La última secuencia de MAD MEN

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Ayer terminamos de ver la serie MAD MEN, una de las mejores series que se han realizado hasta ahora que trata o sigue los avatares de unos publicistas de Madison Avenue (de ahí el nombre).

Esta última secuencia magistral incluye en el segundo 60 una sonrisa que muestra la perversión, revisión, subversión que lleva a cabo la publicidad sobre cualquier asunto transformándolo en producto de consumo.

La sonrisa de Don Draper nos enseña los mecanismos del sistema. Cómo él revierte el hippismo en producto de consumo, en el más escandaloso de los productos, en un anuncio de Coca-Cola, ni más ni menos, en «el enemigo» más aférrimo del anticonsumo hippy.

Pero la publicidad puede con todo, vence a todo y a todo y lo envenena todo.

Es el lado más terrible de la sociedad consumista capitalista. Es el arma más poderosa, la que acaba con imperios y con los enemigos del imperio. Luchar contra ella es casi imposible… o se nos insta a usarla para la lucha, pero es algo absurdo pues en ese mismo instante se ha adueñado de nosotros y somos unos auxiliares más de las tropas del imperio.

Poco que hacer, salvo ponerlo por escrito y seguir, en la medida de lo posible, ignorando ese arma de destrucción masiva de mentes independientes.

(La clave está ahí: en la medida de lo posible)

El éxito

exito

Yo quitaría sin el más mínimo reparo el último de los pasos, pues parece una cadena orientada a un fin, a un único fin, que es el éxito. Ya escribí sobre esta obsesión por el éxito en el diario, me habría extrañado no haberlo hecho.

Pero sigo encontrándolo sin ambages en boca de quienes defienden un modo de vida diferente, incluso, algunos, creativo.

No lo entiendo: Pero si el éxito no es un fin… la felicidad puede serlo, pero ¿el éxito?

Sin embargo ahí sigue, siendo el objetivo, el objetivo objetivo, el objetivo nunca subjetivo…

Y ni hablar de la creatividad para lograr el éxito. ¿Qué creatividad es esa que sabe a dónde conduce?

Pensar/Hacer y gozar haciendo. Sería mi único resumen. Pero es demasiado simple… parece. Así que un secreto, un éxito, una receta, una fórmula… vamos, vamos, dame algo a lo que agarrarme… ¿Será que puede ser tan fácil?

Yo, por mi parte, dejé tiempo atrás de perseguir el éxito y desde entonces, fracasado pero nunca frustrado, soy muy muy más feliz.

Ya puedes tenerlo TODO

ya puedes tenerlo TODO

¿Qué le hace suponer al anunciante que no lo tengo TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que quiero tenerlo TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que me importa no tener TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que hay un TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que yo no soy TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que tiene para ofrecer algún TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que puede ponerle precio a ese TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que puede ponerle precio a TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante que estoy dispuesto a pagar por TODO?
¿Qué le hace suponer al anunciante … TODO?

Prohibir el paro

Me pregunto si no será mucho más sencillo que proponer «minijobs» el considerar delictivas a todas las personas que no están trabajando con un contrato como dios manda.

De esta manera, se lograría alejar esta preocupación de la lista de inquietudes de los españoles y de las españolas.

No acostumbro a ver publicadas las cifras del número de «ilegales» o, más correctamente, indocumentados. Así que la cifra de parados desaparecería en ese olvido informativo, pues todo parado sería un ilegal más.

Lo más temible de este país es que cualquier día este descalabro se convertirá en propuesta gubernamental… no sería de extrañar.

De acuerdo y no

esposa-cocinarQué curioso, estoy de acuerdo al 100% y, sin embargo, no estoy de acuerdo.

Sigue pareciéndome, sutilmente si se quiere, sexista el contenido.

Me pregunto qué pasaría si sustituyo esposa por esposo y sirvienta por sirviente y algo me dice que no suena igual.

Cuando lo leí (hombre que soy) creía que era a mí a quien me preguntaban lo de quieres casarte conmigo… e inmediatamente, tras leer la respuesta, me dije: yo sí que sé lavar, planchar y cocinar (aunque me niegue a planchar, por motivos socioeconómicos ;-)), pero cuando leí la última réplica, me di cuenta de que lo había comprendido al revés.

Se me había pasado el hecho de que quién hace la pregunta es, de habitual, el hombre. ¿Cómo y por qué se me había pasado este detalle?

Y añadí una cosita más, me parecería necesario que si se tratase de un hombre se exigiese que, antes de proponer matrimonio, supiese lavar, planchar, cocinar (incluso coser y cantar). En resumidas cuentas, que fuese un ser independiente y capaz de resolverse sus necesidades domésticas.

