos fuimos tranquilizando viendo que se podía salir y entrar, así que no íbamos a morir. Pero nos recomendaron cerrar y quedarnos un rato allí.

Así que estuvimos hasta las 3:30 de la mañana intentando bajar las revoluciones y atendiendo a las labores de extinción y precaución.

Nos dijeron que había una fuga de la tubería de gas natural que circula a lo largo de toda la calle pero que no podían cerrarla porque los grifos se habían derretido. Así que tuvieron que llamar a especialistas que cerraron toda la tubería desde más allá de 200 metros.

Ya no teníamos muchas ganas de quedarnos a dormir relajadamente en esa casa, así que nos fuimos con mi hermana y mi cuñado a dormir a la suya.

A la mañana siguiente, ya no teníamos tantas ganas de madrugar como para ir a hacer caminadas por Navacerrada, pero sí nos vino muy bien el relajante hotel que teníamos reservado, para pasar un par de días agradables y como en una nube (pero no de humo).

Pero eso es otra historia…

No todo el monte es orégano, ni té verde

Esté pequeño botecillo de 50 gramos de té negro Earl Grey me lo trajeron mis padres (padre y madre, sin menoscabo) de la misma patria de Excalibur, cuando estuvieron visitando a su nieto, alias mi sobrino, en Exeter. Dijeron que era un regalo del infante y yo les dije que muchas gracias (en cualquier caso).

Estoy alargando su vida desde hace más de un año (confinamiento mediante) para disfrutar cada tacita, porque es verdaderamente delicioso. He comprado otros tés Earl Gray, los he tomado en sitios, cuando lo tienen, y este es único.

El otro día realizamos una compra para casa de varios tés e infusiones de una tetería a la que solía ir en persona, pero que dada la situación actual (alguna vez leeré esto y puede que no sepa a qué me refería) ha cerrado y sólo atienden online (en realidad tampoco, porque su servicio digital es penoso). Acabé escribiéndome en whatsapp con la propietaria de la tienda de tés que me trajo en persona el pedido de más de 50€ en tés. Para aguantar otro confinamiento.

Compré, entre otros, un par de Earl Grey (un Lady Gray también, que es una especie de sucedáneo light del Earl), pero no tiene ni punto de comparación con esta marca Whittard que acabé buscando en internet para ver si podía volver a comprar exactamente el mismo… pero no lo encuentro en España y la compra y envío desde Inglaterra alcanza la friolera de más de 18€/100 gramos… o sea, 180€/kg… que vamos, que luego dicen que el solomillo es muy caro, pero el té…

Pero, a pesar del precio, no descarto acabar volviendo a adquirirlo porque hay pocos tés que me hayan impresionado tanto como este.

Maldito Olivo

Aquí una explicación del porqué he pasado un mes de mayo tan espantoso este 2020 sin que tenga nada que ver con el coronavirus de moda. Fuente: polenes.com.

NIVEL DE ALERTA:

Baja: < 100 granos/metro cúbico

Media: 100 – 200 granos/metro cúbico

Alta: > 200 granos/metro cúbico

 

Pasando de 100 granos/m3, para un alérgico como yo es bastante molesto… así que el año pasado por estas fechas, sentí algo de picor, estornudos, etc, un par de días… pero ¡¡¡este año he superado la barrera de los 600 granos/m3!!!

2019
Olivo y Gramínea en Madrid 2019

2020Olivo y Gramínea en Madrid 2019

Evidentemente, odio el polen del olivo con todo mi alma (ánima, que se creía que reposaba en el pulmón), pues sí, algo de esto hay.

Casualidad o no, Ciudad Real batía records con más de 1600 granos/m3, cuando yo empiezo a sentir los efectos del polen de olivo en los 100 granos/m3 (es decir, unas 16 veces más de polen del que yo podría aguantar), lo que, en resumidas cuentas quiere decir que Le tengo alergia a Ciudad Real. No quiero ni pensar cómo habría pasado este año si hubiese visitado a la familia política…

Blackout Felicitación

Por el cumpleaños de Carmen, mis padres tuvieron el detalle de enviarnos un desayuno sorpresa con una variedad de delicatesen como este jamón ibérico para tostadas, acompañado de un bote de tomate triturado con ajo y aceite.

Les quise bromear con esta extracción de texto a modo de «blackout poetry», como en algunos de mis poemas visuales menos originales…

Por «Nuestros cerdos», yo quise entender que se referían a mi hermana y a mí, y por «la mejor», a Carmen, la maravillosa en su punto óptimo de maduración, para mi disfrute…

La tumba 404 estaba desierta

Estaba en la galería 3
del crematorio
donde estaban depositando
las cenizas del marido de mi prima.

Como casi todo en esta vida
estaban numeradas las tumbas
que en realidad eran nichos
que en realidad eran nada.

En la inmensa mayoría
flores
adornaban nombres grabados sobre el mármol
o nombres destacaban en relieves dorados
e incluso
plateados.

Mientras tanto
un cuadrado en la retícula vertical
de cadáveres incrustados
con urnas abandonadas
permanecía desierto
con tan sólo el número
en el centro del mismo
gritando un 404
que a cualquier internauta
le resulta más familiar que aquellos nombres
de aquellas tumbas plenas de polvo de color gris claro
que queda después de una combustión completa
formado por sales alcalinas y térreas
sílice
óxidos metálicos
y algún resistente hueso con rastros de ADN.

404
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Y yo (en sepulcral silencio)
no paraba de preguntarme
si era la más real de todas las lápidas
si no era un acertado epitafio
de algún programador web
si no era una broma macabra
si era la verdadera esencia de la muerte
si no era la verdadera esencia de la vida.

¿Nadie habla de los peinados de este hombre?

De esta asimetría, de este machismo obvio, casi no escucho ni hablar. Pero me parece terrible que de la mayoría de las mujeres se cuestione su vestuario, su aspecto físico, etc y no se haga lo equivalente con la mayoría de los hombres en ningún ámbito.

Por curiosidad, insana he de decir, pregunté durante la comida de ayer por si alguien conocía a esa tal Cristina, de que parece ser que masas de pobladores de esta península hablan el día después de las campanadas… casi sin mencionar el «look» de partenaire masculino (por supuesto había de ser masculino en un evento tan decimonónicamente tradicional y tradicionalista). Como era de esperar, surgió el «debate» sobre si es feminista o no feminista lo que se ponga… aunque yo no quise ni posicionarme ante tal apriorismo: el mero hecho de estar cuestionándonos esto ya me resulta machista.

Pero ahí seguimos, un año más, celebrando que el tiempo pasa… y esas cosas.

Esto no es una broma