Si gana Podemos

si gana podemos Tengo ganas de escribir un artículo largo sobre por qué no me acaba de convencer Podemos como partido político, pero tal como lo están haciendo los otros dos partidos que ahora nos están gobernando (PP gobierno y PSOE oposición complaciente), estoy por pensármelo aunque sea por aquello del voto útil derivado de la aplicación de la ley D’Hont.

En estos días 2 leyes están viendo la luz que cercenan de manera definitiva nuestra libertad. Este país se seguirá llamando democracia porque en caso contrario sería expulsado de la Unión Europea, pero la realidad es que una democracia de un estado de derecho debe garantizar unas libertades que estas leyes no permiten.

La libertad de prensa y documentación de abusos policiales, que se producen, sí, se producen, es necesaria. Pero la prensa no es solo la que era, ahora, en la Internet 2.0, el lector y el reportero (quien reporta) se confunden en muchas ocasiones, así que la siguiente ley, la mal llamada LPI, que no ha sido gestada para proteger los derechos de los trabajadores del sector creativo, ni Intelectual, sino los derechos de propiedades Privadas (LPP), la LPI, repito, viene a hacer que, además de no poder registrar lo que ocurre (por la ley mordaza), tampoco se pueda distribuir la información disponible sin permiso (por LPI).

Es un par de leyes que forman una tenaza terrible sobre la libertad de expresión. Se está blindando el sistema hasta el punto en el que podrán afirmar sin ser contradichos que estamos saliendo de la crisis… y vuelvan a ganar las elecciones. Al fin y al cabo, el verdadero problema es que a «la gente» le preocupa más su comida que la forma en la que lo obtiene.

En cuanto al primer punto, está mal formulado: si Podemos ganase las elecciones, no se iría el capital que ahora se va, que también, sino que las grandes empresas amenazarían con llevarse el capital invertido en infraestructuras productivas, lo que llevaría al país a la inviabilidad de las propuestas naïf de este partido, así que acabarían por capitular ante la imposibilidad (en un mundo globalizado) de cerrar las fronteras de España, una grande y nunca libre, para evitar que se vayan a otra parte a trabajar.

Esto cada vez tiene peor pinta. Sé que lo miro mal porque estoy pasando un época personalmente difícil desde el punto de vista económico-existencial, pero algunas cosas son más objetivas de lo que parecen. Me siento cercano a 1932 en Alemania… y mucho más lejos de un (imperfecto) 1932 en España.

Por cierto, un comentarista en un foro de uno de esos periódicos que ha deseado que se instaure la Puta LPI formulaba una pregunta muy inteligente:

¿Alguno de los que ha sacado esta ley adelante ha pensado que puede ocurrir que gane Podemos en las próximas elecciones y que las leyes en cuestión seguirán vigentes? ¿No les preocupaba la deriva Chavista de ese partido? ¿No les están allanando el terreno? De nuevo, volvemos a ver que entre Hitler y Stalin había menos diferencias de las que parecía.

Amiga Aída, hazme un hueco en Hamburgo… que el frío no puede ser tan grave como este hielo de país en el que las moléculas no se mueven, porque en caso de hacerlo, van a bullir.

Entrevista Pablo Iglesias a Iñaki Gabilondo

La entrevista, de casi una hora de duración, ha venido a mostrarme que Iñaki Gabilondo es un tío que sabe lo que dice. Incluso cuando duda, o precisamente porque duda, como dice él mismo «soy el hombre que más duda en Europa».

Llevo siguiéndole años y cada día me convence más, desde su blog La voz de Iñaki. Casi sin proponérselo, haciéndome pensar, va poco a poco regalando su bagaje claramente progresista pero atemperado por el paso del tiempo. Quizá me estoy haciendo mayor… pero en esta entrevista me sentía más próximo a él que a Pablo Iglesias.

Obviamente, la posición de ambos es muy diferente, así como el señor Iglesias habla desde el que se tiene que hacer publicidad, incluso ocupando el rol que debería ser casi transparente, tiene la necesidad de que hablen de él, de que se diga su nombre o, en el mejor de los casos, el de su partido político.

Iñaki Gabilondo, nacido unos meses después que mi padre, recordándome físicamente a un tío mío al que quiero bastante, lleva tanta traya y trayectoria encima que se permite sabiduría frente a osadía… sin dejar de ser valiente, ético, coherente y displicente.

La entrevista resulta interesante como repaso de memoria histórica, como reclamo ante la desafección política para recordarnos que el gran triunfo de la sociedad está a punto de ser puesto en cuestión hasta aniquilarlo: la política es cosa de todos, vaya, de la polis, y nos sirve para organizar nuestras disensiones favoreciendo consensos.

Pero la que tenemos ya también, no solo la que está por venir, que sí, que vendrá, ya sea 2.0 o transgénica… La representativa en la que ahora se va a comenzar a mover con algunos traspiés inevitables la formación Podemos.

No hablaron del programa del mismo, pues no era el momento, ni de su idealismo algo naïf… aunque no dejó de recordárselo en alguna ocasión el astuto Iñaki.

Merece la pena verla aunque el formato de edición (recortada) haga que no parezca una emisión libre, sino el fruto de una elaboración claramente partidista. Quiero pensar que solo se hizo así por motivos técnicos… pero es que yo también suelo pecar de naïf.

Eso sí, las palabras finales de Pablo con respecto a la entrevista que le hizo Ana Pastor muestran cierta tendencia a querer controlarlo todo… demasiado. Lo siento, amigo, pero no siempre te van a entrevistar como tú quieras. Sigo agradeciendo que Ana Pastor incomode a todo el que se ponga por delante… estoy tan aburrido de entrevistas pactadas…

dedo a iglesias
Pero ambos, Ana Pastor e Iñaki Gabilondo, me hacen recordar a mi amigo Juan Carlos Etxeberría y su devoción hacia el buen periodismo. Me hacen pensar que The Newsroom no es solo una serie de ficción maravillosa, sino un horizonte menos utópico de lo que parece.

Como broma, espero que fuese un lapsus mental, en el minuto 14:08 Iñaki Gabilondo hace un gesto que, como ahora, sacado de contexto, puede ser entendido como un insulto a la pedantería de su enfrentado…

Guerra Civil Española

Frente Norte

No es un ejercicio de recuperación de la memoria histórica, pero en parte sí. Jugar a la Guerra Civil Española es recordarla, es afrontar que existió un enfrentamiento que podríamos llamar golpista.

Es un juego de mesa, antiguo, creado por la empresa NAC, de estrategia, derivado, como todos ellos, del Ajedrez, en el que están representadas con detalle la mayoría de las unidades de combate que participaron en aquel abyecto episodio de nuestra historia.

Por supuesto, las fuerzas «grises» de los «nacionales» (esta denominación es odiosa pues simplemente deberían haberse llamado insurrectos, golpistas o algo «peor») son los que comienzan el juego y suelen ser quienes ganan. Se le enfrentan los Republicano de verde (no sé si por el verde esperanza).

En esta ocasión, yo lideré las fuerzas republicanas, aunque suelo jugar con las fuerzas franquistas porque nadie las quiere o porque comienzan perdiendo; hay que tener paciencia ya que en 1937 entran en liza los refuerzos italo-alemanes y una invencible aviación que arrasará cualquier combate (y eso que no se representan los civiles muertos).

