Un «amigo» homófobo

El otro día le planté a Carmen en su muro de FaceBook esta noticia que me había parecido significativa para el mundo del tango, con un comentario que hablaba de energúmenos que habían asesinado a una mujer por ser lesbiana. Al menos, eso era lo que mencionaba la noticia de Amnistía Internacional donde la leí.

Ten cuidado con las fotos que utilizas, que hay mucho energúmeno en el mundo: Ekaterina era abiertamente lesbiana y daba (abiertamente) clases de tango a parejas del mismo sexo. — me siento cabreado.

Un momento para llorar y un momento para bailar

Ekaterina Khomenko, de 29 años, estaba degollada cuando un trabajador del servicio de limpieza la encontró en un coche con el motor aún en marcha en San Petersburgo a principios de ese mes. […] las autoridades no descartan la posibilidad de que fuera agredida por su orientación sexual: Ekaterina era abiertamente lesbiana y daba clases de tango a parejas del mismo sexo.

ES.AMNESTY.ORG|DE AMNISTÍA INTERNACIONAL SECCIÓN ESPAÑOLA

Acabó generando un amargo debate, dentro de los mínimos del respeto, muy mínimos… con un amigo de mi pareja, de procedencia rusa y argentina. He querido publicar aquí la conversación, sin su permiso, aunque está en una web pública que es FaceBook… así que no lo considero necesario, puesto que no he modificado ni una palabra de las suyas ni de las mías. Salvo alguna corrección ortográfica menor.


Este amigo, de quien prefiero mantener únicamente sus iniciales, dice:

SSR: Estoy completamente en desacuerdo con la noticia, su manipulación y la campaña de desprestigio contra Rusia de la prensa occidental. Se pretende disfrazar la heterofobia occidental (más bien sodomiafilia), con la supuesta homofobia oficial del gobierno ruso. Moscú está poblado de discotecas para lesbianas y maricones. El otro día, y yo casi no daba crédito, en plena escalera del metro de Moscú, vi a una tierna pareja de gordos barbados dándose un beso tan apasionado que entre heteros y en Madrid, también hubiese hecho mella. Que el pueblo ruso, soberano haya votado en un 95% (sus representantes) a favor de una ley que prohibe la publicidad homosexual en los colegios y sus aledaños es un tema a respetar. Nosotros asumimos el fenómeno homosexual, pero dista mucho de hacer virtud de ello. Tolerancia: si, enaltecimiento: no. Si para Europa, Conchita Wurst es su arquetipo de evolución, para los rusos es degeneración y un signo más de la inminente caída del imperio Yanqui-Europeo. Pero, por favor, no dar crédito a estas mentiras con delirio persecutorio.

Y yo contesto:

Giusseppe Domínguez: No tengo nada en contra de los «rusos», sí en contra de la homofobia. Igual que de otras formas de intolerancia para con los otros. Ni tolerancia ni enaltecimiento: condena de quienes condenan.

SSR: ¿Qué pasa si la no tolerancia es votada democráticamente? O por el contrario: si somos adultos, ambos consentimos, y nos amamos profundamente…, yo quiero legalizar la zoofilia y casarme con mi mascota, ¿por qué no? mi perra lo desea!!

Ahhh… lo que no me queda claro es si vamos a pedir que nos concedan el derecho de adoptar… básicamente porque no sabemos si serán cachorros o bebes ¿?

Giusseppe Domínguez: Tu perra no tiene voluntad humana para oponerse a tus deseos. No estamos hablando de violación, sino de relaciones entre adultos consentidas.

Y no, no cualquier cosa que acepte la «democracia» me parecerá correcta. Pero este es un tema que excede la conversación en el muro de una amiga.

De todos modos, no entiendo por qué te das por aludido. Si tienes algún problema de intolerancia a las relaciones homosexuales, pues no las practiques… no hay problema por mi parte. Si te diste por aludido por la generalización a los «rusos», sí, no me parece pertinente, pero ni siquiera en el artículo se pretende decir que todos los rusos sean unos asesinos, sino que ha habido un asesinato en una ciudad rusa por motivos de odio homófobo. Es esto lo que me cabrea.

