Riqueza

riqueza

Uno de esos maravillosos poemas textuales de Joan Brossa.

No puedo sino compartir completamente el sentido del mismo. Me encanta su enseñanza constante. El día de mi cumpleaños, el miércoles 3 de junio, «me regalé» dedicarle la clase del Taller de Poesía y Escritura Creativa a este ínclito poeta.

Anécdota de la tarde: sentado en una terraza terminando de preparar la sesión, se acerca un hombre a mi mesa (situación ante la cual se tiende, en Madrid, a adoptar una posición defensiva) y me dice que si me importa ser molestado. Le confirmo que no, que no me importa, pero sigo expectante y me cuenta que es por Brossa. Se abren mis ojos sorprendidos y me cuenta que es un apasionado de ese autor y que le parecía extraño que alguien estuviese leyéndolo, así, como si nada, amén de que hace notar que había notado mi detallado estudio del libro, con anotaciones, páginas marcadas… a lo cual procedo a informarle de que soy coordinador de talleres de poesía y que, por ser el día de mi cumpleaños, el miércoles 3 de junio, me voy a regalar dedicarle la clase del Taller de Poesía y Escritura Creativa a este ínclito poeta.

Por la noche, tomando algo con mis alumnos, les conté la anécdota de la tarde cuando, sentado en una terraza, terminando de preparar la sesión…

Hoy escribo sobre esa noche en la que, habiéndole dedicado la clase a ese poeta, me había encontrado en la situación de hablar sobre una anécdota que involucraba a un hombre que se me había acercado mientras preparaba la sesión…

Eclipse

Elipse kepleriano
que meneas astros
barriendo ángulos
iguales con mismo
tiempo medido con
relojes o péndulo
suspendido en las
alturas desde las
que un águila sin
plumas oculta con
su envergadura de
aleteo depredador
cayendo sobre una
presa fácil donde
clavar sus garras
afiladas y suaves

Elipse de Keppler
que oculta el sol
con un astro gris
que se antepone a
la luz proyectada
contra la ventana
de mi casa con el
barro caído estas
horas pasadas con
la noche sin duda
ya apagada y esta
luna caprichosa e
inquieta que luce
una aureola sobre
sus bordes suaves

Luna águila vista
sombra infinita y
eterna casco ante
sol impotente con
faz triste muerta
como cadáver loco
como cráneo calvo
como duda sin fin
metódica pregunta
cartesiana y bajo
ilustración aúrea
que despertó niño
al mundo abriendo
su alma al diablo
su poesía al dios
y su vida enferma
al amor a su amor

Hinchado

Me siento hinchado
y pienso que puede
ser una maldita intolerancia alimentaria
pero sé que voy a hacerme las pruebas
porque soy altamente intolerante
a las intolerancias
incluso siendo
gastronómicas.

Quizá el problema está
en otra acepción de la palabra:
1. adj. Vano, presumido.
Pues es verdad que en parte
me siento vano:
falto de realidad, sustancia o entidad,
falto de valor o importancia de algo,
falto de esa cualidad que poseen algunas realidades, consideradas
bienes, por lo cual son estimables.

Quizá
no sea un problema
no sea conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la
consecución de algún fin
no sea una totalidad de los elementos o cosas poseedores de una
propiedad común, que los distingue de otras acciones que se han llevado a cabo, adelantándose a cualquier
evento que pudieran dificultarlas o impedirlas…
quizá.

Inocuo

Hago trampas
como hoy
como mañana
como pasado.

Hago trampas
por no olvidar
la dicha
la más aplacada disquisición
bajo tus ojos..

No olvido la ocasión
con tus labios rojos fritos
sin fin
por hallar la palabra final
a un lipograma sin forma
a una composición
(como tú y como yo)
inacabada.

Vagón 22, asiento 72

ICE 1614
Hora 10:16
Día 05/07/2014
HBF Berlín
Rumbo a HH.   11:57
Planta -1
Plataforma 7
Zona D
Clase 2

Al subir
busco mi asiento reservado por 5€.

Aguardo a que un viejo alto y cabezota ocupe su lugar asignado en mitad del coche, a que se decida a hacer algo con su enorme maleta para dejar de obstaculizar el tránsito intestinal del ultramoderno caballo de hierro (y fibra de vidrio).

Unos dispositivos de cristal líquido con luz roja sobre fondo negro indican si el número de butaca está adquirido o adjudicado y, junto a ello, si se trata del anexo a la ventanilla o al pasillo.

Todos los números pares quedan a la derecha según avanzo, mientras los impares están situados a la izquierda. Por alguna razón me parece justificado ese orden por la lógica numérica, sin pensar en el arbitrio subyacente hasta que, casi 30 minutos después, leyendo un relato de Don Delillo, me da por imaginar que una sucesión de números primos sería una, matemáticamente hablando, bellísima manera de ordenar los asientos o la numeración de los inmuebles de una calle, por muy patafísico que parezca.

En el lugar previsto para mi acomode se encuentra una chica relativamente atractiva de, aproximadamente, 35 años de edad con unas perfectamente torneadas piernas que, cayendo perpendiculares, tocan el suelo que habré de pisar.

Con algo más liviano que una sonrisa, se percata de que camino buscando un número muy lejano de ser primo: múltiplo simultáneo de 1, 2, 3, 4, 6, 8, 9, 12, 18, 24, 36 y de sí mismo.

Supongo que, en ese preciso instante, no es consciente de estos detalles aritméticos, no obstante, sí reacciona al hecho de que ocupa mi (lugar) reservado.

Hace ademán de levantarse y liberar el espacio trasladándose, tras superar la minúscula barrera transversal que suele utilizarse cual reposabrazos, al asiento con mucha menor cantidad de divisores que no tenía indicación de estar preasignado en el panel cuya iluminación me había servido para conocer mi correcta ubicación espaciotemporal.

Mi cara, en concreto algunos músculos maxilofaciales encargados de articular el movimiento mandibular y bucal, así como probablemente otros que no recuerdo responsables del entrecerramiento ocular de manera parcialmente instintiva conforman una pánfila expresión que podría confundirse con invitación a continuar en el lugar que no le correspondía ofreciéndole con un lacónico «if you want to keep the window…» que declina en silencio con un cortés desplazamiento concluyendo en el pasillo del vehículo facilitándome el acceso sin dejar translucir un gesto de agradecimiento ni de indignación.

Mientras esta sinfonía gestual viene ocurriendo en la parte frontal de la superficie de esta extremidad conocida como cráneo, en el interior de la misma el menor número par de líneas de pensamiento emergen y divergen en las siguientes direcciones:

1.- ¿Resulta machista esta oferta?

Evidentemente, si hubiese sido un individuo humano de reconocido género masculino no habría ni siquiera pensado en dejar mi asiento bajo sus nalgas pero no lo reconozco como un signo o acto netamente machista pues sé, casi con total certeza, que tampoco habría hecho tal oferta a un individuo de reconocido o aparente género femenino si no me hubiese resultado agradable a la vista o al olfato, o si percibiese una escasa receptividad al agradecimiento o al, llamémoslo abiertamente, flirteo.

2-. ¿Le estoy ofreciendo aquello que disputo últimamente a aquella de quien estoy enamorado a una extraña cuyo posible flirteo no me depara más que 1 hora 41 minutos de entretenimiento y, quizá, el acceso a una conversación que haga llevadera el trayecto a modo de retribución inmaterial por una insolicitada generosidad?

Lo absurdo de que la respuesta a esta extensamente formulada cuestión sea afirmativa aún me parece o resulta peripatético cuando estoy embarcado en el viaje de regreso

(

Vagón 22
Asiento 31
ICE 1723
Hora 20:01
Día 06/07/2014
Hamburg HBF
Rumbo a Berlín (Hbf)   21:49
Planta -1
Plataforma 6(a)
Zona C
Clase 2

)

siendo el día de hoy el que Carmen y yo celebramos nuestro penúltimo «mesiversario» antes de alcanzar nuestro decimoquinto aniversario habiendo alcanzado con ello la cifra de 178 meses juntos que, promediados a unos 30,4375 días cada uno, hacen un total de 5.417,875, que redondeados a números naturales, terminan siendo 5418 días juntos desde aquel beso en la mesa de El Achuri, un par de horas después de las 21:00 del horario de verano en Madrid/Europa lo que deviene en ser la franja conocida como GMT+2.

Energúmeno

Persona poseída del demonio.

Supuesto inteligente que ejecuta acciones furiosas de uno de los tres enemigos del alma.

Objeto y materia que no se expresa en la proposición, pero
es aquello de que depende, o en que consiste o se funda, la verdad de
ella, sabio, perito e instruido que desempeña con arte y facilidad los ejercicios de la posibilidad de hacer violencia, terrible, de uno de los dos más una personas que tienen mala voluntad a otra y le desean o hacen mal al principio que da forma y organiza el dinamismo vegetativo, sensitivo e intelectual de la vida.

Los que nos precedieron

Hay un haiku de Matsuo Basho que hace referencia a esto mismo, pero que no consigo encontrar en mi desordenada colección de libros de poesía japonesa.

Recuerdo que dice algo así como que caminar por el camino de los ancestros no es imitarles, sino realizar su mismo recorrido para aprender a caminar.

Mientras estoy llevando a cabo un taller sobre OuLIPO y su famosa Literatura Potencial y los juegos de estilo de Queneau, pienso en que caminar por el trampolín de los que nos precedieron para saltar a la piscina de nuestro futuro.

Copiamos sus juegos, para jugar de nuevo y aprender a jugar… después, tocará aprender a crear los propios juegos. Esta es, en última instancia, la aspiración de un poeta (digno de llamarse tal).

Esto no es una broma