En esta partida, tuve el acierto de defender con éxito Huesca y Vitoria, expulsando a las fuerzas enemigas del norte del Ebro y cerrando así un frente que resulta extenuante para la recepción de refuerzos. Cataluña y Euskadi estuvieron tranquilas hasta el final de la contienda. También gané la batalla de Belchite, pero luchándola en el 36, haciendo caer Zaragoza y Teruel. Este cambio de acontecimientos con respecto a lo que fue la Ofensiva de Zaragoza fue crucial pues desplazaba los aeropuertos disponibles en territorio controlado por los golpistas hasta más allá de Soria, dejando a sus tropas indefensas ante la mucho menor presencia aérea republicana.

Para esto, tuve que sacrificar la defensa de Andalucía, salvo las regiones montañosas de Sierra Nevada, pero estaban lejos del centro del tablero, lo que hacía que él tuviese que dispersarse, teniendo más frentes abiertos mientras mis tropas republicanas resistían hasta poder comenzar un tímido contraataque en 1938.

Se perdió Asturias, pero se mantuvo Santander, socorrido por una flota de Acorazados. Madrid estuvo reñido hasta el final de la contienda, pues la sierra, como ocurrió en la realidad, ejerció un fuerte efecto tampón que no permitía a ninguno de los dos avanzar contra el otro.

Comenzando el juego

Cuando llegó la hora de recibir refuerzos, sus aviones no pudieron organizar un frente unificado, así que tuvieron que enfrentarse de manera aislada a las fuerzas aéreas republicanas… que vencieron y, con ello, desequilibraron la batalla. A partir de este momento, solo quedaba ir, poco a poco, cediendo terreno. La guerra estaba perdida para las tropas de Franco y sus aliados nazi-fascistas.

Una tremenda batalla naval en el Estrecho de Gibraltar llegó tarde a evitar que las tropas africanas (la legión, los regulares, etc) acabasen su desembarco en tierras gaditanas y tampoco consiguieron atravesarlo. Los destructores se bombardeaban sin avances significativos en las posiciones.


GSP Atacando

David en marcha

Este juego siempre me recordará a las infinitas noches que mi amigo Xabi y yo nos retábamos para reconstruir el pasado de aquella infamia, él siempre con los republicanos, pero casi siempre se repetía el patrón: España parecía estar condenada a vivir una dictadura de 40 años.

¿Qué habría pasado en caso contrario? Con un par de victorias estratégicas importantes, el curso de la historia de este país podría haber sido muy diferente.

¿Desunión? ¿Falta de buenos estrategas? ¿Falta de recursos, de ayuda exterior? ¿Falta de motivación?

No sé, pero ahora es tiempo de mirar hacia adelante y decidir cómo queremos que sea este país, aunque sigamos jugando al pasado durante una jornada de visita familiar. Me alegra saber que a mi sobrino, en algún lugar de su mente, le gustó que ganase yo, por el hecho de ver vencedores a los vencidos, a los legítimos representantes de la voluntad popular.

Vídeo Navideño

Después de la polémica levantada en torno al vídeo de Lotería de Navidad Española de 2014, he encontrado este maravilloso producto audiovisual de la empresa Sainsbury.

No puedo dejar de compartirlo y contar la emoción que hube de contener para no sentirme tonto en casa…

Pero al mismo tiempo, una idea no dejaba de rondarme la cabeza: ¿seguirían disparándose después de aquello? ¿cómo alguien anula su empatía para estar dispuesto a matar por una causa (país, injusticias, religión, etc…)? ¿matar a un semejante?

Supongo que el primer paso es dejar de pensar que ese ser es semejante a ti. Pero, ¿y después de esto? ¿se vuelve a hacer?

Parece ser que está basado en una historia más o menos real que ocurrió en diciembre de 1914 en el frente occidental de la Gran Guerra.


Soldados

Muertos: 4 386 000
Heridos: 8 388 000

Desaparecidos: 3 629 000

Total: 16.403.000 bajas

Soldados

Muertos: 5 520 000
Heridos: 12 831 000

Desaparecidos: 4 121 000

Total: 22.477.500 bajas


PrimeraGuerraMundial-collague.jpg

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Soldados de la 4ª División de Artillería australiana el 29 de octubre de 1917, durante la Tercera Batalla de Ypres. Memorial del osario de Douaumont, donde descansan los restos de soldados muertos durante la Batalla de Verdún. Aviones alemanes Albatros D.III estacionados en Francia en marzo de 1917. Soldados revolucionarios rusos en la Avenida Foundry de Petrogrado durante la Revolución de Febrero. Dos soldados británicos equipados con máscaras antigas y una ametralladora Vickers en junio de 1916, durante la Batalla del Somme. Trinchera alemana conquistada por soldados aliados en el transcurso de la Batalla del Somme.

Idioma Votio

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    Referencias

    • vot
    • http://www.ethnologue.com/show_language.asp?code=vot
    • http://www.sil.org/iso639-3/documentation.asp?id=vot
    • http://multitree.org/codes/vot
    • Viva|Extinguida
    • Individual
    • Otros Códigos ISO-639
      • zkv: Kreviniano
    • Bibliografía específica
      • http://www.eki.ee/books/redbook/votes.shtml

        https://es.wikipedia.org/wiki/Votios

        http://www.linguasport.com/WORLD%20LANGUAGES/EURASIAN/URALIC/Votic.htm

        http://www.proel.org/index.php?pagina=mundo/uraloyu/uralo/finougrica/baltofin/votio

        https://en.wikipedia.org/wiki/Votic_language

        https://en.wikiversity.org/wiki/Votian

        http://www.reocities.com/Vienna/3259/index.html

        The Uralic Languages. Daniel Abondolo. http://books.google.es/books?id=0YMU5azMAV0C

        NEO-RENAISSANCE AND REVITALIZATION OF VOTIC – WHO CARES? Heinike Heinsoo and Margit Kuusk. University of Tartu. http://jeful.ut.ee/public/files/Heinsoo+Kuusk+171-184.pdf

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    Introducción

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      Descripción

      • Se trata en la actualidad de un idioma prácticamente extinto, hablado por escasas personas en el distrito ruso de Kingisepp, situado en la región histórica de Ingria, en la frontera con Finlandia. Todas ellas son bilingües en ruso, que es la lengua de comunicación habitual en esta región rusa.

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      Denominación

      • Los votios se llaman en su idioma (según el dialecto) vadyalain, vaddalain, vadyakko (en plural: vadyalaizö, en singular: maavätchi).


        La denominación vadyaa proviene del antiguo baltofinés "vakya" (= gancho, como "pico", con connotaciones fálicas, designando a los hombres), palabra que es un préstamo de las lenguas bálticas (letón: vdzis, lituano vagis. También se asocia a la región oriental de Estonia (poblada otrora por votios): Vaiga y al nombre de la ciudad de Narva.

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      Estudio

      • Gracias a los estudios de especialistas como Gyula Décsy y Elna Adler, se ha llegado a conocer con cierto detalle el sistema gramatical del vótico.


        Se ha recogido una gran variedad de material sobre la etnología y el folclore de los votios. El folclore votio fue descubierto para el mundo académico por un ministro de Narva, P. L. Trefurt, en 1783.


        Los primeros pasajes escritos se publicaron en un diccionario comparativo de P.S. Pallas, Linguarum Lotius Orbis Vocabularia Comparativa (1787 a 1789).