Por cierto, ambos sabemos que Hitler fue votado democráticamente, pero eso espero que no te parezca suficiente para justificar el holocausto.

No deseo seguir esta conversación en el muro de una amiga… insisto. Si quieres seguir, email a jmdomin@giusseppe.net

SSR: Mi perra tiene voluntad perruna, y si no le gustara, mordería…

Y me doy por aludido por los rusos y por la mediocre corrección política de los lugares comunes admitidos y coreados por toda clase de acólitos lobotomizados.

Giusseppe Domínguez: ok.


No he querido seguir hablando porque me parece absurdo, quizá la pregunta que le debería haber hecho es si él habría hecho lo mismo que hicieron a Ekaterina Khomenko por el motivo que parece que se baraja en la investigación. Es más, si simplemente considera que esa persona no tiene exactamente los mismos derechos que él de amar a quien desea (que a su vez, humano y adulto, pueda corresponderle).

Si la respuesta a esta pregunta hubiera sido «No considero que deba tener los mismos derechos», no habría habido necesidad de continuar la conversación, pero en el fondo, el tono de SSR me hace pensar que él piensa así, y por ello acabé con un sencillo OK.

En ningún momento mencioné a los rusos, ni me preocupó la nacionalidad de ninguno de los intervinientes ni en el suceso ni en el debate. Supongo que él estará sensible (de procedencia rusa) por el tratamiento tendencioso que se está dando al conflicto con Ucrania… pero ni quise entrar ahí. Ese no era el tema en absoluto.

Ahora me barajo entre eliminarlo de mis amigos de FaceBook como hace tiempo hice borrándolo de mis amigos tridimensionales, en carne y hueso, por comportamientos que me parecieron condenables, como agresión (para mí nunca está justificada la agresión física) a su pareja.

Pero quiero seguir siendo «tolerante»… aunque… no sé, no sé…

GPGP

Hace unos días, viendo la serie Orange is the new black, acuñé el término, atribuible a una de las protagonistas, GPGP, imitando el término MILF ( haciendo uso intensivo de él) inventado en otra serie de la misma autora, la interesante Jenji Kohan, Weeds.

Así como MILF significaba Mother I’d Like to Fuck, GPGP es un simple y sencillo GuaPa GafaPasta (por supuesto, también tiene versión masculina sin modificaciones).

Un ejemplo perfecto de este atributo sería el que podría darle a mi amiga querida Aída B. como se puede ver en esta foto junto a su hermanito.

gpgp_aida

A continuación, la chica que inspiró la sigla, la actriz Laura Prepon en el papel de Alex Vause.

Me recuerda a un par de chicas que, en algún momento de mi vida me han gustado. Curiosamente, más con gafas que sin ellas. El primer caso que recuerdo fue el de mi querida Patricia, cuya naricita apenas sujetaba la pasta de las mismas. Su risa cuando se le resbalaban era tan pícara como, al mismo tiempo, divertida y naïf.

Feminismo excluyente

Si bien suelo ser un adalid del «feminismo«, denunciando conductas machistas (incluso sutiles) desde hace tiempo, más allá de mis consideraciones lingüístico-lógicas al respecto, no puedo dejar de cabrearme cuando me encuentro con un caso de discriminación e, incluso, exclusión, con la excusa del feminismo contra los hombres, por el hecho de serlo.

Hoy Carmen ha venido contenta de tomar una clase de Danza Contemporánea impartida por la divina Marina Santo en la Fundación Entredós y me ha comentado que en la susodicha fundación le han advertido que, dado que era feminista, los hombres no estaban autorizados a tomar clases como la que ella ha hecho.

En realidad, han sido algo más positivas y se han limitado a decir que era solo y exclusivamente para mujeres. (No incluyendo que los hombres no podían, pero evidenciándolo)

Ante lo cual yo le he dicho que me parece fatal que se excluya a un colectivo en una actividad que, perfectamente, puede desarrollarse en armonía, como en un colegio mixto, salvo que opines, como Wert, que resulta problemático mezclar chicos y chicas… porque se distraen. No me sirve como razón que hay espacios en los que el hombre tiene preeminencia. Esto es algo que debería ser desterrado, no mantenido con un equilibrio absurdo de poder radical.

