Calles con 3 nombres

Ser cartero en Madrid o sencillamente turista que busca una calle… y encontrar tres por el precio de una, como en esta calle que bien podría quedarse con uno de los más de 4 nombres que tiene a lo largo de su longitud:

Marqués de Urquijo da un mínimo giro y sigue en Alberto Aguilera para convertirse en Calle Carranza, que pasa a ser Calle Sagasta y luego Calle Génova, pero si no tenemos en cuenta cruces con grandes avenidas, podría seguir siendo una enorme Calle de Goya…

Sé que es por motivos históricos y hasta me resulta gracioso que una sola calle pueda contener cinco calles o más, pero siempre me pregunto si no llegará algún día alguien que tenga la osadía (a quien Correos odiará) de renombrar este batiburrillo de nombres en simples calles de longitud mayor, simplificando (o no) la nomenclatura del callejero madrileño.

Ahora volveré a mi casa subiendo la Calle Conchas que se convierte en la Calle Navas de Tolosa, así, sin avisar. Pero es que esta ciudad es así: confusa, sorprendente, rara, absurda… y quizá, sólo quizá, por eso me gusta a pesar de los pesares (y no quiero hablar de política).

Sobre los champiñones y su evocación

Si los champiñones se desordenan me pongo nervioso. Sí, ya sé que es algo banal, pero es cierto. Procuro, dado el espacio disponible, minimizar el número de cortes sin que ello tenga el más mínimo sentido. Seguramente, sólo por alinearlos, estoy perdiendo tiempo y energía, pero me gusta que estén, al menos durante unos instantes, con un mínimo entrópico que me hace sentir que el universo no conspira contra la vida como parece indicar el segundo principio de la termodinámica. Es una batalla perdida. Sé que todo acabará en un máximo desorden. La muerte no es ordenada, por mucho que nos empeñemos en archivar cadáveres en tumbas alineadas como mis portobello, tumbas que en ocasiones han sido usadas como abrevadero de caballos, como bancos para sentarse, como suelos de iglesia donde bailar. Si los champiñones se desordenan, mi lugar en el mundo se tambalea y tiemblo, sí, tiemblo… además de temer cortarme accidentalmente con un cuchillo largo sin noche, un cuchillo poco afilado, de sierra, que me recuerda y evoca mis montañas de Colmenar, cuando escapaba en la adolescencia (que en mi vida duró una quincena desde la quincena) a la soledad fría de una nava cerrada. Malditos hongos que evocan tristeza siendo una alegría deleitarse con su melosa carne sacrificada sin sistema nervioso central sufriente. Malditos y desobedientes. Ese díscolo champi que saltimbanquea sobre sus compañeros juguetando a ser distinto como si pudiese evitar su destino inapelable (y sin pelar). La tabla no es glamurosa y de repente quiero tener una de madera de haya que he visto en un vídeo de sabiduría infinita que es más higiénico y menos dañino para mis mal cuidados cortadores que una de plástico o una de titanio respectivamente. Si los champiñones se desordenan tengo que contárselo al mundo, por si acaso alguien más ha sentido ese movimiento sísmico, esa perturbación en la calma, por si alguien más ha sentido o siente empatía con esos pequeños seres que van a morir y han muerto, a mis manos, para alimentarme, para dar de comer a unas células que mueren a razón de varias por minuto, desordenadamente, sin avisar, traidoras células que me abandonan y pueblan el mar de los sargazos del aire que respiro. Mientras tanto, para simplificar, porque siempre hay que simplificar, que diría Perec, sé que la comida estará lista en menos de media hora y que mi amiga disfrutará de mi cariño hecho receta, mucho más de lo que yo lo haría en una franquicia recalcitrante que me eduque a comer con la ética oportunista y de postureo que se lleva en esta ciudad acartonada, desordenada como champiñones mal alineados.

Pero esta última frase no resulta en absoluto simple ni simplificada, sino más bien lo contrario pues remite a la conflictividad socio-política que emerge en este siglo XXI en el que se abandona el afán por perseguir utopías en aras de una imagen que llene o rellene el tiempo y el espacio de una red social, producto de consumo dopamínimo oligopólico y esdrújulo en grado máximo.

Desisto de intentar simplificar lo que me pasa por la cabeza cuando corto unas setas redondeadas pues hierve mi mente en constante desestructuración, en constante decaimiento a un estado de mínima energía irreversiblemente. ¡Qué inefable me resulta todo (y nada)!

