Antisistema

Escribir
en un papel
que voy a tirar
a la basura
es la mayor aspiración
de una poesía
liberada de cualquier intento
de comercialización.

Nota: Este papel fue recibido en un pedido de Amazon hace más de 5 años (para salvaguardar el contenido de golpes desde su origen, posiblemente lejano) y ahora quiero pensar que recuperarlo para una acción poética me libera, me limpia, me hace sentir libre de pecado. «Greenwashing» de manual.

Chapuzas

Ya nada importa.
La chapuza se ha impuesto por defecto.
Las traducciones automáticas
hechas por inteligencias artificiales
no es que sean mejores que las humanas
es que simplemente
permiten prescindir de humanos
remunerados
que difícilmente
podrían haber hecho una publicación
a modo de resumen
más disparatada que esta
automática
que ha generado una aplicación
automáticamente
y que automáticamente
ignoramos
porque ya nada importa.
La chapuza se ha impuesto por defecto.
De facto: defecto.

Voy a seguir maquetando… una traducción de la que me avergüenzo (ahora un poco menos).

Burritos

Estoy harto de ver esta publicidad que parece ignorar que, en el fondo, no hay ningún cambio: se pasa de pedir lo que todo el entorno escucha a lo mismo. Solo se cambia de entorno, no de personalidad, ni criterio propio… Que nunca se tuvo.

Para qué mencionar el fenómeno comercial de estas pasadas festividades consumistas, cuando se agotaron existencias del único vinilo del que he oído hablar en todas y cada una de las conversaciones que he sostenido a duras penas. No, si será normal, pero yo no lo entiendo… o sí. Y me desgarra el corazón. Soy un error en el sistema.

Cenas navideñas

Este curso he vuelto a proponer que cenemos donde el año pasado para que los grupos de los Talleres de Poesía de Clave 53 se conozcan, intercambien algo de conversación y algún juego poético que incentivaré a participar.

El lugar es un restaurante de comida tradicional española, casero, familiar, que es llevado con mucha calma, con cariño, con mimo, sin aspavientos ni postureos varios. Es sencillo, pero ético, sin subir los precios por las nubes aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.

Se llama El Labriego y está al lado de estudio, en la Calle Veneras (que siempre llamo venéreas, además de estar situado al lado de una farmacia, lo que potencia esa referencia de transmisión fonética). Siempre es complicado teniendo en cuenta que los requerimientos individuales cada día son más y más incompatibles, así, por ejemplo, ha de haber comida vegetariana, sin gluten, sin lactosa, sin picante y con picante… etc… hasta que resulta prácticamente imposible que todas las personas estén a gusto. No obstante, lo intento y creo que lo consigo gracias a la sencillez de la propuesta de cena a base de raciones diversas de El Labriego (sin menú navideño de por medio).

El otro día, mi querida amiga Sylvia insistía en invitarme a comer a una franquicia de esas que pregonan ser «verdes», «saludables», «ecológicas», «éticas», pero que acaban siendo lugares incómodos, edadistas, clasistas, sin alma (sin que yo sepa qué es eso del alma), sin personalidad… y por supuesto, sin ética.

Por fin, la persuadí y la invité a comer a casa un cuscús de verduras que me sale estupendo, la verdad, modestia aparte. Cortando unas cuantas verduritas (una cebolla, un par de dientes de ajo, media berenjena, un calabacín, cinco champiñones portobello, un par de zanahorias pequeñitas) que vertí sofritas, con un par de cucharadas de curri en polvo suave y pimienta blanca, junto con unas uvas pasas, en una olla de barro donde había depositado una cama de sémola de trigo cocida con perejil y una nuez de mantequilla.

Quise fotografiar el momento divertido en el que corté los champiñones, intentando minimizar el número de cortes, alineándolos como si aquello tuviese algún sentido. Me recordó aquella vez que intenté explicar por qué corto los tomates como lo hago.

Estaban recién comprados en la única frutería de confianza que queda en mi barrio, que es regentada por una familia de origen chino, con mucha simpatía, calidad y alejada de las grandes franquicias o empresas oligopólicas como Mercadona, Carrefour, etc… de las que procuro comprar lo mínimo posible. Sin obsesiones, pero también consciente…

No importa estado

Ganas dan de responder: Pues el Estado del Vaticano… Puede ser uno de los que no te importan.

