razones

hoy
busco y rebusco
razones que expliquen este fondo de tristeza
esta tristeza sin fondo
que me habita
y miro al cielo (gris
y pienso que es por eso
por esa desasosegante mirada que se pierde en la nube
por esa soledad descompasada
entre la tierra y el sol
pero no es suficiente
y miro a mi ordenador
recientemente formateado
por una estupidez que cometí
y me siento estúpido
pero no veo en ello una razón para estar tan triste
tan profundamente triste
y miro al recuerdo que tengo de este despertar
con sus brazos abrazándome como etimológicamente corresponde
y sé
seguro
que no es por eso
y miro el calendario para encontrarme
con la festividad del cumpleaños de mi amiga Sylvia y
pienso si será por eso
pero sé que no lo es
que nos vemos en nuestra memoria permanentemente
y miro mi hombro dolorido
el tiempo que tengo que dedicarle a la recuperación
la incertidumbre de un futuro sano
saludable
amable
dulce
y miro la agenda de actividades lucrativas
tan vacía
y sé
que no es por eso
no es por eso
no
no lo es
pero sigo buscando
buscando y rebuscando
ese final
esa base
esa superficie que acote el cilindro inacabado donde la tristeza
parece una amorfa masa sanguinolenta y purulenta
y no sé qué más
añadir
para decir
que hoy
soy un hombre de llanto

Pasa lo que pasa porque no hay lo que tiene que haber

Y con esa frase tan llena de misterio se ha quedado bien tranquila una mujer que estaba en la sala donde estoy realizando la fisioterapia correspondiente para mi hombro derecho que sigue con su manguito rotador molestando un poquito.

Después, la buena mujer, se ha puesto a hablar sobre que ella era española y que su padre había luchado en la guerra y… yo he preferido desconectar mental y auditivamente de esa retahíla de tonterías pseudo-racistas que no me estaban gustando ni poco ni mucho.

He llegado a pensar, incluso, que pasa lo que pasa porque no hay lo que tiene que haber: tenía que haberme levantado y haberle dicho a la buena mujer que tiene razón, que no puede no tenerla siendo tan sumamente imprecisa como para decir que, y no era una cuestión de falta de contexto, lo que pasa es cualquier cosa y lo que hay es cualquier otra.

Expresiones comodín que pueden sustituir absolutamente toda entidad semántica es llenar de significado indefinido, impreciso y vacuo, en una palabra, un significante simple con apariencia, incluso, de paradoja.

Pero he preferido seguir bajo la lamparita de infrarrojos (al menos de rojos) calentando el manguito paara poder, después, hacer unos ejercicios más o menos bien definidos agarrado a una escalerita y otros tantos con un par de poleas. Ya conozco lo que esto me suele provocar, así que no me ha pillado por sorpresa, pero siempre, siempre, siento que no hago lo que hay que hacer, que no pasa lo que debería pasar y que vivo sin vivir en mí.

Y así, hoy, me despido hasta dentro de un ratito, si consigo evitar que siga en funcionamiento el maldito Unity de mi recientemente actualizado Ubuntu 11.10. Si tienes este sistema operativo, busca maneras de evitar caer en las redes de interfaces para memos. O pásate a otros SOs.

Hay tantas cosas que uno nunca sabe si lo que hace merece la pena

A veces tambaleo porque encuentro que lo que voy a hacer ya está hecho.
A veces me encuentro con que lo inventado no es preciso.
A veces el desánimo llora por las paredes de mi mente
y me recomienda buscar otros caminos.

La semana pasada encontré una clasificación filogenética de las lenguas del mundo en Wikipedia. También un catálogo por escrito con más de 6000 lenguas en Ethnologue. En esta web, un sinfín de referencias a muchas otras cosas de este tipo de clasificaciones. También conocía el esfuerzo que realizan en Proel y, además, en español (como en la wikipedia, muy bien traducida, por cierto) de donde ya había obtenido información para la rueda que estaba inventando. He conocido la codificación que realizan en SIL. Me cabrea un poco que muchos de estos avances etnológicos hayan sido realizados con fines evangelizadores, como en el caso de SIL o Proel, traduciendo la biblia a los distintos idiomas, pero bueno, es algo que hay que entender como históricamente explicable.

Por hallar curiosidades, hasta me he encontrado con una colección de números del 1 al 10 en más de 5000 lenguas. Es divertido encontrar las siete diferencias. Y, además, listados de alfabetos que nunca he sabido si yo quería plasmarlos en mi proyecto POFLM.

