San Juan

Hoy es San Juan.

Hace años yo solía salir por la noche madrileña
a saltar hogueras improvisadas y algo canallas
que se alimentaban de cualquier mueble antiguo
en las plazas del centro.

Recuerdo una especialmente con amor
en Plaza del Dos de Mayo
con mis amigas Sylvia
y Elena
a la que había venido una amiga
de Mithreyii
cuyo nombre no recuerdo
cuyo nombre no sabría escribir.

Salté por encima del fuego
quemándome parcialmente las deportivas
deseando seguir deseando.

Amaba y amo.

Hoy es San Juan.

Ayer no salí a ninguna hoguera
y no salté por encima de ninguna improvisada
llamarada
y podría culpar a la instituicionalización
o al hecho de que se fue prohibiendo
por descontrol
ese tipo de eventos que hacían de la noche madrileña
un lugar mágico donde cualquier cosa podía pasar.

Pero amaba y amo.

Ayer no salté
el fuego incombustible de la voluntad ciudadana
porque no me apeteció
y no le doy más vueltas.

Hoy es San Juan.

Alicante está ya en el olvido del origen de mi nombre
cuando Queralt me renombró
bajo las mangueras bomberiles
y el amor en la playa de San Juan
era matemáticamente incomparable
hasta que matemáticamente lo fue.

Soy es San Juan.

Amaba y amo.

Amo.

Y, seguramente, amaré.

Portada para el próximo libro del taller de poesía

eligiendoportadas

Editar gráficamente con GIMP no es la mejor manera de hacerlo, lo sé, al menos desde un punto de vista puramente técnico. Si embargo, se pueden hacer buenas composiciones si no queremos hacer cosas demasiado sofisticadas o no las necesitamos.

Es la aplicación que pretende emular las habilidades de Photoshop más extendida en las distribuciones linux y eso ya es una buena razón para usarla. Pero claro… recuerdo que usar linux es un acto político.

Actualmente, me encuentro en mitad del proceso de maquetación/edición del libro de fin de curso 2015-2016 de los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53 y no sé entre cuál de estas dos opciones decantarme.

Tengo la impresión de que siempre termino eligiendo el negro de fondo, quizá por la «mala» influencia de Visor, pero en parte también porque sobre negro todo tiende a quedar «mejor», incluso aunque no sea una gran composición gráfica y, no lo olvidemos, soy un intruso en estas lides, como en tantas otras.

La libertad de la performance

cartel-V-encuentro-MATSU-2016-bj

El sábado presenté la acción ¿Y si mi cuchara es un tenedor? en el V ENCUENTRO Artes Vivas y Efímeras que convocaba Ana Matey en el centro de creación Matsu.

El trabajo que mostraba trataba sobre la libertad, sobre esa resistencia a aceptar la obligación, el dictado, la norma. Y su reverso más liberador: la creatividad, la realización como demostración de que todo es posible; la cuestión siempre es el cómo.

Tras una sucesión de acciones de diferentes enfoques, realizadas por Analía Beltrán i Janés, Pedro Déniz, Giusseppe Domínguez (yo mismo), Sofía Misma, Georgina Marcelino, Blanka Palamós i Claramut con su pareja y su bebé, Elisa Miravalles, Anna Bonfill, Eva Rodríguez, Blanco&Roja (Alba Blanco+María Roja), Nieves Correa, Abel Loureda y PACK Performance Art Company compuesto por Xirou Xiao, Xiaozhen Mao, Meng Meifu, Shihua He y Analía BiJ, cenamos en estupenda armonía una variedad de platos que cada cual había aportado con sus mejores intenciones y sin la menor problemática asociada a las dificultades habituales que últimamente pueblan cualquier evento gastronómico.

Acabó estupendamente, con un ambiente ameno y divertido, como suele terminar este tipo de eventos y me volví a casa (traído generosamente por una recién conocida documentalista) con una enorme sonrisa que no sabía muy bien explicar hasta que la contrasté con otros eventos de los que suelo volver agotado (no sólo tango).

El sábado, por encima de todo, primaba la libertad. Una libertad que se respiraba en un Epojé (del griego ἐποχή «suspensión») que casi hacía mi propuesta innecesaria, por falta de contexto. Pero también estaba presente en la creación variopinta, sin censuras, por placer, por onanismo, casi, pero sin desconsideración egocéntrica mediante, salvo la justa y necesaria.

