El cielo

es azul
pero la explicación
siempre me resultó
soberanamente
desconcertante

pensando que podía haber sido
rosa
y que
dice el chiste que sería ridículo
aunque eso no lo entiendo

el cielo
me sostiene
cuando camino patas arriba
como hoy
que el tiempo me posee

el cielo
me obnubila
cuando el añieblo
quiebra el silencio

el cielo
el cielo
el cielo
y su secreto azul
ming
cae por mi ventana
inundando
o innundando
el olvido

El secreto del color azul del cielo esta relacionado con la composición de la luz solar -integrada por los distintos colores del arco iris- y con la humedad de la atmósfera. (El Sol es quien se encarga de procurar al aire su humedad. Con su calor, hace que parte del agua de la superficie terrestre se evapore. En corriente invisible pero incesante, la humedad se dirige hacia el cielo desde los océanos, mares, lagos y ríos; desde el suelo, las plantas y los cuerpos de los animales y del hombre). […]

El color del cielo, debería ser violeta por ser ésta la longitud de onda más corta, pero no lo es, por dos razones fundamentalmente: porque la luz solar contiene más luz azul que violeta y porque el ojo humano (que en definitiva es el que capta las imágenes -aunque el cerebro las interprete-), es más sensible a la luz azul que a la violeta. El color azul del cielo se debe por tanto a la mayor difusión de las ondas cortas.

Recordando a Gauss

Ayer tuve una clase particular y no pude por menos que recordar la anécdota que dice cómo demostró desde infante el gran Carl Friedrich Gauss su talento, su genialidad, su creatividad puesta al servicio de la matemática:

Se cuenta la anécdota de que, a los dos años de estar en la escuela, durante la clase de Aritmética, el maestro propuso el problema de sumar los números de una progresión aritmética. Gauss halló la respuesta correcta casi inmediatamente diciendo «Ligget se’» (‘ya está’). Al acabar la hora se comprobaron las soluciones y se vio que la solución de Gauss era correcta, mientras que no lo eran muchas de las de sus compañeros.

Lo que había hecho era tan simple como sorprendente:

Les habían dado a sumar (a la edad de 8 años) los 100 primeros números naturales (1+2+3+…+99+100) y la mayoría se lanzó a sumarlos tal cual… Pero Gauss inventó un método más rápido y mucho, mucho, más sencillo.

Sumo esos términos de la sucesión con los equivalentes invertidos (100, 99, … 3, 2, 1) obteniendo 101 en cada suma parcial y un total de 100 veces, lo que le daba 100×101 = 10100 que luego, simplemente, tuvo que dividir por 2 (5050) pues había usado 2 sucesiones iguales, obteniendo el brillante método que aún hoy se enseña para contar series aritméticas.

De una manera más geométrica y que no tiene relación directa con los números triangulares (creo), se me ocurrió contarle la posibilidad de sumar las series (o demostrar la misma ecuación) utilizando un triángulo:


a(1)= a
a(2)= a+d
a(3)= a+d+d
a(4)= a+d+d+d
...
...
a(n)=a+d+d+...(n-1)veces +d

Forma un «triángulo cuántico» de n·(n-1) «d». Que tendrá un Área de n·(n-1)/2

De esta manera, se puede obtener los n·a +n·(n-1)/2 · d
Sacando factor común n/2:

S(n)= n/2 · (2·a + (n-1)·d)

Cuantica Cuántica

wasap cuantica

Recibí a primeros de septiembre este mensaje que seguí hasta llegar a la conclusión de que este muchacho era un aprovechado de su dinerito. Me parece una solución como otra cualquiera para resolver problemas, pero de todas las posibles, me parece una de las menos elegantes. Incluso, diría, fea.

Así que rechacé la oferta, para la que posiblemente no habría estado cualificado, y le ignoré en el siguiente mensaje en el que me pedía datos de contacto de gente que sí pudiese o quisiese ayudarle.

Hoy, repasando la captura de pantalla que le envié para compartir estas cosas a mi amigo Xabi, me encuentro que igual es maño, pues no quería algo sobre química cuántica, sino sobre química cuantica (o cuantica química, así, como de mucha…) y cuantica mecánica… vaya, que cuantas cosas le interesaban que no parecían ser cuantos.

