El infinito no es un número

Leo en un, espero, descuido periodístico la siguiente frase:

La carrera para reducir el precio del cine y recuperar a los (infinitos) espectadores perdidos se acelera.

Sí, literalmente han dicho infinitos. No innumerables, que ya era una exageración, pero que podía ser entendida como «difíciles» o «imposible» de numerar o e-numerar, pero esto de infinitos me parece ya no un error típico de los que suelen cometer, como los errores de magnitud al confundir billones con mil millones (como si en lugar de ganar un euro ganasen mil… para que nos entendamos), cientos de miles con cientos o miles, restas increíbles

Pero mentar al infinito es hablar de dios, casi. El infinito, ni pese a los esfuerzos de George Cantor, no es un número. Se trata más bien, en matemáticas, al menos, de un concepto, de una idea, del límite de una sucesión… algo inalcanzable, algo que ni siquiera puede ser pensado, por ponernos agustinianos.

Y aquí se cita como el número de personas… que ni siquiera es infinito (¡¿cómo lo va a ser?!) en La Tierra. Ay… ya no pude seguir leyendo. Carecía de sentido.

Huelga general de enseñanza pública

Leyendo sobre la convocatoria y repercusión de la Huelga general convocada para hoy de enseñanza pública, me encuentro con una serie de cosas que me llaman la atención.

información de la huelga

En la sección de «Sociedad» ha metido El País este artículo, cuando, curiosamente, en la sección cultura, no hay ninguna información al respecto.

Pero aún hay algo más llamativo: la noticia no es ni mucho menos lo más leído en esta sección, incluso siendo noticia de portada actualmente. Superada por noticias como:

  1. El Papa aparta de sus tareas al obispo megalómano de Limburgo
  2. El guardián de la Fe enmienda al Papa por su guiño a los divorciados
  3. Detectada la galaxia más lejana hasta ahora
  4. “Los chicos con TDAH necesitan atención constante”
  5. Los estudiantes claman contra los recortes educativos y la ‘ley Wert’
  6. Los estudiantes: “No son recortes, es lucha de clases”
  7. La niña que nació con VIH sigue sin el virus, según los científicos
  8. Sin noticias del antepasado común de los neandertales y los sapiens
  9. El 58% de la población de EE UU apoya legalizar la marihuana
  10. Movilización para bajar la potencia de luz en protesta por las subidas

¿Qué nos pasa? ¿Estamos ya dándonos por vencidos, agotados de una lucha que parece perdida?

Es cierto que la información que vamos a encontrar en los periódicos es, cuando menos, mediatizada, por no decir tergiversada, pero que ya ni siquiera queramos informarnos…

Voy a salir un rato a la calle a ver el estado de la situación. Formar parte de una manifestación más que, mañana, será una noticia más, que, pasado mañana, será una vieja noticia… o sea, un oxímoron.

Y luego, cuando me ataña, acudiré a la sanidad privada, en un vehículo privado y, si tengo hijos, los llevaré a un colegio privado porque hasta los propios profesores de la pública han tirado la toalla.

Buffff…. ¡qué desesperación!

El gobierno roto

cierre de gobierno USA

Hoy, buscando información sobre la población mundial en este preciso instante (lo cual me ha parecido siempre una tontería, teniendo en cuenta que es una estimación extrapolada) para hacer un ejercicio de taller de poesía, me he encontrado con una web con datos dinámicos, actualizados cada segundo, de la población mundial. Desde ella redirigían también a la oficina del Censo de Estados Unidos, que tiene, entre sus curiosas labores, censar la población mundial, como si fuese su patio trasero.

Encontrar en esa web la imagen que publico me ha hecho reflexionar: El Gobierno del País más Poderoso del Planeta está Cerrado… y no ocurre nada de calado transcendental. No sé si llorar o reír: ¿Qué nos gobierna? Si el gobierno no lo hace, si no se necesita, entonces, ¿quién está «mandando» en este momento? ¿Será que, en realidad, siempre hay otro ente (distinto del gobierno electo) que nos gobierna habitualmente sin que nos demos cuenta? Sé que la respuesta parece obvia, pero sigo pensando si reír o si llorar: ¿Es este el sueño del neoliberalismo pseudoanarquista? Me temo que sí. Por otra parte, parece que se viene pidiendo que no haya políticos desde sectores más o menos progresistas. (Si bien habría que matizar: lo que verdaderamente se pide es que políticos lo seamos todos) ¿No llegaríamos, en tal caso, a la misma situación que se está dando en EEUU?

