Sobre menos publicaciones en redes sociales

De un tiempo a esta parte tenía esta sensación que comentan en este vídeo, hasta el punto de que ya casi ni espero encontrarme publicaciones de amistades, para pasar a ver memes ridículos que me entretienen media hora, o publicidad que tengo que andar esquivando porque nunca va conmigo.

Le pregunté a mi sobrina Jimena de la Rosa, a quien suelo preguntarle sobre estas cuestiones porque sé que está informada por partida doble: por su juventud y por su formación en Periodismo y Comunicación Audiovisual.

Aquí está su respuesta que me parece de lo más sencilla, clara, y a la vez veraz:

mmmmm me parece que habla de muchas cosas muy distintas pero en el tema de la publicidad creo que sí que se nota que hay un incremento en redes y esto lleva a que el contenido sea más profesional porque las marcas hace ya tiempo que se dieron cuenta de que es más barato y más eficaz hacer una campaña con un influencer, actor, cantante, etc en redes que un anuncio en tele, pero no creo que sea eso lo que haya desmotivado a la gente a publicar y creo que es algo muy generacional: los Z mas pequeños (15/18) no suben publicaciones, casi siempre solo historias, los Z mas mayores creo que están un poco cansados y los que mas suben es porque les gustan las redes o porque les da un poco igual el tema, los de 30 yo creo que siguen subiendo igual y a algunos les da igual esto 🤣, pero sí creo que, en ese sector, hay también una concienciación de que no hay por qué enseñar todo ni dónde estamos continuamente, y sobre todo el debate que hay sobre enseñar o no a menores creo que ha calado mucho el mensaje de que es peligroso. Por otra parte, los mas mayores creo que siguen subiendo igual y que, de hecho, muchos autónomos hacen contenido orgánico no profesional para sus negocios que realmente funciona por la cercanía y no por la calidad.

Pero da para un debate, jajajaja. Creo que también depende mucho de quién te rodees y desde qué perspectiva lo veas. Yo sí he notado menos movimiento con mis amigas más cercanas, pero por ejemplo con la gente que estoy conociendo en Zara (perfiles que les gusta la moda, las tenencias, «modernos«) les veo mucho mas activos cuidando sus feeds.

Y en cuanto a la publicidad, es lo que más se está intentando regular, no tanto para reducirla sino para aclarar bien qué es publicidad y qué no (entró una nueva normativa a principios de octubre respecto a esto).

Cadáver eXquisito

No recuerdo de cuándo ni con quién se compuso este poema siguiendo esa técnica surrealista tan popular del cadáver exquisito (que no bebió el vino nuevo):

Jazmín traía el jarrón
lleno de agua hasta la parte
superior a los edificios chinos
situados bajo el prisma escueto
de quita y pon los ladrillos
con el martillo y la hoz de la bandera
que sepan los políticos
las mentiras que usan o desusan o desbaratan
o misa de las doce y media hora
después de ir a morir.

Un precioso regalo

Kay Woo, a quien tengo la suerte y el honor de contar entre mis alumnas de los Talleres de Poesía Contemporánea desde que se apuntó debido a que le daba curiosidad que un español se interesase por la Poesía Clásica Coreana, de la que suelo impartir un temático anualmente, tuvo a bien regalarme, tras su viaje a Korea, este precioso marcapáginas.

Trajo varios de ellos para regalar a sus compis del taller, siempre atenta, siempre sonriente. ¡Qué suerte tengo de rodearme de personas tan estupendas!

No a la guerra

Esta camiseta había estado conmigo desde los tiempos de las manifestaciones contra la invasión o guerra de Irak que Aznar tuvo el gusto de emprender sin el consentimiento de la OTAN ni, y era necesario, nuestro querido monarca, hoy emérito.