Cápsula del tiempo en El Ser y el Tiempo

ser y tiempo

He encontrado en casa de una de mis mejores amigas un libro que le presté hace tiempo titulado El Ser y el Tiempo, de Martin Heidegger.

Es uno de esos libros «sesudos» que en su día leí con avidez pues respondían a una forma de explicar el mundo que cuadraba con la que tenía y no había encontrado a nadie capaz de explicarlo de semejante manera. Me importaba la manera, no la explicación. ¿Se entiende?

Leía Sartre (El ser y la nada se me atravesó), después de haber devorado toda la obra de Nietzsche, tras acabarme Schopenhauer y, por supuesto, bastante después de «comprender» a Kierkegaard.

Eran los 80. A finales. Recién terminada mi adolescencia, que había pasado frente a los «científicos» Einstein, Heisemberg y el divulgador Asimov, entre otros cientos.

Aquellos no habían sido capaces de aproximarse a hacerme entender muchas cosas del mundo, aunque les deberé la forma de ver otras muchas. La palabra Dimensión entró en mi vida, como algo interesante para explorar… Y ni hablar del límite al conocimiento científico que se planteaba el Principio de Incertidumbre.

Durante los últimos 15 años leo ensayos sobre arte contemporáneo que me ayudan a comprender otras cosas que ninguno de los anteriores se atrevía a mencionar… o lo hacían de manera que a mí no me llegaba (la forma de «Federico» de hablar de arte no me dice mucho, por más que sepa que ha sido relevante). Adoro la forma de escribir de Simón Marchán Fiz, por ejemplo, o de Ana María Guasch.

Me interesa el análisis estructuralista de Roland Barthes a quien considero mi lectura habitual para relajar la mente en vacaciones estivales.

Pero, volviendo al tema, abrir este libro en casa de mi amiga María ha sido divertido por encontrar fotografías (analógicas, claro) de aquellos tiempos:

Marta x 4. Aquel primer amor serio, relación de más de 6 años que terminó bonita y con cariño mutuo. En la página «Planteamiento del Problema». ¿Casualidad?

Martax4

Después (las he encontrado también así) la fotografía de Raquelt en la playa levantina, seguramente algún fin de semana con Queralt, aquella matemática que me volvió loco durante un par de años y a quien yo volví loca enamorándome de otra matemática. En la página «Doble problema de su desarrollo». ¿Casualidad?

raquelt

Junto a la contraportada, una hoja manuscrita con algunas de las preocupaciones de aquella época en mi vida:

inquietudes binarias

Hoy he tenido la sensación de viajar en El Tiempo con El Ser y El Tiempo. Quizá mañana, con ese mismo libro, viaje en El Ser.

El objeto y la performance

Desde El Patio de Martín de los Heros, espacio reservado al arte de acción o performance, Denisse Nadeau y Geneviève Gaitan me proponen responder a la siguiente pregunta:

¿Qué nos puedes decir acerca del objeto* en la Acción que has realizado en el Patio?
> *objeto: del deseo, de la satisfacción, de amor, fetiche, idealizado…

Lo que nos escribas será un camino nuevo en el recorrido metafórico del Patio.
Te pedimos nos contestes pronto; contamos con tu ayuda para estar mejor encaminadas.
Dos frases, dos páginas, más, menos, o.k. a todo.

A continuación, mi respuesta, con lo mejor que sé: con honestidad, sinceridad y sencillez:


El objeto, en mi trabajo, siempre es algo esencialmente inmaterial. Los objetos que manejo son palabras, pensamientos, acciones, con algún que otro componente corpóreo, digamos, tridimensional, para realizar una composición de los mismos.

