friki friki friki

pantallazo

Estuve haciendo esto hasta entrada la madrugada, del día en el que comienzan mis vacaciones.

¿soy o no soy… friki?

Y todo porque el programa con el que llevo a cabo las sincronizaciones o backups (aunque es más correcto sincronización, porque si falla algo estropearé las copias) podía optimizaarse y, además, hacer copias sobre el sintonizador TDT, amén de los 4 lugares donde ahora mismo replica cualquier cosa que haga…

Tenemos un Siemmens Gigaset M750T que es un chismito que sirve para grabar emisiones de televisión digital terrestre. Lo compramos en su momento como decodificador, pero que cada vez usamos menos para tal fin y que, sin embargo, estoy pasando a usar como servidor web y ftp en Internet y servidor NAS (de archivos) dentro de casa, conectado, como está, a la red local.

El aparatejo es un linux mips modificado para esta plataforma, e instalar algo sobre él es bastante complicadito, pero aún así, me salí con la mía de montar un Samba Server y hacerlo accesible desde mi portátil (entre otros lugares) desde donde copio programadamente archivos a una carpeta del disco duro que lleva anexado. Es un disco duro externo, normalito, formateado en ext3, pero que puede reutilizarse con sus 150 Gb para infinidad de cosas.

En la maquinita tengo montado también un ftp server para que alguna amiga (mi friki-colega Aída B.) pueda descargarse lo que le voy poniendo allí saltándonos restricciones de legislaciones más o menos vulnerables.

Pero lo más gracioso es hacer esto a estas horas… hasta las 2:30 a.m. de mi primer día de vacaciones…

soy friki friki friki…

Por cierto, todo funcionaba a la perfección antes de empezar a hacer esto que estuve haciendo ayer, no era necesario en ninguna manera… es lo que llamo: programación poética.

Estoy tentado de reescribir un shell

Es una de esas tonterías que me rondan la cabeza cada cierto tiempo.

Como la de sincronizar sin parar mis archivos… todos, todos, todos… y cada uno… y entre sistemas de archivos molestos que no dejan mantener datos adicionales del mismo, como su fecha de última modificación o su propietario y permisos.

Esta semana rehíce mi syncronizator.sh para que fuese utilizable por Carmen y su recientemente instalado Linux Tango Studio. Optimizándolo para que fuese más modular, lo desglosé en funciones más oportunas… y ahora no puedo dejar de pensar que el mío, el que estoy yo utilizando, no está optimizado… tengo que arreglarlo, aunque, si funciona, ¿qué es lo que hay que arreglar?

Puedo ahorrar, como mucho, 1024 bytes de código… y no creo que llegue… pero no puedo dejar de pensar en ello. No puedo pasar a nada más, estoy bloqueado y sé que no podré irme de vacaciones si no arreglo esto antes. ¿Es estúpido?

Por supuesto que es estúpido. Si funciona, dice el dicho en informática, no lo toques. Y quiero tocarlo. Pero ese dicho se inventó por algo: alguien tocó algo que funcionaba. Es más, sé que se hace con tanta frecuencia que asusta…

Y no tengo a quién contarle estas tonterías. Mi amiga Aída es la única que puede entender esta fijeza friki con la programación innecesaria, con un acercamiento a la informática desde la inutilidad poética. Ayer se lo contaba y ella se reía entre comprensiva y cómplice. Si le cuento esto a Carmen me mira con cara de no entender nada, y acaba por preguntarme que si eso va a ser mejor. ¿Mejor para qué? En realidad quiere decir más útil. Y yo tengo que reconocer que no, que no es más útil que lo que tenemos ahora mismo. Menos mal que, ella, mi compañera de vida, no necesita entenderme para aceptarme, para que le guste cómo soy y me dice: «pues si te apetece hacerlo, hazlo».

¡Qué maravilla! Para mí, esto es el sueño de una pareja ideal. Quien te alienta a hacer aquello que no comprende, pero que si ve que te puede apetecer, no se pregunta nada más. Su generosidad es ilimitada. Su amor es ilimitado. Me ama, aunque yo no pueda entenderlo, y lo demuestra de esta curiosa manera: me anima a hacer algo tan superfluo e inútil que un poema parece una obra de ingeniería civil.

Es la novia ideal de un poeta… pero no te la presto: búscate la tuya…

¡Qué insolidario!

Pues sí. Ya ves… voy a programar.