¿Estado civil? Estar en estado… y otras expresiones me vienen a la mente en un momento. Ignoro el busco.

Pero me olvido de que es una de esas tonterías que se sufren cuando se vive en el centro de Madrid en estos tiempos de especulación inmobiliaria sin parangón.

Al menos intento olvidarlo y tirar el papelito a la basura, otro de los que encuentro en mi buzón de propietario de una vivienda en esta ciudad cada día menos habitable por población local y más por turistas sin interés por mantener cuidada la ciudad.

Normal, en última instancia, que no importe estado. A nadie parece importarle nada nunca.

Internet ha muerto

El otro día vi este vídeo de esta mujer a quien sigo desde hace tiempo en Internet (esa que ha muerto) y me ha dejado conmocionado. No por lo pertinente o trágico, sino porque es como sentirme ingenuo de toda la vida, de haber creído en esta utilidad desde sus inicios que me vanaglorio de representar.

A la menor ocasión comento que fui la primera persona en introducir una dirección IP (Internet Protocol) en los servicios informáticos de las Cajas Rurales, de instalar uno de los primeros cortafuegos (israelí, dicho sea de paso) de España y uno de los primeros servidores de comercio electrónico (Netscape Commerce).

Fui de las primeras personas en este país, después de haber visto su auge en Australia en programar (aunque sea incorrecta la palabra) en HTML una página estática.

Yo creé mi propia página web con un curriculum básico allá por los 90 del milenio pasado.

En la época previa había creído que HTML no acabaría por imponerse y llegué a proponer un «lenguaje» de hipertexto paralelo, llamado HDL (Hypertext Definition Language para la generación de hipertextos dentro de la herramienta Multius de desarrollo de aplicaciones Multimedia perteneciente al Grupo de Multimedia del Instituto de Ingeniería del Conocimiento).

Fui de los primeros en tener conexión telefónica privada a Internet con Goya Servicios Telemáticos, después de salir de la universidad donde tuve correo electrónico previo a que se estandarizase la arroba sustituyendo al AT previo, así que mi primera dirección de email fue «JMDOMIN AT EMDCCI11».

Era el comienzo de una época de optimismo en la que creíamos que ARPANET dejaba de ser un arma para convertirse en una herramienta democratizadora, una herramienta de conexión global que exprimí al máximo en mi «tardía adolescencia» cuando mi sempiterna soledad, mi búsqueda por «encontrar un alma que se pareciera a mí y no podía encontrarla», participando en grupos de debate internacionales, que no necesitaban moderación y funcionaban con respecto, como el obsoleto news/UseNet: (NNTP) soc.culture.spain.

Ya no funciona ningún viejo enlace. Todo lo anterior a hace 5 años parece muerto, como zombie aburrido.

Ahora vivimos una época muy diferente, en la que hasta las personas a quienes llaman nativas digitales empiezan a comprender que aquellos tiempos optimistas (ingenuos) ya no existen. Se fueron para no volver.

Internet desde hace años es el patio trasero de unas cuantas empresas gigantes que nos dejan jugar a la pelota sin hacer ruido y sin molestar.

Y casi nada molesta.

Lo más detestable, lo más abyecto, se encubre dentro de lo que se denomina erróneamente como libertad de expresión, sin embargo no se permite la libertad cuando se trata de pedir moderación a las políticas que favorecen la acumulación de poder, la descentralización de una red que nació con voluntad de ser descentralizada… Es la ley de la selva, pero solo hay una docena de leones. Los demás somos ñus, antílopes o animales lentos y torpes que no ven más allá de sus orejas.

Internet ha muerto, sí.

La IA es solo la puntilla con la que apuñalar la nuca al bóvido agonizante.

¿Altavoces para rock cristiano?

Ahora que está en auge el rock cristiano, las series o películas en las que el cristianismo hace proselitismo sin ambages, en las que el producto de mercadeo musical por antonomasia se declara creyente, encuentro cruces en lugares insospechados como en estos altavoces que perfectamente podríamos denominar altacruces.

Ya lejos quedó el proyecto en el que estuve buscando cruces en imágenes u objetos que encontraba a mi alcance, llegando a esa pieza que me encantaba, esa pequeña instalación en la que coloqué tres televisores de rayos catódicos debajo de un crucifijo junto una biblia y un misal.