¡Gloria al silencio!
Dije a los gritos.

¿Altavoces para rock cristiano?

Ahora que está en auge el rock cristiano, las series o películas en las que el cristianismo hace proselitismo sin ambages, en las que el producto de mercadeo musical por antonomasia se declara creyente, encuentro cruces en lugares insospechados como en estos altavoces que perfectamente podríamos denominar altacruces.

Ya lejos quedó el proyecto en el que estuve buscando cruces en imágenes u objetos que encontraba a mi alcance, llegando a esa pieza que me encantaba, esa pequeña instalación en la que coloqué tres televisores de rayos catódicos debajo de un crucifijo junto una biblia y un misal.

888,88 no es tan misterioso

Alguien comenta:

Sabes que si sumas todos los billetes y monedas de euro el resultado es de 888,88 €
Intrigante, ¿no?

Pero yo veo la imagen y pienso que no tiene nada de misterioso, que es fruto de haber usado el 5, el 2 y el 1 como elementos básicos de los números, lo que puede asociarse, remotamente, a un sistema numérico de base 5 o algo similar a la numeración romana (del VIII pasar a otra cosa, del DCCC pasar a otra cosa, y así sucesivamente).

Desde un punto de vista simple, sin etimologías inventadas de la elección de esas piezas, lo que resulta evidente es que

Las centenas: (5 + 2 + 1) x 102 = 8 x 102
Las  decenas: (5 + 2 + 1) x 101 = 8 x 101
Las unidades: (5 + 2 + 1) x 100 = 8 x 100
Las  décimas: (5 + 2 + 1) x 10-1 = 8 x 10-1
Las centésimas: (5 + 2 + 1) x 10-2 = 8 x 10-2

Es decir, que por resultado obvio de sumas posicionales parciales: 8 centenas, 8 decenas, 8 unidades, 8 décimas y 8 centésimas, lo que da un total de 888,88.

hummmmmmmmmm…

¿Intrigante?

Un precioso regalo

Kay Woo, a quien tengo la suerte y el honor de contar entre mis alumnas de los Talleres de Poesía Contemporánea desde que se apuntó debido a que le daba curiosidad que un español se interesase por la Poesía Clásica Coreana, de la que suelo impartir un temático anualmente, tuvo a bien regalarme, tras su viaje a Korea, este precioso marcapáginas.

Trajo varios de ellos para regalar a sus compis del taller, siempre atenta, siempre sonriente. ¡Qué suerte tengo de rodearme de personas tan estupendas!

Carta a Elisa del 2 de septiembre de 1999

Una vieja carta a una vieja amiga en la que mostraba tan poca confianza en mí, a cuatro días de comenzar a salir con Carmen, que creía que sería mejor no empezar. ¡Qué equivocado estaba!

Ahora ya todo es viejo, la carta, el papel, la tinta, la forma de escribirla, la amiga, yo, la relación, mi relación con Carmen… todo es viejo, pero bello. Vello, que dirían en gallego.

Emotivo el Homenaje a Eva Obregón

Ayer celebramos el Homenaje por la muerte de Eva Obregón, que casi diría que oficié, pues no sé muy bien cómo, me erigí en maestro de ceremonias, pero intenté estar lo menos presente posible, al menos en la faceta digamos comercial, que es la que se exacerba en estas fechas hasta límites insospechados y, sobre todo, aburridos para mí.

El homenaje contó con bastantes participantes activos, personas de los talleres de poesía que leyeron los poemas de Eva con gracia, pero muy especialmente con cariño, con mucho cariño.

Yo llevaba un intento de organización para no improvisar demasiado que más o menos se cumplió, con intervenciones de las mujeres de Esta es una plaza que hicieron un par de intervenciones muy bellas, como plantar un árbol en su honor, a modo de renacimiento, y una invitación a cantar en grupo con Eva dirigiéndonos desde una grabación de un ensayo.