Sinceramente, no puedo soportar que, con la razón que sea, se justifiquen tratos discriminatorios para con una persona por razones de sexo, identidad sexual, género, orientación sexual, así como tampoco por razones de religión, color de piel, etnia…

Me preguntaba cómo sería posible justificar en este siglo la existencia de un bar que solo dejase entrar hombres, por ejemplo, aduciendo la razón de que se sienten intimidados en sus conversaciones que deben de dejar de versar sobre culos y tetas, ante la posibilidad de ser sojuzgados como acosadores o sencillamante «salidos».

Obvio que yo nunca entraría, pero no es esa la cuestión. La verdadera pregunta es si es éticamente condenable que existan espacios con actividades públicas que puedan llevar a cabo tratos discriminatorios como este. ¿Podría haber decidido, así, por sus ovarios, que tan solo podrían entrar mujeres blancas? ¿por qué no?

No depende de lo que deseen hacer un colectivo de personas en su ámbito privado, por ejemplo, unas amiguitas (o amiguitos) que no desean mezclarse con alguien de otro sexo que el suyo… sino qué es correcto (incluso legal) desde un punto de vista ético y social.

Por cierto, tampoco puedo obviar cierta desinformación que me gustaría mitigar: ¿por qué razón están excluidos los hombres? ¿por qué no las lesbianas? ¿estaría excluido un transexual? ¿se necesitan mamas o vagina para unas clases de danza contemporánea?

Carmen intentaba justificarlo de diversas maneras, argumentando algunas veces con menos acierto que otras, como cuando lo ha comparado con el acceso a un club nocturno en el que se exige un código de vestuario o la asociación de alcohólicos anónimos, pero ambos casos, como otros, son casos en los que esa exigencia puede ser satisfecha por cualquiera, mientras que, por ejemplo, yo no puedo ser mujer, ni negro.

Ella reconocía que le faltaba información y he de reconocer que yo tampoco la tengo sobrada y que me gustaría que me explicasen en profundidad qué razón de mi anatomía masculina (lo que me defina como hombre es complejo de evaluar) hace que yo sea non-grato en ese espacio o que no tenga los mismos derechos.

Y no se trata de la clase para embarazadas… esto sí sería explicativo. No sería necesario, no obstante, decirme que no estaba admitido por ser hombre, sino por no estar embarazado.

Por más vueltas que le doy, no alcanzo a entender (hagamos un chiste y digamos que es porque soy hombre) esa necesidad de regenerar un error aberrante que suele producir el machismo: asumir que los hombres y las mujeres no pueden convivir en igualdad de condiciones, con los mismos derechos y las mismas obligaciones, sin necesidad de dejar de ser hombres o mujeres o lo que se desee, con todas las opciones sexuales de atracciones o identidades que la libertad humana permita.

Salvo que la libertad y la igualdad no sean dos de esos tres pilares fundamentales en los que basar un modelo de sociedad «avanzada» que nos regaló la Revolución Francesa.

Por favor, que me lo expliquen.

Vagón 22, asiento 72

ICE 1614
Hora 10:16
Día 05/07/2014
HBF Berlín
Rumbo a HH.   11:57
Planta -1
Plataforma 7
Zona D
Clase 2

Al subir
busco mi asiento reservado por 5€.

Aguardo a que un viejo alto y cabezota ocupe su lugar asignado en mitad del coche, a que se decida a hacer algo con su enorme maleta para dejar de obstaculizar el tránsito intestinal del ultramoderno caballo de hierro (y fibra de vidrio).

Unos dispositivos de cristal líquido con luz roja sobre fondo negro indican si el número de butaca está adquirido o adjudicado y, junto a ello, si se trata del anexo a la ventanilla o al pasillo.

Todos los números pares quedan a la derecha según avanzo, mientras los impares están situados a la izquierda. Por alguna razón me parece justificado ese orden por la lógica numérica, sin pensar en el arbitrio subyacente hasta que, casi 30 minutos después, leyendo un relato de Don Delillo, me da por imaginar que una sucesión de números primos sería una, matemáticamente hablando, bellísima manera de ordenar los asientos o la numeración de los inmuebles de una calle, por muy patafísico que parezca.