Un fin de semana largo

Exposición de Elias Arriero en el ChambaoHa terminado un largo puente de tres días, que en realidad no era un puente, que se supone pasa sobre algún día no festivo a modo de arcada, sino una extensión de la vacacionalidad de los dos días del fin de semana (sin tener en cuenta a quien trabaja sábados, pues tendría que tener en cuenta a quien trabaja domingos o, incluso, a mi cuñada, que trabajó el viernes).

En realidad terminó hace algunos días, más que ha terminado. Terminó denota una acción que ocurre en el pasado más alejado del día de hoy, o ayer… pero esa lejanía es subjetiva, así que su uso podría bien haber sido ha terminado.

Volviendo al tema… si es que este blog tiene alguno… diría que fue extraño.

Me divertí, varias veces, tanto el viernes, con mi amada Carmen, haciendo lo mínimo que necesito para ser feliz con ella, siempre tan fácil.

Me divertí también el sábado, comiendo con Mayte y su chico, al que he regalado (regalé) toda mi colección de CDs de Extremoduro. Les hicimos de comer comida rica, rica y con fundamento. Un delicioso primer plato de brócoli con bacon, ajitos, queso fundido y pimienta y un segundo plato de chuletas de aguja de cerdo (que son baratitas) con una salsa de cebolla caramelizada con mermelada de naranja al orujo. Fruta, helados y te, chupitos y, lo más importante, una fluida conversación.

Me divertí mucho, pero mucho mucho, en la noche del cumpleaños de mi amiga Aída, mi querida amiga a la que estoy empezando a echar de menos. Me reí como hacía mucho tiempo que no lo hacía, con su amiga Sofía, con un amigo llamado Sergio, que me contó el chiste más simple que he oído en años y, por ello, uno de los más divertidos y que dejo aquí para que no se me olvide:

-¿Qué sonido hace un gato borracho?
– …
– Mahou

Me divertí el domingo, también tenía otro cumpleaños. Nuestra amiga Simona celebraba una fiesta con intención de hacerla al aire libre (tipo picnic) y hubo de ser modificado el plan sobre la marcha, llevándonos a casa de su amiga Valeria. Fue divertido, muy «creativo», con ese estilo de fiestas laborales en las que hay que trabajárselo, como si no fluyera si no es gracias al ingenio creativo de los presentes, que no deja de ser desbordante: cantamos juntos, compusimos juntos, poemamos juntos… hablar menos, pero apenas nos conocíamos, así que igual… bueno, a mí personalmente me gusta más dejar que fluya lo que deba fluir, porque seguro que fluyen apasionantes conversaciones interpersonales. Pero no es su modelo, así que…

Y también era otra especie de cumpleaños-despedida: Simona, profesora y coreógrafa de danza contemporánea, ha decidido dejar Madrid para irse a vivir a Ginebra, Suiza. Es comprensible, sabiendo que aquí a duras penas puede subsistir y allí por aportar algo a la cultura de la ciudad, es remunerada con más de mil euros.

Ayer recibí un email de una de mis alumnas, una chica llamada Dolores que se va a vivir a EEUU, por amor, sí, por amor, pero no pude evitar sentir un pequeño dolor por dentro: 3 despedidas en 3 días. No le respondí un entusiasta grito de alegría, pero no podía hacerlo. No quiero que se vaya mi entorno.

Sé que de las tres amigas mencionadas hay motivos diversos que empujan a pensar que se habrían ido de no ser porque este país es cada vez más convexo: Aída y Dolores por amor, Simona por morinha de su tierra natal.

Pero no es del todo cierto.

¿Si en este pueblo las cosas estuviesen envidiosamente bien, acaso las parejas respectivas de Aída y Dolores no desearían venir, en lugar de pedir que se vayan ellas? ¿Simona no seguiría intentando animar con sus propuestas la inerte cultura de esta villa si se lo pusieran un poco más fácil?

Y después de tanta diversión, de tres días de desenfreno, me quedó, sin embargo, un triste sabor en la boca del estómago, un sentir que se desmorona algo delante de mis narices, que la vida se me rompe un poco, que habrá que reivindicar la movilidad e ir a ver a todos los emigrantes, que algo ha cambiado, ya no en esa macroeconomía más o menos alejada del sentir, sino claramente en esas pequeñas parcelas cotidianas de irse a tomar un café, o unas cañas, y no saber con quién.

Quedará gente después del éxodo, este que continúa sangrando España, pero la pregunta que hoy me hago es ¿Quién?

El cine dentro de un anuncio

Que los anuncios publicitarios son lugares de experimentación creativa ya nadie lo duda. Algunos grandes directores han forjado su oficio en estas artes prácticas. Algunos se ven forzados a hacerlo para seguir con carreras plenamente artísticas, aunque a veces dejan traslucir su creatividad en los anuncios, casi a su pesar.

