
Nuestro sofá
en mitad de la estancia
irradia luz.
Diario

Nuestro sofá
en mitad de la estancia
irradia luz.
Una tarjeta
sustenta la mirilla
sin miramientos.
estáticas en la botella
las burbujas
esperan un segundo de vida
antes de salir al cielo
a morir.
Mi nacimiento
ese lugar sagrado
sin tu recuerdo.
Mi nacimiento
con ramos de mil soles
amaneciendo.
Mi nacimiento
soledades me llaman
desde el invierno.
Mi nacimiento
una cálida alfombra
bajo mi techo.
Mi nacimiento
lágrimas en la alcoba
sin luz ni dueño.
Mi nacimiento
una espiral de violencia
mata silencios.
Mi nacimiento
abrigando verdades
como el misterio.
Mi nacimiento
nacimiento arrobado
contra el apego.
Mi nacimiento
un olvido sin mente
y un mal agüero.
Mi nacimiento
la cama que habitaste
con nuestro cuerpo.
Mi nacimiento
la palabra perdida
entre estos versos.
En el silencio
las ramas del abeto
musitan muerte.
Y un par de experimentos con la m:
Mientras me muerdes
militantes masacran
mi masoquismo.
Modernos mundos
molestan machirulos
muy masculinos.

Cada mañana
la bandera italiana
ondea tranquila.
El traumatólogo
pide una resonancia:
Edema óseo.
Los cuatro libros
sobre la mesa negra
quedan cerrados.
Junto al agua
los vasos boca abajo
olvidan sueños.
Una rodilla
a golpes con la mesa
se rompe el hueso.