En el lugar previsto para mi acomode se encuentra una chica relativamente atractiva de, aproximadamente, 35 años de edad con unas perfectamente torneadas piernas que, cayendo perpendiculares, tocan el suelo que habré de pisar.

Con algo más liviano que una sonrisa, se percata de que camino buscando un número muy lejano de ser primo: múltiplo simultáneo de 1, 2, 3, 4, 6, 8, 9, 12, 18, 24, 36 y de sí mismo.

Supongo que, en ese preciso instante, no es consciente de estos detalles aritméticos, no obstante, sí reacciona al hecho de que ocupa mi (lugar) reservado.

Hace ademán de levantarse y liberar el espacio trasladándose, tras superar la minúscula barrera transversal que suele utilizarse cual reposabrazos, al asiento con mucha menor cantidad de divisores que no tenía indicación de estar preasignado en el panel cuya iluminación me había servido para conocer mi correcta ubicación espaciotemporal.

Mi cara, en concreto algunos músculos maxilofaciales encargados de articular el movimiento mandibular y bucal, así como probablemente otros que no recuerdo responsables del entrecerramiento ocular de manera parcialmente instintiva conforman una pánfila expresión que podría confundirse con invitación a continuar en el lugar que no le correspondía ofreciéndole con un lacónico «if you want to keep the window…» que declina en silencio con un cortés desplazamiento concluyendo en el pasillo del vehículo facilitándome el acceso sin dejar translucir un gesto de agradecimiento ni de indignación.

Mientras esta sinfonía gestual viene ocurriendo en la parte frontal de la superficie de esta extremidad conocida como cráneo, en el interior de la misma el menor número par de líneas de pensamiento emergen y divergen en las siguientes direcciones:

1.- ¿Resulta machista esta oferta?

Evidentemente, si hubiese sido un individuo humano de reconocido género masculino no habría ni siquiera pensado en dejar mi asiento bajo sus nalgas pero no lo reconozco como un signo o acto netamente machista pues sé, casi con total certeza, que tampoco habría hecho tal oferta a un individuo de reconocido o aparente género femenino si no me hubiese resultado agradable a la vista o al olfato, o si percibiese una escasa receptividad al agradecimiento o al, llamémoslo abiertamente, flirteo.

2-. ¿Le estoy ofreciendo aquello que disputo últimamente a aquella de quien estoy enamorado a una extraña cuyo posible flirteo no me depara más que 1 hora 41 minutos de entretenimiento y, quizá, el acceso a una conversación que haga llevadera el trayecto a modo de retribución inmaterial por una insolicitada generosidad?

Lo absurdo de que la respuesta a esta extensamente formulada cuestión sea afirmativa aún me parece o resulta peripatético cuando estoy embarcado en el viaje de regreso

(

Vagón 22
Asiento 31
ICE 1723
Hora 20:01
Día 06/07/2014
Hamburg HBF
Rumbo a Berlín (Hbf)   21:49
Planta -1
Plataforma 6(a)
Zona C
Clase 2

)

siendo el día de hoy el que Carmen y yo celebramos nuestro penúltimo «mesiversario» antes de alcanzar nuestro decimoquinto aniversario habiendo alcanzado con ello la cifra de 178 meses juntos que, promediados a unos 30,4375 días cada uno, hacen un total de 5.417,875, que redondeados a números naturales, terminan siendo 5418 días juntos desde aquel beso en la mesa de El Achuri, un par de horas después de las 21:00 del horario de verano en Madrid/Europa lo que deviene en ser la franja conocida como GMT+2.

Orgullo de amigo

Mi querida Aída B. Marquez ha puesto su pica en Flandes, aunque, en esta ocasión, Flandés=Hamburgo.

Esta es la imagen del primer artículo de «Der Spiegel» en el que su nombre aparece como autora de la animación. Me hizo tanta ilusión como tristeza por sentir que está bien allí, que no me atrevo más a decirle que se vuelva… que este país, el del RealMadrid-Atleti, no tiene futuro.

Y, por ella, por ello, me siento feliz y orgulloso.

der spiegel y aida

Tengo tantos temas pendientes

que no sé por dónde empezar.

