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Memorias de Julia Urbán

Por fin han llegado los 25 ejemplares que he terminado de editar las Memorias de Julia Urbán, una mujer que depositó su confianza en mí hace casi dos años y que estuvo trabajando en la escritura de su autobiografía que han terminado por ser un precioso libro de más de 240 páginas.
He probado una imprenta nueva y no parece que haya ido mal, aunque tampoco es que el producto sea muy sofisticado, así que es complejo valorar cómo habría sido la edición de una tirada más complicada.
La portada ha perdido algo de brillo (de tono, más bien) pero creo que la culpa es mía por no saber manejar correctamente paletas de color adaptadas al mundo editorial. Tendré que seguir aprendiendo.
De momento, orgulloso de haberle podido hacer realidad ese sueño a un precio razonable y con una calidad bastante alta, siendo un editor recién llegado, pero que compensa su escasa experiencia con trato personal y entrega absoluta.
¿Nada preocupante o todo lo contrario?

Si yo me hubiese encontrado un problema como ese (lo remarcado en rojo) de posicionamiento de la capa de índice bajo la capa azul, me sentiría avergonzado, yo, que no soy más que un aficionado de la «programación» web, que nunca se debió llamar tal cosa, puesto que es tan sólo un lenguaje interpretado… pero vaya, sin entrar en detalles tontos, ¿nadie se da cuenta de esos píxeles de desajuste o a nadie le importan?
Y aquí mi reflexión:
A casi nadie le importan y quizá a mí me importan demasiado. Es ridículo perder como yo habría perdido, horas en lograr que en cualquier tipo de dispositivo ese posicionamiento ocurriese siempre de manera exacta y sin dejar esa antiestética franja visible… a modo de chapuza. Pero es ridículo, sí, es absurdo. Tanto como todo el contenido junto del periódico en cuestión.
Las faltas de ortografía, gramática y de redacción, sin mencionar los típicos y frecuentes errores numéricos (confundir millones con miles o cosas parecidas) son tan frecuentes en este medio de comunicación que ya ni me preocupo por «hacerlo notar». Así que así seguimos… cada día dándole menos importancia a lo que decimos, a lo que nos dicen, a cómo nos lo dicen… y sin embargo nos atrevemos a llamarlo «información».
Cosas que pasan.
Mientras tanto en otra galaxia…
Palmeritas

De cuando en cuando compro un paquete de estas palmeritas que cuesta alrededor de 80 céntimos para tener algo que llevarme a la boca cuando llego al estudio tras los minutos dedicados a ejercicio físico en la piscina. No es que crea habérmelo ganado, pero sí que parece un poco «de Paulov» esto de darme galletitas si lo hago bien… afortunadamente no me doy electroshocks si lo hago mal.
Es una tontería, pero quería compartir esta pequeña cotidianidad.
Me disgusta que no se diga cotidianeidad en lugar de cotidianidad. Es como si una e se perdiese de alguna manera… pero esto es otra pequeña o insignificante tontería.
Acabo de leer que la RAE (oh, sacrosanta) permite ambas escrituras para la misma cotidianeidad. Así que felizmente, me desdigo de mi disgusto. JAJAJAJAJA
Cumpleaños de Carmen
Me encanta su ilusión.
Me encanta.
Cada vez que se acerca
la fecha de su cumpleaños
sé que son jornadas de reflexión
de intensa actividad social
de planes
de diversión
y me sorprende
que sea capaz
tras 50 años
de mantener la maravillosa sonrisa
en cada uno de sus eventos.
Despreciando la obsolescencia
No creo mucho en ese término tan manido de la «obsolescencia programada» pues lo que se ha programado es realmente a la sociedad para que no quieran tener más que el último modelo de todo, para que todo sea tan rápido como pueda ser tecnológicamente o tan actual como pueda ser en otro orden de cosas. Modas y tendencias, usar y tirar.

Hace años que tenemos el ordenador de sobremesa (en realidad de torre, pero ahora a todos los llaman sobremesa vs portátiles, aunque ese es un conflicto de nombre tan absurdo como el de PC vs Mac, sin saber que PC significa literalmente Personal Computer, así que si un Mac es usado de manera personal…) Es un Compaq Presario de los tiempos en los que existía esa compañía antes de que HP la hiciese desaparecer formalmente en 2013.
Adquirimos a TOWI (nombramos los ordenadores de una manera muy simplona, aunque de un tiempo a esta parte ando pensando en renombrarlos a orquestas de tango o compositores) en 2010. Venía con un MS Windows 7 con licencia preinstalado, con un disco duro SATA 3G de 640 GB (7200 rpm), 4 Gb RAM en dos tarjetas de 2 Gb cada una, un procesador Intel Pentium E5300 y conexiones típicas para la época: 6 USB 3.0 (4 en la parte trasera y 2 en la frontal), ethernet y ranuras de expansión para tarjetas: 1 PCI (1 libre), 2 PCI-Express 1x (2 libre).

