¿Qué le hace suponer al anunciante que no lo tengo TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que quiero tenerlo TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que me importa no tener TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que hay un TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que yo no soy TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que tiene para ofrecer algún TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que puede ponerle precio a ese TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que puede ponerle precio a TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que estoy dispuesto a pagar por TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante … TODO?
Opinión
Cuantica Cuántica
Recibí a primeros de septiembre este mensaje que seguí hasta llegar a la conclusión de que este muchacho era un aprovechado de su dinerito. Me parece una solución como otra cualquiera para resolver problemas, pero de todas las posibles, me parece una de las menos elegantes. Incluso, diría, fea.
Así que rechacé la oferta, para la que posiblemente no habría estado cualificado, y le ignoré en el siguiente mensaje en el que me pedía datos de contacto de gente que sí pudiese o quisiese ayudarle.
Hoy, repasando la captura de pantalla que le envié para compartir estas cosas a mi amigo Xabi, me encuentro que igual es maño, pues no quería algo sobre química cuántica, sino sobre química cuantica (o cuantica química, así, como de mucha…) y cuantica mecánica… vaya, que cuantas cosas le interesaban que no parecían ser cuantos.
Cápsula del tiempo en El Ser y el Tiempo
He encontrado en casa de una de mis mejores amigas un libro que le presté hace tiempo titulado El Ser y el Tiempo, de Martin Heidegger.
Es uno de esos libros «sesudos» que en su día leí con avidez pues respondían a una forma de explicar el mundo que cuadraba con la que tenía y no había encontrado a nadie capaz de explicarlo de semejante manera. Me importaba la manera, no la explicación. ¿Se entiende?
Leía Sartre (El ser y la nada se me atravesó), después de haber devorado toda la obra de Nietzsche, tras acabarme Schopenhauer y, por supuesto, bastante después de «comprender» a Kierkegaard.
Eran los 80. A finales. Recién terminada mi adolescencia, que había pasado frente a los «científicos» Einstein, Heisemberg y el divulgador Asimov, entre otros cientos.
Aquellos no habían sido capaces de aproximarse a hacerme entender muchas cosas del mundo, aunque les deberé la forma de ver otras muchas. La palabra Dimensión entró en mi vida, como algo interesante para explorar… Y ni hablar del límite al conocimiento científico que se planteaba el Principio de Incertidumbre.
Durante los últimos 15 años leo ensayos sobre arte contemporáneo que me ayudan a comprender otras cosas que ninguno de los anteriores se atrevía a mencionar… o lo hacían de manera que a mí no me llegaba (la forma de «Federico» de hablar de arte no me dice mucho, por más que sepa que ha sido relevante). Adoro la forma de escribir de Simón Marchán Fiz, por ejemplo, o de Ana María Guasch.
Me interesa el análisis estructuralista de Roland Barthes a quien considero mi lectura habitual para relajar la mente en vacaciones estivales.
Pero, volviendo al tema, abrir este libro en casa de mi amiga María ha sido divertido por encontrar fotografías (analógicas, claro) de aquellos tiempos:
Marta x 4. Aquel primer amor serio, relación de más de 6 años que terminó bonita y con cariño mutuo. En la página «Planteamiento del Problema». ¿Casualidad?
Después (las he encontrado también así) la fotografía de Raquelt en la playa levantina, seguramente algún fin de semana con Queralt, aquella matemática que me volvió loco durante un par de años y a quien yo volví loca enamorándome de otra matemática. En la página «Doble problema de su desarrollo». ¿Casualidad?
Junto a la contraportada, una hoja manuscrita con algunas de las preocupaciones de aquella época en mi vida:
Hoy he tenido la sensación de viajar en El Tiempo con El Ser y El Tiempo. Quizá mañana, con ese mismo libro, viaje en El Ser.
La Traviata, de Verdi
Estoy ilusionado como niño con zapatos nuevos (expresión claramente en desuso en esta tierra de consumismo desmesurado) con la asistencia esta tarde a mi primera noche en la Ópera.