Y mi pregunta es:

¿Merece la pena que haga un trabajo, que hasta he supuesto que podría financiarse, si ya hay otros trabajos similares y diversos, algunos de los cuales seguro que son de mayor calidad y completitud que el que yo pueda nunca abordar?

¿Qué aporto que no exista en estos proyectos? Quizá incluso exista y ya esté hecho y yo no lo sepa.

Lo más importante, para mí, es que me gustaría sistematizar la información que hay de cada lengua, algo parecido a lo que se pretende con la plantilla de Modelo de Idioma. Pero también está hecho. ¡Maldición, maldición y cien veces maldición!

Estoy tratando de encontrar una razón para hacer algo que, en realidad, solo quiero hacer para mi disfrute personal. Es un tanto absurdo, lo sé, pero no puedo evitar querer buscarle una razón, digamos, social que justifique la inversión de tiempo y trabajo que estoy a punto de retomar.

Quizá, mi objetivo no debería perderlo que es el de darle un formato más flexible que los que he encontrado hasta ahora. He de reconocer que el de Wikipedia está bastante bien. Para poder en un futuro trazar mapas dinámicos con los idiomas desplazándose, pero entonces tengo que almacenar una información que no sé muy buen como guardarla.

Hummmm… ¿empiezo a hacer esto o sigo buscando excusas para no hacerlo?

Ayer fue la inmaculada concepción

O sea, festivo en este país, «»»laico«»».

El pasado martes 6, día de la Constitución, me encontré teniendo una curiosa conversación con mi sobrina Jimena que me dijo que el jueves era fiesta porque era la inmaculada concepción. Le dije que qué era eso y me contestó, con una seguridad pasmosa, que era que la virgen había concebido sin el pecado original. Y se quedó tan feliz, ella.

No quise ahondar en preguntas que podrían poner en un aprieto su confianza, ni quise saber cuánto sabía de lo que significaba concebir, por si acaso yo acababa en un aprieto.

Está en un periodo curioso porque está a punto de hacer la comunión. Junto con su hermano César, ambos, hijos de una pareja no casada por la iglesia. Pero esta iglesia católica cada día son más permisivos, cosa que no acabo de entender porque acaban por dejar de lado el significado de lo que supone realizar la comunión o el bautismo que deben hacer (no estaban bautizados hasta ahora) para poder comulgar.

Hace un par de meses nos pidieron a Carmen y a mí que fuésemos los padrinos de uno de ellos, aún por determinar, al que, según la definición que da la iglesia católica de bautismo, tendríamos que educar en la fe católica.

Padrinos

Cuando los infantes son solemnemente bautizados, las personas asisten a la ceremonia a hacer la profesión de fe a nombre del niño. Esta práctica viene de la antigüedad y es atestiguada por Tertuliano, San Basilio, San Agustín y otros. Dichas personas son designadas sponsores, offerentes, susceptores, fidejussores, y patrini. El término en español es padrino y madrina. Éstos, a falta de los padres, están obligados a instruir en lo referente a la fe y la moralidad. Es suficiente un padrino y no se permite más de dos. En el caso de que sean dos, uno debe ser hombre y el otro mujer. El fin de estas restricciones es el hecho de que el padrino contrae una relación espiritual con el niño y sus padres, lo que sería un impedimento de matrimonio. Los padrinos mismos deben ser personas bautizadas que tengan uso de razón y deben haber sido designados como padrinos por el sacerdote o los padres. Durante el bautismo deben tocar físicamente al niño ya sea personalmente o por algún otro medio. Lo que es más, se requiere que tengan realmente la intención de asumir las obligaciones como padrinos. Es deseable que hayan sido confirmados, pero esto no es absolutamente necesario. A ciertas personas se les prohíbe actuar como padrinos. Ellos son: miembros de órdenes religiosas, personas de matrimonios distintos, o los padres de los que van a ser bautizados, y en general aquellos objetables por razón de infidelidad, herejía, excomunión o que son miembros de sociedades secretas condenadas, o pecadores públicos (Sabetti, no. 663). Los padrinos también son empleados en el bautismo solemne de adultos. Nunca son necesarios en el bautismo privado.

Fuente: Enciclopedia Católica OnLine

Claro que, yo soy un feliz hereje, seguramente un pecador público y no reconozco la validez de mi bautismo, así que tuve que decantarme por un sonoro no.

No pude decir que sí, pero tampoco acabo de entender cómo sus padres pueden decir que sí, cómo la iglesia les permite bautizarles sin estar casados por la iglesia, sin, reconocidamente, creer en dios ni en los mandamientos de la católica. La verdad es que todo esto me resulta tan extraño que me pregunté porqué ocurría y acabé dándome cuenta de que el problema no era religioso, sino social.