Han pasado casi 10 años desde que lo adquirimos y ha ido creciendo por dentro, añadido un disco SSD, usando esas ranuras de expansión disponibles, así como por fuera con las conexiones con almacenamiento externo por USB.
De las primeras expansiones «internas», abriendo la torre y adquiriendo pequeñeces para aumentar su funcionalidad o para reutilizar algo disponible, fue cuando compramos un pequeño dispositivo que permite convertir un disco de conexión IDE (mucho más antigua que los modernos SATA) a USB sin carcasa para no convertirlo en un disco externo. Inicialmente lo tuvimos así, pero la caja dejó de funcionar, extrajimos el disco y con ese mínimo aparatejo tuvimos un disco interno que se conectaba por USB.
Para no tener que sacar un cable USB de las tripas de TOWI hacia un conector externo y, aprovechando para aumentar el número de conexiones USB disponibles (que se nos habían quedado en muy pocas a partir de la adquisición de discos externos, ratones, teclado, impresora, webcam, pendrives…), nos pedimos para reyes una tarjeta PCI en enero de 2017 que incluye cuatro conexiones USB 2.0 externas y una conexión hacia el interior de la caja.

Hace un año que el ordenador, con un Linux (Ubuntu/TangoStudio) que sustituyó al preinstalado de MicroSoft, iba algo lento, lo que podríamos llamar gajes de la edad, pero le hemos dado un poco más de vida con la instalación de un disco duro de estado sólido (SSD) conectado a la placa mediante un cable SATA. Para poder llevar la corriente al mismo tuvimos que comprar un adaptador (mínimo gasto de menos de 2€) que bifurcase uno de los conectores MOLEX de 4 pines hacia conexión de corriente SATA.
El disco SSD particionado tiene 120 Gb, lo que no parece mucho, pero es suficiente para el sistema operativo y algunas carpetas que requieran acceso de lectoescritura más rápido. Fue una compra que hice por 27€ en su día para intentar darle algo más de vida a otro ordenador (en esta ocasión un portátil HP Pavilion) que no acabó de lograr su objetivo, así que lo reutilizamos en TOWI.
Towi, por tanto, tenía ya un SSD como disco principal, Lacie (que tiene otra larga historia relacionada con su adquisición como disco de almacenamiento externo LaCie Desktop Hard Disk 320GB USB 2.0, 7200 RPM, Negro, para luego pasar a una caja que soportase interfaz IDE cuando dejó de funcionar la que venía de serie) como disco conectado con ese adaptador IDE-USB a la tarjeta PCI-USB, por supuesto el disco que traía de serie de 640 Gb al que llamamos COMPAQ. Aproximadamente 1Tb de capacidad repartida en 3 discos muy diferentes.
En el exterior, por otro lado, había ido aumentando la cantidad de discos conectados por USB. Pero las interfaces USB 2.0 hacían algo lento el tener conectados discos que podían ir a la velocidad de USB 3.0 en las existentes, para ese momento 10, conexiones USB externas disponibles.
Carmen necesitaba cada vez más espacio y ya no había forma de distribuirlo sin que resultase muy incómoda su gestión. Así que le propuse adquirir un disco USB 3.0 de «gran capacidad» (2 Tb) MAXTOR que le compró a su hermano. Pero ahora quedaba la cosa de cómo aprovechar ese disco rápido y grande con sus anticuadas (que no obsoletas) conexiones USB 2.0.
Hace unos días compré para ello unas tarjetas PCI-Express (aprovechando que quedaban aún 2 slots disponibles) una de ellas para proporcionar 2 USB 3.0 traseros con un conector USB de 15 pines interno al que se le podía conectar la otra, que no es más que un sofisticado USB 3.0 hub que dota al equipo de salidas frontales 3.0.
Ambas tarjetas necesitaban ser conectadas a la corriente (necesitan alimentación eléctrica) y fue bastante complicado desplegar el cableado para que pudiese llegar a todas las tarjetas y discos duros que este pequeño Frankenstein necesita. Habría sido conveniente un alargador de cable MOLEX que cuesta menos de 2€ y que no tenía. Lo logré sin ello, si bien el disco IDE (Lacie) queda algo «colgado» en un dudoso equilibro en el espacio interior de la torre.
Puede que llegue un momento en el que no sea rentable seguir invirtiendo mínimas cantidades para hacer que este viejo ordenador siga siendo uno de los equipos principales que tenemos, pero de momento me resisto a abandonarlo y seguiré diciendo que la obsolescencia no está programada en los dispositivos, sino en los humanos.
Herido
albo
en la lluvia artificial
taladro opaco
herido
sin hemorragia activa
cetonas desaforadas
alquimia humana
aullido sordo
vuela solsticios
abandonados
látigo de papel
contra la crueldad del paso del tiempo
bate en retirada la remolacha
ceguera
con ápice de aspid
mordiendo el polvo
hermetismo intencional
apaga lunas de hiel
un ramo de versos
mueren despacio
Refugio
Ya tenemos impresos los 100 ejemplares del libro Refugio que estuve maquetando motivado por la convocatoria que hizo Reacción 28 junto con Madrid For Refugees en La Ciudad Invisible de Madrid.
He creado esta versión online para quien quiera disfrutarla sin necesidad de tener el libro físico en papel.
La máscara desdentada