Este anuncio de Bahrain Telecommunications Company que me pasó mi atenta amiga Aída (triple A… B.) ha sido lo más espectacular que he visto en una pantalla desde alguna lejana película de Spielverg. Habrá detractores de la animación, de la virtualidad a la que nos está abocando el cine digital, 3D, etc, pero siempre fue una ilusión, siempre fue i-real. Al menos desde Un viaje a la luna, pero incluso los documentales presuntos de un tren llegando a una estación tenían algo mentiroso, truculento, como es la captura a través de un único objetivo de una realidad que, incluso la aparente, dista de ser tan espectacular, pues no nos es permitido situarnos en ese lugar donde el objetivo tiene privilegios. Por no hablar del juego de dinamismo y distorsión sobre la tradicional proyección isométrica, en perspectiva.

Disfrútalo: (3 minutos para quedarse sin aliento)
BETELCO: Infinity
[youtube_sc url=http://youtu.be/qvl7kG82EfI]

Pero si el anuncio te ha dejado sin palabras y you are still thinking, no te pierdas el making off,
porque es aún mejor. Nos desvela que el arte del cine no está en cómo se hace, sino en qué se piensa para hacerlo. Dan ganas de hacer cine, mucho cine… que todo en la vida es cine, que todo en la vida es cine y los sueños… cine son… (parafraseando a Aute)

BETELCO: Infinity Making Off
[youtube_sc url=http://youtu.be/DEluA6LFw6k]

Amistades de mucho y poco

Vera, Estela y Marta cenaron ayer en mi casa: son amigas a las que quiero mucho y veo poco.

Veo mucho a María y Aída y siempre me parece poco. Muy muy poco. ¡Son adictivas!

Por mucho que hable con Sylvia se me hace muy muy poco tiempo. Podría pasar días seguidos sin parar de hablar. Es un enorme placer.

Veo tan poco a Jose o Xabi que apenas puedo decir que sean mis amigos y, sin embargo, los echo mucho, mucho de menos todos los días.

Mi querida Vicky me ayuda mucho aunque ella crea que lo hace poco, con su sonrisa, con su ejemplo de fortaleza, de vitalidad: es alguien a imitar en la vida.

Lilian es un poco despistada con el cuidado de los amigos, pero nos queremos mucho, mucho… como diría mi amiga África, como la trucha al trucho. (Heterosexualidad implícita, por cierto)

Carmen es mucho más que mi amiga, es, poco más o menos, mi alma gemela.

Mercedes, Susana, Ana y más movidos y movidas están entre quienes veo poco queriendo mucho, y hay tantos y tantas en esta categoría que impresiona. Muchos y muchas y no pocos y pocas a los que añoro con tanta frecuencia que no pueden imaginarlo: Jose, Poto, Junki, Ainhoa, Melanie, Paloma, Adolfo, Olga, Ayelén…

Por poco ni veo a mis lejanas amigas Ivania y Elena, en lugares tan distantes como Chile o Australia, pero las quiero mucho, las quiero en mi vida, aunque sea, no más, mediante un email cada año, recordándoles que estoy en sus vidas y que ellas están en las mías… porque gracias a mis amigas no tengo una vida, sino muchas.

Por no hablar de mi adorada y admirada Mariel, esa argentina que me mueve mucho el alma, con lo poco que nos vemos en persona: es de las pocas gozadas que me está regalando FaceBook, saber más de su día a día. La quiero mucho, pero mucho mucho… ¡Querida!

Me empeño mucho en no amistosearme con mis alumnos, pero es inevitable que, poco a poco, van calando en mí sus maravillosas personalidades: Cármenes, Ernesto, Dolores, Nines, Federico, Juan Carlos(es), Chema, Anas (3 o más), Teresa la bella, el itinerante Giovanni y, sin que se me noten preferencias, la sin par Saritísima.

Amigas como Simona, Raúl, Silvia, Robert, Marina y otros y otras que he ido conociendo en diversas diversiones, son gente con quienes tengo poco en común, están en una extraña frontera de amistad, pero por mucho que se empeñe esta categoría en ser un tanto excluyente, prefiero incluirles.

Pero hay algún amigo y, sobre todo, una amiga (cuyo nombre prefiero ocultar) a quien veo poco y, sin embargo, cuando la veo me parece mucho, mucho mucho… así que cada vez menos menos menos…

Por suerte, son muchos y muchas los que me saben a poco.

Como las casi invisibles Granaínas (Belén, Mati y Maria del Mar) a quienes por poco que vea, recuerdo mucho. Tenemos pendiente una comida juntos, será un placer.