Objeto es todo. Y nada. Es la sal de la vida. Es la vida. Soy yo. Eres tú. Objeto es objetar. Objeto es ojo, es mirada, es acción, es sueño.
Objeto es cualquier cosa. Y cualquier cosa (entidad/ente/ser en sí) es objeto.
Componer objetos es ponerlos con. Ponerlos juntos. Agregar unos con otros hasta encontrar un objeto pluriobjetual que los contiene.
Objeto es cada una de las partículas subatómicas (elementales) que constituyen el todo. Objeto es una mónada.
Objeto es una silueta y la percepción de la silueta, aquella que ocurre en algún mistérico lugar del cerebro, relacionada con la imagen y su constitución dentro del ser para sí (siguiendo con esta terminología sartriana).
Objeto es geometría y, por tanto, abstracción.
Objeto es un lapicero o una mano o un párpado o el bazo. Objetos son abrazar, sonreír, hablar. Objeto es medir una distancia aproximadamente con la vista cansada. Objeto es la medida, el aparato de medida, la convención para que una longitud sirva de referencia en un sistema de medidas. Objeto es la sociedad y la cultura que lo hacen posible.
Objeto es el silencio y el ruido (y la furia).
Objeto es la respuesta a este cuestionario y el cuestionario y la tinta (fotónica) con la que escribo. Objeto es cada una de las teclas que estoy pulsando y el signo que las cubre, y el color del que han sido bañadas.
Objeto es materia, pero la materia es energía y la energía es dios; que es un objeto que usan quienes tienen fe, que es otro objeto.
Objeto es voluntad.
Objeto es esto
.


(Importante, mantener el punto del último renglón en un renglón separado)

Un abrazo y espero que os sirva mi concepción objetual del universo (otro sencillo objeto)

Giusseppe

0,1 x 0,1 = 0,01 // 0,1 + 0,1 = 0,2

fuerzas que se multiplican

Claro, claro, van soltando estas «prendas» y se quedan tan anchas… sin saber que si la unidad de medida que se utilice (que es arbitraria) hace que esas fuerzas tengan valor menor que uno, al multiplicarse no se hacen mayores, sino menores. (Eso sin entrar en los valores como vector de las fuerzas y por tanto consideraciones de signo, dirección, sentido…)

Así que luego no me entienden mis alumnos de la ESO cuando les digo que no, que multiplicar no es «mejor» ni «peor» que sumar, son solo operaciones que poco entienden de moralidad y mucho menos si esta es maniquea.

La medicina mata

Fármacos matanHay algo que no se dice en esta foto, que se olvida por no sé qué razón: en primer lugar, la entrada en una farmacia y la adquisición de un fármaco es voluntaria, absolutamente voluntaria. Incluso si ha sido prescrita su ingesta por un especialista en salud del tipo que sea.

Basta ya de culpabilizar a otros de las responsabilidades propias. Cualquiera que lo desee puede dejar de ir al sistema sanitario y dejar de tomar las medicinas tan nefastas como se suele indicar que son.

Aliméntate de manzanas verdes para curarte un cáncer, si te da la gana, pero te vas a morir. Siento informarte (y también tienes esta información en Asociación Española Contra el Cáncer)

Es pesado ver a gente, por lo demás inteligente, que despotrica contra todo lo «científico» por considerarlo «peligroso»… cuando lo que no reconocen es que simplemente les es (nos es) desconocido. Pero a algunos de nosotros, no a todos. No es magia… es ciencia, ciencia especializada, al alcance de cualquiera que quiera informarse… pero requiere esfuerzo, claro. Sin embargo, se actúa de la misma manera desacreditadora que ante el mito o la magia… Y luego se acaba, por arte de birlibirloque, creyendo en soluciones mágicas o absurdas «medicinas cuánticas»… que no, que esas no son fruto de una conspiración judeomasónica.

Pero vamos a ver; volvamos al principio: nadie obliga a doparse con paracetamol al menor síntoma de gripe. Duerme y descansa, pasa una semana en cama y se te pasará… igual que con el antisintomático de turno, que hará que no lo sientas… pero lo padezcas, durante 7 días.

Eso en términos de lo que puedes hacer dentro de lo menor… catarritos y demás. Pero ten en cuenta que la salud es algo en lo que se ha avanzado mucho, muchísimo, lo sepas o no, lo entiendas o no, y tu vida puede ser mucho más plena si te pones en manos de expertos en el sector. Además de dejar que sean quienes aconsejen (si no obliguen) a unas prácticas que han llevado a la humanidad a uno de los momentos más exitosos de la historia (al más exitoso sin duda alguna de acuerdo a los datos fríos de las estadísticas).