Programa del homenaje a Eva Obregón

  • Presentación a cargo de Anita Ges y Giusseppe Domínguez:
    • Definiremos el espacio que se habrá habilitado para decir algo sobre ella, para quien lo desee, que se irá alternando con las lecturas de sus textos por diferentes poetas y amistades.
  • Primer Bloque de lecturas de poemas
    • María Jesús Orella, Pepa Delgado, Francisco Domínguez y Carmen Garrido
    • Alejandra Dieste, Ángel Nevado y Mónica Rubio
    • Invitación a decir algo sobre Eva (I)
  • Twittersía
    • Comentar el proyecto así como el juego que siempre le encantaba a Eva
    • Tanja Ulbrich, Ernesto Pentón y Giusseppe Domínguez
  • Segundo Bloque de lecturas de poemas
    • Susana Olalla, Susana Recover y Sara Mansouri
    • Armando Silles, Javier Jiménez y Andrea Vidal
    • Invitación a decir algo sobre Eva (II)
  • Speed Dating Poético y Lavandelirium
    • Tanja Ulbrich, Andrea Vidal y Giusseppe Domínguez
  • Tercer Bloque de lecturas de poemas
    • Isabel Jiménez y Giusseppe Domínguez
    • Ernesto Pentón, Anita Ges, Alejandro Gallego y Tanja Ulbrich
    • Invitación a decir algo sobre Eva (III)
  • Proyección de Vídeo y Fotos de Eva en distintos momentos
    • Proyección del Vídeo de Eva recitando/cantando Tengo Swing
    • Proyección de fotografías
    • Cierre del acto e invitación a celebrar su vida recordándola viva y feliz

Lo cierto es que hubo muchísima gente querida celebrando la vida, la ilusión y la alegría de vivir que Eva tenía y no caímos en el melodrama, pero dejamos caer alguna lágrima que también forma parte de la emoción de saber que ya nada nos la recuperará. Queremos ser llorando el hortelano, de la tierra que ocupa y estercola, de nuestra compañera del alma, tan temprano…

Un evento precioso que me alegró haber promovido y, en última instancia y manque me pese, oficiado.

El pañuelo palestino era el guiño mínimo necesario que no podía faltar en un acto que homenajease la vida políticamente muy comprometida de Eva (y la mía, aunque cada día menos), pero se me escapó retirar de la vista la bolsa de El corte inglés, a quien hicimos mucha más publicidad de la que merece. También es cierto que una lectura posible es que no vamos a tirar bolsas a la basura porque sean de un centro comercial que detestemos. La reutilización está por encima de esas cosas. O debería. ¿O no?

Me quedo con las palabras de mi amiga África de hoy agradeciéndome la organización de este acto:

Hola Giuppe, a mí también me gustó mucho verte y compartir tan lindo homenaje! Decirte que fue precioso lo que organizaste, emotivo, ordenado, cariñoso, con gusto, con humor y que también fue muy importante y necesario lo que hiciste, necesitamos ritualizar la vida en comunidad y dar la bienvenida y la despedida a lo que va aconteciendo. Me gustó mucho formar parte, aunque mis ganas de bailarle a Eva se quedaran pa dentro..

Decirte que me encantó lo que escuché de poesía, y me entraron muchas ganas de estar más cerca de ella, también sentí que escuchando los poemas de Eva, la sentí más cercana y más «asequible». Ya sabes, quitarme esas ideas preestablecidas de cómo de elocuente y finolis tiene que ser la poesía. Qué gamberra ella y qué inspiradora!

África Clua Nieto, 6 de octubre de 2025

Complot

Poema objeto compuesto por un teclado desechado dentro de una caja de aceites de oliva intervenida, realizado en Madrid en los primeros meses de 2025.

Datos de la pieza

  • Descripción: Poema Objeto conteniendo las 27 letras del alfabeto.
  • Título: Complot (2025)
  • Técnica: 27 teclas pegadas con cola sobre el interior de una caja que contuvo aceite de oliva virgen extra de distintos sabores, en una distribución lo más aleatoria posible. Caja intervenida con rotulador blanco sobre rotulador negro.

El árbol en el bosque que nadie oye.

¿Qué ocurriría si las letras del alfabeto se encierran en una caja y nadie ve su posible juego combinatorio?

Quizá juegan a crear poemas sin signos de puntuación, duplicándose o no, permutándose o no, como si fuesen una conspiración perversa fabricando versos ocultos, versos como gatos cuánticos, versos o poemas que nunca conoceremos, salvo que abramos la caja y descubramos que siguen en la posición que se les supone fija e inalterable.

El misterio está servido.

Esto no es una broma