Pero aún hay más, ¿por qué limitarlo a las exigencias para un hombre? También para una mujer. Para cualquier persona, independientemente del género, raza, religión, etc.

Y esto entraba un poco a cuestionar lo que venía a decir el mensajito de red social típico/tópico. Así que, por supuesto, no compartí.

Me parece que pierdo demasiado tiempo pensando en naderías en torno a naderías.

De confidencialidad y datos personales

Ayer, durante una agradable reunión en torno al cumpleaños de una amiga de Carmen, surgió el debate sobre la confidencialidad de nuestros datos en Internet y me di cuenta de que mucha gente confunde algunas cosas:

Un cuestión es regular cómo viaja la información por los canales de Internet (cifrada, no cifrada, etc) que genera posibles espionajes por parte de terceros en medio de los destinos (ya sean los ISP, gobiernos con más o menos autorización…).

Otra cuestión bien distinta es regular quién tiene acceso a nuestros datos personales (fotos, nombres, aficiones…) que, cifrado o no cifrado, damos a unas cuantas empresas (Google/Android/Gmail, Microsoft/Windows/Hotmail, Apple/Mac/iPhones, FaceBook, Twitter…), todas ellas, por cierto, residentes en un único país.

Y un tema adicional, nuestro acceso a los servicios que ofrecen estas empresas ocurre viajando a través de múltiples países, generalmente, de modo que ¿qué legislación aplica?

Con respecto a las leyes «antipiratería», que ya he escrito en otras ocasiones, hay regulaciones más o menos oficiales que reducen el ancho de banda para servicios de internet determinados, como la disminución de la velocidad del ADSL para servicios P2P, por ejemplo, sin diferenciar (algo relativamente difícil si no imposible) la naturaleza de lo compartido/descargado, así se limita de igual manera una descarga de una película con protección que un software opensource.

Somos todos los que estamos haciendo un gran regalo a la «Tyrell Corporation«. No nos exigen dar los datos a estas empresas, pero es tan cómodo hacerlo que es mejor no pensar en alternativas.

La esperanza no se acaba de perder y el otro día me enteré de que BQ ha sacado un móvil con UBUNTUPHONE, es decir, aún queda algo de idealismo pugnando por ofrecer alternativas.

Quizá con este primer paso, el manejo del hardware (de los móviles) volverá a estar un poco en las manos de los usuarios, algunos de los cuales puede que se esfuercen lo suficiente como para dejar de usar herramientas que condicionan nuestra privacidad, nuestros datos, haciendo que los «regalemos» o cambiemos por un poquito de comodidad.

Al menos, con los PCs ya hubo evolución similar cuando se comenzó la bifurcación tras las clonaciones. La década de los 80 fue un mar de variedades… muy bien retratado en la serie Halt and Catch Fire.

Fracking

Técnica peligrosa que ahora
se supone
posible causante
de seísmos.

Técnica de bajos fondos
que arrastra
mierda de arriba a abajo
y
viceversa.

Técnica para prospecciones
de oro negro
sucio
muy sucio
con el que mantener
nuestro nivel de vida.

Técnica para evitar
usar energía nuclear
usar energía eólica
usar energía solar
usar menos energía.

Técnica para conseguir
petróleo
más allá de lugares
conflictivos
intencionadamente.

Técnica para remover el suelo
y no en la acepción
más porteña de todas.

Técnica inmunda
mala
mala
mala…

Maldito Fracking de mierda
que provocó una fractura
en nuestra conversación.

Maldito nivel freático
que no se está quieto y
baila sin permiso y sin solución.

No te merezco
no
no te merezco.

Querría un sol
y tengo un frack
ing
sin ING
o todo lo contrario
y un puñadito
de silencio azul.

Yo para ser feliz quiero un camión

para ser feliz

Lleva la imagen un subtítulo (visto en red social) que dice:

Se necesita poco para ser feliz.

Pero no es así, lo que se necesita es muy poco para ser infeliz.

Para ser feliz, de acuerdo a esa imagen de sanador mental barato, hacen falta todas esas cosas (un camión de cosas), así que con la carencia de una de ellas (mucho mucho más probable) se deja de conseguir la felicidad, que, por arte de birlibirloque, cae en la responsabilidad de cada cual.

Para ser infeliz basta con tomar malas decisiones, en resumidas cuentas.

¿Y quién no ha tomado malas decisiones en algún momento?

Pues sí, yo para ser feliz quiero un camión de cosas… o relajarme y disfrutar de las que me van viniendo (según avanzo, según avanzo…)

Esto no es una broma