Bueno, lo dicho, más allá de unas webs que, por otro lado no son tan importantes… ¿En qué me afecta que ese tremendo gobierno no esté operativo?

Sinceramente, me toco y no noto nada… parece que todo lo tengo en su sitio, como si aquello no fuese conmigo. Incluso aunque mi cabeza analítica me dice que sí, que debería preocuparme…

¿Por qué vivo en Madrid aunque no es la mejor ciudad del mundo?

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Después de ver este monólogo en el comienzo del primer capítulo de la serie The Newsroom, creada por el formidable Aaron Sorkin, me quedé pensando en la pregunta que había hecho la muchacha.

¿Por qué creen que América (sic) es el mejor país del mundo?

Está claro que la pregunta es capciosa como poco, pues da por hecho que lo es. En lugar de preguntar, a priori, si verdaderamente lo es.

Pero también tiene algo de, digamos, verdad: si estás en un lugar, sea América o Madrid, es porque se supone que lo has elegido (tienes esa capacidad, al menos) y has decidido que es el mejor lugar del mundo en el que deseas estar.

¿Alguien elige a conciencia el mal? Por esta pregunta tuve un debate inacabado con mi profesor de Filosofía de COU, el ínclito Manuel Sánchez Ortiz de Urbina.

Entonces, debo hacerme esa pregunta: ¿Es Madrid la mejor ciudad del mundo?

Y no sé qué responderme.
Seguramente diría que depende de cómo se mida esa palabra «mejor», tan inocente…

Hace años, escribí un relato titulado Crónicas de una ciudad muy dura pero de la que sigo enamorado, en la que terminaba diciendo que la amaba aunque tuviera granos.

Hoy día, con una ciudad que desanima a cualquiera a ser diferente, ruidosa, con habitantes bastante irrespetuosos con sus vecinos en todos los aspectos, con difícil convivencia, una ciudad hostil para el emprendimiento, un gobierno elegido que da vergüenza por lo pazguato, lo fundamentalista religioso, la podredumbre moral de los políticos, en un país más preocupado por la siguiente victoria de Nadal que por cualquier evento cultural, en un país que rescata bancos sin que exista la más mínima repercusión sobre sus propietarios, los que arriesgaron jugando a la especulación en este sistema que alienta la ambición como soporte del mismo, en un país casi militarizado, con leyes que se aplican contra todos, para evitar que tengamos que ser capaces de llegar a acuerdos, en esta ciudad, capital de este país, vivo disfrutando, como hoy, de un paseo bajo la lluvia y sabiendo que esta tarde puedo ir a ver a mi amigo Jaime Vallaure, quien expone un trabajo cerca de casa, en esta ciudad que se viste de sol, de nubes, de agua y hasta de humo, sí, de humo, con sus mejores galas, esta ciudad en la que tomarse un café con leche es de lo mejor… también anima.

No es fácil caminar por unas aceras infectadas de ciclistas desaprensivos (no todos los ciclistas son desaprensivos, solo aquellos que lo hacen por las aceras), por mascotas maleducadas (no todas lo están), conviviendo con horarios dispares, con gente que no siempre piensa en que el espacio es compartido.

Pero hay alegría.

Sí, no sé cómo expresarlo, pero la gente suele, incluso cabreada, ser alegre. Y la luz de este azul metálico impacta en el pecho, lo abre y hace sentir que se está donde se quiere estar. Es desordenada y sucia, pero eso mismo da una cierta sensación de libertad inaprensible, un poco lo contrario a ciudades como Estocolmo, donde tenías la impresión de que se iba a romper si la mirabas demasiado. Es no demasiado cara. Hay ganas de hacer cosas, voluntad, por encima de las dificultades lo que no deja de despertar la creatividad, aunque vendría bien un poco de ayuda.