Vivir en una sociedad pequeña a veces puede resultar opresivo, pero también hay que responsabilizarse de la coherencia de las decisiones propias, cosa que yo no puedo evitar hacer, aunque en ocasiones no lo haría para comportarme más amigablemente, encajar mejor con un entorno que tiende a homogeneizar y rechazar la diferencia.

Pero digo no, un sonoro no, cuando no quiero que algo sea como no creo que deba ser. Soy tan simple.

Sé que vivir en un pueblo como Daimiel y mantener esa coherencia implica ciertas recriminaciones sociales, cierto problema en la educación de los hijos que acabarán por sentirse excluidos en muchos entornos, pero creo que la exclusión es algo contra lo que hay que luchar no acatándola sino padeciéndola.

No sé qué habría hecho yo en una situación en la que se encuentran mis cuñados, supongo que no habría llegado a ella, puesto que jamás habría aceptado que educasen en religión a mis hijos, pero puede que, incluso así, ellos hubiesen envidiado a sus amigos (que puede que lo fuesen menos) que tenían formidables fastos ceremoniales, subvencionados por todos los españoles, por cierto, mientras que a ellos tendría que haberles compensado laicamente en una ceremonia artificiosa y falsa… aunque no más ni menos que la religiosa de rigor.

Pero ellos encontraron que nadie llevaba a sus hijos pequeños a otra cosa que no fuese religión (por supuesto católica) en el colegio, así que los suyos habrían sido los primeros en salirse del sistema (salvo un par de niños musulmanes, con los que mejor, parece ser, no relacionarse). Pero alguien tiene que ser el primero, alguien ha de dar un paso valiente, decir no, sonoros noes, cuando hacen falta.

Y para mí, la educación de un hijo (que no tengo, así que muchos me atacarán personalmente por aquí, obviando la argumentación) es dependiente de la coherencia con la que se viva, la vida debe ser ejemplar, el ejemplo ha de ser la base de la educación.

Y lo más importante que pueda haber es la educación de nuestra descendencia. Sin eso, no hay esperanza de futuro, salvo una continuidad improgresiva de un pasado rancio, anquilosado, tradicional(ista) y, por supuesto, excluyente, autoritario, dictatorial, que nunca hemos, realmente, superado.

Gente que carga y gente que descarga

Si nos consideramos pilas
que almacenamos energía de forma
química para poder transformarla
en energía mecánica o térmica
entre otras,
he de decir que siento
en ocasiones
cómo me desgasto
como me descargo
con alguna gente
a la que
incluso
quiero
llegando a sentir
que luego no puedo moverme
y siento un frío
intenso
en el corazón de mi alma herida
o en las tripas
o en algún lugar
difícilmente identificable
del que emanan mis superpoderes
y me siento mortal
tan mortal
mente
aburrido…

Al fin una aplicación que me permite aplicarme en lenguas

Desde hace varios años (ya harán cinco, por lo menos) que el tema de crear una organización cómoda para la filiación de las familias lingüísticas me parece interesante y algo que deseo hacer.

Esta es la principal motivación para la creación: el deseo. También lo podíamos llamar intención, aunque intención estaría más relacionado con la forma deseada de continente del contenido deseado. El deseo es el germen, el leit motiv, lo primordial para comenzar algo.

No estamos hablando de procreación pero no puedo imaginar la supervivencia de la especie sin el deseo sexual. Pero para eso ya tenemos a Freud y sus teorías.

Lo primero fue la curiosidad: ¿Cuál era el origen del euskera? Así como existían teorías para decir que el castellano procede, más o menos directa o indirectamente, del latín, no hay una respuesta a esa pregunta y es algo que me picaba la curiosidad. Me gusta esta expresión que, gráficamente, refleja muy bien esa sensación de desazón que implica que hay que rascarse aunque no sirva para nada.

Y eso empecé a hacer: me planteé buscar una estructura filogenética de todas las lenguas que hay (y ha habido) en el mundo. Ahí es nada. Por supuesto, no se trata tanto de demostrar que esa estructura es la correcta, que tal o cual lengua deriva realmente de tal o cual otra. Eso es algo que, con mucho, me desborda, sino que se trata tan solo de organizar la información que existe distribuida en distintas fuentes (en ocasiones muy escasas) para poder presentarla de muy diversas maneras.

