Limpieza general en red social online

He vuelto de unas largas y merecidas vacaciones (parafraseando a un periodista en un telediario emitido «dentro» de la película de Fernando León de Aranoa, titulada Barrio).

Y una de las cosas que más me ha calado es la necesidad que tengo de estar apartado de algunas «malas vibraciones» o algo así, que, en ocasiones, acarrean las redes sociales online. También las offline, es decir, aquellas de toda la vida. Pero es mucho más sencillo hacer limpia en las primeras, así que he comenzado a erradicar de mi muro aquellas publicaciones que me recuerdan lo mal que estamos.

Sé que hay crisis, pero deseo rodearme de pensamientos más constructivos, más positivos, más optimistas… que el pesimismo ya lo pongo yo solo, sin ninguna ayuda extra. Hace un año decidí dejar de leer la prensa por estos mismos motivos, y con muchas dudas, lo reconozco, pero estaba volviendo a caer en esos mismos «vicios» con la lectura de las noticias que otros publican en FaceBook.

Hoy, he pasado un buen rato limpiando el muro de estas cosas… no quiero ver determinadas cosas… aunque me suma en la ignorancia.

O quizá tenga tiempo para conseguir escapar de la misma.

Plebiscito vinculante

plebiscito

Una buena amiga ha publicado este mensaje en una red social, requiriéndonos a la participación:

Estas son las 4 preguntas que se votaran durante el plebiscito:

1. ¿Quiere usted una Democracia Participativa incorporando el Plebiscito en la Constitución y en la Legislación, como herramienta vinculante de decisión ciudadana, para que la soberanía del pueblo sea real?

2. ¿Quiere usted pagar y avalar la deuda contraída por el Gobierno, como la destinada al rescate de los bancos, sin haber contado con el respaldo de la ciudadanía?

3.¿Quiere usted que para evitar la corrupción se cambien las leyes para que la ciudadanía tenga el control de los poderes del Estado y de las administraciones públicas, garantizando una total transparencia?

4. ¿Quiere usted que se garantice por ley la gestión íntegramente pública de los bienes y servicios públicos (sanidad, dependencia, educación, agua, servicios sociales, etc.) y el ejercicio efectivo de los derechos fundamentales (vivienda, empleo, justicia, pensiones, medio ambiente, igualdad, etc.)?

No he podido por menos que responderle:

sí, no, sí, sí. Pero ¿no te parece un cuestionario un tanto retórico e, incluso, tendencioso?

voto-plebiscito-ciudadano-2013
aunque suele estar mal visto el responder en contra de un plebiscito, como si fueses alguien que opina que, entonces, estás con «ellos», o que no crees en la voluntad popular, o que no eres idealista o poco democrático, etc, etc, etc.

Pero es que estas preguntas son estúpidas. Por decirlo muy crudamente. En realidad, matizando, lo que son es un conjunto de pueriles preguntas tendenciosas que incluyen la respuesta correcta. Si votas lo contrario a lo previsible, pasas inmediatamente a estar equivocado. Lo plantearé de este modo:

¿Puedes no querer una Democracia Participativa? ¿Puedes no querer que los ciudadanos decidan?

Claro que no. Puesto que en tal caso, ni siquiera te estarías deteniendo a ofrecer tu opinión/decisión.

El populismo de la segunda es insultante para la inteligencia:

¿Quién desea pagar los dispendios que el gobierno ha tenido sin contar con la ciudadanía? No hablamos, por supuesto, de esa ciudadanía que, mediante su voto (que no se reconoce como vinculante, parece ser) ha decidido poner ahí a este gobierno que tenemos. Ah, que ese gobierno no prometió hacer lo que está haciendo… ya, estamos de acuerdo, pero la deuda existe. ¿Nos negamos a pagarla? ¿Nos hacemos cargo de las consecuencias del impago? ¿Hablamos de ello? No. Lo único que sabemos es que nos parece mal hacernos cargo.

