banderitas

Debajo de mi casa vive un señor que dice en su balcón ser republicano y además hace gala de su (presunto) respeto por el colectivo LGTBQI+…

En la otra vivienda del tercer piso vive su amiga, la única que le soporta en todo el portal, que es quien decidió poner una banderita de apoyo, no a España, aunque ella así lo crea (pero yo la conozco) sino al partido que acaba de ganar las elecciones del 4M en esta comunidad o, incluso, a los homófobos, racistas, machistas de sus socios de gobierno.

Me alegra ver que puede que se acaben enemistando por tal profusión de banderitas, pues a río revuelto ganancia de pescadores. O lo que es lo mismo, divide y vencerás.

Es posible que así pueda encontrar algo más de comprensión en la de la banderita bicolor cuando el irrespetuoso de las bibanderas multicolores decida que él lo vale y los demás tenemos que aguantar sus decibelios infernales, sus ruidos, sus insultos, su falta de respeto por cualquiera que no sea él.

Con republicanos así, me haría monárquico, pero con españolistas como su amiga, me haría republicano… y quizá al final no tiene nada que ver con la política tal como se suele entender.

Más allá de la visión, habitamos Carmen y yo en un ático en perfecta sintonía con las estrellas, la luna, el sol y todo el resto del vecindario.

Estoy aquí, en Móstoles…

Invitado a participar en la II Convocatoria Internacional de Arte Postal USTED ESTÁ AQUÍ – YOU ARE HERE (listado completo de artistas participantes, fotografías de la exposición, etc.), así como una amplia información sobre el proyecto editorial experimental PERIFERIA IMAGINARIA, en marcha desde 2018, y sus paralelas Convocatorias de Arte Postal, envié una propuesta más o menos rebuscada que necesitaba las dos caras de la cartulina verjurada negra que intervine con un rotulador blanco y nada más. No quería usar prácticamente nada digital para esta ocasión, después de que en la anterior convocatoria enviase por email (dada la situación de confinamiento debido a la pandemia de COVID19) una participación absolutamente digital.

Han realizado el siguiente vídeo que incluye mi trabajo y que presento aquí desde el momento en el que salgo en él, no vaya a pensar nadie que no tengo ego.

Ahora que me tachan de transfronterizo veo más que nunca que hay mucho de cierto en ello, pues la frontera entre las dos caras del cartón fue algo con lo que jugueteé en esta propuesta, referenciando a quienes (para mí) más han dinamitado la idea de frontera: la lógica difusa y la paradoja del gato de schrödinger, esa llamada al estar y no estar simultáneamente en algún sitio, a afirmar un tercero excluido como posible…

Soy un poeta trans

Aparezco analizado en el interesantísimo artículo que ha escrito para el Global Journal of Human-Social Science: A. Arts & Humanities – Psychology. Volume 21 Issue 4 (Ver. 1.0), Laura López Fernández, Profesora especializada en Poesía post-media, visual y experimental de la University of Waikato, Nueva Zelanda.

Me gusta mucho su artículo en el que analizan mi obra con bastante precisión, aunque con un error insalvable: uno de los dos poemas que utilizan para referenciarme, ni siquiera es mío y, por no ser, ni pienso que fuese pensado como poema. Distopía sí es una entrada de mi blog, de mi diario, que nunca pienso que lea nadie, y es un comentario sobre una imagen encontrada en Internet por alguna persona que la realizó y no indicó su autoría o se perdió en una cadena de errores de atribución, lo que vendría a ser un caso más de transmedia poética postmoderna en el que la apropiación (indebida) se ha convertido en bandera.

Si hubiese sido un poema propio, tampoco sería el poema del que me sintiera más orgulloso, pues el exceso de referencias cinematográficas, de utilización de objetos ajenos, no es una característica general de mi trabajo, aunque haya jugado alguna vez con este tipo de materiales, como en la serie «Publicidad en-cubierta«.

Hay algo deprimente en el hecho de que lo que más le haya llamado la atención de mi «ingente» web haya sido precisamente un trabajo que no es mío. Pero bueno, quizá sea solamente el estado de ánimo que en este fin de curso ando teniendo.

Es curioso como a pesar del enorme error, todo lo que dice es aplicable a mi trabajo sin perder ni un ápice de verdad. Me siento completamente identificado con el análisis que hace de mi trabajo, especialmente cuando el poema que sí que comenta es propio: el titulado «Nueva Normalidad«, que tiene además como características la pobreza y la efimeridad.

“Nueva normalidad” se puede leer dentro del marco del poema objeto (aspecto material: cartones superpuestos) y visualmente puede formar parte de la tradición delpoema visual y alfabético. Semánticamente hay que destacar el referente globalista de la pandemia, resumido en la frase “nueva normalidad” y la actualización discursiva que se hace del típico estilo asemántico de los poemas alfabeto “A” y “Z”. En este poema, a diferencia de poemas que utilizan el motivo del alfabeto, el autor está conjurando un tercer espacio o espacio transfronterizo en la línea crítico sociopolítica del globalismo al igual que el poema anterior.

