Cada día más ateo

No sé si se puede ser más ateo que un ateo que no cree en dios y menos aún en Dios.

Pero creo que me voy acercando a ese lugar imposible de ateicidad (que ya no agnosticismo, como me declaraba en mi juventud), ese lugar en el que resulta hasta gracioso, cuando no triste, el mero hecho de pensar que la inmensa mayoría de la población mundial cree en una deidad o en más de una, que les sirve para diversos propósitos: explicativos, emocionales, esperanzadores… (lo de la e, es un capricho, lo sé).

Así que me está pasando estos días que estoy leyendo el libro de contenido muy muy serio (algo demasiado serio para mi gusto: creo que este hombre se gustaba demasiado, mientras lo leo, algo apesadumbrado por no tener la capacidad de atención que antes tenía) titulado Las palabras y las cosas, de un autor declarado ateo: Michael Foucault, que nada tiene que ver con ese péndulo, ni con Umberto Eco (al menos no con él en cuanto autor de la novela sobrependular), me está pasando, digo, que cuando leo tantas veces la palabra dios (en su caso Dios), mi cabeza la sustituye por la expresión «ratoncito pérez» y sigo leyendo… pero pierde tanto el texto que me desconecto inmediatamente.

La gravedad de esa disquisición, al llevar a cabo la transposición, resulta un chiste casi, al modo del famoso pastafarismo del que me declaré abiertamente admirador (para luego reconocer que ni siquiera se acerca a mi grado de ateísmo).

Me lancé hace meses la pregunta ¿Puede un ateo tan siquiera pensar la idea de dios y no dejar de ser ateo? ¿Puede un ateo hablar de «dios» como si fuese «algo» existente?

Y aún no tengo claro que la pregunta esté bien formulada, pero algo me dice que el chiste, casi irrespetuoso, es la única respuesta que tengo. Y no me parece una verdadera respuesta.

hmmm…

Creer en la navidad

Encuentro esta publicidad algo perturbadora, como todo lo que rodea este periodo tóxico denominado «navidades», que comprende del 24 de diciembre al 6 de enero, ambos incluidos.

Navidad procede de «natividad», de nacimiento, en homenaje obvio al nacimiento de un tal jesusito… que hará un par de milenios que vino al mundo a instaurar una religión sobre una piedra. Dicen.

Por lo que esta afirmación hace que yo sea de quienes no creemos en la navidad, al menos en ese sentido (ni en ninguno, en última instancia), pero sí que creo en las personas, que no son materia de creencia, sino de existencia, independientemente de mis creencias u opiniones.

Que tras esa afirmación, por tanto, huera, se venda una especie de bocadillo y el aniversario del 50 años de una empresa de consumo que ni siquiera intentan ocultarlo en su nombre, me parece ridículo.

Por otro lado, lo prefiero a la frase contraria:

«Creer en las personas es creer en la navidad».

si asumimos que el «es» es un «implica» y no una igualdad, lo que no necesariamente es cierto.

No sé si en estas fechas me vuelvo algo más observador o si los mensajes son tan llamativos que me es imposible no verlos. ¡Todo es grito! ¡Todo delirio!

Y así… hasta el próximo año.

demonizar

yo demonizo
tú demonizas
él, ella demoniza
nosotros, nosotras demonizamos
vosotros, vosotras demonizáis
ellos, ellas demonizan

ese verbo abundante para atribuir a alguien o algo cualidades o intenciones en extremo perversas o diabólicas está en boca de la prensa constantemente, en boca de las redes sociales siempre o casi siempre, en boca de amistades con frecuencia… y no me encanta.

solventa problemas maniqueistizándolos: los buenos y los malos, las películas de hollywood, ángeles y demoños, caca culo pedo pis… y poco más.

eso no se coge, eso no se toca, deja ya de joder con la pelota…

y seguimos
simpleza va
simpleza viene

demonizando.

¿Por qué morir no es un verbo?

En toda acción hay transcurrir (tránsito) del tiempo: hay antes y después, hay flecha del tiempo, hay realización de algo que se inicia y se concluye.

¿Por qué no muere una máquina?

No decimos (salvo informáticos) que una máquina muere quizá porque no es preciso hacer que su «alma» trascienda ese instante en el que el ingenio deja de ser funcional para ser no más que amalgama de partes reutilizables.

¿No le estaremos dando una importancia metafísica a las partes?

Un órgano deja de funcionar (maquinalmente) y decaen paulatinamente las funciones de los demás, pero esas moléculas (no ya las células) no obedecen ese final en una hipercongelación kelvínica, sino que perpetúan sus transformaciones como si no hubiese pasado nada, con una indiferencia que resulta pagana e insultante, minimizando la divinidad presunta de la existencia material a la que denominamos vida por encima (¿por enzima?) de otras formas de combatir la segunda ley de la termodinámica, manteniendo bajo raya a la entropía.

¿Puedo (yo) morir(me)?

Tras terminar de comer sigo siendo yo (más o menos aumentado), pero yo ya no soy yo al terminar de morir. ¿Quién realizó ese último salto, ese empujuncito final, esa llegada a meta?

Es una acción interrumpida: me muero a medias.

Subo a lo alto de una montaña y, tras la cima, desciendo, pero ¿existe un verbo que incluya ambas acciones que, paradójicamente (o no) son contradictorias u opuestas?

Escrito en Taramundi, Asturias, en agosto de 2025.

Humano vs InHumano

Muévete como un humano
o
Indigno de ser humano

Textos sobre lo que es humano
e inhumano, me llevaron a escribir este texto
en Asturias, a primeros de agosto de 2025:

Lo de Gaza es inhumano
Lo de Trump es inhumano
Hitler era inhumano
Stalin era inhumano

Yo soy humano
Tú eres humano
Él es humano
Tú eres humana
Ella es humana
Nosotros, vosotros, ellos
Nosotras, vosotras, ellas
et al somos/sois/son
humanas/humanos… et al

Pero lo de Gaza
es inhumano.

¡No!

Es humano.
Es horrorosamente humano,
es cruel,
es genocida,
pero humano.

No es ni puede ser
inhumano
ni tachado de
inhumano
como forma de animalizar
lo que no queremos soportar
o aceptar
como parte de nuestra
naturaleza
paradójicamente
cultural.

Es humano,
quizá demasiado humano,
tristemente humano
como yo.

bombas contra alguien que no sea niños

Es raro detenerse a pensar si están excluyendo a las niñas del apoyo antibelicista o si es que ante las bombas poco importa el lenguaje inclusivo.

Es más, me hace pensar en que no se atente contra los niños, pero que se siga bombardeando a adultas y adultos.

Sé que es un llamamiento de «Save the children», y que, por tanto, poco foco en otros locos. Pero vaya, que no he podido evitar detenerme en esta tonta reflexión al ver ese llamamiento a firmar, como si alguien estuviese a favor de bombardear niños o niñas… y estuviese deseando que ocurriese.

No sé, la reflexión es algo torpe hoy, pero en resumen, la obviedad de la magnitud del genocidio me estaba tapando de ver el matiz… o algo así.

Hay días espesos.

Contradicciones

Ofrecer al mismo tiempo (simultáneamente) una consola retro y hablar del poder de la IA y un sistema operativo que tarde o temprano será retro, será pasado, será obsoleto.

Esto resulta una de las contradicciones más absurdas de nuestro tiempo, queriendo aferrarse al pasado, lanzándose al futuro con la furia de Marinetti.

Podríamos ponerle galones de paradoja, pero no resulta más que una herramienta adicional del neoliberalismo (neocapitalismo) donde se vende hasta la experiencia del viaje al pasado como una boina del Ché.

El domingo tardé algo más de lo necesario en la actualización (a Linux Mint 22.1 Xia) de mi flamante ordenador personal adquirido hace la friolera de más de 11 años, debido a que no encontraba mi simulador de Spectrum (Emulator of the 1980s ZX Spectrum home computer and its various clones) en los repositorios desde la línea de comandos.

Las matemáticas no son un conjunto vano de fórmulas

Las matemáticas no son un conjunto de fórmulas, sino un lenguaje capaz de descubrirlas.

Es una pena que se tenga esta visión de las matemáticas que las relaciona con aprender, sin entender, fórmulas o recetas para resolver problemas más o menos estandarizados. En realidad, las matemáticas, base de la lógica (¿o la lógica base de las matemáticas?) nos ayudaría a entender nuestra forma de pensar, a pensar mejor, a razonar y ser capaces de deducir, de inferir, de descubrir un universo más o menos fuera de la realidad física, pero que sin embargo modela bastante bien (porque nos organiza la mente, no solo el lenguaje, sino la geometría, la aritmética, el álgebra…) el mundo que habitamos.

Es una pena. Pero no parece que haya grandes avances en esta línea, en la que la inteligencia artificial puede que acabe por tener un impacto mucho mayor del que ahora mismo se cree.

No me refiero a avances matemáticos (que también), sino sobre todo pedagógicos, intelectuales, que nos haga replantearnos el famoso ¿para qué sirve? de quien recibe clases de matemáticas, pero también de quien las imparte, enfocándose más en el proceso y menos en el resultado. Al menos eso espero, hoy, que estoy optimista.

Ser o Estar

Seguramente haya razones filológicas que expliquen por qué hay 2 verbos en español (y en otros idiomas afines), mientras que en los germánicos, con el inglés a la cabeza, tienen el to be or not to be que yo traduciría por:

  • estar o no ser
  • ser o no estar
  • estar o no estar
  • ser o no ser

indistintamente y, al mismo tiempo, distinta-mente: muy distinta.

Ser por un ratito… ese ESTAR que tanto me gusta, a mí, tan sumamente poco esencialista.

Hoy he encontrado una servilleta, que hacía las veces de marcapáginas, en la que tengo apuntadas una enorme cantidad de reflexiones, la pregunta ¿por qué ser y estar son dos verbos diferentes?

Y no quiero buscarlo, porque estoy casi seguro de que incluso una inteligencia artifical me respondería que no tiene tiempo que perder conmigo.

Pero yo me lo pregunto.

ME lo pregunto (a mí mismo).

Sin ánimo de respuesta. Por el mero hecho de preguntármelo. Y disfrutar pensando en ello, sin querer saber si hay una respuesta formal que dé explicación a este bobo enigma.

Soy así.
O
Estoy así.

Esa es la cuestión.

Esto no es una broma