La tercera, tan retórica y huera como las anteriores…

¿Quiere usted, para evitar la corrupción…

Pues claro que quiero, ¿cómo no iba a querer? ¿Soy idiota? ¿Soy corrupto? Es decir, en términos de lo que verdaderamente me importa, el hecho de que se supone que es una consulta, en la que, se supone (insisto), hay opciones… ¿alguien puede contestar a esta pregunta con un no?

4. ¿Quiere usted que se garantice por ley la gestión íntegramente pública…

Esta cuarta tiene una alternativa que no suele gustar a quienes están planteando este plebiscito. Menos mal, al menos hay una pregunta que se puede contestar de dos maneras sin errar. Eso sí, quien ha llegado a esta pregunta va a responder lo que yo respondería, obviamente, que sí, que quiero una gestión íntegramente pública pero ÍNTEGRAMENTE. Hasta el punto de que prohibiría (con la más feroz represión posible) la privatización de la enseñanza y la sanidad, al menos. Ni hablar de la subvención de empresas privadas que llevan a cabo labores que realizarían perfectamente aparato público.

Pero una pregunta que me hago es la de si se puede considerar vinculante en ambas direcciones o siempre se ninguneará la no participación (cosa que, por cierto, se suele criticar cuando el voto en blanco o nulo no recibe representación parlamentaria). Es decir, ¿si el grado de participación no supera ni el 5% de la población, no se puede entender como indicativo de que el plebiscito no ha logrado su objetivo?

Ahora hablemos de objetivo:

Dicen en algún lugar de la web que «Esta acción Plebiscitaria puede ser de dos tipos: o bien un Plebiscito Consultivo (es decir, una consulta ciudadana para refrendar o no ciertas iniciativas de carácter general) o bien un Plebiscito Vinculante (una consulta ciudadana pero de obligado cumplimiento por el Gobierno)«.

Están anunciando este como Vinculante, aunque reconocen que, en realidad, en España un Plebiscito no puede ser vinculante. ¿Me están, por tanto, engañando? Bueno, para quien le importan las palabras, simplemente se están confundiendo. Suponiendo, siempre, buena fe.

En otro punto de la web afirman «Estas preguntas son abiertas, así como la acción del Plebiscito en sí ya que la intención es ir definiendo todo el proceso entre todas las personas que quieran participar en las diferentes reuniones específicas para ello.»

Y aquí subyace otro error. Preguntas abiertas son aquellas que pueden ser respondidas con algo distinto a un sí o un no. En absoluto son abiertas, es más, como indiqué antes, inducen a o incluyen en su formulación misma la respuesta correcta. No es un plebiscito ni consultivo ni vinculante ni leches. Es, en el mejor de los casos, una desesperada forma de expresar el descontento, cosa que puedo comprender, con un gobierno que está defraudando a la ciudadanía, a un sistema de tres poderes judicial, legislativo y ejecutivo (¡ay, si Montesquieu levantase la cabeza!) que apesta por todos los lados, un sistema en el que el cuarto poder no tiene el más mínimo poder porque es una herramienta al servicio de otros poderes, ocultos, financieros, por decirlo así.

Comprendo la necesidad de generar corrientes de opinión afines a la búsqueda de alternativas, pero esta manera me resulta preocupante, por su falta de transparencia, por su falta de criterio, por su sucesión de errores y por el alarde de falta de respeto a quien opine de manera diferente, no dejando hueco en las preguntas/respuestas más que para el «estás con nosotros o contra nosotros».

Este «plebiscito» me recordó otro, de hace más de 30 años, que empañó nuestra reciente adquirida democracia, el famoso Referendum de la OTAN. Pero este nace desde la promesa de que nuevos aires, más participativos, son posibles, nuevos aires de verdadera democracia, de democracia 2.0, y cosas así, pero si siguen por esta línea de enfrentamiento infantil no contarán con mi apoyo y, puede que con el tiempo, ni siquiera con mi simpatía.

Y si eso dice de mí que estoy contra alguien… pues que así sea. Siempre lo he estado. Y esto también me recuerda otra cosa, en este caso, al maravilloso Charles Bukowski y su libro «Peleando a la Contra». Y a Isidoro Valcárcel Medina… y a otros admirables librepensadores.