Había sido usada hasta la saciedad pero ya estaba a punto de destrozarse por la debilidad de la tela remanente, así que decidí incorporarla en la acción que realicé en la II Bienal de Arte de Acción de Santander, terminando la misma con la puesta y desgarro de la camiseta afirmando un rotundo y algo pesimista: «Para esto valen los mensajes de las camisetas», después de, entre otras cosas, haber fregado parte de la Plaza Cañadío de la capital cántabra con la camiseta usada a modo de trapo.

Los mensajes son trapos.
Las acciones no.

Yo vestí la camiseta. Era un trapo.
Usarla hasta la extenuación ha sido una poderosa acción.

Ahora seguirá siendo un trapo, pero su esperanza de vida es ya muy pequeña.
Así es la vida.
La mía también.

La vida es otro trapo, llena de acción.

Otro «sibihaiku» por tachadura

Después del ejercicio de la semana pasada, volví a repetir en otro grupo de los Talleres de Poesía Contemporánea, con otros papeles (en esta ocasión algunos de la Utopía de Tomás Moro), un sibihaiku (de 17 palabras, en esta ocasión en 5-7-5) cuyo texto reza:

diferente adorar algún otro sol
fue mayoría encima de universo en progreso
su acuerdo cambia sin religión

SibiHaiku

Podríamos llamar, por inventar neologismos que no quede, SibiHaiku, que podría ser un poema de 17 palabras (que no sílabas (ni moras)) obtenido por elección de vocablos (aislados) en un texto dado, tachando todo lo demás y, por añadidura, imponiendo algún tipo de «recorrido» que visite los elementos escogidos.

Así, en este ejemplo que publico, mi texto sería:

un niño soñado con crin despertó

tú y un mozo
voló a ojos de amor

quedóse serio

No deja de ser una manera nueva de componer palimpsestos.

Carta a Elisa del 2 de septiembre de 1999

Una vieja carta a una vieja amiga en la que mostraba tan poca confianza en mí, a cuatro días de comenzar a salir con Carmen, que creía que sería mejor no empezar. ¡Qué equivocado estaba!

Ahora ya todo es viejo, la carta, el papel, la tinta, la forma de escribirla, la amiga, yo, la relación, mi relación con Carmen… todo es viejo, pero bello. Vello, que dirían en gallego.

Caída de AWS

Ayer se registró una caída generalizada de AWS (Amazon Web Services) que impidió que pudiera terminar de desayunar viendo la serie intrascendente que estoy viendo de cuando en cuando para relajar mi cerebro.

Comprobé con algo más de estupor que mi cuenta de Amazon no podía acceder a mi historial de pedidos, ni descargar facturas y parecía como si me hubiese dado de baja en el servicio… lo que tampoco era muy trascendente.

Sin embargo me hizo recordar la enorme dependencia que tenemos de tres o cuatro enormes del sector que han convertido Internet (intencionadamente en sus orígenes descentralizada) en una enorme base de datos cuasi-privada. Ni siquiera estatal: empresarial.

Cada vez es mayor la dependencia y, sin embargo, cada vez es mayor la vulnerabilidad.

Quizá por ello de un tiempo a esta parte me cuesta escribir en este blog o diario en el que vierto mis opiniones o poemas sabiendo que, por debajo de la superficie, alguna de estas empresas controla el equipamiento que almacena estos datos a los que a veces trato con cariño.

Sí, hago backup externo y no dependiente (en principio) de estas corporaciones, pero en última instancia soy consciente de la inutilidad de hacerlo. Al fin y al cabo, si no es para que esté en Internet, ¿por qué no hacer todo este trabajo directamente en un documento local, pongamos, en LibreOffice?

Curiosamente, comencé el diario de ese modo, pero al cabo de un par de semanas vi la inutilidad de hacerlo en local y la utilidad de usar un gestor de contenidos como wordpress, aunque sea en mi propio hosting (que no es propio, sino alquilado, no lo olvido).

Cada día más analógico, cada día más silencioso, cada día menos… y menos, hasta el abismo.

Esto no es una broma