Objeto encontrado fruto del Packaging… Me encantan las cajas que tienen formas curiosas para almacenar cosas simples, ordinarias… pero en las que se ha buscado una optimización de recursos, posiblemente económicos y alguna vez medioambientales.
Esta curiosa máscara no recuerdo qué guardaba, pero al final me interesa más el contenedor que el contenido. Es extraño.
¿Ha ganado el PSOE?
En las elecciones de este domingo pasado parece ser que el PSOE ha ganado. Es incuestionable que ha sido la fuerza más votada y también que es la que ha obtenido el mayor número de escaños (Ley D’Hont mediante). Es incuestionable que el PP ha obtenido los peores resultados de su historia y que Unidas Podemos ha sobrevivido a una posible hecatombe. Es un hecho que C’s ha casi duplicado su presencia en las Cortes y también que ha aparecido el partido nacional-católico de VOX con un abultado número de diputados.
Pero…
Mirando el detalle de las cifras:
Más del 50% de los votos del Ayuntamiento de Madrid ha ido a parar a quienes gobiernan en Andalucía (PP-C’s-VOX)
Más del 50% de los votos de la Comunidad de Madrid ha ido a parar a quienes gobiernan en Andalucía (PP-C’s-VOX)
Más del 50% de los votos de Castilla La Mancha ha ido a parar a quienes gobiernan en Andalucía (PP-C’s-VOX)
Más del 50% de los votos de Castilla y León ha ido a parar a quienes gobiernan en Andalucía (PP-C’s-VOX)
Más del 50% de los votos de la Comunidad Aragonesa ha ido a parar a quienes gobiernan en Andalucía (PP-C’s-VOX)
Más del 50% de los votos de Extremadura ha ido a parar a quienes gobiernan en Andalucía (PP-C’s-VOX)
Más del 50% de los votos de La Rioja ha ido a parar a quienes gobiernan en Andalucía (PP-C’s-VOX)
Más del 50% de los votos de La Región de Murcia ha ido a parar a quienes gobiernan en Andalucía (PP-C’s-VOX)
El 42,82% de los votantes ha ido a parar a quienes gobiernan en Andalucía (PP-C’s-VOX) sobre un total de 75,75% lo que hace un 56,53% de los votos.
Si no hubiese sido por la fragmentación del voto por los tres partidos de derecha, el sistema de asignación de escaños por diputación provincial (la famosa Ley D’Hont) hoy la izquierda no estaría ni de cerca tan contenta como está.
8 Comunidades podrían estar gobernadas por una coalición de partidos que incluye a VOX en sus alianzas si esas cifras se mantuviesen (lo que no está en absoluto garantizado).
Quizá un dato llamativo en dirección contraria es que en Andalucía no habría obtenido más del 50% de los votos quienes ahora están gobernando allí.

Es evidente (siempre lo fue) que las comunidades «históricas» de Cataluña, País Vasco y, en cierto modo, Navarra, País Valenciano, Baleares y también Galicia, son diferentes (incluso de otro color) al resto de las comunidades autonómicas, en sus posicionamientos políticos pero también en sus reclamaciones para la formación o reformulación de la estructura del estado. Es evidente que las políticas «unionistas» no sólo no ganan adeptos en esas regiones sino que evolucionan hacia su extinción. Algo estarán haciendo mal… (algo de autocrítica por ese lado no estaría de más).
En Galicia (tradicional feudo de PP) resulta sorprendente que no llegan al 50% de los votos de quienes gobiernan en Andalucía (PP-C’s-VOX)

Por cierto, la barrita que le habían asignado a VOX en base a su representación por número de votos dista mucho de ser la que tendría y asusta (a mí me asusta) que por cada tres votantes del PSOE hay uno de ese partido. Quiero suponer que la longitud de la barra está en proporción con el número de escaños y no con el de los votantes, pero aún así… es algo tendenciosa y parece minimizar lo que, en realidad, ha sido una cosecha de electorado enorme y tremenda. Espero que se reduzca la tendencia, pero es lo que desea más de dos millones y medio de personas de este país. Algo hay que hacer con ello… Y yo no soy de ilegalizar…
Pero sobre la Ley de Partidos hoy no voy a hablar.