Es vital. Madrid es una ciudad viva, con gente en la calle hasta tarde, con negocios y ocios abiertos con frecuencia hasta la hora en la que toca despertarse. Llego de, por ejemplo, Colmenar Viejo, y lo primero que agradezco es que haya gente, mucha gente por la calle, gente que va y viene, gente que se mira, aunque no mucho, que procura no chocarse caminando por la estrecha acera mal compartida, gente que saluda y alguna que no lo hace, gente que tiene ganas de vivir y saben que están vivos.

Estaría bien que fuese perfecta… o no.

De momento, aunque tengo claro que, posiblemente, Madrid no es la mejor ciudad del mundo, sigo eligiéndola como lugar donde deseo vivir. Espero que no empeore.

A relaxing cup of café con leche in la Plaza Mayor

anabotellaEl discursito de Ana Botella el 7 de septiembre ante el Comité Olímpico Internacional ha generado una avalancha de mensajes más o menos divertidos haciendo leña de ese esperpento de árbol caído. Las redes sociales bullen de imágenes como esta de la izquierda, así como enlaces a noticias y vídeos donde se puede ver y oír el malísimo nivel de inglés de la alcaldesa de Madrid.

Que su nivel de inglés sea pésimo es grave, pero el contenido del mensaje, en cualquier idioma, debería haber avergonzado a más de uno, pero no parece que así sea. Es grave que su nivel de inglés sea malo, tanto como para pensar si tendría sentido que una representante de una ciudad como Madrid debería tener unos mínimos de exigencia académica o similar, tanto para su conocimiento de idiomas relevantes como otros mínimos de conocimientos técnicos, legales, conocimientos de cultura general, literatura (Sara Mago no es mujer…), artes, tecnologías varias, etc. O saber buscarse un buen equipo de asesores en quienes delegar determinadas decisiones y/o apariciones públicas explicativas.

Que su nivel de inglés sea pésimo es grave, pero que no se haya excusado ante la ciudadanía es lo verdaderamente triste, es más, puntualizando, lo verdaderamente triste es que no se exija por esta misma ciudadanía una disculpa, una explicación, una humildad de servidor público que es lo que no asumen ser nuestros políticos con nuestra complacencia.

Hay un punto que me resulta hiriente cada vez que lo leo y es el tocante al hecho de que esta señora no haya sido elegida democráticamente. Lo siento, pero no es correcto: Ana Botella concurrió a las elecciones municipales de Madrid de Mayo de 2011, como segunda de lista (cerrada) del Partido Popular. Y el Partido Popular (no el cabeza de lista) obtuvo mayoría absoluta, mal que me pese, en esas elecciones. Que unos meses después el primero de la lista fuese reubicado no es un incumplimiento electoral como muchos de los que vienen haciéndose: No hay compromiso en el mantenimiento por ninguna razón de los representantes del partido. En la democracia española (y muchas otras) se vota un partido político, lo que tiene sus ventajas (que algunas tiene, como la presunta dificultad de compra de votos derivada de la disciplina de partido) y también sus inconvenientes.

A mí siempre me ha resultado mucho más sencillo nuestro mecanismo de democracia representativa, puesto que se limita a tener que analizar líneas ideológicas (cuando las había) y programas electorales, en lugar de analizar o creer a personas físicas, con sus múltiples y variables vicisitudes, como cánceres, defunciones, destituciones, abdicaciones, etc.

Que Alberto Ruiz Gallardón dejase de ser alcalde de Madrid para dedicarse a otras labores que no están haciendo mucho bien por su imagen pseudoprogresista, tan solo tenía acarreado que le sucediese en el cargo aquella persona que estaba en la lista que el Partido Popular presentó a candidatura y que los votantes madrileños eligieron por mayoría absoluta.

Que los madrileños (y en las generales los españoles) no se responsabilicen de saber que una lista cerrada y un partido político es lo que están eligiendo es lo que más me preocupa: ¿Se puede tener una democracia representativa sin comprender su sistema de elección de representantes?

Algunas veces me he encontrado con gente que decía que Gallardón hacía que el PP no fuese tan malo… o tan retrógrado o tan conservador. Siempre he respondido con un sonoro: NO. El PP es rancio, retrógrado y conservador. Su ideología de base lo es. No va a dejar de serlo, pero eso no quiere decir que sean tan estúpidos como para no saber la maravillosa fuerza que se puede conseguir con un buen marketing. Venden la imagen de partido moderno, liberal (neo), salvapatrias, y la gente lo compra. Sí, es así, la gente lo cree.

