Con ocho tonos
son cómodos los otros
como con todo.
Haikus
Haiku Generator
Hoy una amiga (que durante años ha sido una de las más dadaístas asistentes a los talleres de poesía que coordino) ha publicado en una red social, riéndose de ello como corresponde, que hay en internet un generador de haikus.
Es una cosa tan graciosa o tan patética (y no en un buen sentido) como el generador de ideas para blog del que hablé hace no mucho en este mismo blog.
Algo tremendo está pasando cuando alguien quiere recurrir a una máquina para realizar lo más humano posible, que es expresarse.
¿Son las máquinas las que están tratando de decirnos algo? ¿Está la amenaza de Skynet más cerca de cumplirse de lo que nos creemos?
Unos cuantos haikus generados casi aleatoriamente por esta vía:
Evil october.
A tropical, large sun flip
above the dollar
Nippy summertime
A domestic, grand pig soars
before the giraffe
Tearless christmastide
A gray, grand squirrel frightens
because of the net
Cabe preguntarse si a la palabra poesía, a la palabra arte, a la palabra creación, no habría que añadirles (implícitamente) la palabra sujeto humano, pues no es sólo una cuestión de forma, ni de contenido, sino de riesgo, de intención, de fracaso… las máquinas (y quienes deciden usarlas para generar ideas para un blog, para escribir «haikus» o similar) lo que buscan es el éxito, carente de riesgo y con una intención que no es la de explorar sino la de fabricar.
La escritura creativa (creación como actitud ante la vida, no como eslogan), la poesía, es una fábrica de errores, de insensateces, de locura, de interrogantes en última instancia, y no una máquina de exclamaciones, afirmaciones, verdades, corduras ni, nunca, éxito asegurado.
La holografía
La holografía
sobre carta cerrada
se dimensiona.
El matasellos
ha muerto en el silencio
bajo la eñe.
Cartón
En el cartón
corretea el bolígrafo
con mil proyectos.
Lágrimas
En la niebla
contra el silencio rompen
doscientas lágrimas.
Haikus confinados
Confinamiento
quiero seguir aislado.
Mi biblioteca.
Páginas sucias
con mis antiguos libros
llorando polvo.
Rayos de luz
atraviesan misterios
llamados cielos.
Auriculares
duermen sueños pesados
bajo mi móvil.
Tres rollos
de papel higiénico
sobre la cisterna llena
oyen el agua
en la ventana
el viento sopla fiero
baten sus alas
pero no vuelan
por mucho que lo intentan
sobre mi almohada
tres rollos blancos
vigilan tazas blancas
de porcelana.
Cuaderno
El cuadernillo
tras la pantalla plana
esconde letras.
La otra libreta
bajo el peso del mismo
rompe palabras.
Con las anillas
los cuatro cuadernitos
entrecruzados.
Unas postales
dormidas a sus pies
no tienen texto.
Sofá

Nuestro sofá
en mitad de la estancia
irradia luz.
La mirilla
Una tarjeta
sustenta la mirilla
sin miramientos.