En diciembre, carente de ideas, le sugerí a Carmen que nos regalásemos mutuamente entradas para la ópera. Ella había pedido (sutilmente) desde hacía años tener como regalo una entrada a la ópera en el Teatro Real, pero siempre que yo había hecho algún intento me había encontrado con lo mismo: un desmesurado precio que no podía asomarme a pagar.
Este año, algo mejor de dinero y, como todos, pleno de objetos así que sin necesitar otro superfluo, le ofrecí a Carmen que yo le regalaba su entrada y ella a mí la mía.
Elegimos La Traviata, de Giuseppe Verdi, porque es algo más conocida que las otras que presentaba la programación del Teatro Real y para una primera vez, pensamos, sería mucho más «amable» reconocer alguna que otra parte de la pieza.
Pero siempre habrá quien no pueda pagar la cantidad que pagamos o que no le apetezca. Por suerte, también hay versiones completas en youtube:
[youtube_sc url=https://youtu.be/n3N2tYOXm4E]
Hoy no me apetece hablar de la deriva hacia la privatización que todo bien cultural de este país está teniendo, pero extraído directamente de la página web del teatro real:
El Teatro Real es una de las instituciones culturales con mayor relevancia y prestigio en el ámbito nacional y cuenta, asimismo, con una gran proyección internacional.
De cara a mantener este posicionamiento y continuar con su iniciativa de acercar su proyecto artístico a la sociedad civil, más allá del ámbito institucional, el Teatro Real apuesta firmemente por aquellas iniciativas destinadas a fomentar la participación privada en el sostenimiento de sus actividades, tanto a través de las diferentes figuras y posibilidades de patrocinio corporativo, como de la filantropía personal, ambos activos esenciales de esta institución.
Pues menos mal que es de las de mayor prestigio y relevancia…
Seguidores
Tengo ya 64 seguidores de una red social que creé para entretener a la hija de un amigo mientras hacíamos la comida allá en Donosti. ¡Qué divertido!
Tengo 64 seguidores que me siguen, digo yo, por tener un par de fotografías en una red social basada en las fotografías… ¡2! ¡2 fotos!
Una de las fotos es una cara tonta y graciosa y la otra la portada de un libro interesante… ¿qué pensarán de mí mis 64 seguidores?
Tengo 64 seguidores que me siguen… pero ¿a dónde?
Hoy son 64 (8×8), lo que le habría gustado a mi querido Eduardo Scala y no deja de sorprenderme a mí, esta cosa tan binaria, tan 2 elevado a 3 dos veces, tan 1000000; ese millón binario…
Y ¿cuántos seguidores tendré el día de mañana?
Objetos sin objeto
El viernes pasado estuve asistiendo a la ¿exposición?… bueno, a la convocatoria sin mucha definición de algo relacionado con los objetos en la performance realizada en El Patio de Martín de los Heros.
Me habían pedido un texto para la ocasión que envié y que hace unas semanas publiqué en este diario: (El objeto.)
Al entrar, me encontré con una impresión del texto que había enviado cuidando hasta el detalle que el punto estuviese en un renglón aparte. Y había otros detalles cuidadosos que, con buena intención y buen corazón tanto Genoveva como Denise habían tenido a bien depositar.
Pero faltaba claridad. Faltaba foco. Faltaba objeto… y sobraban objetos. Si es que alguna vez tuvieron algún sentido.
Personalmente, considero la acción como alejada de lo objetual en tanto a obra en sí. El objeto puede usarse (si no se usa siempre, dependiendo de la definición que se dé de esta palabra) pero de ahí a que su presentación separada de la acción tenga algún sentido es mucho más que cuestionable. Quizá, por qué no, pueda tener un valor referencial, digamos, documentativo, pero no es una pieza (no debería, de hecho, ser vendida o tratada como tal), pues distancia del foco que debe estar situado sobre la idea y, en el más matérico de los casos, en su presentación mediante una acción de la misma.