        Se han escrito gramáticas vóticas por A. Ahlquist (Wotisk Grammatik, 1856) y P. Ariste (Vadja Keele Grammatika, 1948; Gramática de la Lengua Votia, 1968). Las colecciones de textos vóticos han sido publicados por L. Kettunen y L. Posti, J. Mägiste, O.A. Mustonen, E. Adler y especialmente P. Ariste.


        Un diccionario del dialecto Kukkusi compilado por L. Posti y S. Suhonen se publicó en 1980, y un primer volumen de un diccionario académico vótico fue publicado en Tallin en 1990. La colección más exhaustiva de la lengua vótica y el folclore escrito ha sido recogido por P. Ariste (5269 páginas).

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    Historia

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      Origen

      • Siglo III D.C. – Siglo XII D.C.

        Los votios son el pueblo más antiguo de Ingermanland como se menciona en los registros escritos.


        Surgieron durante el primer milenio a partir de los estonios del norte que se habían quedado en el lado este del río Narva y el lago Peipus (Peipsi).


        Mantuvieron sus contactos con el este y el noreste de Estonia, que se atestigua, al menos, por los dialectos Kodavere y Lüganuse-Jõhvi en estonio. Las relativamente pequeñas tribus vóticas nunca formaron una nación o una unidad administrativa independiente. Su tierra se encuentraba cerca de las principales rutas comerciales de Oriente a Occidente. Los hallazgos arqueológicos más antiguos provienen de la meseta Izhorian, entre Kingissepp y Gachina (siglos IV-VII D.C.).


        El votio se separó del estonio en el I milenio D.C.


        La lengua votia, en ruso vodskij jazyk, se hablaba en los pueblos ribereños de Vaipooli, en Ingermanland noroccidental, al este de la desembocadura del río Luga, entre el nordeste de Estonia y San Petersburgo.


        El pueblo votio es mencionado en fuentes escritas a partir de 1069 aunque ya se tenían referencias concretas de esta etnia desde el año 854 época en que sufren las incursiones de los varegos y la presión de los eslavos protorusos.

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      Desarrollo

      • Siglo XIII D.C. – Siglo XIX D.C.

        Los votios hasta la Edad Media se dividían en dos grupos: Los votios meridionales y los votios septentrionales, los meridionales vivían en la región de Nóvgorod, los votios septentrionales (de los cuales descienden los votios modernos) habitaban el oeste de la Ingria, especialmente la cuenca del río Narva y costas del lago Peipsi.


        Los votios septentrionales son mencionados en las antiguas crónicas del principado ruso de Nóvgorod con el nombre de čudsky ("chudos"), palabra que los rusos aplicaban a prácticamente todos los pueblos bálticos y finougrios con el significado de "bárbaros" y que se mantiene en la toponimia eslava de la región, por ejemplo el lago Peipus es aún llamado por los rusos: Čudskoye ozero ("Lago de los Bárbaros").


        Los votios meridionales fueron rusificados ya en el medioevo. Mientras que los votios septentrionales lograron mantener su identidad, especialmente en el occidente de la Ingria donde confinaban con los estonios, los dos grupos de votios fueron convertidos al cristianismo ortodoxo por misioneros procedentes de la República de Novgorod durante el siglo XIII.


        Aun así la población de votios parece haber sido siempre bastante exigua, y el número de votios disminuyó progresivamente a partir de la anexión de todos sus territorios a Rusia en 1703; de modo que en 1840 existían 37 localidades votias -la mayoría en las cercanías septentrionales de la actual Oudova, en 1848 sólo se contaban algo más de 5.000 (cincomil) votios habitando la Ingria, especialmente las áreas rurales en torno a la ciudad de Narva.

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      Situación Actual

      • Siglo XX D.C. – Actualmente

        Durante la Segunda Guerra Mundial la población de este territorio fue deportada a Alemania, donde muchos murieron o desaparecieron.


        En 1942 existían aún 23 localidades con población votia. La situación étnica de los votios se agravó drásticamente durante el siglo XX ya que bajo el período staliniano esta fue una de las etnias que padeció deportaciones y diásporas forzadas dentro de la URSS, dado que Stalin desconfiaba de la lealtad de los votios.


        En 1980 quedaban 20 hablantes de votio de edad avanzada, lo que hace presumir que la lengua se ha extinguido, concentrados en las localidades de Krakol’e (Jõgõperä) y Peski-Luzhitsy (Liivtsülä-Luuditsa) y antes en Kotly (Kattila) y Mezhniki (Rajo).


        En el tiempo del colapso de la URSS, 1989, solo quedaban unas sesenta personas que se reconocían de etnia votia, de esta población sólo treinta hablaban usualmente su idioma, en el 2002, según fuentes rusas, vivían unas setenta personas que se declaraban votias este ligero incremento se habría debido principalmente a la natalidad.

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    Datos

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      Hablantes

      • Según un censo de 2010, quedan 68 personas hablantes de votio. Tan solo ancianos y todos ellos prefieren usar el ruso en sus conversaciones cotidianas. Los últimos hablantes del dialecto vótico oriental murieron en los 60. Viven alrededor del Área de San Petersburgo, en Kingisepp.


        Los votios eran agricultores y pastores. Los habitantes de Vaipool también eran pescadores y marineros. El comercio era una parte esencial de la vida vótica. Cada pueblo tenía su herrero y zapatero; embarcaciones de madera se hicieron en Valkovitsa.


        Se ha mucho escrito acerca de la artesanía en madera vótica, el trabajo de corteza de abedul, los trabajos de transporte, la fabricación de alquitrán de abedul, carbón vegetal, etc. vendedores ambulantes y artesanos rusos itinerario también pasaron por los pueblos vóticos (por ejemplo, curtidores, sastres, carpinteros).


        Las ciudades ofrecían más oportunidades a los votios. La gente podría aprender un oficio en Narva o San Petersburgo (por ejemplo, en una escuela de marina, el taller de un artesano), y en las ciudades hicieron negocios.

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      Dialectos y Variantes

      • El vótico está formado por una serie de dialectos locales divididos en dos ramas (oriental y occidental), enormemente contaminados por el ingrio, el finés y el ruso, lenguas mayoritarias en Ingria.


        El votio vaipoolo era el dialecto más occidental de la lengua votia, la cual tenía dos dialectos: el occidental (vaipoolo, pontizoo, mäci, orko) caracterizado por la pérdida de -g y -h al final de la palabra, y el oriental que retiene esas terminaciones. Por otro lado, el votio occidental ha preservado la -n final en el sufijo de la primera persona del singular en el verbo, mientras que el votio oriental la ha perdido completamente (al igual que ocurre en el estonio meridional y el livonio).


        Otros dialectos del votio eran el kukkzi en la margen derecha del río Luga y extinguido hacia 1980 y el krevin.


        El krevin o kreviniano era hablado por descendientes de los prisioneros de guerra votios que fueron llevados a la vecina Bauska en Letonia en 1445 por los Caballeros de la Orden Teutónica. El krevin de Letonia se extinguió a comienzos del siglo XIX y está muy pobremente atestiguado pues nunca fue puesto por escrito.

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      Clasificación

      • La lengua votia o vótica (vadjdjaa ceeli, maaceeli) pertenece al subgrupo balto-finés de la rama ugro-finesa de la familia urálica de lenguas.