Pero esta es la raíz del problema, esta es la pregunta que me haría:

¿Han de ponerse requisitos a los candidatos a puestos públicos representativos o han de ponerse requisitos a los votantes para que sepan elegir candidatos dignos de representar?

Si contestamos que han de ponerse requisitos a los candidatos, puede que algunos electos presidentes cayeran a la primera, como el, por otra parte buen gobernante, Evo Morales. Si contestamos que han de ponerse requisitos a los candidatos, muy posiblemente el mejor sistema posible sea una Tecnocracia, un sistema que parece que está funcionando en Italia, comparado con la elección que los votantes llevaban haciendo repetidas veces de un gobierno patético, xenófobo, machista, violento, simplón… pero televisivo.

Pero claro, es una forma de acabar con uno de los pilares de esta utopía llamada Democracia: cualquier persona (¡Cualquier persona, sin hacer pruebas de inglés, entre otras!) tiene derecho a representar a la ciudadanía. Quizá es hora de revisar este principio, pero soy más partidario de revisar también el otro principio, aún más básico: cualquier persona está capacitada para elegir a sus representantes y/o gobernantes.

Lo que me lleva a la segunda parte de la pregunta: ¿Por qué no se cuestiona si los votantes saben a quién o qué eligen cuando votan?

Recuerdo haber hojeado la candidatura de Equo durante las elecciones nacionales pasadas y, por supuesto, decantarme por votar su proyecto. Pero según lo hice, investigando para saber un poquito más quienes eran, me daba cuenta de lo imposible de que esa candidatura viese la luz en un país como este: demasiados licenciados. Es como cuando se tachaba ¡despectivamente! a Julio Anguita de «profesor», como para indicar que era demasiado aburrido. Y, aunque lo fuese, no por ello debería de haber sido desprestigiado, sino todo lo contrario. Pero no ocurre así en este país.

Que Ana Botella no sepa inglés no es un problema tan grave como el hecho de que los votantes de este país no sepan qué votan. Que el PP esté repleto de sinvergüenzas (y el PSOE, IU, PNV, CiU) y/o de incompetentes, no es ni más ni menos que el reflejo de una sociedad que tiene unos valores pésimos. Ese sí es un verdadero problema de fondo: no hay mucho que mejorar si no se desea mejorar. ¿Por qué van a hacerlo nuestros representantes?

Voy a tomarme una cup of café con leche in algún where… y a hablar de furbol, o de Nadal, o de Olimpiadas… que eso del arte es una chorrá, una ida de olla de unos caraduras… ¿y la ciencia? Va! ¿esos qué saben de la vida? ¿o del mundo? Si están siempre en un despacho, no como yo, que vivo en la calle y sé lo que es un buen coño… ¡No te jode! Y además, que ese café no me lo ponga un sudaca que me da por culo tanto puto inmigrante…

Pos eso…

Como para emigrar, pero no solo por los representantes, sino por los representados, electores de los primeros.

Noticias de prensa

Los 10 titulares de las 10 noticias de «la primera página» de elpais.com, junto a las 10 más vistas en ese mismo momento. ¿Dice algo este contraste?

Noticias más vistas

  1. Mas retrasará el reto soberanista a 2016 si Rajoy impide la consulta
  2. El Eurogrupo admite que Grecia necesitará un tercer rescate
  3. La Universidad busca ‘padrinos’ para estudiantes sin dinero
  4. Obama agota las vías para forjar un consenso sobre Siria
  5. Muere a los 87 años Jesús de la Serna, maestro de periodistas
  6. Putin no vetará el ataque si se prueba que El Asad usó gas tóxico
  7. Una bandera franquista colgó del balcón consistorial de Moraleja
  8. El G20 se lanza contra el secreto bancario y los paraísos fiscales
  9. Bruselas impone nuevos controles sobre la ‘banca en la sombra’
  10. El espionaje político en Cataluña golpea el corazón del PSC

Limpieza general en red social online

He vuelto de unas largas y merecidas vacaciones (parafraseando a un periodista en un telediario emitido «dentro» de la película de Fernando León de Aranoa, titulada Barrio).