El objetivo a largo plazo sería poder presentar un mapa dinámico que mostrase la evolución de las lenguas sobre el planeta a lo largo del tiempo. Sé que es imposible, pero es la utopía que me hace mirar al horizonte aunque no pueda alcanzarlo para saber que tengo una dirección en la que encaminar mis pasos.

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.
Eduardo Galeano

Comencé haciendo un trabajo de recolección de información con el Investigador de Encarta de Microsoft, pero desde hace tres años era un formato que me parecía peligroso por su enorme dependencia de un programa del que no tenía, ni siquiera, una licencia válida.

Después llegó el momento de ponerme a trabajar a tope en el final del proyecto Lejanías y postpuse este proyecto que ahora retomo.

¿Por qué ahora retomo el Proyecto de Organización Filogenética de las Lenguas del Mundo (POFLM)?

Los ficheros que generaba Encarta tenían una extensión ERP y un formato propietario que no podía abrir con ningún otro software, así que cuando me cambié a Ubuntu definitivamente (creo que en mayo del 2010), me encontré con que no podía seguir porque no podía usarlo en Linux. Lo tengo instalado en una máquina virtual con Windows XP para poder abrir aquellos ficheros, pero el investigador dejó de funcionar hace unos meses con una de las últimas actualizaciones de Internet Explorer. Pero ni siquiera me di cuenta. (Ayer tuve que instalar otra máquina virtual para hacerla vivir como en el 2005, con XP, Office 2000, IE 5.5… y algo he logrado, pero no del todo, recuperar de aquellos ficheros en los que invertí un gran número de horas de trabajo).

Yo seguía buscando una aplicación opensource que hiciese algo parecido a lo que me permitía hacer el investigador de encarta, pero no encontraba ninguna. Además, quería y le pedía que fuese ligero, pudiese exportar su resultado en diversos formatos, entre otros, HTML dinámico, XML y, por supuesto, también ODT (para fabricar un subproducto libro disponible online en cuanto tenga un avance significativo).

El viernes pasado, mientras tuneaba mi distribución de Gnome, me encontré casualmente con un programa llamado FreeMind que hacía exactamente lo que deseo. Ya solo tengo que preocuparme por llenar el contenido del árbol filogenético que albergará información de unas 10.000 lenguas.

¿Cuándo lo daré por terminado?

Aún no lo sé. Es algo que me preocupa más bien poco porque lo que verdaderamente me atrae es saber que durante el camino, aprenderé a caminar.

Y si llego a algún lugar en el que quiera aposentarme, espero saber que es arbitrario y que podría haberme detenido en cualquier otro lugar. Así son todos mis proyectos, en el fondo. Y es algo que me gusta y, al mismo tiempo, me agota, haciéndome sentir, en ocasiones, que nunca termino nada y que todo se va acumulando a una vida cada vez más dedicada a trabajar por el placer de hacerlo.

Huraño

Me voy volviendo huraño con el paso de los años
aunque antes pasaban meses
y antes incluso semanas
y antes
aunque no lo pueda recordar
pasaban días
y antes aún o aun
pasaban horas
y no existía mañana
ni ayer
y se llamaba infancia.

Me voy volviendo huraño y me preocupa
porque lo había vaticinado mi padre
que me dijo que cuando fuese mayor
no tendría más amigos que a mi mujer
mis hijos
y mi familia.

He luchado y lucho contra esto todos los días
eligiendo amigos para que sean parte de mi familia
evitando alguna familia que no quiero
que sean nunca mis amigos
y lo que voy logrando es una victoria parcial
en la que él ni yo tenemos razón
en la que cada vez tengo
menos amigos
menos familia.

Me vuelvo huraño y culpo a la crisis
como hace todo el mundo
como un mortal más
diciendo que no salgo porque no tengo dinero
pero cuando lo pienso en la intimidad
en esa intimidad inexistente
me doy cuenta de que estoy solo
muy solo
y cansado
muy cansado
de abrir puertas y ventanas
a la amistad
y esta se ha ventilado mi alma.

Un editor de blog formidable

La versión de WordPress que tengo instalada en el servidor propio hospedado en JustHost.com me permite esta maravilla que es tener un editor de entradas tan minimalista que no tengo nada que me estorbe mientras escribo.

Tan sólo un cursor sobre una página completamente en blanco y una tipografía de Ubuntu tan agradable, suave y clara que dan ganas de enamorarse de ella.