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    Mapas

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      Origen

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      Máxima expansión

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      Actualmente

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    Gramática

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      Fonología

      • En su fonología se hallan presentes los fenómenos de la armonía vocálica (compárese las formas verbales de imperativo levvettägoo ‘encuentra’, con vocales de carácter anterior, con võtõttagoo ‘toma’, integrada por sus correlatos vocálicos posteriores) y la gradación consonántica (ej.: tüttärikko ‘chica’ — tüttärikod ‘chicas’), característicos de las lenguas baltofínicas (véase finés), aunque a diferencia de éstas ha desarrollado un grupo de consonantes palatalizadas.

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      Morfosintaxis

      • El vótico es una lengua aglutinante al igual que las lenguas finesas estrechamente relacionadas. En términos de inflexión en los sustantivos, el vótico tiene dos números (singular, plural), y 16 casos.


        Los sustantivos se declinan según dieciséis casos, la mayoría de ellos posicionales.


        En cuanto a los verbos, el votio tiene seis tiempos y modos, dos de los cuales son simples: presente, imperfecto; y el resto de los demás tiempos son compuestos: presente perfecto, pasado perfecto, el futuro y el futuro perfecto.


        El votio tiene tres modos (condicional, imperativo, potencial), y dos "voces" (activa y pasiva).


        El orden sintáctico básico dentro de la oración es Sujeto-Verbo-Objeto (ej.: ikä ühs on omaa onnee pällä seppä ‘cada uno es el herrero de su propio destino’), aunque los dos primeros intercambian su posición si la frase aparece introducida por un constituyente adverbial.

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      Léxico y Semántica

      • A diferencia del idioma de Livonia, que fue influenciado en gran medida por el letón, el votio conservó sus características finesas. Hay muchas palabras prestadas del ruso, pero no una influencia fonológica y gramatical comparable con la influencia de Letonia a Livonia.


        Texto de muestra

        • Вееровајылтамин (Бертолт Брехт)

          • Исун теекырвылл

            Ајаја вајылтыб веероа.

            Ен тахо ылла сиинэ, кусса тулын.

            Ен тахо ылла сиинэ, кухыы менен.

            Михси терпитөисси

            Нэен тэмээ вајылтыттава веероа?

          Cambio de rueda. Bertolt Brecht

          • Estoy sentado al borde de la carretera,

            el conductor cambia la rueda.

            No me gusta el lugar de donde vengo.

            No me gusta el lugar adonde voy.

            ¿Por qué miro el cambio de rueda

            con impaciencia?

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    Escritura

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      Alfabeto

      • Durante los siglos XIX y XX, se emplearon distintos alfabetos mixtos de base latina para su representación.


        Los votios nunca han tenido un lenguaje escrito, o una escolarización o literatura propia. En la década de 1930, los votios fueron la única minoría en el noroeste de Rusia para los cuales no fue creada ninguna lengua escrita. Las aspiraciones en la década de 1920 del intelectual vótico, Dimitri Tsvetkov, en Estonia, tampoco tuvieron éxito.


        En la actualidad, el interés por la música y el folclore vóticos ha permitido desarrollar un sistema de escritura propio, basado fundamentalmente en el alfabeto estonio, formado por los siguientes 36 caracteres: a, ä, b, c, č, d, đ, e, f, g, h, i, j, k, l, l’, m, n, n’, o, ö, õ, p, r, r’, s, s’, š, t, t’, z, z’, ž, u, v, ü.

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      Textos

      • El vótico carece de un sistema de escritura propio, ya que históricamente ha sido una lengua de tradición oral desde su aparición como variedad urálica diferenciada hacia el siglo VI.


        Sus primeros testimonios escritos, representados mediante el alfabeto ruso, datan de finales del siglo XVIII.

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      Números

      • ühsi, kahsi, kõlmõ, nellä, viiz, kuuz, seitsee, kahõsaa, ühesää, chümmee

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    Patrocinio

    • Lengua aún no patrocinada.
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Finalizado el Grupo Romance

grupo romance

La semana pasada terminé el Grupo Romance de lenguas Indoeuropeas dentro del Proyecto de Organización Filogenética de Lenguas del Mundo que ando haciendo desde hace un par de años.

Con ello terminaba todas lenguas europeas de la enorme familia indoeuropea y ahora me tocaría en principio las ramas indoiranias, pero me daba un poco de pereza seguir por ahí y quizá por cierto eurocentrismo o quizá por ir por un camino que motive más por ser algo más sencillo de concluir, he decidido continuar con las lenguas urálicas o uralo-altaicas.

Ya he terminado la parte más compleja de esta nueva fase que es la de la descripción de la familia lingüística de las urálicas (bueno, las altaicas serán mucho más complicadas) y tengo unas ganas terribles de comenzar a meter información sobre las lenguas fino-bálticas.

¡A por ellas!

Los avatares históricos del rumano

Revista, de Filología Románica, ni 14, vol. 1, 1997, págs 575-582. Servicio de Publicaciones.
Universidad Complutense. Madrid, 1997576
Eugenia Popeanga Chelaru

Hablar de la historia de una lengua implica a menudo atravesar un terreno lleno de obstáculos, entrar en áreas de penumbra y, en un momento dado, detenerse ante zonas de sombra. Sc trata, sin ninguna duda, de una aventura de conocimiento, de descubrimiento e iniciación por parte del investigador que realiza un viaje a través del tiempo, adentrándose en un espacio que aúna lo libresco, lo histórico y lo geográfico. Este tipo de viaje presenta casi siempre sorpresas: la de una hipótesis confirmada en unos textos, o la duda suscitada en otros, cosa que nos obliga a recorrer a su vez otros muchos, comparar, hallar respuestas no siempre del todo satisfactorias… Es la tarea que desempeña día a día el filólogo, tarea y figura cada vez más olvidadas a favor de los flamantes lingüistas que manejan la lengua desde múltiples puntos de vista, aunque casi nunca desde la perspectiva histórica.

Por eso, pues, quisiéramos hablar aquí del rumano como de una lengua en su historia, detectar los momentos clave de su expansión o de su opresión, presentarlo como una lengua románica importante, situada en la encrucijada de dos espacios: el oriental y el occidental, ubicada en el cruce de dos comunidades lingúisticas: la románica y la balcánica (esta última con sus peculiaridades y su amalgama de idiomas), enclavada en las fronteras trazadas por el «infiel» en su conquista bajo cl verde estandarte de la media luna. Todo esto convierte el rumano en una lengua cuyo pasado problemático, y a veces hasta oscuro, provoca en los especialistas dos actitudes: la de seguir los caminos trillados y marcar unos cuantos momentos bien conocidos en la historia de la lengua y el pueblo rumanos, o la de rastrear, con espíritu aventurero, los «avatares» de su evolución.