Y una de las cosas que más me ha calado es la necesidad que tengo de estar apartado de algunas «malas vibraciones» o algo así, que, en ocasiones, acarrean las redes sociales online. También las offline, es decir, aquellas de toda la vida. Pero es mucho más sencillo hacer limpia en las primeras, así que he comenzado a erradicar de mi muro aquellas publicaciones que me recuerdan lo mal que estamos.

Sé que hay crisis, pero deseo rodearme de pensamientos más constructivos, más positivos, más optimistas… que el pesimismo ya lo pongo yo solo, sin ninguna ayuda extra. Hace un año decidí dejar de leer la prensa por estos mismos motivos, y con muchas dudas, lo reconozco, pero estaba volviendo a caer en esos mismos «vicios» con la lectura de las noticias que otros publican en FaceBook.

Hoy, he pasado un buen rato limpiando el muro de estas cosas… no quiero ver determinadas cosas… aunque me suma en la ignorancia.

O quizá tenga tiempo para conseguir escapar de la misma.

No es así de simple…

Acabo de leer un artículo sobre el perfil y el número de emigrantes españoles que viene habiendo desde el 2009, y me encuentro con este texto tan divertido:

[…] En cualquier caso, según el PERE, a 1 de enero de 2009, residían en el exterior 1.471 españoles. Cuatro años después esta cifra se elevaba a 1.931.248.

Una sencilla resta indicaría que durante la crisis podrían haber emigrado cerca de 460.000 españoles. Sin embargo no es así de simple […]

Jo…

Pero ¿Qué pasa en el periodismo actual?

Espero que mi amigo Juan Carlos Etxeberría no lo hubiera cometido, este error, quiero decir. Pero ¿de verdad que un periódico como El País (o su suplemento económico, Cinco Días), puede cometer este tipo de catastróficos errores numéricos? ¿Nadie revisa los números? No digo que no hayan podido meter la pata por un error tipográfico, más que verdaderamente numérico, pero la parte más importante de este artículo son los números… ¡¿Nadie los revisa?! ¿Tienen que esperar a que alguien les diga algo en un comentario para modificarlos?

Pasmoso.

Una resta como la que dicen sería del orden de 2 millones de españoles emigrando en 4 años… en terminos generales, en lo que, en ciencia, se conoce como cifras significativas. Pero ¿es que nadie les da un cursito básico de matemáticas de primaria a estos trabajadores empeñados en poner cifras exactas (1.471 y 1.931.248) que carecen de significado, en lugar de centrarse en el verdadero significado del número?

hummmmmm…..

Volver

aznarvolverAmén del humor de esta imagen, de esta revista formidable que tan buenos recuerdos me trae, me parece gracioso que nos sigamos preocupando por la presencia o aparición de un personaje en la vida pública, en la política, como si su no aparición en prensa significase que su ideario no está detrás del gobierno que nos gobierna.

Lo que más me preocupa, después de comentada la broma, es el hecho de pensar si no se trata de una mera maniobra de distracción, una estrategia política que permita a la derecha permanecer aglutinando el voto en un único partido, manteniendo fieles que se sientan disconformes con la labor que está llevando a cabo la cara visible del partido, el ínclito Mariano Rajoy.

Personalmente, desearía que Aznar y/o Esperanza Aguirre se presentasen a las elecciones generales con un nuevo partido y que se llevasen el 50% de los votantes del PP. Dado el sistema de asignación de escaños basado en la famosa Ley D’Hondt, sería un verdadero debacle para la autodenominada derecha (excluyo así a los que no se autodenominan tal, como UPD y PSOE) y mostraría de manera más realista la pluralidad del espectro social español.

Hace tiempo hablé sobre el origen del Partido Popular, livianamente, y no dejo de pensar en lo astuta que es su estrategia unificadora, manteniéndose unidos y desuniendo a las izquierdas o, en general, a toda oposición posible. Es digna de militares que han leído los éxitos de las campañas gálicas de Julio Cesar (divide et impera).