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crisis
crisis
crisis
crisis
crisis
crisis



























































15 de Junio, día contra los CIEs (Centros de Internamiento para Extrangeros)

user_422_dia_contra_los_cies_15_jHoy una alumna de un taller de poesía me ha recordado esta efeméride triste, devastadora, que me hace sentir como un alemán que no hubiese querido saber nada de los campos de concentración durante el gobierno nazi.

Leo en wikipedia, sobre Dachau, lo siguiente:

El Campo de concentración de Dachau fue un campo de concentración nazi cercano al pueblo de Dachau, al norte de Múnich, en Baviera (sur de Alemania). El campo fue construido sobre una fábrica de pólvora en desuso y sus instalaciones principales fueron terminadas el 21 de marzo de 1933. Al día siguiente, los primeros prisioneros fueron internados en el campo. Junto con el mucho más grande campo de concentración de Auschwitz, Dachau es uno de los más recurridos ejemplos de campo de concentración nazi para el público.

Gestionado al principio por las SA y SS locales, desde 1934 estuvo bajo la autoridad de las SS. Fue escenario de castigos tremendamente crueles y fue modelo del sistema de campos ordenado y eficaz. Su gestor principal, Theodor Eicke, nombrado por Heinrich Himmler, fue el responsable de la consideración de los prisioneros como enemigos infrahumanos del estado y del especial tratamiento dado a los judíos, en forma de castigos devastadores desde el punto de vista físico y psicológico. En Dachau se realizaron también cientos de experimentos médicos ilegales e inhumanos.

Y me detengo en esa última palabra: «inhumanos«. Pienso si no debería corregir la edición de la entrada correspondiente en la enciclopedia libre y eliminarla, pues lo que ha quedado demostrado es que fue tremendamente humano lo que se hizo allí y lo que se sigue haciendo en tantos otros lugares.

La noticia que ella, mi alumna, trae a colación es la siguiente:

¿Sabes que son los Cies? Los Cies (Centros de Internamiento para extranjeros) son cárceles donde se encierra a las personas que no tienen papeles, hasta 60 días, a la espera de su expulsión, que no siempre se produce. Muchas veces detienen a una persona en una redada por fenotipo, la liberan a la semana de estancia o a las 60 días, o la expulsan… No tener papeles no es un delito, es solamente una falta administrativa y no puede estar penado con la cárcel. En España hay 7 CIEs. El de Madrid está en Aluche. Seguro que has pasado por delante muchas veces sin saber que estaba ocurriendo allí.

Sexista y soez

pp sexistaDe muy mal gusto caer en esa desacreditación barriobajera.
El ataque no debe ser personal.
La lucha debe ser ideológica.

Lo demás es tan lamentable como la represión.

Esto parece alinearme contra la crítica al PP y, por doble negación, con ellos, pero nada más lejos de la realidad. Es simplemente un llamamiento a no caer en las prácticas más lamentables que pueda haber, la de ataque personal, alejado de luchas ideológicas, que, tristemente, tanto están en auge. En ambos lados, cierto, pero a mí me llegan las de los que están en mi entorno, que son las de izquierdas.

En cuanto a personalismos, no es la primera vez que hablo de esto, como hace unos días, comentando la avalancha de textos periodísticos sobre Aznar, o cuando «defendí» a Esperanza Aguirre.

Supongo que a quien tiene un entorno próximo o afín a la derecha ideológica le llegarán (conozco algún caso) descalificaciones personales, como la de llamar perroflauta a un manifestante, y que son igualmente penosas.

Me entristece que una revista tan inteligente como suele serlo el jueves caiga en esta simpleza, pero más aún cuando recibe acogimiento por quien dice ser inteligente, crítico con el sistema, etc.

Esto no es crítica, es pura mofa, simple banalidad, ataque plano, contra una superficie que no trasciende, consecuentemente, a lo que realmente debería, es decir, el fondo no es levantarle las faldas a una ministra o una política.