Es inevitable incidir una vez más en los momentos iniciales de contacto entre los colonizadores romanos y la población conquistada; es inevitable, pues, volver hacia una de las etapas más importantes en la historia de nuestro espacio románico, cual es la de su romanización. El emperador Trajano, entre los años 1O5-106 consigue vencer la resistencia de las poblaciones daco-tracias, y convertir el estado de Decebal en una provincia romana. Las peripecias de esta conquista son accesibles a cualquier curioso que hoy día se pasee por Roma, ya que están esculpidas en piedra, en la famosa columna de Trajano. Como en todas las provincias del Imperio, se establece aquí un sistema administrativo, jurídico y religioso romano; la capital de los dacios, situada en un cerrado valle, es trasladada a un espacio menos agreste; sin embargo, mantiene el mismo nombre: Sarmisegetuza. Los romanos, por lo que nos cuentan los historiadores, establecen su núcleo de expansión del latín en Transilvania fundamentalmente, así como al norte y sur del Danubio. La zona es amplia; sin embargo. no abarca el espacio geográfico situado al este, más allá de los Cárpatos, las actuales Moldavia y Besarabia. Eran éstas unas zonas de población daco-tracia flotante, sin asentamiento estable y apenas organizada en formaciones fijas a pesar de encontrarse dentro de los límites de una organización estatal floreciente en torno a la Sarmisegetuza dacia. Si bien en Transilvania, «Tara Ha~egului>~, Oltenia, Dobrodgea y al sur del Danubio hay huellas y testimonios de un proceso de colonización bastante fuerte, poco se puede decir de las zonas arriba mencionadas. En comparación con el resto de la Romania, «Dacia Felix» se mantiene escaso tiempo dentro del Imperio: apenas unos 150 años, puesto que es la primera provincia romana abandonada por sus tropas ante el implacable avance de las poblaciones barbaras: los godos en este caso.

El latín danubiano, peculiar en determinados aspectos de su estructura fonética, morfosintáctica y léxica, apenas asentado como nuevo vehículo de comunicación, se ha de enfrentar, por una parte, a las lenguas de los godos y. por otra, al abandono de la zona a merced de nuevas formaciones organizativas de origen no latino. La realidad histórica y la lingüística nos ponen ante un movimiento de resistencia; hay escasos elementos germánicos del siglo III que se puedan identificar en rumano.

La siguiente oleada de pueblos migratorios es mucho más fuerte, y determina las características de todo el espacio lingüístico de la zona. Los eslavos se asientan tanto al norte como nl sur del Danubio, dispuestos a constituir formaciones estatales. El momento en que se consolida la convivencia entre una población fuertemente romanizada y las tribus eslavas, se plasma en el nacimiento de una lengua nueva: el rumano, en el espacio situado al norte del Danubio. En cambio, la antigua Moesia, fuertemente romanizada, sigue manteniendo bastante más tiempo la organización estatal romana y participa de la organización inicial del Imperio Romano de Oriente, si bien no resiste ante los embates migratorios.

Los eslavos se expanden por la Península Balcaníca, aislando los núcleos de población que hubieran podido desarrollar una lengua románica. En la historia más temprana del rumano encontramos un primer momento de opresión, similar, sin duda, a otros de la Romania. El sur del Danubio olvida su pasado latino: se funda el Reino Búlgaro en el siglo VII y la lengua incipiente de origen latino queda relegada a zonas muy concretas y limitadas dentro del espacio de los Balcanes.

Son conocidos los «arrumanos» denominados «vlacos» por muchos textos medievales que atestiguan su presencia en la Península. Así como de las poblaciones del norte del Danubio poseemos pocos datos (lo cual concierne a la época de formación de la lengua y del pueblo rumanos), para las del sur hay suficientes documentos que atestiguan su presencia. Pese a la descripción que se da del protorrumano, o rumano común con sus cuatro dialectos históricos, situamos en el espacio geográfico y lingüístico de su formación, es una tarea ardua y nada fácil. Apenas hay contactos entre los cuatro dialectos, y la realidad histórico-lingüística indica que el dacorrumano se ha constituido durante el proceso de rumanización de los eslavos, mientras que los tres restantes dialectos han sufrido un fuerte acoso por parte de la mezcla de etnias y lenguas que configuran la Península Balcanica en la Alta Edad Media. Este hecho viene a establecer una fuerza centrípeta con respecto a la expansión del rumano en general.

Causas históricas y políticas provocan, durante el desarrollo de la lengua, un cuadro poco estable. El rumano pasa de una lengua en expansión a una lengua oprimida. Si bien siempre se ha dado una tendencia a la integración, un deseo de unión con el núcleo originario. Este movimiento centrípeto empieza precisamente con los arrumanos, que, a pesar de mantener cierta independencia y peculiaridades lingüísticas y literarias con respecto al daco-rumano, acusa el aislamiento y su difícil situación entre el elemento búlgaro, griego, serbio y albanés, y promueve el seguimiento del dacorrumano como meta y modelo lingüístico-literario.

Como es natural en la época, el desarrollo de una nueva lengua se ve frenado y entorpecido por las repetidas invasiones; bien sean los hunos, los avaros, los tártaros, los cumanos o finalmente los húngaros. Desde sus inicios se trata de una lengua si no perseguida, por lo menos, en un continuo estado de acoso. Es difícil para nosotros siquiera plantear los problemas fundamentales del dacorrumano en la Edad Media. Así como hay suficiente información para poder hablar de la creación de los primeros estados rumanos tanto en Valaquia como en Moldavia —hay muy poca para seguir precisamente los «avatares de la lengua».

Los historiadores occidentales consideran bastante arriesgado definir las formaciones estatales y Las relaciones económicas y sociales de los primeros estados rumanos como «feudales». La historiografía de la «época comunista» afirma sin sombra de duda el carácter feudal de la época comprendida entre los siglos XIV-XVII. La verdad, poco a poco está aflorando y creemos oportuno mencionar, en este sentido, al historiador Víad Georgescu en su Historia de los rumanos.

Aparte de lo que pueda ser la red de códigos sociales y económicos nos interesa destacar que, si bien se conoce cierto grado de penetración de la religión cristiana en las poblaciones del norte del Danubio, en la época romana y en la inmediatamente posterior al abandono de la Provincia, se puede hablar de una evangelización sistemática que coincide con la actividad de Cirilo y Metodio. La lengua de culto es, por lo tanto, el eslavo medio que, desde su posición privilegiada impone cierto silencio a la lengua vulgar: al rumano.

A la lengua rumana que era, de hecho, el único vehículo de comunicación válido se la relega a realizarse fundamentalmente en su aspecto oral. Se escribía en eslavo (slavon), en griego y en latín; se hablaba en rumano pero los testimonios que tenemos de la realidad lingüística de la época anterior al siglo XV son escasos, esporádicos y poco relevantes. El análisis del rumano escrito a partir de finales del siglo XV indica una lengua consolidada, evolucionada desde el punto de vista fonético, morfosintáctico y léxico y capaz de servir como instrumento en los registros más variados. Todo esto supone también cierta práctica de la escritura y de la traducción al rumano —por desgracia no hay documentos, ni textos que apoyen las hipótesis formuladas por historiadores y lingüistas. Estamos ante un segundo período de opresión del rumano por parte, principalmente, del eslavo medio que desempeña no sólo el papel de lengua de culto y cancillería sino, es de suponer, el de la realización textual, en general.

Solamente a partir del siglo XVI el rumano empieza a afirmarse también en su realización escrita relegándose el eslavo rápidamente al uso restringido de una lengua de culto religioso. Incluso la promoción de la traducción de los textos sagrados al rumano, así como el desarrollo de una actividad más continuado de la enseñanza del mismo consolidan la lengua en todos sus aspectos, colocándola en una posición privilegiada frente al eslavo.