Conozco amigos que reniegan de algunas de las medidas que ha tomado el líder del partido que votaron, como son las subidas de impuestos o, incluso, cierta recuperación del nacional-catolicismo más rancio, que necesitan creer que no todo está perdido en el ideario del PP, que necesitan sentir que tienen una alternativa a los socialistas o, peor aún, los comunistas.

Y esta labor la ha realizado perfectamente el señor Aznar en sus últimas comparecencias públicas. No veo un intento de dividir el PP, ni un mínimo atisbo de insurrección, sino una estrategia de unión bajo una bandera de quienes, en realidad, no deberían estarlo, con la única intención de no perder la batalla por el gobierno del país.

Es de las pocas veces que no coincido con el análisis que ha hecho Iñaki Gabilondo, pero alguna vez tenía que ser. Ya me extrañaba tanta coincidencia.

[youtube_sc url=http://youtu.be/4vZrJFTO5jM]

Imputada

imPUTAda

Marcando PUTA para dejar clara la débil moralidad de la infanta. Es decir, moralizando.

imPUTADA

Apuntalando la idea de que se le ha hecho un daño más o menos justificable de cara a la galería, pues hay que recordar que seguirá siendo infanta, mientras haya monarquía.

De imputados me voy a
input-a-dos

Quizá, como comenté en algún foro, por el hecho de que tengo en mi cerebro el recuerdo indeleble de mi pasado informático, pero, también porque me hace pensar que, en realidad, hay dos que han recibido fuertes inputs, en forma de dinero que no deberían haber recibido.

Que todo esto quedará en una pantomima más o menos irascible es previsible. El juez está pidiendo algo que ni siquiera el fiscal va a secundar, con lo que la imputación no pasará de ser publicitariamente negativa. Pero no hay debate, no hay el más mínimo interés en acabar con la monarquía, más allá de ciertos radicales, ciertos elementos fuera de la normalidad que, parece, cada día son más.

Pero a mí me sigue dando lo mismo su comportamiento, su indecente comportamiento, su aprovechamiento oportunista, porque lo que no puedo soportar es que exista una monarquía a la que jurarle fidelidad, a la que reconocer en la constitución (documento que sirve para constituir el país), no puedo soportar que alguien hable de igualdad sin echar primero a unos señores que ocupan un cargo por su ADN. Y no un cargo cualquiera, sino el de jefatura del estado.

Un estado que se fundamenta, o constituye en base a una diferencia de ADN no me merece el más mínimo respeto. Me da lo mismo si son oportunistas o viles especuladores, si están envueltos en escándalos de adulterio (que ni quiera considero importante, que ni siquiera es delito o no debería), me da lo mismo si un día dijeron algo en contra de un golpe de estado, me da lo mismo si besan a niños en hospitales, o si los nietos de los mismos son deficientes mentales, o feos, o guapos, me da lo mismo si cazan elefantes, si no saben estar sentados al lado de otros gobernantes de estados, me da igual…

NO SOPORTO QUE EXISTA LA MONARQUÍA COMO FORMA DE GOBIERNO.

No puedo entender que, de no ser por sus fallos, sus errores morales o legales (que les hayan pillado es casi más una cuestión de ineptitud), de no ser por sus líos de faldas, sus cacerías visualmente deleznables, sus comentarios desacertados, de no ser por NOOS o por otra serie más o menos larga de escándalos que les rodean, no se cuestione su existencia más que por unos pocos a que los que llaman radicales.

Y cada navidad la gente sigue viendo el discurso del rey como si aquello no fuese un verdadero esperpento de una forma de estado que debería ser caduca, haber mostrado su putrefacción y repugnancia.

Y sigue siendo noticia.
Y sigue siendo noticia.
Y sigue siendo noticia.

Pero no tiene nada de noticia (new), es solo consecuencia natural de tener por jefe de estado a un ser humano que es considerado en la constitución como inviolable, cuya responsabilidad legal es diferente a la de cualquier otro ser humano del estado y, repito, en exclusiva gracias al ADN y, en última instancia, a la legitimación que le da el ser heredero de una dinastía reconocida como tal con derechos especiales por la gracia de dios a través de su embajador en la Tierra, su santidad el papa.

Y llamamos radicales a Jomeini y sus secuaces…

jo.

Esto no es una broma