Es tan lamentable como el famoso comentario de un alcalde vallisoletano sobre los labios carnosos de Leire Pajín. Tanto uno como otro son indignos del juego político y lo hacen recaer en el terreno soez de la peor telebasura. Por supuesto, con hondo calado de machismo, así que, en el fondo, el sistema se mantiene. ¿Habrían hecho el mismo chiste con los calzoncillos de Mariano Rajoy?

Obviamente, no es lo mismo si esta descalificación procede de una revista de humor que de un alcalde, pero el seguimiento, el aplauso que se hace de la misma es lo que a mí me preocupa.

Y este «a mí me» enfático es algo que tengo cada día más claro: no sé si le preocupan a más gente, pero a mí, las formas, me siguen pareciendo parte del todo, parte del mensaje, parte del contenido… será que, en esto, sigo siendo poeta.

Volver

aznarvolverAmén del humor de esta imagen, de esta revista formidable que tan buenos recuerdos me trae, me parece gracioso que nos sigamos preocupando por la presencia o aparición de un personaje en la vida pública, en la política, como si su no aparición en prensa significase que su ideario no está detrás del gobierno que nos gobierna.

Lo que más me preocupa, después de comentada la broma, es el hecho de pensar si no se trata de una mera maniobra de distracción, una estrategia política que permita a la derecha permanecer aglutinando el voto en un único partido, manteniendo fieles que se sientan disconformes con la labor que está llevando a cabo la cara visible del partido, el ínclito Mariano Rajoy.

Personalmente, desearía que Aznar y/o Esperanza Aguirre se presentasen a las elecciones generales con un nuevo partido y que se llevasen el 50% de los votantes del PP. Dado el sistema de asignación de escaños basado en la famosa Ley D’Hondt, sería un verdadero debacle para la autodenominada derecha (excluyo así a los que no se autodenominan tal, como UPD y PSOE) y mostraría de manera más realista la pluralidad del espectro social español.

Hace tiempo hablé sobre el origen del Partido Popular, livianamente, y no dejo de pensar en lo astuta que es su estrategia unificadora, manteniéndose unidos y desuniendo a las izquierdas o, en general, a toda oposición posible. Es digna de militares que han leído los éxitos de las campañas gálicas de Julio Cesar (divide et impera).

Conozco amigos que reniegan de algunas de las medidas que ha tomado el líder del partido que votaron, como son las subidas de impuestos o, incluso, cierta recuperación del nacional-catolicismo más rancio, que necesitan creer que no todo está perdido en el ideario del PP, que necesitan sentir que tienen una alternativa a los socialistas o, peor aún, los comunistas.

Y esta labor la ha realizado perfectamente el señor Aznar en sus últimas comparecencias públicas. No veo un intento de dividir el PP, ni un mínimo atisbo de insurrección, sino una estrategia de unión bajo una bandera de quienes, en realidad, no deberían estarlo, con la única intención de no perder la batalla por el gobierno del país.

Es de las pocas veces que no coincido con el análisis que ha hecho Iñaki Gabilondo, pero alguna vez tenía que ser. Ya me extrañaba tanta coincidencia.

[youtube_sc url=http://youtu.be/4vZrJFTO5jM]

No pude huir de una maldita procesión

El domingo pasado, en Daimiel, no pude escapar de una maldita procesión, de esas religiosas que inundan las calles de nuestro país con la excusa vana de la tradición.

Me planteaba un problema que era el de estar formando parte pasiva del evento: habíamos ido (Carmen y yo) a tomar unas cañas con su hermano y su familia. Estábamos en mitad de una plaza cuasi peatonal por la que, repentinamente (aunque estaba avisado, pero yo no lo sabía), se presentó una comparsa de sevillanas y viejitas con mantillas, unos cuantos en una banda musical tocando pasodobles y marchas militares, aunque casi podría decir que son sinónimos (alguno lo hacía bien, he de reconocer) y unas niñas vestiditas con trajecillos típicos manchegos. Detrás, terminando la procesión, un grupo de hombres cargaban con una estructura que se preveía pesada sobre sus hombros. Sobre la estructura una figurita de una presunta madre de un presunto hijo de un presunto dios… cuya sexualidad queda en duda. La madre no era tan natural como para haber sido engendrada de manera heterosexual, sino por algún tipo de inseminación artificial, según cuentan.

Aún había más: detrás de esa ostentosa muestra de horterada dorada, avanzaban unos lugareños con velas y otros aparejos encendidos, con miradas pánfilas y saludos de cortesía.

radicalMi problema/dilema era si seguía formando parte de aquello o me levantaba y me iba.

He decidido hace tiempo que es necesario empezar a ser un poco más radical. Parece mentira, pero sí, me parece que hay que empezar a decir más frecuentemente no. Un NO grande y obsceno, un no, de los girondinos, de los guillotinantes, un no noooo, un puro no, vaya, un no de tres y cuarto, un no de no me da la gana, real o republicana…

Inclusive, he llegado a escribir un curso para decir no, completamente gratuito.

Por ejemplo, habiendo tanta gente que dice ser atea, o no practicante, ¿cómo puede ser que no conozca apenas nadie que se niegue a entrar en una iglesia a formar parte de una ceremonia religiosa? Sé lo que es presión social, pero debe ser contraatacada, porque está empezando a hartarme tanta pasividad.

Llegan estas fechas, primaverales. Los infantes hacen las comuniones, las parejas se casan (aún por la iglesia muchas) e incluso bautizan sin parar a bebés ignorantes de lo que les hacen. Las familias, con cariño y buena fe, invitan al personal a formar parte del evento, invitan a asistir al acto sin darse cuenta o no queriendo darse cuenta de que es un acto político: Están dando importancia capital a eventos religiosos. Y luego, dicen, hay contrariedad por la Ley Wert… pero no es cierto. Nadie (o casi nadie) dice NO. Yo no quiero formar parte de ese evento porque es religioso. Así, sin más. Por el hecho de que mi no-religión no me lo aconseja. Por el hecho de que deseo un modelo de sociedad laica y desenganchada de la simpleza de la religión y, más aún, porque me cabrea sobremanera que sea realizado en un recinto financiado con dinero público.

Podría compararlo con qué haría la gente en una manifestación mayoritaria, en la que vuelva a pesar la presión social, como ocurre en la fotografía que acompaña esta reflexión. Podría compararla con una participación masiva en un ritual de festejo irrespetuoso como el de una victoria fulbolística, por poner un ejemplo.

En esta ocasión se trataba de enfrentar el hecho de que la procesión había ido a donde yo estaba y no al revés, y pensé en si era una incoherencia mantenerme allí. Sentí que no debía dejar el sitio, que no debía irme, que aquello era, de alguna manera, ceder terreno en una guerra…

Pero no pude evitar sentir también cierta tristeza sabiendo que estoy absolutamente en desventaja.

Acción contra la LOMCE

He intentado realizar esta pequeña acción contra la LOMCE que, de lo que sé, es de esas leyes que me están poniendo los pelos de punta últimamente hasta sentir que el momento de cambiar de país está muy cerca. ¿Cuánto de cerca? No sé, pero esto empieza a ser verdaderamente increíble.

Me ha convocado a ella, por email, una amiga y he seguido los pasos, pero finalmente apareció una página diciendo que daba error de base de datos… no quiero sospechar que es un error programado y/o planificado y una forma de recoger nombres para una eventual lista negra. A mí ya me empieza a dar igual estar en esa lista. Es casi un honor formar parte de ella.

Acción de protesta contra la LOMCE

¡¡URGENTE!! CONTRA LA LOMCE, EN 4 SENCILLOS PASOS

1- Entrar en la página web del Ministerio de Educación: http://www.mecd.gob.es
2- Pinchar arriba en “atencion al ciudadano”.
3- Ir a contacto por internet (en la parte de más abajo de la página), elegir «temas educación» y picar en “este formulario”.
4- Rellenar el formulario (basta nombre, un apellido y una dirección de correo electrónico) y escribir en la ventana grande ¡¡NO A LA LOMCE!! o lo que consideres oportuno, claro. En la parte de abajo, en «Asunto de la consulta” escoger “legislación educativa” y enviar consulta.