Habrá muchos y muchas que he dejado en el tintero, pero los que están, lo están… y sé que no es poco lo que les quiero.

Disfrutando de la Globalización


Ayer comí con mi amiga querida
con Sylvia, de Toulouse,
en un restaurante oriental
en el que se mezclaba cocina japonesa
con china
y vietnamita
(con un vino blanco de la Ribera del Duero)
y pagamos en Euros
hablando en español
para luego quedar con mi otra gran amiga
Aída (B.)
y tomarnos un Spritz Aperol
en un café italiano a menos de 50 metros de mi casa.

Recordaba Verona
como si lo estuviese paladeando
y cómo le había dicho a Carmen
que era un poco menos significativo viajar
desde que la globalización campa a sus anchas por el mundo
porque encontrar Aperol a 50 metros de mi casa
o pasta a la albahaca
como la que hice ayer para cenar
se había convertido en norma
(normal)
y se apreciaba algo menos al estar en otros países.

Quizá ha llegado el momento de pensar
si tiene sentido viajar
pero, sobre todo,
si tienen sentido las fronteras.

Ayer Mateo me enterneció

Mateo es un alumno al que doy clases desde hace años y a quien cada día tengo más cariño. Es una pena, me encariño con los alumnos sabiendo que si hago bien el trabajo, dejarán de ser mis alumnos. Pero es más penoso no encariñarse, así que opto por lo primero sin pensarlo dos veces. Y además, si se trata de gente a quien querría tener entre mis mejores amigos desde su más tierna infancia, mejor aún.

Ayer, después de decirme la semana pasada que lo iba a hacer, me presentó el trabajo que estaba preparando para su clase de audiovisuales: iba a hacer una presentación de la historia del cine en blanco y negro. Podía elegir cualquier tema: fútbol, la playstation, el skate… y ¡eligió el cine! ¡Y juro que yo no le influí en lo más mínimo!

Le puse de tareas encargarse de ver las siguientes películas para documentarse durante el fin de semana:

Llegada de un Tren a la Ciudad, de los hermanos Lumiere, 1895.

[youtube_sc url=http://youtu.be/tz_l8JDYXmc]

La primera película de ficción: Viaje a la Luna, de Georges Mélies, 1902.

[youtube_sc url=http://youtu.be/dxB2x9QzXb0]

El surrealista y sorprendente Perro Andalúz, de Buñuel, 1929.

[youtube_sc url=http://youtu.be/DREePfBA_ik]

Nosferatu, por el expresionismo, de Murnau, 1922.

[youtube_sc url=http://youtu.be/rcyzubFvBsA]

La lista no era exhaustiva, pero sí bastante representativa de un comienzo que quedaría truncado por la irrupción de la prosa prosaica… Quizá fui algo tendencioso, pero es inevitable en todo educador, así que es mejor asumirlo.

Y, después de vistas todas, lo que hizo como un buen amigo que es, casi diría, le pedí que viese también y para ayudarse a preparar el enfoque de lo que quería presentar, las películas más actuales sobre el tema:

Y también las vio.

Pero lo que realmente me enterneció, más allá de su presentación, que hizo en tres minutos delante de un cuadro del salón de su padre, con muchas ganas por mi parte de grabarle, fue lo que sucedió cuando seguimos estudiando estadística.

Leyendo sobre un tabla de pesos de bebés al nacer, le pregunté por la clase modal y me respondió que qué era eso y que si él había estado en la clase modal, es decir, la más «normal», aunque no es lo mismo, pero sin entrar en detalles de medidas de dispersión, me dijo: ¡No! ¡Yo no quiero ser normal!

Le habría abrazado en ese preciso instante. ¡Lo juro! Y no juro en vano.

Solo le respondí que no, que no se preocupase, que él era cualquier cosa, pero que nunca era ni sería normal… y que se lo tomase como un verdadero cumplido.

¡Cuánta empatía pude sentir!

Y pensar que mi sobrino y tantos otros, quieren ser normales como máxima aspiración de sus vidas… ¡ay!

Si como máxima es la media, esa función es casi constante… casi como la curva de un encefalograma plano… hummm… casi como si oliese a muerte.

¡Viva Mateo y los padres que le han parido/educado!

Es todo lo que puedo decir.

Hambre

El hambre en el mundo

Hoy Iñaki Gabilondo centraba su comentario del día en torno al Hambre en el Mundo. Da cifras (y letras). Es descorazonador, desgarrador, pero preclaro. Conecta esta situación con la que vivimos en la famosa crisis financiera, habla de la posibilidad de resolver este problema y de que está, por primera vez en la historia de la humanidad, a nuestro alcance.

