Alzaba la aldaba para
llamar a la amada.
La amada abrazaba
la valla hasta la mañana.
La cara amada asaba a la pata
para amamantar
a la manada.
Allá acababa
la algarada.
OuLIPO
Inocuo
El ventero viene con fuerte
olor por el perfil de mi frente.
Son quince soles con flor
de fuego que mueren
en mi humilde ser.
No puedo, ni oculto, un misérrimo
sentimiento de dolor
por el infinito sudor
de mis dedos.
El pobre ventero no cubre
mis mínimos
térmicos
y me
muero porque no respiro.
∞
∞
al alba
la gasa blanca
atraganta la raja
cada mañana
Son como yo
Todos nosotros somos como locos
otros, como yo, no lo somos.
Sólo vosotros, los locos
con ojos rojos
con hombros rotos
con codos cortos,
vosotros
como nosotros,
como yo
con colon color ojo
con otro dolor doloroso
orto con dolor
orto roto
todo todo dolor
con dolor
con poco moco como bobo yo
solo otro modo
poco morfo
por otros como vosotros
por los locos solos
como yo.
semana
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Soneto
Ripio ripio ripio gran ripio verso
Gran ripio ripio ripio ripio verso
Ripio gran ripio ripio ripio verso
Ripio ripio gran ripio ripio verso
Un gran ripio gran ripio ripio verso
Ripio un gran ripio gran ripio verso
Gran ripio un gran ripio ripio verso
Gran ripio ripio un gran ripio verso
Gran ripio grandísimo ripio verso
Grandísimo ripio gran ripio verso
Gran grandísimo ripio ripio verso
Un ripio grande grandísimo verso
Gran ripio grande grandísimo verso
Gran gran gran grandísimo ripio verso
Abraza la A
A la mañana abrazaba la aldaba ancha anclada a la lámpara,
las arañas avanzaban hartas hasta la maraña sagrada,
la mascarada cantaba la masa amarga más alta, más alta.
Marabuntas armadas atacaban la armada, la gansa armada amada ama.
Amaba mal, amaba mar.
Amaba, amaba
mas atragantaba ancas asadas a la brazada al alma.
Alma arañada a paladas, a patadas arañada, alma armada a la caza,
alma cansada.
Las amarras ajadas,
la cantata acabada,
la pasta dada,
sala plasmada a la naranja
amarga
macada
mas naranja salada.
Alma a la a,
a almada
armada
arma
para
amar
la
A
El horizonte
es
o
no
es
no
sé
si
es
o
no
mas
yo
me
sé
lo
que
me
sé
sin
ser
un
ser
sin
sal
ni
ton
ni
son
.
las
dos
de
los
dos
son
dos
con
tres
más
un
uno
con
un
fin
.
el
fin
no
es
lo
que
yo
fui
es
un
bien
en
la
sien
o
un
mal
en
la
mar
.
el
fin
no
sé
si
lo
ve
o
no
lo
ve
mas
tú
y
él
no
lo
veis
bien
.
un
dos
tres
yo
me
voy
ya
.
Hombro-codo
He pasado esta tarde por delante de la Unidad de Hombro y Codo de Madrid y no he podido evitar acordarme de que me duele el hombro derecho.
Y después he estado profundizando en esto de hombro-codo: A parte de tener sólo letras oes, no sé si con algún tipo de restricción médico-literaria al modo de Lipograma, o si era una restricción médico-espacial y me he preguntado si admitirían a alguien con trastorno en el omóplato. Quizá queda un poco desplazado de su centro de aplicación. Me he imaginado a alguien entrando con dolor en el antebrazo y siendo rechazado de la unidad por su inapropiada dolencia para el lugar.
Esto me ha recordado a cuando, objetor, haciendo el servicio civil en el puesto de Cruz Roja de Colmenar Viejo, no quise proporcionarle asistencia sanitaria (una aspirina) a una persona que venía a pedirla recomendándole que visitase el centro sanitario abierto correspondiente.
Me había negado a ser socorrista, objetando dentro de mi objeción, y realizar el examen fraudulento que a todos aprobaban sistemáticamente en las oficinas centrales. Pasé la prestación como técnico de radio, viendo (y no) cómo la mayor parte de las salidas las organizaban los voluntarios para entretenerse paseando y luciendo la ambulancia, intentando no llorar porque algunos de ellos tuviesen la estúpida costumbre de marcar los muertos encontrados en carretera con muescas en las suelas de sus botas.
Sin ser especialista médico o sanitario, no tenía autoridad para proporcionar medicamentos a nadie, así que hice lo que tenía que hacer, según los cánones, según la ley, según la estúpida ley que me obligaba a estar allí. A estar. Estuve.
Volvería a objetar. No acepto la violencia como solución de los conflictos, pero, sobre todo, no estoy dispuesto a aceptarla como solución de los conflictos de otro que, dentro de una jerarquía militar, puede considerar que se trata de un conflicto mío. Jamás agrediré a nadie a quien no quiera yo (y solo yo) hacerlo sin que pueda encontrar una sola razón para hacerlo ahora mismo. Y tener que objetar a algo así me parecía tan ridículo que me parecía objetable (y sigue pareciéndomelo) la propia objeción. Ahora, con ejército profesional e impuestos, quedaría la cuestión de si es razonable una objeción fiscal, una desobediencia civil al más puro estilo Thoreau.
Sin embargo, sí creo que son precisos y preciosos unos impuestos que hagan viable un modelo de estado social en el que la solidaridad sea bandera y no sé cómo vincularlo con el hecho de que la gestión de la hacienda pública no se está haciendo cómo a mí me gustaría. Quizá tan solo reclamo de vez en cuando, una votación de un partido político u otro en función de su comportamiento con respecto a su programa de asignación del presupuesto general del estado. Es limitado, pero ahora mismo, salvo esto y no marcar la casilla de la Iglesia, poco más puedo hacer. Y lo de la casilla de la iglesia es otro tema… porque…