No le temo a la página en blanco, es más, me resulta sumamente sugerente ese desierto de dunas infinitas tras la que un horizonte de palabras parece estar esperándome. Ya llego, no os inquietéis, pequeñinas… ya llego…

Me encuentro la a
esta letra casi apocada que en minúsculas resulta tan artificial que jamás he sido capaz de entender porqué no es como la a que todos hacemos al escribir con la mano.
Me encuentro la b
esa que algún día confundo con la d, con la p y con la q. ¡Qué maravillas las que regala la simetría!
Y sigo, y sigo…

y el final del texto no parece llegar nunca porque tras cada letra puedo encontrarme otra, igual o distinta de la anterior, incluso algunos signos más o menos divertidos, de diversos, como comas, puntos; y «comillas».

Pero, lo mejor de todo, lo más sublime de cualquier poema que se precie, son los espacios, los espacios en blanco, los espacios entre letras, entre palabras, entre versos y laterales, superiores, inferiores, márgenes… por donde campa la imaginación.

Ventana 20011127, Martes

Me ha costado seguir escribiendo.

Me dicen que vaya terminando y yo creo que aún no me he atrevido a entrar verdaderamente al otro lado de esos cristales.

La luz de siempre. Dos cuerdas. Las de siempre. En una de ellas veo un cuerpo que no creo, porque no quiero creer, que es el de Marisa. Ahora que me atrevo a llamarla Marisa, ella cuelga con la boca abierta de la primera cuerda que pare ella era la segunda.

Está retorcida alrededor de su cuello amoratado y su boca se abre como si las mandíbulas fuesen de mantequilla.

No quiero mirar a sus ojos que sé que están abiertos y aún mirando hacia acá intentando desesperadamente llamarme para pedir ayuda. Sabía que tenía que terminar así. Puedo leer el futuro que es su futuro, no el mío, y jurar que lo sabía, ella acabaría pensando que los caminos de la vida conducen a la misma nada que una televisión apagada, que un marido infiel que la golpea, maltrata, veja, viola hasta hacerla sentir la mierda que es.

No puede llorar. No puede apoyarse en nadie ni fugarse con ese pescadero de labios amorfos que mira sus tetas insinuándose cada sábado por la mañana, detrás y delante de cada otra clienta. Tampoco para él es nadie y como aquel olvidado esquimal que murió en la tundra, más allá de la tundra, luchando contra una tormenta invencible de nieve de viento, ella también lo sabe.

Se ha matado pero yo tengo que contar su historia y esto es solo el principio o acaso no se puede hablar sino de palabras en el aire que flota como sílabas sin sentido, como letras desarticuladas que abren bocas, sexos, culos, cielos nublados por donde un rayo de luz (no verde) cae contra nosotros.

Ventana 20011123, Viernes

Por los eructos sé que ha comido morcilla con huevos fritos. Los huevos estaban muy fritos, en aceite muy caliente y se doraron las claras formando unas nubes de colores alrededor de las cuales nada la yema aún fresca y jugosa.

Lalo se chupaba los dedos después de mojar el pan. No le gusta usar tenedor con los huevos fritos. Es su comida preferida aunque nunca lo reconocerá diciendo que las chuletas de lechal le pierden. Es mentira. Como todo este texto, eso, también es falso. Le gustan los huevos fritos desde siempre, desde nunca, desde nada, cuando era un diminuto crío a la salida del colegio de Salesianos de la Glorieta de Embajadores. Los comía en el colegio y se los servían fríos en aquel comedor que siempre recuerda inmenso. Los compañeros se reían de él porque le chorreaban goterones amarillos en su cara pecosa y áspera. Ya entonces los comía solo con un trozo de pan en cada mano y por las noches ocultaba a su madre que había comido huevos por si había suerte y volvía a comerlos a la hora de la cena.

Maria Luisa, a quien a partir de ahora voy a llamar Marisa, le fríe los huevos como nadie; ni siquiera su madre en la cocina de hierro fundido y carbón, la vieja, la de la primera casa que tuvieron antes de que su padre se fuese a Alemania.

La madre de Lalo era madrileña de pura cepa. Una rara avis de los gentilicios, si tenemos en cuenta que entonces Madrid estaba absorbiendo tanta población que la inmigración actual parecería anecdótica. Eso sí, todos eran de la misma raza. La raza que hoy se erige en dueña de una tierra que no le pertenecía. Una raza un tanto ladrona, bien mirado. Pero a la madre de Lalo nunca le surgieron estos pensamientos y menos cuando conoció a Juan, el de la charcutería, que era solo madrileño de adopción. Sus padres eran de Motilla del Palancar y él no recordaba nada de los ocho años en que se crió allí.

Esto no es una broma