Y sigue pareciéndome tan lúcido como cuando veía sus entrevistas políticas en CNN+. Antes de que el canal fuese sustituido por la emisión ininterrumpida del programa El gran hermano. Y no pasó nada. Entonces no pasó nada y ahora tampoco.

Me canso de los códigos del Tango y dejo de ir a las milongas; es algo que puedo hacer, porque nadie me obliga a vivir en ellas, pero ¿qué ocurre cuando me canso de vivir en un mundo con unos códigos, unas prioridades que, como dice Iñaki, parecen locura absoluta? ¿qué lugar hay para poder evadirse?

Mientras, cada día me horroriza más esta frivolidad con la que tratamos el tema manido de esta década: la crisis, una crisis que ni mucho menos es de subsistencia, sino más bien de niños pijos acostumbrados a tener de todo. Hemos luchado para conseguirlo, pero también cabría comenzar a recordar a base de qué lo mantenemos. ¿No es cierto que, en parte, este sistema necesita la desigualdad para generar incentivos? Es la bandera que se enarbola contra comunismos aparentemente trasnochados constantemente, como si fuesen el infierno de lo posible… Mientras, cada día vemos que este sistema (¿capitalista?) es un sistema diabólico, perverso, que se alimenta de nuestra sangre y nos obliga a alimentarnos de las sangres de otros, como si de una película de zombies se tratase o una de vampiros.

Siempre me dieron mucho miedo las películas de vampiros. Mi amiga Aída se ríe de mí cuando le cuento que no soy capaz de ver la película dirigida por Coppola sobre el más famoso de ellos. Pero lo que más me aterraba era que me pudiesen morder y, así, convertirme en uno de ellos, en un vampiro que necesitaría alimentarse de la sangre de los demás, convirtiéndolos a su vez en otros vampiros que se alimentasen de las sangres de otros… y así hasta ocupar el planeta completamente.

No me di cuenta de que yo ya era un vampiro, de que ya había sido mordido por otros que a su vez lo habían sido por otros… y que llevaba dentro de mí la necesidad de seguir perpetuando este sistema perverso para poder vivir, para poder pervivir.

Cuando leí Los Cantos de Maldoror, ese libro apasionante del Conde de Lautreamont, no pude evitar sentirme identificado, en lo más profundo de mi ser, con ese Maldoror vampiresco, pero con una angustia existencial y un sentimiento de soledad tan profundo como consciente de su carácter perverso irremediablemente. (Hoy día es posible que ese libro fuese censurado por la iglesia católica, pero esto y Krahe no vienen al caso en esta ocasión)

Ser antisistema dentro del sistema es tan absurdo…

Guión de un corto de animación

Estructuralmente Inestable
[youtube_sc url=http://youtu.be/xBKX9QrRqxI]

Este vídeo se realizó hace ya cinco años… en la Asociación Cultural Clave 53, dentro de un taller de Animación con Plastelina que coordinó Aída B. Márquez en el que participé como alumnito con un pequeño guión dentro del curso que contaba esta pequeña historia:

Alma pinta un cuadro para llevárselo a su amor Oliverio. Elige un marco, desenrolla un lienzo, los une, lo pinta de azul, les pinta un retrato simbólico en blanco y se dirige con ellos al avión.

El avión despega pero no llega a su destino porque pierde un motor y luego el segundo motor. Aterriza y vuelve a irse a su casa donde encuentra su escoba. Recurre a un viejo hechizo para conseguir que la escoba vuele. Finalmente, encuentra a Oliverio y le regala el cuadro y su corazón que, al llegar, forma parte del cuadro porque se ha desprendido de su pecho.

El Script del guión puede verse como se hizo a mano en esta serie de imágenes escaneadas del original, que hoy mismo voy a tirar a la basura.

Las fotos que se usaron están en:

Fotos para el corto de Animación con Plastelina

Los Soprano

Hace unos días hablaba con mi amiga Aída sobre el porqué de la bondad de esta seria y ella decía que dos temas cinéfilos por antonomasia son la guerra y la familia, y que la mafia tiene ambas cosas.

Cierto, cierto, no puedo estar más de acuerdo. Así que le publico aquí el vídeo de la cabecera de la serie que es espectacular sin ser espectacular. Estamos hablando de que hay películas y series de televisión que podríamos comenzar a llamar Contemporáneas. ¡Ya era hora!

[youtube_sc url=http://youtu.be/NQilxGHU3jI]

Esto no es una broma