La noche de san juan

Hoy es la noche de san juan
o ha sido de ayer a hoy.

Recuerdo cuando saltaba hogueras
y éramos muchos saltando hogueras
y eran muchas saltando hogueras
en la noche de san juan.

Recuerdo que no nos importaba quemarnos un poco
no nos importaba quemarnos las zapatillas
no nos importaba quemarnos los pantalones
no nos importaba quemarnos los calcetines
no nos importaba quemarnos las camisetas
no nos importaba quemarnos las puntas del pelo.

Recuerdo que las zapatillas no eran de marca
los pantalones se rompían esa misma noche
durante algún desgarro de jugueteo
los calcetines eran de algodón blanco
las camisetas tenían publicidad
que no pagábamos por vestir
y nuestro pelo sabíamos que iba a volver a crecer.

Recuerdo que nos agarrábamos las manos
y saltábamos hogueras
hechas con viejos muebles encontrados
hechas con estanterías desvencijadas
hechas con ramas de un árbol
que generoso las cedía para la ocasión.

Recuerdo que bebíamos vino barato
y coca-cola de dos litros
y botellas de cerveza
y recogíamos siempre al terminar.

Recuerdo que las relaciones eran ligeras
y serias al mismo tiempo
que llegábamos puntualmente tarde
y no pasaba nada
que no teníamos que avisar a nadie
que no estuviese presente.

Recuerdo que pedíamos deseos ingenuos
que teníamos sueños ingenuos
que éramos ingenuos
que éramos ingenuas.

Recuerdo que la policía se enfadaba
pero poco
que el vecindario se enfadaba
pero poco
que los bomberos se enfadaban
pero poco
que los barrenderos se enfadaban
pero poco
aunque no sé si se enfadaban poco
o si lo recuerdo poco.

Todos los recuerdos son ingenuos
o yo sigo siendo un ingenuo
porque en realidad
nada era como lo recuerdo
ni siquiera yo mismo era como me recuerdo
y vivía en una burbuja de ingenuidad
de la que no quise salir
hasta que fue demasiado tarde
y alguna llama con olor a resina
hizo explotar mi ingenuidad
en mil pedazos
y ahora pienso en palabras rotas
en palabras escritas sobre otras palabras
en palabras y palabras
que a duras penas
alcanzan a tener un contenido.

Todos los recuerdos son ingenuos
o
todos los recuerdos son ingenios.

No lo sé.
Cada día sé menos.
Uno de estos días
no sabré
si lo que tuve fueron recuerdos
o los fabriqué para crearme
creerme
una montaña de fuego
ceniza feliz
y ese olor a chamusquina
pollo quemado
que me acompañaba en la noche
y el vello del brazo erizado
como caracolillos de mar.

Uno de estos días
encontraré la paz
en el silencio.

Repartiendo en unidades más pequeñas un todo de 435 libros

Atomizando
podríamos decir
estoy.

paquetes de treinta
paquetes de veinte
paquetes de diez
paquetes de cincuenta
paquetes de tres
paquetes de diecisiete
paquetes de cinco
paquetes de uno

Unidades
fragmentos
subconjuntos.

tejidos de páginas
células de poemas
moléculas de versos
átomos de palabras
protones de vocales
neutrones de consonantes
electrones de tildes

Configuración electrónica
de dígitos
de interrogaciones
de exclamaciones
de comas
de puntos
de espacios
de pausas
de silencios

Lanzando rayos alfa
contra un verso nuclear
buscando su desintegración
en energía poética
hasta morir
blanco.

Verso blanco.

De mí sale un veneno

en forma de pus en terrones
de azúcar amarilla
inyectado por arácnidos
que anidan en mi pelo
entre las soledades
de tanta injusta inquina.

De mí sale un veneno
tormento doloroso
que pinza mis nervios
hasta no poder más.

Sale un veneno
llevándose la sangre
dejándome sin carne
dejándome en los huesos
sale todo el veneno
que siempre llevo dentro
veneno de tristeza
veneno de agonía
veneno de silencio
veneno de tiempo que pasa
veneno de tiempo que queda
veneno de tiempo que rompe
veneno de tiempo que mata
veneno de siempre veneno
veneno de siempre venéreo.

De mí sale un veneno
sin solución final
sin solución
sin final
al
fin
sin al.