Ni la fotografía, ni el vídeo, ni el objeto de una performance tienen más valor que el del extintor o la puerta del baño o la tapa del váter.
Como curiosidad, encontré muy divertido un «objeto» que su(b)jetaba otro:
Recuerdo una frase de El Cantar del Mío Cid:
Ya por la ciudad de Burgos el Cid Ruy Díaz entró.
Sesenta pendones lleva detrás el Campeador.
Todos salían a verle, niño, mujer y varón,
a las ventanas de Burgos mucha gente se asomó.
¡Cuántos ojos que lloraban de grande que era el dolor!
Y de los labios de todos sale la misma razón:
«¡Que buen vasallo sería si tuviese buen señor!«
Y es que mi sensación es que a quienes ponen en marcha su corazón para lanzar esta propuesta les hace falta conocer un poco más al señor al que han elegido seguir. ¿No habré podido ayudarles?
Volapuk
Hoy me he encontrado con esta palabra que está recogida en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:
volapuk.(Compuesto deformado del ingl. world, mundo, y speak, hablar). 1. m. Idioma inventado en 1880 por el sacerdote alemán Johan Martin Schleyer con el propósito de que sirviese como lengua universal.
Por supuesto, existe para quien quiera profundizar, su correspondiente entrada en wikipedia, donde se denomina Volapük, donde hay incluso muestras divertidas de este idioma que compitió con el Esperanto hasta que este último acabó por hacerse más «universal» que lo pretendido del primero.
Schleyer publicó un esbozo del volapük en mayo de 1879 en la revista católica Sionsharfe, de la que él era editor. A este primer artículo le siguió, al año siguiente, un libro en alemán. El éxito de la nueva lengua fue prácticamente inmediato.
El primer congreso internacional de volapük tuvo lugar en Friedrichshafen, en 1884, y el segundo en Múnich, en 1887. La lengua empleada en ellos fue el alemán, pero ya en el tercer congreso (París, 1889) el volapük fue la única lengua usada.
[…]
Se estima que en la actualidad sólo hay unas pocas decenas de hablantes del idioma, en su mayoría (si no en su totalidad) esperantistas interesados en la historia de las lenguas artificiales.
El idioma era/es una mezcla de alemán (me gustaría saber cuál, aunque presumo que alto-alemán o alemán estandar), inglés y francés. ¿Casualidad?
Es curioso que en 1885 tuviese lugar la Conferencia de Berlín en la que se acabó de redondear el reparto de África y de los resquicios del planeta entre las hegemónicas naciones imperialistas.
No es que quisieran un lenguaje para entenderlos, sino para hacerse entender… u obedecer.
Es sintomático que el idioma Esperanto tuviese algunas influencias de más lenguas latinas y que tampoco haya terminado de cuajar. ¿No será que necesitamos escuchar antes de obligar a hablar?
Y más sintomático aún que las lenguas artificiales cayeran en desuso paulatinamente pues su implementación a nivel global es poco viable.
Más sugerentes parecen los intentos lógicos como:
Lojban (AFI /?lo?ban/) es un idioma construido, más exactamente una lengua lógica, basado en la lógica de primer orden (lógica predicativa) creada por el Logical Language Group en 1987.
Que presta esta traducción tan interesante al artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:
ro remna cu se jinzi co zifre je simdu’i be le ry. nilselsi’a .e lei ry. selcru .i ry. se menli gi’e se sezmarde .i .ei jeseki’ubo ry. simyzu’e
Prohibir el paro
Me pregunto si no será mucho más sencillo que proponer «minijobs» el considerar delictivas a todas las personas que no están trabajando con un contrato como dios manda.
De esta manera, se lograría alejar esta preocupación de la lista de inquietudes de los españoles y de las españolas.