La imagen de la captura de pantalla tras seguir los pasos:

Error de web

Referendum por la Sanidad Pública

referendum sanidad

A pesar de estar a favor de la sanidad pública, tanto como para opinar que no debería haber sanidad privada (lo mismo lo aplico (y más) para la educación), este tipo de encuestas no me convencen. No creo en su objetividad para empezar, están planteando una pregunta sin contexto: ¿Está a favor de una sanidad pública y en contra de su privatización? Pues claro que sí, pero ¿a costa de qué? ¿De dónde se extraen los fondos para su mantenimiento?

Para mí esta pregunta está inscrita en la de la elección de un modelo de estado, no puede ser respondida de manera aislada porque carece de sentido.

Aun así, contesté un sí, aportando mi firma, mi DNI, etc… pero he de reconocer que fue más un gesto de apoyo a quienes están tan motivados como para seguir movilizando conciencias. No creo en el carácter vinculante de estas consultas populares, pues, entre otras razones, «votan» quienes ya tienen la predisposición a decir que sí. Si se considera un éxito que haya más de un millón de firmas a favor, habría que tener en cuenta que habrá más de 30 millones que no han dicho nada, muchos de los cuales (por ser positivo no más de 10 millones) no desean cambiar el modelo de estado que está llevando asociado el desmantelamiento de todo servicio público que pueda ser privatizado haciendo mayor la ruptura social y acabando con la clase media… pero es la misma clase media la que ha elegido este modelo.

Sigo sin ver, de ningún lado, una propuesta coherente, de estado, verosímil, que me convenza. Algunos puntos de Equo me convencían, hasta haberles votado, pero no su capacidad movilizadora, nula.

Ups… hoy estoy pesimista y no veo muchas formas de salir de esta desbandada con algo en las manos que no haya caído en el camino.

Dualidad

No soy rico ni pobre
pero tengo que posicionarme
en esta presumible lucha
de clases mal dibujadas.

No soy empresario ni empleado
ni mucho menos proletario
y ni siquiera rey
y aunque tengo algo de político
no lo soy profesionalmente
o sí,
quizá sí que lo soy.

Malvado o bueno
listo o estúpido
Caín o Abel.

¿Por qué todo es tan condenadamente dual?

Nuestra lógica bievaluada nos dice
con su buen criterio del modus ponendo tollens

    O bien A, o bien B
    A
    Por lo tanto, no B

pero nos engaña
pues B no es no A
y, lo peor de todo:
nadie sabe qué es A
ni B
ni nadie
ni sabe
ni qué.

No soy cigarra ni hormiga
aunque prefiero a la cigarra
aunque hoy me siento hormiga
ni soy de derechas ni de izquierdas
en esta perversa necesidad de repartirnos
en dos bandos
siempre en dos bandos
como las dos españas
de las que no formo parte.

Ser A es algo complicado
cuando este A se define como un conjunto
siempre más o menos difuso
(aunque no queramos reconocerlo)
por cierta incertidumbre inherente
a la naturaleza metafórica del lenguaje.

Conjuntos de pertenencia a proposiciones
cuyo enunciado es dogma inevitable
(de aquí que Barthes me hablara a mí en Lo Neutro)
debido a la naturaleza del discurso.

Soy hombre o mujer
hetero u homo
alfa o beta.

Pues no, yo no soy nada de eso
y lo soy todo.

Y no es licencia poética
esta afirmación rotunda y contradicha
sino la conciencia de un mundo
descuartizado e infinito.

Soy el punto alejado de toda gausiana
(no siendo delta de Dirac)
que las adora a todas
porque por todas es tocado
poseído
si bien en grado ínfimo
nunca un infinitésimo.

No soy onda o partícula
de manera excluyente y definitoria,
no soy lo que quieren que sea
ni siquiera lo que yo quisiera ser
sino un sinfín sinfín de formas de existir
un inevitable dilema misterioso,
una singularidad
que ocupa todo espacio.

No soy un electrón
ni muchos quarks, fermiones y otros entes
atómicos o subatómicos
o supratómicos.

Y también
al mismo tiempo
y en el mismo espacio
y quizá en otros tiempos
y también otros espacios
lo soy
y poco más.

Esto no es una broma