Avistamiento OVNI

Cuando creía que el correo entrante estaba a punto de desaparecer, convertirse en un dinosaurio extinto, me encuentro con esta joya en mi buzón tan divertida como inverosímil:

XII ENCUENTRO – 6 JULIO 2019 AVISTAMIENTO OVNI EN PUERTO DE LOS COTOS

La asistencia es libre y gratuita. Es una jornada para distendirnos, reír, estar felices, conocernos y disfrutar. Todo desde el afecto y la amistad. No hace falta ser un deportista de élite ni un escalador para este encuentro. Recorreremos caminos sencillos y de escasa dificultad. Cuantos más seamos más energía moveremos. Nuestro planeta, y los seres que vivimos en él, necesitamos el cambio energético y vibracional que ya ha comenzado. Nosotros estamos haciendo el cambio. TODA LA INFORMACIÓN: http://www.luzparatodos.com.es/OVNIS%20Jornada%20Avistamiento.html

No he podido por menos que (asegurándome de que no era una dirección URL potencialmente peligrosa) visitar la web y reírme un rato más con frases como la siguiente:

No está garantizado que vayan a aparecer, aunque siempre lo hacen

Donde no sé si habrán observado que «SIEMPRE», implica una garantía de que aparecerán. Qué divertido si no fuese en serio. La entrada es gratuita. Y la web no parece «vender» nada más que unas cuantas ideas algo infantiles y algo de publicidad en forma de banners en la parte inferior de la página.

Recuerdo que cuando era joven (muy joven) leí bastante sobre ufología, incluso un divertido (y pretendidamente serio) libro que sostenía que, en realidad, Jesucristo existió y era extraterrestre… Tenía entre doce y catorce años, leía todo tipo de lecturas que me dijese que fuera de este planeta se podía estar mejor que en este, en resumidas cuentas. También por la misma época me comencé a interesar por la química y la física. Leí la teoría de la Relatividad (que no comprendí) a los 15 años y el Principio de Incertidumbre de Heissemberg a los 16. Iba interesándome cada día más y comprendiendo y aceptando, a pesar de lo duro que resultaba, el conocimiento que encerraba ese fatídico principio.

Bastante cabezota, me dio por estudiar Química, especializándome en Cuántica, con la intención de «rebatir» o, cuando menos, ver si era rebatible esos límites al conocimiento científico tal como lo conocíamos, tan deterministas, por decirlo así.

Y no hubo suerte.

Siguen perturbándome las ecuaciones de transformación de la masa, la longitud o el tiempo en función de la velocidad (Transformaciones de Lorentz) y veo que esa «asíntota» vertical cuando la velocidad se acerca a la velocidad de la luz es algo molesta… y sospechosa de ser una aproximación derivada de algún modelo posiblemente inaplicable a altas velocidades… pero sospechosa… porque mi intuición (que se equivoca con más frecuencia de la que creo) no quiere creerlas.

Acabé por dejar de lado la literatura ufológica, por supuesto, antes de entrar en la carrera, porque se cae por sentido común y un poco de lógico muy rápidamente (casi a tanta velocidad como una interpretación literal de la Biblia, por poner un ejemplo) pero siempre le he tenido cariño y sigo viendo cualquier película de ciencia ficción por mucha ficción que prevalezca incluso a costa de que quede poca ciencia. Pero sé que es ficción. Igual que sé que no se matan seres humanos en una película de guerra o que las películas del oeste pueden estar rodadas en, pongamos, Almería o que uno de los chinos de 55 Días en Pekín es un amigo de mis padres nacido en Colmenar Viejo.

Sobre OVNIS… no voy a entrar a debatir su posible existencia ni avistamientos… como tampoco le discuto a la madre de Carmen que le rece a la virgencita de turno para que se me pase la alergia. Ni sobre los efectos saludables de la imposición de manos o el consumo de agua edulcorada con memoria…

Es posible que exista vida extraterrestre. Claro que sí. E incluso que esa vida extraterrestre sea «inteligente». Puede que, si nos ponemos generosos, incluso podamos asumir que esa inteligencia y la nuestra sean capaces de, llamémosle, entenderse en un hipotético encuentro. Pero la simpleza con la que imaginamos esa alternativa me parece tan vacua como cuando pregunto, si te mueres y vas al cielo ¿te quedas como estás en el momento de la muerte o algo mejor, así, a modo Obi Wan Kenobi?