Hay que desmontar cuanto antes irrealidades como la homeopatía y otras estafas similares new-age. Por favor, hacen mucho mal: Generan falsas expectativas y hacen dudar de las verdaderas opciones posibles.

Sería de obligada lectura y asimilación este comic sobre las maravillas de la vacunación. Es peligroso que dejemos de reconocer las maravillas que nos ha brindado el conocimiento del cuerpo humano (gracias, querido Miguel Servet, Harvey, Ramón y Cajal…) y el avance farmacológico/bioquímico. Muy, muy peligroso, casi nos puede conducir a planteamientos pre-racionalistas, a esos oscuros tiempos de la Inquisición y el omnidominio de la superstición.

¿Significa esto que nos tenemos que «dopar»/drogar ante cualquier cosa que nos pase?

En absoluto significa eso. Quien así lo lee es que hace una lectura simplista y tonta de lo que acabo de escribir. Pero sí confiar en que hay quien sabe más que yo sobre algunas cosas… por más que yo sea el que percibo mis síntomas.

¿Confiar ciegamente?

No, tampoco he dicho esto. Lo que recomiendo encarecidamente es consultar a especialista/s en materias en las que estaría bien que dejase de creer que puedo llegar a serlo (sin un considerable esfuerzo (años y años de dedicación exclusiva)) hojeando unas cuantas webs y dos o tres consejitos de amiguetes de facebook.

Es cansado hacer esta defensa una y otra vez, en muchos casos ante personas que están en momentos duros de sus vidas y no quieren oír lo que hay que decir. Pero por favor, no dejes que siga extendiéndose el maldito hábito de censurar lo desconocido por supuestamente malicioso: haciéndolo, estás contribuyendo al retroceso social, aunque presumas de lo contrario.

Tabla periódica del Jazz

periodic-table-of-jazz

La web RedRasPus contiene esta maravilla dedicada a la clasificación de distintas personalidades del mundo del Jazz, pero a su vez un trabajo de pararelismo con la clasificación de los elementos del universo que hizo en su día Dmitri Ivánovich Mendeléyev.

Hoy he encontrado una preciosa web dedicada a la tabla periódica de los elementos, mostrando información detallada y dinámica de todos ellos. Enhorabuena.

Desde hace años vengo pensando en un proyecto que relacione la tabla periódica con la poesía, pero aún no acabo de concretar ninguna cosa… seguiré en esta idea.

Droga y literatura

literatura-droga-jodorowskiNo sé si es una frase de este «mentecato» «vendemotos» o es solo una de esas cosas que se añaden al final de una frase para darles más «caché«.

El caso es que me parece completamente falta de sustento. Aunque prohibiesen la literatura, la gente no se metería líneas así como así, como se hace con la cocaína, porque leer (y entender) no es fácil. Esta es la cuestión diferencial, no el mero hecho de estar prohibida.

Pero para este tal Alejandro, debe ser que sus libros le parecen eso, recetas simplonas, sencillas y sin fondo, tanto, que puede considerar que su lectura es poco más que un estimulante químico que puede adquirirse con dinero, ingerirse o esnifarse y esperar sentado (sin intervención mental alguna) al efecto químico consecuente.

La cocaína hace efecto incluso a un ser inconsciente… no es en absoluto lo mismo que la lectura de un libro (¿literario?), pero quien así lo crea es que no ha probado alguna de las dos cosas.

Yo, lo reconozco, tampoco he probado las dos.

Star Trek

Es extraño que no haya llegado a esta serie (universo) antes de este mes pasado. Es sorprendente por lo de «frikki» que tiene, hasta podríamos decir que el origen. También por la innumerable cantidad de referencias que le hacen en tantas películas como series que me han gustado o me gustan.

Pero finalmente estoy en ella. Y el descubrimiento del Klingon, del que aún sé demasiado poco, me ha abierto el apetito. Aquí están hablando un rato en Vulcaniano, manteniendo un diálogo tan divertido como inteligente.

Esto no es una broma