No acostumbro a ver publicadas las cifras del número de «ilegales» o, más correctamente, indocumentados. Así que la cifra de parados desaparecería en ese olvido informativo, pues todo parado sería un ilegal más.
Lo más temible de este país es que cualquier día este descalabro se convertirá en propuesta gubernamental… no sería de extrañar.
De acuerdo y no
Qué curioso, estoy de acuerdo al 100% y, sin embargo, no estoy de acuerdo.
Sigue pareciéndome, sutilmente si se quiere, sexista el contenido.
Me pregunto qué pasaría si sustituyo esposa por esposo y sirvienta por sirviente y algo me dice que no suena igual.
Cuando lo leí (hombre que soy) creía que era a mí a quien me preguntaban lo de quieres casarte conmigo… e inmediatamente, tras leer la respuesta, me dije: yo sí que sé lavar, planchar y cocinar (aunque me niegue a planchar, por motivos socioeconómicos ;-)), pero cuando leí la última réplica, me di cuenta de que lo había comprendido al revés.
Se me había pasado el hecho de que quién hace la pregunta es, de habitual, el hombre. ¿Cómo y por qué se me había pasado este detalle?
Y añadí una cosita más, me parecería necesario que si se tratase de un hombre se exigiese que, antes de proponer matrimonio, supiese lavar, planchar, cocinar (incluso coser y cantar). En resumidas cuentas, que fuese un ser independiente y capaz de resolverse sus necesidades domésticas.
Pero aún hay más, ¿por qué limitarlo a las exigencias para un hombre? También para una mujer. Para cualquier persona, independientemente del género, raza, religión, etc.
Y esto entraba un poco a cuestionar lo que venía a decir el mensajito de red social típico/tópico. Así que, por supuesto, no compartí.
Me parece que pierdo demasiado tiempo pensando en naderías en torno a naderías.
Andalucía sin la Ley D’Hont
Ya, ya, si dicen que la Ley D’Hont es la bestia parda y algo de cierto hay, pero también es cierto que se vota lo que se vota (suponiendo que no haya tamayazos, claro).
Las elecciones andaluzas han sido así y se pueden ver los resultados con detalle, pero los votantes debemos saber (es nuestra responsabilidad) que votar en un sistema electoral como el que tenemos beneficia a los partidos más votados. Está claro que la muerte del bipartidismo no será tan fácil, pues el sistema actual lo fomenta, pero quedará la responsabilidad última en las manos, también, de unos votantes que no acabamos de darnos cuenta de que necesitamos tomar medidas.
Alguien en una red social comenta:
Como dice mi hermano (y no creo que le falte razón), ha ganado lo que ha querido la tele, porque la maldita caja tonta solo se ha centrado en mostrar a los partidos que ha querido, escondiendo a los otros (algo que ha rozado la ilegalidad o que inluso ha podido ser ilegal). Y, como la gente es gilipollas y sin personalidad, han repetido lo que la tele les ha dicho, y así es como han salido los mismos partidos de mierda de siempre.
Y yo sigo viendo lo mismo: desprestigiamos a «la gente» como si no lo fuésemos, y claro, luego nos da por pensar que «esa gente» ha votado mal… pero esto no es un pensamiento muy «democrático», pues suponer que «la gente es gilipollas y sin personalidad» es el primer paso para justificar una dictadura o cualquier tipo de gobierno de unos pocos (cualificados por vaya usted a saber qué razón).
Por cierto, a pesar de la ley malévola (dicen que injusta pero no lo tengo tan claro, simplemente no beneficia a quienes obtienen menos votos, pero bien podrían ser el PP, o el PSOE, como me encantaría que sucediera de una maldita vez) el parlamento andaluz estaría en manos del PSOE y el PP fundamentalmente. El mismo tipo de acuerdos se tendrían que hacer… no cambiaría mucho, más allá de cierta repercusión en la financiación muy importante de cara al futuro.
Con L’Hont:










