Cuando te hacen un regalo tan emocionante

Ayer, mi querida Andrea Vidal Escabí me regaló (a mí y a varias personas que habíamos participado con unos cuantos haikus en su proyecto) esta preciosidad editada por ella y su madre con todo su cariño. Es tan bello el regalo que me quedé sin palabras.

Le pregunté si conocía el famoso libro de Raimond Queneau titulado Cien mil millones de poemas del que llevo usando una imagen desde que lo descubrí para anunciar mis temáticos de OuLIPO.

El bordado, dice Andrea, que lleva la portada está realizado con una técnica japonesa que yo no conocía:

La cubierta es un bordado japonés llamado kogin que usaron las clases bajas durante la dinastía Edo, pues tenían prohibido usar algodón o seda. Debían usar cañamazo que no sólo era muy duro, sino también muy poroso, así que bordaban las telas para hacerlas más gruesas

Me encanta saber que parte de mi trabajo consiste en inspirar creaciones como esta que hacen, claramente, del mundo un lugar mejor.

Libros de la Diputación de Málaga

La Diputación Provincial de Málaga tiene una editorial llamada Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga (CEDMA) con una buenísima selección de libros de poesía, algunos de los cuales ya he tenido tiempo atrás y usado en los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de Clave 53.

En esta ocasión me he hecho con dos libros de Poesía (a unos precios increíbles, por otra parte), como son una antología de Poesía Mapuche y otra antología de 10 poetas portugueses, para complementar otro de 17 poetas mujeres contemporáneas de la poesía portuguesa que adquirí en Vaso Roto.

Mi colección preferida para los talleres es la denominada MaRemoto que «pretende abrir un espacio en el que pueda respirar libremente la poesía de las otras culturas del mundo» y es algo que ofrezco en los grupos de Poesía, donde solemos, tras cada inmersión poética en una de sus culturas, degustar también su gastronomía.

Marida muy bien la poesía con la comida… 🙂

Web de Edita Clave 53

Ya he dado casi por concluida la web de Edita Clave 53 que me ha llevado mucho más tiempo del que esperaba, en gran parte porque no le he dedicado tiempo continuado, pero en otra gran parte porque hacer una «tienda» con WooCommerce no es tan fácil como lo pintan.

En primer lugar tuve que dar con los «colores apropiados» lo que me llevó a rediseñar la web de Clave 53, así como a retocar la de Giusseppe.net.

En segundo lugar, a buscar información sobre lo que hay que poner o escribir en los Avisos Legales, así como a intentar entender cómo es la «tarificación impositiva», que en el caso de los libros tienen un IVA del 4%, pero en el caso de piezas de arte es del 10%, pero sin embargo los envíos incluyen un IVA de 21%, contengan lo que contengan.

En tercer lugar, encontrar fotos medianamente bellas para diseñarla, pero con mis exigencias habituales (código abierto o libres de derecho o, mejor aún, fotografías propias). Tras ello, modificar sus tamaños sin que pierdan calidad para que la web no sea muy muy pesada.

Generar la estructura de páginas básicas que dan información sobre lo que hay en la web, así de los servicios que ofrece. Por supuesto, redactando cuando no lo tenía el contenido de las mismas.

En cuarto lugar, personalizar el aspecto de la misma, para que no tenga un perfil demasiado «editorial», ni una «librería» online, ni demasiado informal, pero que contenga ambas cosas.

En quinto lugar, comenzar a dar de alta productos en la «tienda» que he decidido llamar STORE, sin que sepa muy bien por qué, más allá de que no me gusta autodenominarme «tendero», aunque lo sea.

Empecé, tras un par de libros de prueba míos, por los libros de las personas que han editado últimamente conmigo y que han depositado su confianza y 10 ejemplares por poeta en Clave 53.

Por último, dando de alta mis propios libros, mis cianotipias y en breve irán apareciendo otras piezas que no tienen mucha salida porque no se sabe ni siquiera que están a la venta.

Prueba de color

Probando el color
como quien prueba que el paso del tiempo
no deja indiferente
y nos sacude por dentro.

La tinta inyectada
en una sábana de acantilados
a la que llamamos
papel
rebosa azules.

Mis manos
goteando alergia
no se atreven a hollar
la maculada portada.

Probando el color
imagino radiación
del espectro electromagnético
mezclándose en los conos de mi retina
decidiendo
juguetear con mis emociones
engañándome
y haciéndome creer
que lo que veo
es lo que ves.

Como quien prueba que el paso del tiempo
no nos mata,
no nos vive.

No me representa

En esta ocasión no hablo de política y de si el sistema parlamentario «representativo» que tenemos me representa más o menos.

Es una revisión de 3 imágenes de libre disposición que busqué en internet para usar en el carrusel de la página web que estoy haciendo para la tienda de la Editorial de la Asociación Cultural Clave 53 y me he encontrado con que esta imagen, por bella que sea, no tiene nada que ver conmigo, así que la tengo que quitar de la web.

Pero quería, al menos, dejar un pedacito de constancia en este diario de que, en algún momento y por alguna razón, quizá subconsciente, fue seleccionada como una de las que me gustaron.

Es complicado elegir una imagen que proyectar, pero es incluso más complicado tener algo que proyectar.

Esto no es una broma