Te regalo una tilde

Sé que se te ha olvidado
porque era un texto pequeño
y no se merecía tildarlo
completamente.

Sé que no sueles equivocarte
con estas cosas
importantes
de la ortografía
reglamentada por la Real Academia de la Lengua Española.

Sé que un más o menos
no suele ser un mas o menos
salvo por un error
casi
imperceptible
y que,
si me apuras,
es innecesario corregir
dado que el contexto acentúa
todo lo necesario.

Pero hoy estoy tildando
de cobarde
a más de una persona
atildada
que,
no obstante,
olvida algún diacrítico.

Solo hoy.
Sólo hoy.

Algarabe

Alhama de la huerta loca
que evoca bocas

no me arrepientas
no
no me entretengas
que las entretelas albas
brillan al son
de un final feliz

ay
alhama
alfama
fama
mi mamá me ama

no te arrepientas
de arremeter
con la entrepierna
en el parné

no
no
no

soy o no soy
un número loco
que evoco poco
o coco
o moco
o toco
o zoco

soy
o no soy

aquel
ser
o no ser (quizás estar)

ay
alhambra
ambra
de mambo y perlas

no
no te entretengas
que me superas
ay
que me superas

Yo soy nunca más

tu nunca más
el mío
el nuestro
el vuestro
pero nunca el nunca suyo
por ambigüedad
y maleficencia
por insondable olvido
adverbial
proverbial
de lo insondable
porque no me da la gana
porque quiero
cambiar el más por menos
y ser su nunca menos
por siempre (y jamás)

(Inspirado por El Cuervo, de E.A.Poe, durante un ejercicio propuesto en el Taller de Poesía y Escritura Creativa de los martes)

Algunos días faro

Cuentan que hay un chiste sobre
un portaviones
que
en su avance prepotente
encontró una luz
y se dirigió a ella advirtiendo en unos términos poco amistosos
que se apartase.
Desde la luz contestaron que no
que mejor cambiase el rumbo el portaviones
pero éste insistió
identificándose como de la armada de los Estados Unidos de América
para hacer temblar al más valiente.

Desde la luz
impasible
insistieron en que tomasen en serio lo que les decían
y que no continuasen manteniendo el rumbo hacia ella.

Volvió
el portaviones de los EEUU
a incidir en el hecho de su potencia
a informar de que venían acompañados de varias corbetas
algunas fragatas
y
(¿por qué no?)
una docena de destructores
así que no tenían la más mínima intención de apartarse
y seguirían su vector dirección inamovible
incluso si tenían que impactar con la luz y su portador.

Así que
con presumible humildad
pero cierta sorna
desde la luz
(y ya era hora)
contestaron que su autoridad provenía de la diosa Gea
y que estaban hablando
con un faro de una costa escarpada a la que
si continuaban por ese camino
se verían abocados los demenciales altivos marineros.

Hay días en que me siento faro.

Otros
me siento delfín.

faro

(Esta fotografía no es mía, está tomada de una búsqueda en Internet)

Inocuo

Hago trampas
como hoy
como mañana
como pasado.

Hago trampas
por no olvidar
la dicha
la más aplacada disquisición
bajo tus ojos..

No olvido la ocasión
con tus labios rojos fritos
sin fin
por hallar la palabra final
a un lipograma sin forma
a una composición
(como tú y como yo)
inacabada.

Hay polvo en mis manos

bajo las estrellas
contra la sucesión de teclas acostadas
con la aquiescencia de la tristeza
un ramillete de ternura
ha levantado acta de la reunión
y no se ha proclamado la guerra inevitable.

Hoy seguimos durmiendo el sueño de los justos
como ayer
y al despertar riendo de la ensoñación
creemos recordar un pavo envuelto en verduras
que
a punto de entrar en el horno
pide a los asistentes al acto que lo inviten a cenar.

No hay malicia
ni buenicia
ni noticia
como cabía esperar.

Esto no es una broma