Tuvo un colofón «discotequero» en el garaje/cobertizo del lugar con bailes bajo la acertadísima musicalización de Les Inspecteurs, donde cada cual movía su esqueleto como le venía en gana, sin pensar en técnicas, ni en calidades, ni en niveles, ni en nada que se le parezca. Cada cual ejercía la libertad de moverse bajo los estímulos recibidos sin otra premisa que la de dejarse afectar por la música.

libertad como bandera,
objetivo y método,
propuesta de partida y punto de llegada

libertad de acción
de las acciones y de las palabras
libertad de culto culta
libertad
libertad en todos los sentidos consentida sin consentimiento innecesario
libertad
liberadora

libertad en potencia y acto
libertad de verbo y gracia
libertad agradecida y agradecimiento
por generar espacios
donde la libertad
lo sea todo
y lo permita todo
pues sólo en libertad
concibo amor
concibo humano
concibo ser (llamémosle existir)
concibo concebir
concibo amar
concibo la felicidad

Afortunadamente, sé rodearme de quien al rodearme no me encadena, sino que abren veredas para que siga explorando el infinito universo de la vida.

Pereza

Me dejo llevar por la pereza
en las estribaciones del verano
y del veraneo
olvidándome de un firme pensamiento
que acabe por materializarse en tres palabras
o unas cuantas más.

Tengo pendiente escribir sobre la libertad
y sobre las microdictaduras
sobre la enfermedad crónica que achaca la sociedad
que hace que esté más preocupada por la salud
que por la felicidad.

Somos demasiado viejos
y estamos cansados.

El poema no es ni más ni menos
que una muestra
patética
de ello.

La caja de cartón

Llegó esta mañana
misteriosa
ella sola sobre el suelo del ascensor
y encerraba una caja metálica
de color rosa
donde encerrar mi corazón.

Tan sólo he metido
intrascendente
un segundo disco duro
de dos pulgadas y media de anchura
que se puede conectar
por uesebe.

Y murió
masacrado
el misterio.

Profesiones: App Almacenista

Iba en el metro.

Miré la ventanilla de enfrente.

Un cartel publicitario anunciaba que no tenías por qué preocuparte si te quedabas sin espacio para adquirir nuevas cosas aunque fuesen innecesarias (esto último no lo apuntaba), porque siempre podías aumentar tu espacio para guardarlas (puesto que son innecesarias habitualmente) en unos trasteros que la empresa bluespace ofrece.

Esa misma mañana había estado leyendo sobre uber, esa otra empresa o app-empresa que permite contactar a particulares que llevan a cabo un servicio de transporte con particulares que desean contratar ese servicio. Obviamente es polémico por la desregularización del servicio que supone, puesto que el equivalente ofrecido por los taxistas requieren una alta exigencia burocrática (que no voy a entrar a valorar).

Uniendo ambas, se me ocurrió la idea de realizar una app-empresa que hiciese lo que hace uber pero aplicada al mundo del almacenaje.

Luego, según se me ocurrió, pensé que sería rentable… y me dio una pereza enorme ponerme a trabajar en ello. Pero ahí lo dejo, por si alguien tiene ganas de patentarlo, estudiarlo, desarrollarlo, comercializarlo… ¡bufff! todas estas palabras me aburren tanto…

Pensando un poco más… una nube distribuida (almacenamiento en internet mediante el uso de diversos ordenadores-dispositivos/servidores) también sería una buena idea de negocio, pero debería estar basada en la premisa de buena conexión bidireccional de banda ancha.

Como está de moda poner nombres en inglés a las app, tengo propuestas para ambas app/empresas:

  • ourWarehouse
  • i-ourWarehouse

Jejejeje… ¡Hay que ver qué cosas! Cualquier día, estas propuestas, si no lo han hecho ya, verán la luz. Y yo seguiré sin ser rico.

Voto por correo

Ayer voté por correo.

Nací mientras aún estaba vivo
Francisco Franco.

A la tierna edad de 13 años
viví con intensidad una jornada
pavorosa
durante la cual
un grupo de personas
que no creía en los partidos políticos
como modo de gestión de nuestras necesidades nacionales
quiso imponer una regenerada dictadura.

En ambos casos
la figura de la monarquía fue relevante.

Ayer voté por correo
porque creo en la democracia
incluso en la democracia parlamentaria representativa.

Se me dirá que soy un ingenuo.
Se me dirá que todos son iguales.
Se me dirá que no hay arreglo.

Pero quienes me dicen eso
son los que me empujan a votar.

Quizá porque Francisco Franco
habría pensado que yo era un ingenuo
habría pensado que los políticos eran algo de lo que desconfiar
habría pensado que él podía arreglarlo.

Ayer voté por correo
arriesgándome a que en último momento
pase algo (de última hora)
que pueda hacerme dudar de mi voto
no tan importante, después de todo.

Me dio por pensar
que no votaba por los últimos momentos
sino por la confianza (ingenua) en una propuesta
articulada con mayor o menor acierto
en un programa electoral
que ha de ser un programa de gobierno
por la confianza en la diferencia
aunque sea sutil
de quienes se postulan para dirigir las riendas del país
por la confianza (ingenua, lo sé)
en la intención de arreglar
lo que puede que no tenga arreglo.

No quedo expectante
a ver si ganan «los míos»
porque creo en la democracia
y ganarán los que elijamos
los que somos tan ingenuos
como para votar
(sistemas electorales aparte).

Aleteando sin remedio el infierno primaveral.

ale/ alea/ aleación/ alea iacta est/ alear/ aleas/ aleatoriamente/ aleatoriedad/ aleatorio, ria/ aleatorización/ aleatorizar/ alebrarse/ alebrastarse/ alebrestado, da/ alebretarse/ alebrije/ alebronarse/ aleccionador, ra/ aleccionamiento/ aleccionar/ alece/ aleche/ alechigar/ alechugado/ alecrín/ alectomancia/ alectoria/ aleda/ aledaño, ña/ alefangina/ alefato/ alefriz/ alegable/ alegación / alegador, ra/ alegal/ alegalidad/ alegamar/ aleganarse/ alegante/ alegar/ alegato/ alegatorio, ria/ alegón, na/ alegoría/ alegóricamente/ alegórico, ca/ alegorismo/ alegorización/ alegorizar/ alegra/ alegrador, ra/ alegradura/ alegranza/ alegrar/ alegre/ alegremente/ alegrón/ alegroso, sa/ aleja/ alejado, da/ alejamiento/ alejandrinismo/ alejandrino, na/ alejandrita/ alejar/ alejija/ alejur/ alelado, da/ alelamiento/ alelar/ alelar/ alelí/ alelo/ alelomórfico, ca/ alelomorfo, fa/ aleluya/ alema/ alemanda/ alemanesco, ca/ alemanés, sa/ alemánico, ca/ alemanisco, ca/ alemán, na/ alenguamiento/ alenguar/ alentada/ alentadamente/ alentado, da/ alentador, ra/ alentar/ alentoso, sa/ aleonado, da/ aleonar/ alepato/ alepín/ alerce/ alergénico, ca/ alergia/ alergista/ alergizante/ alergología/ alergológico, ca/ alergólogo, ga/ alero/ alerón/ alerta/ alertado, da/ alertador, ra/ alertamente/ alertar/ alertear/ alerto, ta/ alerzal/ alesna/ alesnado, da/ aleta/ aletargador, ra/ aletargamiento/ aletargar/ aletazo/ aletear/ aleteo/ aleto/ aletría/ aleudar/ aleutiano, na/ alevantadizo, za/ alevantar/ aleve/ aleviar/ alevilla/ alevín/ alevino/ alevosa/ alevosamente/ alevosía/ alevoso, sa/ alexia/ alexifármaco, ca/ aleya/ alezna/ aleznado, da/ aleznar/ alezo/

Un fragmento de la serie Community

Hay series de humor disparatado como esta que, lejos de ser una sitcom convencional, acabarían siendo una serie de culto si su humor no fuese tan absurdamente disparatado.

La trama de los capítulos es absolutamente prescindible y lo único importante acaba siendo la creatividad llevada a experimentaciones propias de atrevidos cortometrajistas. De ahí su interesante formato de 20 minutos.

Es muy de agradecer la ausencia de «risitas» enlatadas tras los presuntos gags de la misma que, por otro lado, no se suceden como «chistes» sino que son la esencia misma de la serie: prácticamente toda ella es un continuo gag con varias caras.

Un ejemplo es este epílogo de un capítulo de la sexta temporada que propone un avance imaginario de una supuesta versión lusa de Los Gremlins, revisitando los tópicos hasta hacerla absolutamente absurda e inverosímil.

El Capital de Marx a Subasta

Zentralbibliothek_Zürich_Das_Kapital_Marx_1867Acabo de encontrar un artículo curioso y, al mismo tiempo, inquietante: El capitalismo es resistente. La última prueba, la próxima subasta de una primera edición del libro que más ha logrado poner en jaque y, al mismo tiempo, hacerlo comprensible:

Una peculiar primera edición de la obra El capital, de Karl Marx (1818-1883), que lleva la firma del autor y fue regalada en su día a su amigo Johann Eccarius, será subastada por la casa Bonham de Londres el próximo 15 de junio.

Y es que claro, lo primero que uno se pregunta es si regirán las leyes del mercado, las leyes de la oferta y la demanda, las leyes que dan forma al capitalismo hasta en sus maneras más salvajes y desregularizadas. Y así es: una subasta donde el dinero no tiene valor objetivo, sino que se convierte en capital.

Según Bonham, la pieza tiene un precio estimado de salida de entre 80 mil y 120 millibras (115 mil y 173 mil dólares) y será vendida en una jornada dedicada a libros y manuscritos.

Realmente, después de esta derrota asíncrona de Karl, ¿es posible creer que el capitalismo va a caer algún día?

Esto no es una broma