En cambio, la situación del rumano en Transilvania es bien distinta. La presencia húngara en esta zona se limita, en principio, a la clase dirigente pero observa un proceso de hungarización paulatina de los nobles rumanos, de los príncipes de Hreg y de los voevodas de Maramure que, según Víad Georgescu, pierden su etnia a lo largo de los siglos, hasta el siglo XV. Este fenómeno tiene como consecuencia el apartamiento de los rumanos de la vida política del espacio en que habitan por derecho propio; en la vida pública se admiten cuatro religiones: la católica, la luterana, la calvinista y la unitaria ya a finales del siglo XVIII. El ortodoxismo es declarado sólo religión tolerada. Incluso después de la victoria de los turcos y el paso de Transilvania a depender del Imperio Otomano, el régimen de los rumanos sigue igual. Los rumanos de «Ardeal» carecen de un estatus político al igual que los pueblos cristianos de los Balcanes. La única institución a través de la cual se les puede identificar es la iglesia ortodoxa que, sin embargo, no podía proporcionar a sus feligreses un cuadro institucional para manifestarse como etnia y emplear su propio idioma.

La incorporación de Transilvania a los dominios de los Habsburgo facilita el fortalecimiento de la iglesia católica y ayuda a los intentos de ampliación de la iglesia greco-romana. Muchos de los rumanos o bien se pasan al catolicismo o se adhieren a la Reforma o bien se integran en la iglesia uniata, lo que les proporciona un reconocimiento social y ciertos privilegios a la hora de emprender los estudios. La situación de la población rumana de Transilvania no llega a mejorar bajo el dominio de la corte de Viena.

A pesar de que, a mediados del siglo XVIII, los rumanos representaban el 65% de la población, frente al 24% de húngaros y el 12,4% representando la población de origen germánico, seguían siendo considerados como etnia tolerada. A pesar de los problemas sociales y políticos y de las dificultades de la utilización del rumano como vehículo cultural y de enseñanza, los rumanos de Transilvania, más próximos al espíritu europeo y de la Ilustración, logran, por intermedio del latín, dar a conocer las características y la trayectoria de la lengua y de la historia de los rumanos.

La así llamada «Scoala Ardeleaná» desarrolla una importante actividad que pone de relieve la situación en que se encontraba el rumano frente al húngaro y al alemán, situación perpetuada a través del sistema de enseñanza de Transilvania hasta comienzos de nuestro siglo.

En 1842 el Consistorio de Blaj protesta violentamente ante el decreto que otorgaba a la lengua húngara carácter de lengua oficial, acción que se ha reflejado en las publicaciones periódicas importantes, en rumano, que configuraban el panorama cultural del momento. Sin embargo, los húngaros piden la unión del Principado de Transilvania con Hungría, lo que da lugar a fuertes protestas por parte de los rumanos. En la histórica reunión de Blaj (3/16-5/18 de mayo de 1848) se pide la igualdad de la nación rumana con las demás del principado, el reconocimiento de los derechos de la iglesia rumana, la utilización de la lengua rumana en la administración y a nivel legislativo, etc. Ninguna de las reivindicaciones de los rumanos tiene posibilidades de salir adelante, el gobierno de Budapest instaura la represión y el Comité Nacional Rumano es obligado a exiliarse allende las montañas.

La anexión de Transilvania a Hungría (después de un periodo de cierta vacilación en la política imperial) significa la continuación de una activa política de hungarización del Principado; la ley de las Nacionalidades reconoce sólo a la nación húngara; el derecho de voto lo tenían sólo los hablantes del húngaro, y en la enseñanza, de forma paulatina, se pretende imponer de manera absoluta el húngaro. Evidentemente se registra una larga serie de protestas ante una situación objetiva con graves consecuencias.

Así, en 1851, en Transilvania, de un total de 2.164 escuelas primarias sólo 742 eran escuelas rumanas; en 1872 las instituciones públicas de enseñanza secundaria húngara tenían 24.590 alumnos; las alemanas, 3.948 y las rumanas solamente 2.270. Todos estos datos ponen de relieve la realidad lingüística del Principado, esto es, la opresión y el intento de persecución de una lengua que se encuentra en su espacio geográfico por derecho propio y por tradición histórica, frente a una lengua que se impone mediante el uso de la fuerza y la imposición política.

La lengua rumana, en Transilvania, se ha mantenido a lo largo de los siglos por ser la lengua de la mayoría de la población; el anhelo de los rumanos del Principado ha sido, a través de toda su historia, la unión con Valaquia y Moldavia, hecho que se realiza al finalizar la Primera Guerra Mundial. El difícil equilibrio de las etnias en esta región de Rumanía está provocando, incluso después de la unión, problemas arduos puesto que, la situación se invierte para los húngaros, que pasan a ser de una etnia dominante desde el punto de vista político, una etnia aceptada dentro de un espacio geográfico y lingüístico predominantemente rumano. Vemos pues cómo el problema de Transilvania sigue abierto hasta nuestros días, si bien nadie niega ya el carácter predominantemente rumano de la lengua y de la población de toda esta zona.

Sin que por el Oeste las vicisitudes de la lengua rumana, enfrentada con las demás en una zona altamente conflictiva, tengan visos de haberse acabado, por el norte y el este de Moldavia, a lo largo de la historia, se han ido modificando los confines políticos del país. En la época en que el Imperio Habsburgo estaba en plena expansión, hacia mediados del siglo XVIII, en 1774, la parte norte de Moldavia sufre la ocupación de las tropas austríacas como consecuencia de un acuerdo secreto entre la Sublime Puerta y la Corte de Viena. La protesta del Príncipe reinante de Moldavia ante semejante rapto termina de forma sangrienta con el asesinato del mismo por las tropas de los jenízaros turcos. De esta manera el Imperio de los Habsburgos se enriquece con una nueva provincia, habitada por una población rumana que habla, sin ninguna duda, su lengua.

Bucovina, en toda su historia, ha sido parte integrante de Moldavia desde su constitución histórica, como principado, en 1359, hasta el año de la ocupación austríaca. En tierras de Bucovina descansan los restos de grandes figuras de príncipes moldavos; en sus conventos se desarrollan formas culturales neo-bizantinas originales y únicas en toda la comunidad cristiana ortodoxa. Bucovina representa, desde el punto de vista cultural-histórico, un puente entre la civilización bizantino-rumana y la de la región lituano-rutena que se encontraba en una unión feudal con Polonia.

Bucovina queda en poder de Austria durante 150 años y, como era de esperar, su estructura étnica, social y cultural se va deteriorando en detrimento de la población autóctona. Sin embargo, los rumanos toman postura frente a esta situación y la lucha en contra del opresor Habsburgo se lleva a cabo, en muchas ocasiones, a nivel cultural, mediante la promoción de la lengua, la cultura y la literatura rumanas.