Práctica de Tango de Clave 53

Como cada mes, volvemos a proponer un espacio donde bailar Tango con el mejor ambiente posible.

Es una actividad que organizamos desde hace más de dos décadas (cuando hablas en décadas es que tienes muchos años a la espalda) y cada día es más sólida, hasta el punto de que casi no necesitamos ni anunciarla, pero aún así, cada semana que tenemos el evento, enviamos miles de emails, lo que no resulta nada sencillo, pues nuestro servidor (hosting en Justhost, ahora Bluehost) es muy limitante y no nos permite hacer envíos de más de 500 direcciones cada hora… con lo que hay que programarlo o enviarlos a lo largo de un día completo…

También preparamos un whatsapp que Carmen envía a otras tantas personas por teléfono que ella ha ido organizando en listas de distribución de personas interesadas en la actividad.

Es la parte más molesta de esta profesión: divulgar. Di vulgar.

También creamos eventos en redes sociales, difundimos la información por los cuatro costados del universo conocido…

Para terminar el domingo ofreciendo una cálida sesión de Tango musicalizada por Carmen de la Rosa y conmigo en la recepción, habiendo preparado más de 8 litros de té, varios kilos de bizcochos, compramos chocolates, caramelos… y aún así, nos cuesta asumir que cueste 9€.

Incluso después de haber ido a cenar el otro día un par de raciones y tres vinos por la friolera de 72€ dos personas(y mucha gente considera que es barato).

Comento frecuentemente la historia del precio de esta Práctica de Tango que comenzó siendo gratuita (en aquella época teníamos un lugar propio, que se financiaba con las clases), pero pasados 2 años, gran parte de la gente que venía pidió pagar pues les parecía justo pagarnos algo por el trabajo realizado. Ofrecimos la posibilidad de dejar «la voluntad» en una cajita en la entrada, pero dejaban cantidades que considerábamos demasiado altas, incluso billetes de 20€ por dos personas… y sin embargo alguna que otra persona no pagaba nada, así que decidimos cobrar 3€/persona. Así estuvimos funcionando casi toda la primera década, hasta aproximadamente el 2011, cuando aumentamos a 5€/persona.

Después del COVID, cuando volvimos a alquilar espacios que cada vez eran más caros, decidimos aumentar el precio a 7€/persona y con ello estuvimos hasta este curso (septiembre de 2025) que por aumento del precio del alquiler de la sala (ganaba mucho más que nosotros el espacio) tuvimos que incrementar a los casi 10€, hasta 9€, siempre dudando si la gente estaría dispuesta a pagarlo. Pero nunca o muy contadas ocasiones hemos tenido problemas por el coste de la entrada. Nadie se queja porque creo que es mucho más que justo… por no decir un verdadero regalo a la ciudad.

Algún día tendremos que llegar a la cantidad de 10€ o superarla, pero esperemos que con esos 9€ podamos estar aguantando el trabajo que supone poner en marcha esta propuesta con el cariño y la entrega que lo hacemos. Ojalá sea dentro de otros 5 años…

De momento, estaremos encantados de contar con la gente que venga, como decimos en el correo electrónico del que dejo aquí constancia para que lo podamos recordar más adelante:


😃 ¡De nuevo Tu PRÁCTICA de Tango!

Las Prácticas de Tango siempre han sido especiales en Clave 53.
📆 Este Domingo 9 de Noviembre de 18 a 21 horas. (2º Domingo de cada mes)
Práctica de Tango Clave 53
📍 C/Arquitectura 15 (El Espacio) Embajadores / Acacias

Si aún no la conoces seguro que os gustará, con bizcochos, té y sonrisas. 🍰🫖🧉🎉

🗞? Aforo Reducido

RESERVA TU PLAZA en el formulario que encontrarás en
https://www.carmendelarosa.com/tangodj/tangodj/nclave-de-tango/

Ambiente relajado, para Probar, Explorar, Aclarar, Bailar, Sonreír, Charlar y Disfrutar.