Algo sobre los adolescentes y los ritos de iniciación: ¿cuándo comienza un niño a ser adulto? ¿deben existir leyes convenidas para paliar la inexistencia de los ritos de iniciación? ¿tiene el estado algo que decir al respecto? ¿es normal o excepcional?

La partitura de la acción que realicé en el último encuentro de Artón. Es atípico que no la tuviese ya hecha, si bien la tenía pensada y concebida tal y cómo se desarrolló. No obstante, tengo que hacerla. En el fondo, para mí, esta es verdaderamente la pieza. Lo que hice es tan solo una posible materialización de la misma.

Escribir sobre el encuentro (aunque no tomé notas, sí tomé nota). Me gustaría contar cómo fue, lo interesante y lo abyecto del insufrible ególatra que arruinó parte del día.

Por qué voté a EQUO en las elecciones al Parlamento Europeo. Que son dos cosas: por qué voté y por qué lo hice a quienes lo hice. El porqué del voto verdad frente al voto útil. El programa frente al personalismo.

La alegría de saber que mi amiga Aída está trabajando en un periódico prestigioso y su primer artículo.

Y algún otro tema que me dejo en el tintero o que tengo apuntado en algún gestor de notas.

Y, sin embargo, no acabo de empezar ningún tema.

El último verso

Voy a escribir cualquier cosa
sin la más mínima importancia
al modo de aquella
ya célebre
conferencia sobre la nada
del ínclito John Cage
pero eso sí
y en ello seré totalmente inflexible
voy a terminar este poema vacuo
con un último verso
de un patetismo impensable.

El último verso será algo como
mi padre murió ese día
o
entonces, sí, entonces, me enamoré
o
la humanidad no conoce su destino
o
pero ya no hay solución.

Mientras tanto,
mientras me decido,
escribiré al ton ni son
como si no importase lo que escribo
haciendo que la lectura relaje
esos cerebros de lectores potenciales
que no se esperan esa salida ingeniosa
con pretensión lírica
que sorprenda y admire
que cause algo de lagrimitas al modo hollywoodiense
o risas
también pueden ser risas.

El último verso puede ser algo como
ahora me voy al baño a seguir soltando esta verborrea
o
me miras, pero no me ves
o
todo lo demás era mentira.

Sí, lo importante es que sea un verso
que realmente signifique
aunque todo lo anterior no haya significado nada
y aunque las dobles negaciones sean lógicamente absurdas.

Ahora me empiezo a plantear el miedo a terminar
y dar un último verso que sea de los del tipo que supongo
haciendo que mis temores se hagan realidad
y cumpliendo una profecía que no pretendía que se realizase.

¿Cómo termino este maldito poema
que he empezado para burlarme de los finales
ñoños de tantos poemas?

Incluso si lo termino con unos vulgares
puntos suspensivos
…
estoy haciendo un final que pretende ser
¿ingenioso?
¿abierto?

El final más previsible sería el de usar
el último verso
como
el último verso.

Pero me resisto a lo previsible
intentando ser diferente
novedoso
luchador
¿poeta?
creativo…

El último verso es una especie de trampa
en la que caes y de la que no puedes escapar
porque la única forma de hacerlo
es con último verso
que siempre será algo ñoño
si se quiere buscar en él
el sentido del todo.

Así que me gusta citar una telenovela galáctica
(en homenaje a mi amiga Aída)
«Luke, yo soy tu padre»

FIN.

Empieza el 1990

Un amigo
me pidió hace algunos meses
que le ayudase a pasar
unos archivos en discos
de 3 y medio
de 5 y cuarto
escritos en antiguo wordperfect
a algo comprensible en el siglo XXI.

Fue todo un reto que está resultando
mucho más difícil
de lo que supuse.

Creía estar en posesión de un ordenador
con disqueteras varias
y fui recordando que no era así
y dándome cuenta de que solo hace diez años
tenía ordenadores con varias disqueteras
para seguir garantizando cierta
legibilidad
a aquellos antiguos discos
sobre los que realicé mis primeros
backups.

Por fin
encuentro un equipo
con lo que hay que tener
para leer esta manada de ficheros.