No es cinismo. Pero a veces me dan ganas de cinificarme… y olvidarme del mundo que me rodea… e irme en la primera nave espacial extraterrestre que quiera llevarme a dónde sea.

Errores en RENFE Cercanías

Desde hace unos meses han ido sustituyendo las máquinas tradicionales de RENFE Cercanías para adquirir billetes por unas más modernas, en un intento de simplificar el proceso, supongo, incluyendo la posibilidad (aunque se convierte en obligación al no ser opcional) de pagar con tarjeta de crédito de manera que no haya que introducirla en la habitual ranura de estos dispositivos, presuntamente mediante el uso de la tecnología inalámbrica que evita el contacto de la tarjeta y, con ello, quizá, su desgaste, tanto el de la tarjeta como el desgaste del lector.

Sin embargo no funciona bien esta tecnología que da más errores que aciertos, convirtiendo el proceso simple de adquirir un par de billetes en una sucesión de búsqueda de máquinas hasta que se llega a la conclusión de que es necesario dirigirse a alguna persona (no una máquina) de las que trabajan por allí, si es que hay esa suerte, para que nos ayude o nos indique si hay alguna alternativa. Suelen responder (ya me ha pasado varias veces) que esas máquinas no funcionan (las nuevas, sí, las nuevas). Así que una de las mejores opciones, después de haber perdido minutos valiosos durante los cuales vemos irse trenes que van en la dirección deseada, es el dinero físico (si es que el dinero alguna vez es físico y no simbólico), metiendo moneditas en alguna de las oquedades dedicadas a ese fin esperando que en esa ocasión la maquinita en cuestión funcione y tenga a bien ser más eficaz de lo que sería un ser humano tras una ventanilla.

Vuelvo a preguntarme ¿era necesaria la modificación de las máquinas anteriores por esta versión «mejorada»? ¿acaso funcionaban mal las «desechadas»? ¿obsolescencia o petulancia?

Y no respondo porque, a fin de cuentas, no sé lo suficiente.

Nostalgia

Soy un nostálgico tecnológico y cuando un aparatito como este cae en mis manos me cuesta deshacerme de él, tirándolo o llevándolo a puntos limpios o lo que proceda. Apenas me deshago de tecnología por muy obsoleta que pueda parecer siempre pensando que en un futuro puede serme de utilidad en todo o en parte.

Pero reconozco que es poco probable que nada de lo que tiene este modem vaya a usarse nunca más, teniendo en cuenta la migración a fibra en casi todos los hogares, además de la insuficiencia que ahora mismo consideraríamos de una conexión de (en el mejor de los casos) 56K.

Y aún así…

Reordenando carpetas de correo electrónico

Hace tiempo que tengo pendiente hacer algo con mi correo electrónico, que almaceno desde que lo tuve, allá por los lejanos años 90. Cuando casi no existía la arroba @ ni nada que se le pareciese y se utilizaba el AT para enviar correos EN un servidor.

Cada vez que borro un mensaje de correo electrónico, incluso de esos de publicidad indeseada comúnmente denominada SPAM, me lo pienso y decido si no será digno de mantener, si no tendrá o contendrá algún texto útil o me culpabilizo asumiendo que no soy capaz de encontrar esa poética oculta en un mensaje de promoción de cialis.

Si además procedo a borrar algún correo que no sea de ese estilo, sino proveniente de algún conocido o alguna conocida, ya puedo tardar incluso minutos en determinar si merece ser borrado aunque hayan transcurrido más de 10 años desde su visionado. Sabiendo que hago copias de seguridad, incluso seguro que está en alguna de ellas almacenado o en varias, inclusive.

Reordenar carpetas es parecido en el sentido técnico pues implica un borrado (más o menos) de lo anterior para tener una nueva ubicación. Y también lleva tiempo el decidir si es ahí donde deben estar o en otra ubicación más «apropiada», así por ejemplo: ¿la subcarpeta CEDRO debe estar en la carpeta ESCRITOS o en la carpeta EDITORIALES?