Los Abrazos y la mejor actitud para acoger a l@s demás la hacen posible.
N’Clave de Tango

    Precio: 9€
    Organización: Asociación Cultural Clave 53
    Musicaliza: Carmen de la Rosa

Practicar es la mejor manera para fijar lo que aprendes en las Clases, explorar y soltarte en tu baile.

Si bailas Tango poco o mucho…. éste es tu lugar.

Nos encanta poder proporcionarte un bonito espacio con un suelo de madera.

Un lugar de reunión de alumn@s, ex-alumn@s y amig@s tanguer@s.

Para que sigas enamorándote del Tango.

🗞?Reservas en: https://www.carmendelarosa.com/tangodj/tangodj/nclave-de-tango/

Carmen de la Rosa
+34 635514576
Asociación Cultural Clave 53
tango@clave53.org


__________________________________________
Asociación Cultural Clave 53
info@clave53.org
www.clave53.org
__________________________________________

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Nota Legal (y no sólo)
En cumplimiento de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico, así como de la LOPD 15 31/12/1999, te queremos comunicar que tu dirección de correo electrónico figura en la base de datos de la Asociación Cultural Clave 53. Te enviamos este mensaje informativo sobre las actividades que organizamos porque, o bien en algún momento nos has facilitado tu dirección de correo electrónico, o alguna persona pensó que podía interesarte el contenido de nuestros mensajes.
Además de la citada ley, siempre has tenido derecho a que te borremos de nuestra base de datos enviándonos un correo electrónico a la dirección borrarme@clave53.org.

No a la guerra

Esta camiseta había estado conmigo desde los tiempos de las manifestaciones contra la invasión o guerra de Irak que Aznar tuvo el gusto de emprender sin el consentimiento de la OTAN ni, y era necesario, nuestro querido monarca, hoy emérito.

Había sido usada hasta la saciedad pero ya estaba a punto de destrozarse por la debilidad de la tela remanente, así que decidí incorporarla en la acción que realicé en la II Bienal de Arte de Acción de Santander, terminando la misma con la puesta y desgarro de la camiseta afirmando un rotundo y algo pesimista: «Para esto valen los mensajes de las camisetas», después de, entre otras cosas, haber fregado parte de la Plaza Cañadío de la capital cántabra con la camiseta usada a modo de trapo.

Los mensajes son trapos.
Las acciones no.

Yo vestí la camiseta. Era un trapo.
Usarla hasta la extenuación ha sido una poderosa acción.

Ahora seguirá siendo un trapo, pero su esperanza de vida es ya muy pequeña.
Así es la vida.
La mía también.

La vida es otro trapo, llena de acción.

Caída de AWS

Ayer se registró una caída generalizada de AWS (Amazon Web Services) que impidió que pudiera terminar de desayunar viendo la serie intrascendente que estoy viendo de cuando en cuando para relajar mi cerebro.

Comprobé con algo más de estupor que mi cuenta de Amazon no podía acceder a mi historial de pedidos, ni descargar facturas y parecía como si me hubiese dado de baja en el servicio… lo que tampoco era muy trascendente.

Sin embargo me hizo recordar la enorme dependencia que tenemos de tres o cuatro enormes del sector que han convertido Internet (intencionadamente en sus orígenes descentralizada) en una enorme base de datos cuasi-privada. Ni siquiera estatal: empresarial.

Cada vez es mayor la dependencia y, sin embargo, cada vez es mayor la vulnerabilidad.

Quizá por ello de un tiempo a esta parte me cuesta escribir en este blog o diario en el que vierto mis opiniones o poemas sabiendo que, por debajo de la superficie, alguna de estas empresas controla el equipamiento que almacena estos datos a los que a veces trato con cariño.

Sí, hago backup externo y no dependiente (en principio) de estas corporaciones, pero en última instancia soy consciente de la inutilidad de hacerlo. Al fin y al cabo, si no es para que esté en Internet, ¿por qué no hacer todo este trabajo directamente en un documento local, pongamos, en LibreOffice?

Curiosamente, comencé el diario de ese modo, pero al cabo de un par de semanas vi la inutilidad de hacerlo en local y la utilidad de usar un gestor de contenidos como wordpress, aunque sea en mi propio hosting (que no es propio, sino alquilado, no lo olvido).

Cada día más analógico, cada día más silencioso, cada día menos… y menos, hasta el abismo.

Esto no es una broma