Poesía Visual
¿Qué nos depara 2022?
¿O debería decir ¡Qué nos depara 2022!?
En navidades, en la cocina de mis padres, realicé este pequeño vídeo con poquísimos elementos en una media hora. Gran parte de lo que se puede y debe contar necesita poca cosa para poder ser hecho. Lo demás es parafernalia.
El monstruo es tantas cosas posibles…
PROYECTO 0033: Chamoru Greatest Hits

Tras casi 2 años de interrupción en el Laboratorio de Experimentos Poéticos nos volvimos a encontrar unas cuantas personas deseosas de extraer del desconocimiento nuestro sendero, de explorar lo ignoto, de crear casi ex-nihilo, el viernes pasado a las 18:00.
No sabíamos qué iba a pasar, qué íbamos a hacer. Comenzaron a surgir ideas variopintas, algunas de las cuales eran peregrinas (o resurgirán en un futuro) y otras eran demasiado ambiciosas para concretarlas en 1 hora y realizarlas en 2 horas con los materiales que teníamos a nuestro alcance.
Esta vez, casi a modo de experimentación dentro de la experimentación, decidimos no lanzarnos a realizar algo cuyo final fuese un vídeo, para seguir alimentando nuestro canal de YouTube, es más, buscamos materiales intencionalmente analógicos, como el cartón o viejas cajas de CD.
Raquel Gómez González había traído consigo un breve diccionario de Chamorro (Chamoru), lengua hablada en la isla de Guam y en las islas Marianas del Norte donde comparte la oficialidad con el inglés. Es una lengua malayo-polinesia, en la familia austronesia, y tiene muchas influencias del español, habiendo llegado a considerarse que el chamorro hablado a finales del siglo XIX era un criollo de base española.

Habíamos hablado, Andrea Vidal Escabí, Ernesto Pentón, Raquel y yo, de la idea de qué significaba una «historia circular» que yo apunté que me llevaba a la imagen de círculo, así que nos lanzamos a utilizar CDs… pero no queríamos que fuese demasiado digital, con lo que decidimos recortar Discos de cartón de las mismas dimensiones que las de un CD.
Hablando de dimensiones, recordamos que los CD tenían inicialmente una «duración» de 74 minutos pues se habían diseñado con la idea de introducir la 9ª Sinfonía de Beethoven sin cortes y ello dio la idea a Andrea de que escribiésemos textos de 74 caracteres.
Así que procedimos a escribir 16 poemas de 74 caracteres cada uno que recorriesen de manera circular unos discos de cartón que incluyesen palabras en chamorro y la palabra «circular» en algún punto del mismo.
Cada disco, con su portada, su disco blanco simulando el hueco inexistente, es una pieza única de una serie de 16 ejemplares de lo que podría ser una revista objetual bastante sugerente. Nos llevamos a casa las 16 piezas con intención de hacerlas circular, como procede.

¿Puede, en esta época de tiktok, reels, etc, ser una revolución la vuelta a lo analógico?
20220202

Tristemente
20220202 no es ni mucho menos tan bello como fue el 20200202 que permitió un capicúa piscícola que inundaba la imaginación de ceros y de doses.
Hoy es sólo uno de esos días de este año en el que tendremos unos cuantos días repletos de ceros y de doses y que tienen de peculiar que serán los últimos hasta dentro de muchos años en repetirse.
20220202
20220220
20220222
y tendremos que esperar hasta 22000202 para volver a encontrarnos esta peculiaridad en ese año, de nuestro señor jesucristo, claro está, en el que tendremos
22000202
22000220
22000222
y ninguno de ellos será tan capicúa como lo fue el 20200202.
vulgar pulgar
vulgar
pulgar
Revistas de poesía visual
Me llega regularmente está revista de poesía visual con un modelo de subscripción y pago muy interesante, pues recibo el material confiando (por si parte) en mi interés para abonar lo correspondiente.

Está vez el material recibido me ha parecido muy flojito, con muchas imágenes tópicas, panfleto con el que estoy de acuerdo pero con un acabado muy mejorable.

Su sobre y el envío merecen mención aparte, porque es precioso y básico. Justo lo contrario de lo que me ha parecido esta entrega.
Como colofón, una lámina que me ha recordado enormemente a mi ya lejano proyecto de «puntuación».
Invadido por obra
Me han devuelto las obras que han estado expuestas en Derivaciones 4 que es un proyecto de Poesía Visual del Centro de Holografía y Artes Dados Negros, en el que participan Fernando Aguiar, Ana Alonso y Julia Fernández, Edu Barbero, Giusseppe Domínguez, José Iges, Clara López Cantos, Mateo Maté, José María Parreño, Francisco Pérez Belda, Víctor Santal y Javier Seco.
Ha sido todo un honor haber sido seleccionado por Pepe Buitrago para formar parte de esta exposición con obras que casi estaban terminadas desde 2008, llamadas Inflexiones, que retomé de forma nueva en el invierno de 2019-2020 para realizar una edición única de 81 inflexiones en texto blanco escrito a mano sobre 81 piezas de 15x15cm de cartulina verjurada negra de 300gsm.
El problema, si podemos tacharlo de tal cosa, es que no sé dónde poner las 3 piezas de 100x70cm, montadas sobre foam negro volado de 3 centímetros de grosor en total, que fueron expuestas allí en una enorme pared blanca. En el estudio apenas me quedan paredes blancas que polucionar con obra propia. Eso me gusta, pero me agobia al tiempo. No quiero influir en la escritura de quien se acerca a los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de Clave 53 que se realizan en este espacio que cada día que pasa es menos neutro. Quizá no sea un problema. Y, de serlo, es minúsculo.
Ser estacional

Ana Matey ha tenido a bien invitarme a participar en el Proyecto Ser Estacional iniciado en verano. Se trata del primer proyecto de residencia con el que inauguran nuevo espacio en el Pimpollar.

Participo junto con Natalia Auffray, Ana Matey y Mario Bastian.
Una vez concluido el Ciclo se abrirá el proyecto al público, sin saber la forma final que tomará.
En la convocatoria de la estación denominada Verano, allá por agosto del 2021, intervine un espacio dejando una huella molesta, hecha con materiales que desafiaban la visión romántica de la «naturaleza», como CDs, radiografías, etiquetas, con las que fabriqué una huella con mi memoria, mis recuerdos, evocados en ese momento para la ocasión: 54 recuerdos para 54 CDs para mis 54 años.

Me gusta que sean 54, un sencillo múltiplo de 27, ese número al que tanto aprecio tengo, que podría asumirse que es más de la mitad de la vida que posiblemente viva, entre los 27×3 y 27×4, teniendo en cuenta las estadísticas optimistas de esperanza de vida en España.
Antes de que este artículo aparezca publicado en mi diario, habré participado en la convocatoria estacional de otoño, con otra reflexión sobre la huella, en este caso sobre 54 modificaciones que intentaré revertir en un vano intento de no dejar huella, de no afectar la «naturaleza», como si mi mera presencia no fuese una alteración inolvidable, irreversible entrópicamente hablando.