Supongo que poca gente se preocupa por esta forma de organizar las cosas electrónicas ahora que los buscadores hacen maravillas y acaba resultando una pérdida de tiempo, posiblemente, esta obsesión categorizadora. Pero no puedo evitar hacerlo y sentirme, incluso, orgulloso de ello. Es tan tonto…

18993

El 3 de junio, es decir, el lunes pasado, fue mi 52 cumpleaños y, sin entrar en detalles astronómicos de medición del tiempo… se me ocurrió hacer el sencillo cálculo de multiplicar por 365 y añadirle un día más por cada cuatro años (bisiestos) recordando eliminar uno por el año 2000 que no lo era. Y salió esta cifra:

18.993

Así que respondí a las felicitaciones con el siguiente mensaje:

¡¡¡18.993!!! En una semana habré cumplido 19.000 días en la tierra, tras salir de la nave espacial matricial.

Ese día, mis queridos alumnos del taller de Poesía y Escritura Creativa se presentaron con unas tartaletas y estas velas para soplar una cifra algo astronómica… y sin embargo diaria.

Eliminar grasa a base de hamburguesas de cerdo

Cuando ocurren estas cosas siempre me hacen gracia y, al mismo tiempo, me provocan cierta estupefacción asquerosa, algo así como la sensación de saber que los algoritmos no son humanos, no entienden bien la idea de contexto, de lectura más allá de una publicación cada vez, con cada mirada, como si no entendiesen que vemos (algunos humanos) todo lo que nos pilla por delante, incluso cuando queremos ver menos.

Y así en Instagram se me apareció esta divertida combinación:

Zamora o el misterio de la izquierda en Castilla y León

¿Qué extraño comportamiento han tenido los zamoranos para haber dado la alcaldía de manera mayoritaria y absoluta a Izquierda Unida cuando estas siglas hace casi un lustro que no son lustrosas y apenas se escuchan en tertulias, debates y mucho menos en gobiernos o coaliciones?

Podemos fagocitó lo poco que quedaba de IU (que desde mi perspectiva estaba obsoleta en sus mensajes y lo estaba haciendo muy mal desde el punto de vista mediático) con una especie de «alianza» que no era más que una captación de ese sector del arco político a costa de despojar a la izquierda de su nombre.

Algunos como Llamazares intentaron (muy malamente desde un enfoque estratégico) continuar un modelo de hacer política de izquierdas que lleva extinguiéndose desde la caída del muro de Berlín. Con pequeños matices, parecía un comunista de la vieja escuela, de esos que no han recibido el mensaje de que la sociedad no parece querer ese comunismo de lucha proletaria, como si el proletariado siguiese siendo el mismo grupo social hoy, en la sociedad de Internet y los smartphones que el que otrora fuese aguerrido bajo una mina de carbón antes de considerarse tan nocivo medioambientalmente.

No tengo idea de qué ha llevado a los zamoranos a votar esta opción política y me hacen gracia las entrevistas que da el alcalde de la localidad diciendo que las confluencias no benefician a la izquierda, que estaba en franca caída libre antes de la llegada de agrupaciones como la de Podemos, Ahora Madrid, Mareas, En Comú… ¿No recuerda acaso que el partido llego a estar en el Grupo Mixto por no alcanzar los mínimos de representatividad necesarios para tener grupo propio?

Recuerdo tiempos en los que Córdoba resistía como un bastión de la izquierda, pero algo ha ido pasando en Andalucía para que el Partido Popular y sus marcas blancas se hayan alzado con el poder masivamente. Parece claro que el modelo tradicional de partidos de izquierdas no estaba funcionando en ningún sitio… y sin embargo: Zamora.

El lunes, por curiosidad, estuve mirando viajes a Zamora para el fin de semana, aprovechando que el día 3 es mi cumpleaños y el martes acepté de Carmen que me regalase el alojamiento en la ciudad. Va a ser un bonito viaje. No suelo viajar por motivos políticos, y no creo que este viaje lo sea, pero de alguna manera quiero saber qué hace que una ciudad como esa, en el centro de una comunidad habitualmente gobernada por el PP, feudo tradicional y tradicionalista, tenga una alcaldía de color tan diverso e inesperado.

¿Habrá diablos por las calles u hordas rojas cantando a voz en grito La Internacional? ¿Habrá reeducaciones y lo llamarán Revolución Cultural? ¿Se organizarán los cosecheros por quinquenios? hummmm….

Esto no es una broma