A través de la Sociedad para la cultura y la literatura creada en 1862 se fomenta la aparición de revistas literarias que reciben colaboraciones de todo el espacio lingüístico rumano; también se fomenta la investigación de archivos y bibliotecas privadas en búsqueda de documentos referentes al pasado histórico común con los demás rumanos. Una de las mayores preocupaciones de los miembros de la «Sociedad» es la de asegurar la enseñanza de la lengua rumana en las escuelas primarias y secundarias y, una vez creada la Universidad de Cemáuti, fomenta la creación de una Cátedra de lengua y literatura rumanas, ocupada, entre otros, por el ilustre lingüista Sextil Puscariu. A pesar de la larga dominación austríaca, Bucovina mantiene el sentir rumano, en su lengua y cultura que se hallan en una franca situación de inferioridad con respecto al alemán y que necesitan una acogida constante y firme por parte de una larga serie de intelectuales patriotas. Sin llegarse a la situación de «persecución» que conoce la lengua rumana en Transilvania en algún momento de su historia, en Bucovina la lengua y la cultura rumanas necesitan un apoyo constante no institucional.

El 28 de octubre de 1919 se proclama la reunificación de Bucovina con la madre patria y en la época de entreguerras esta zona goza de una floreciente actividad cultural. Sin embargo, el 28 de junio de 1940, las tropas soviéticas ocupan Bucovina y esta zona sigue perdida hasta hoy en día para Rumania. Después de la anexión austríaca, con la fuerte potenciación del alemán como vehículo de comunicación a nivel administrativo y legal, como lengua de cultura y enseñanza, después de una breve época de redescubrimiento de las raíces y de integración dentro de la comunidad rumana, Bucovina sufre la segunda invasión, la invasión eslava que, de forma sistemática, pretende aniquilar las conquistas culturales y el desarrollo de la lengua. Durante la Segunda Guerra Mundial, las tropas rumanas lanzadas por el mariscal Antonescu más allá del río Prut reconquistan Bucovina y Besarabia por poco tiempo; el fin de la guerra obliga a Rumanía a ceder estos territorios a la URSS. Actualmente, a pesar de los cambios producidos en la estructura del coloso soviético, las dos regiones se encuentran asimiladas a lo que son Ucrania y la República Moldava. La política de los ocupantes rusos tanto en Bucovina como en la vecina Besarabia es la sistemática aniquilación de la población rumana, la deportación de la misma y la colonización de las dos zonas con habitantes de origen eslavo.

Al intentar finalizar nuestro recorrido por la historia de la lengua rumana en sus esfuerzos por mantener su entidad lingüística y cultural fuera de las fronteras políticas de Rumanía nos interesa plantear uno de los problemas más arduos de la expansión y opresión del rumano: esto es, el problema de Besarabia. Se trata de una zona comprendida fundamentalmente entre el río Prut y el río Onister, zona que históricamente ha pertenecido al Principado de Moldavia, zona donde los príncipes moldavos edifican fortalezas y favorecen el desarrollo de los núcleos civiles moldavos.

Evidentemente la lengua es el rumano en su variante dialectal moldava y las costumbres, la forma de vida, la cultura rural indicaban una continuidad con la población moldava. Sin embargo, por los «avatares» de la historia, en 1812 el zar de «todas las Rusias» obtiene, por el tratado de Bucarest, que la Sublime Puerta le ceda la parte de Moldavia situada en la ribera izquierda del río Prut. Este acuerdo rompe la unidad de Moldavia y traza una línea divisoria a través de un país que tenía, desde siempre, una unidad étnica y lingüística. A partir de este momento, la ocupación rusa en Besarabia produce una oleada de emigraciones de rumanos que prefieren juntarse con sus hermanos moldavos a pesar de convertirse, de este modo, en «súbditos» del Imperio Otomano.

El emperador Alejandro I utiliza el pretexto del apoyo ortodoxo a la población oprimida desde el punto de vista religioso por los turcos para justificar la anexión; pura falacia política pues, si bien la dominación turca no fue nunca del agrado de la población rumana, en los Principados nunca se llegó a una verdadera opresión religiosa.

Besarabia se queda en manos de los rusos igual que Bucovina en la de los austríacos hasta el final de la Primera Guerra Mundial; los ocupantes utilizan la política de colonización con poblaciones de origen eslavo sin llegar éstos, en ningún momento, a superar la imperante mayoría de la población rumana. Según las mismas estadísticas rusas, después de años de desarrollo de la administración rusa, la balanza se inclina siempre a favor de la población rumana —esto es, 155.774 rusos de una población de 1.642.080, mientras que los rumanos llegan a 920.919, un 47,6%. Otros grupos étnicos son los ucranianos, los judíos, los alemanes, los polacos, los búlgaros, servios y checos, turcos y tártaros.

En 1912, un siglo después de la anexión, las mismas estadísticas rusas registraban en Besarabia un 70% de población moldava rumana. Como decíamos antes, los tratados y los acuerdos establecidos al finalizar la Primera Guerra Mundial devuelven Besarabia a Rumania; devolución efímera, porque en 1940 la URSS obtiene de nuevo Besarabia.

Igual que Bucovina es reconquistada por las tropas rumanas en la Segunda Guerra Mundial, pero perdida, casi definitivamente al finalizar la misma. Besarabia se convierte en la República Socialista de Moldavia, parte integrante de la URSS, y conoce un proceso brutal de rusificación y de aniquilación de la lengua rumana como vehículo de comunicación.

Se llega a la grotesca vuelta de la escritura en caracteres cirílicos, la instauración del ruso como lengua oficial y la persecución solapada pero eficaz de las manifestaciones étnico-culturales rumanas.

Un rayo de esperanza para los rumanos de allende el Prut aparece con la drástica caída del Imperio Soviético. Los rumanos manifiestan su deseo de hablar y escribir en su lengua y muchos de ellos van más allá intentando plantear una «reunificación» con la madre patria. El juego político del momento no lo permite y en la orilla izquierda del Prut, en este momento, se mantiene la República Moldava independiente, cuya lengua oficial es el rumano. Los jóvenes estudiosos de Besarabia vienen a Bucarest, se organizan actividades culturales conjuntas, empiezan a aparecer publicaciones en rumano.

Sin embargo, no sabemos cuál va a ser el camino de este trozo del país, varias veces perdido y reencontrado. Quizás fuera la lengua rumana común a besarabios y moldavos, quizás fuera la gran figura de Esteban el Grande lo que una más allá del río y de la política los destinos culturales de un espacio que para nosotros, los filólogos, es un espacio lingüístico unitario: el de la lengua rumana.

La privacidad y los derechos humanos

De nuevo, otro texto formidable de Ignacio Agulló, para ISOC-ES.

El noticiero The Intercept publica el informe A/69/397, enviado por el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas a todos los miembros. Este informe, relacionado con el punto 68a del orden del día de la próxima asamblea anual, está elaborado por el Informador Especial (Special Rapporteur) de la protección y promoción de los derechos humanos durante la lucha contra el terrorismo, Ben Emmerson.

Ya el título da penita. Es una cruda realidad que derechos humanos como la privacidad están siendo pisoteados, y este abuso se justifica debido a la lucha contra el terrorismo. Es duro para mí tener que escribir este párrafo que estáis leyendo. Es una mierda, la verdad.

Cuando se aprueba la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se hace incondicionalmente. Son los Derechos Humanos, no los Derechos Humanos Excepto Cuando Se Lucha Contra El Terrorismo. ¿Me explico? Sin embargo, desde el 11-9-2001 entramos en una fase de la historia en la que muchos estados violan sistemáticamente los derechos humanos justificándose en la lucha contra el terrorismo. En la práctica, algunos Derechos Humanos se han convertido en una cosa del pasado que ya no existe en el presente.