Pero tampoco es tan fácil
porque resulta que algunos de los discos
parecen no estar correctamente formateados
así que no quedaría otro método o remedio
que volver a ese 1990 en el que fueron hechos
y ver si puedo replicar ese pretérito
imperfecto
en el que aquel material
quizá
fuese legible.

Y en ese quizá se cuela mi desgana.

Sin certeza
viajar al pasado es mucho más absurdo
que con certeza plena (como si hubiese otra).

Abrir esos documentos con un lector válido
o capaz
tampoco es baladí:
el usuario-amigo no tuvo la precaución de indicar
mediante un sencillo hábito
como nombrar con la terminación de tres caracteres
el tipo de fichero
el contenido de fichero
así que es un poco
descorazonador
no saber con qué me voy a encontrar
en los 151 archivos encontrados.

De momento
1990 parece ser más misterioso que este previsible
2014
y eso me resulta bastante atractivo
hasta para dedicarle gran parte de mi primer día
laboral.

Hay algo romántico en esa
arqueología informática
que creo que muy pocos aprecian.

Dormidito

Estoy dormidito
resacoso
como hace años que no estoy.

Más de 2 litros de cerveza
tienen la culpa
que no es mía
y se me caen los ojos
sobre el teclado oscuro
mientras busco la manera de pasar
tiempo
sin conducir borracho
con miedo a ser multado
incluso así.

Estoy dormidito
y noto mi cerebro
latir descontrolado
pero no de actividad
sino de inactividad
en una vorágine
que no tenía ningún sentido usar aquí
salvo para disfrutar una esdrújula
votiva
y no vomitiva.

Mi cuerpo se siente
se resiente
con conciencia corporal disparatada
y sé
que no sé
lo que sabía.

Hoy voy a descansar en tu mirada.

Soy un hombre abstracto

me atrae la nada y
el todo
incluso el uno
y los primos
otros primos
me son familiares
hasta tener infinitos
numerables

soy de conjuntos
pero no de sucesos
sino de conjuntos de conjuntos que no incluyen conjuntos

y si quiera tener
afecto domesticado
sería de una mascota virtual
un farmville de mascotas
o de rico trigo pixelado
creciendo sin cesar

soy un hombre discreto
con ansias de continuidad
como una bujía queríendose
convertir en candela

me relativizo con demasiada frecuencia
oscilatoria
pero es que no tengo un momento
y no me encuentro
ni aquí
ni allí
sino en ambos lugares a la vez
o no
pues nunca estoy seguro
de si soy un hombre abstracto
o incierto
o
sencillamente
indeciso

el sonido de los latidos de mi teclado
absorbe el pulmón de los dedos que escriben
esta notación significativa
de origen latina
de origen griega
de origen fenicia
de origen o

soy poema
soy cálculo
aunque soy álgebra
soy ciencia
o solo método
de pensamiento palabra y obra
soy amigo de conocimiento
y poco de cimiento
mucho más de cono
sin duda alguna
con cualquier otra sección de curvas llamadas curvas
que incluyen
mistéricamente
las rectas y hasta
un misérrimo punto en un espacio kantiano
un adimensional lugar geométrico que se define
en función de su posición
incuestionablemente cartesiana

soy signo
soy símbolo
soy grafo
soy blanco sobre blanco
soy idea
soy concepto
soy inmaterial
una vaca azul
el backup de un álbum digital
la orientación magnética de unos átomos silícicos
una ecuación de transformación espacio-temporal de Lorentz
modificada por Poincaré

soy una revolución copernicana
en la era de la reproductibilidad de la obra de arte
soy el VI orientado a objetos
soy el pasado el presente y el futuro
en un único instante adimensional
en un espacio de Hilbert
bajo la sombra de una delta de Dirac

soy lenguaje
a la par que Wittgenstein
o soy negrura en la caverna
o soy el que observa la negrura
solipsista

soy un canto a la noche
al día
a la inexistencia de fronteras
y la dimensión fracionaria del ser
res

soy res
publicano

soy social
soy asocial
soy contradicción
y adicción
y adición

soy
luego pienso
luego ergo
luego ego
y luego no

soy o no soy
esa
sí
esa es la cuestión.

Esto no es una broma