El informe de Ben Emmerson analiza esta violación de la Declaración de los Derechos Humanos en general, y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en particular. Se menciona expresamente a Estados Unidos como uno de los principales violadores, en especial la estadounidense Agencia Nacional de Seguridad (National Security Agency, NSA) y a sus programas PRISM y Quantum.

«The hard truth is that the use of mass surveillance technology effectively does away with the right to privacy of communications on the Internet altogether.” La cruda verdad es que el uso de tecnología de vigilancia masiva en efecto suprime de raíz el derecho a la privacidad de las comunicaciones en la Interred (Internet).

UN Report Finds Mass Surveillance Violates International Treaties and Privacy Rights – The Intercept
https://firstlook.org/theintercept/2014/10/15/un-investigator-report-condemns-mass-surveillance/

Voy terminando las lenguas romances

lenguas romanceYa he terminado las lenguas occidentales de la subrama romance de las lenguas itálicas de las lenguas indoeuropeas de las lenguas nostráticas…

Con el véneto como último avance en mi proyecto interminable (Proyecto de Organización Filogenética de las Lenguas del Mundo), he dado por concluida una sección importante en cuanto a cantidad, porque ha habido muchas… y siguen quedando muchas hasta terminar ahora el grupo oriental de las lenguas romance.

Subir por FTP todos los archivos que han sido modificados en los últimos meses es una tarea que debo realizar cuidadosamente puesto que se realizan cambios internos constantemente (de organización de ficheros) que quedan reflejados en un archivo que mantengo más o menos actualizado para saber cómo fue esa estructura en otros momentos, así como para poder acceder a todos los archivos involucrados, incluso aunque no sea mediante un navegador.

Seguiré trabajando en ello mientras me queden ganas

De momento, y en paralelo, voy incrementando mis contribuciones en este campo de la lingüística en la Wikipedia, con la esperanza de que a otra gente les sean útiles, como a mí las de otros, en algún momento.

El perro del ébola

Hoy las redes sociales están que arden en torno al tema del posible sacrificio del perro susceptible de estar infectado por ébola a causa de una cuestionable repatriación de personas españolas que a su vez infectaron (como suele ocurrir con las enfermedades infecciosas) a una enfermera que, parece ser, infectó (otra vez la misma palabra) a su querido perro Excalibur.

Que hasta este momento no haya habido ningún nombre propio es problemático o sintomático de lo que los medios y las redes sociales, que vienen a ser lo mismo, logran mediante cierto amarillismo facilón y escandaloso, como suele serlo.

Por supuesto, ha habido otras voces alzándose contra la muerte programada (asesinato lo reservo para lo que se lleva a cabo con humanos, pero esto podría ser discutible) del susodicho can. Hay quienes dicen (científicos que se supone que saben de lo que hablan) que debe ser aislado y conservado para su posterior análisis.

La verdad es que, como tantas y tantas y tantas cosas, me reconozco ignorante ante el procedimiento óptimo ante un caso así, pero sí que siento que se están sacando algunas cuestiones de quicio, hasta enfrentar a los defensores «a ultranza» de la salvaguarda del perro frente a los defensores «a ultranza» del sacrificio del mismo.

Un amigo ha escrito unas palabras que no considero excesivas en la red social de turno y se ha encontrado en medio de un debate amargo fruto del cual, posiblemente, pierda algunos amigos (y no solo virtuales).

Ya me está cansando la tontería del perrito. Venga, el que esté dispuesto a llevárselo a su casa que levante la mano.

Alguien le ha contestado lo siguiente:

No sé quién establece que la vida de un perro es menos que la vida de un hombre… Todo depende de lo que significa cada uno para nosotros. Mi perro es un miembro más de la familia. ¿Quién establece que el toro muera y el torero viva? Solamente nosotros que nos creemos superiores y no les llegamos a la suela de los zapatos a nuestros mejores amigos. ¡Desgracia de humanidad!

Muy inteligente, mi amigo le ha respondido algo que yo mismo suscribo palabra por palabra:

¿Quién establece que la vida de un perro es mas importante que la de los animales que lo parasitan? Y los dueños corremos a quitarle garrapatas y lombrices intestinales. Yo tengo claro que la vida de una persona es más importante que la de un animal sencillamente porque en caso de disyuntiva alguien dijera: prefiero que viva Abel que mi perro. El defensor de los animales que no haya matado moscas, hormigas, cucarachas, arañas o cualquier animal «de segunda» que lo diga. Por cierto: bacterias y virus también son seres vivos.

No ha entrado al trapo de toros/toreros, porque ha sabido evitar una verónica muy mal preparada. No se trata de matarlo, como en el caso del toreo, para provocar placeres sino para evitar ulteriores infecciones de, en algún caso, humanos.

El caso es que este tema es innombrable en un lugar público como FaceBook y puede llevar a muchos más acaloramientos que las diferencias políticas más profundas.

Es más, me resulta muy interesante ver cómo puede ocurrir que el PP acabe cayendo por no saber gestionar correctamente un protocolo ante una infección tan preocupante y difícil como el ébola y no por las barbaridades políticas que proponen ni, mucho menos, por su programa político (inclumplido, por cierto). Digamos que me beneficia que entre sus votantes haya muchos que odien que estén tomando estas decisiones «impolíticas», hasta el punto de denegarles el voto en las próximas elecciones por la muerte de un perro con la presunta intención de salvar vidas de humanos. (Por supuesto que esto sigue siendo cuestionable según algunos científicos, así que no me atrevo a decir que esa fuese la mejor opción)

Teresa Romero Ramos, de 44 años, casada y sin hijos, es el primer caso de infección de ébola en Europa y está siendo tratada en el Hospital Carlos III de Madrid, donde presumiblemente se contagió cuando atendía al religioso Manuel García Viejo, que murió a consecuencia del virus tras ser repatriado desde Sierra Leona.

Y todo esto me lleva a unas reflexiones que me hago con frecuencia: ¿qué es un ser vivo? ¿son todos iguales en cuanto a derechos? ¿deben o pueden serlo?

La relación que muchas personas tienen con sus mascotas es algo que me resulta complicado entender y siento que es una cuestión de empatía: ¿con qué se empatiza y por qué? ¿por qué se empatiza con un sistema biológico mamífero en mayor medida que con uno ovíparo, por ejemplo? ¿por qué se respeta la vida de un animal y no la de los vegetales? ¿tiene que ver con la forma en la que es el sistema nervioso central? Alguna vez he leído este argumento (no recuerdo donde) porque eso justificaría o explicaría la presencia o no de «dolor». No obstante, el término «dolor» como otros muchos que se manejan en cuanto nos referimos a animales no sé si tienen la misma «validez» semántica que cuando nos referimos a humanos «semejantes».

Pero, hablando de empatía, porque creo que de eso va todo este tema, me resulta sorprendente la inconmensurable movilidad que ha acarreado un acto contra un perro frente a la poca que motiva la expansión de la epidemia entre humanos que no habitan en este país. Empatizamos por regiones, por «proximidad»: No es lo mismo una muerta española que una muerta en Sierra Leona. Es un hecho (generalizado).

Y supongo que no, no comprendo la forma de funcionar de la empatía… y me siento un poco preocupado, como si me faltase algo.

Me da algo de miedo pensar que puede que yo sea un psicópata en potencia, de quienes se dicen que carecen de la capacidad de empatizar con su entorno.

Esto no es una broma