Eso sí, durante la lectura del núcleo del artículo, anduve pensando si sería divertido o perverso contabilizar el número de veces que aparece el prefijo «trans» en el mismo, pues me resultó significativo que hubiese de utilizarse tantas veces para referirse a la vanguardia de la vanguardia o la ruptura de la ruptura, la anulación de la anulación… (Aparece 55 veces el prefijo trans, de los cuales, 28 es para referirse a transfronterizo)

De todas las palabras que se mencionan comenzando por «trans», la que más me llamó la atención fue la de transfronterizo, pues me hizo recordar el proyecto (entre olvidado y siempre en desarrollo) que me lanzó a escribir o crear una poesía más allá de la palabra, derivando en multidimensional, y que denominaba «Frontera», así como mi participación en el III (y último) Encuentro de Arte de Acción de Artón, que se organizó en MATSU, titulada precisamente así: «Frontera«.

El objetivo principal de este estudio es analizar el grado de sistematicidad compositiva que existe en textos de tres poetas españoles contemporáneos; Giusseppe Domínguez, David Fernández Rivera y Alfonso Aguado Ortuño, bajo el marco de una perspectiva interdisciplinaria, intermedial e interartística de géneros. Para ello se empleará el concepto de lo transfronterizo como categoría de análisis semiótico. En la heterogénea y prolífica obra de estos autores lo transfronterizo se puede leer como clave discursiva de su obra y del mundo en que vivimos. En virtud de esta metáfora de carácter topológico, lo espacial y lo intersticial se conceptualizan en base a las distintas funciones que ejercen los signos y sistemas de signos en el poema.

Muy agradecido a la inclusión en este estudio sobre lo transfronterizo en la poesía contemporánea experimental, dentro de la cual me veo completamente identificado: soy un poeta claramente trans…

Incluyo el artículo por si alguien quiere consultarlo (pero añado que no soy el creador del mismo):

Cross-Border Condition in Experimental Cotemporary Poetry – Laura López Fernández

Logos sobre azul

Para el libro colectivo de este curso estoy apostando por un papel de un color azul intenso como cubierta, con una imagen sencilla e impactante en la portada, pero los logos que habitualmente uso son de color rojo y no quedan muy bien sobre azul.

He hecho algunos experimentos con inkscape para ver con qué versión me quedo, pero de momento he pedido 10 ejemplares con un rojo sobreiluminado por si hay suerte y queda bien… pero no lo creo.

Ya veremos.

Auriculares

Vivo rodeado de auriculares.
Escucho la vida a través de auriculares.
Amortiguo las emociones gracias a auriculares.
Me centro en mí mismo (yo, yo, yo) dentro de unos auriculares.
Con cancelación de ruido los auriculares.
Resisto la huida y la ira con unos auriculares.
No son aúricos mis auriculares.
Inalámbricos o cableados me ato a unos auriculares.
En casa y en el trabajo sin faltarme los auriculares.
Ya no encuentro calma sino bajo unos auriculares.
Ya no encuentro equilibrio sino bajo unos auriculares.
Radiaciones Bluetooth, infrarrojas, electromagnéticas las de mis auriculares.
Quiero beber de un botijo con auriculares.
Quiero besar tus labios de auriculares.
Quiero lamer tu pelvis de auriculares.
Quiero soñar con auriculares.
Auriculares que sueñan con auriculares sobre auriculares.
La recursividad de los auriculares me aísla como unos auriculares.
Auriculares de auriculares, todo auriculares.
Ay, vanidad… de auriculares.
Ay, soledad… de auriculares.
Ay… de auriculares.

3000 entradas

Hace unos días llegué a las 3000 entradas en este diario o blog, según quiera llamarse.

Son 3000 textos que he escrito y que podrían no haber sido escritos sin merma absoluta (ni relativa) de la calidad de vida de nadie, salvo, quizá, yo.

Son 3000 textos que habría de revisar para asegurarme de que no contienen afirmaciones con las que hoy no estaría de acuerdo, ni errores ortográficos o gramaticales dignos de ser corregidos.

Son 3000 textos (aunque no siempre fueron textos).

Son 3000 textos multimedia cuyo formato más que seguramente no ha soportado los cambios de plantilla a los que los he sometido.

Son 3000 textos que contienen más de 3000 enlaces a otros textos que a su vez puede que contengan otros 3000 enlaces a otros textos que a su vez… forman lo que denominamos «la web», así, por abreviar.

Son 3000 textos que incluyen más de 1000 imágenes que no valen más que 1000 palabras y que en muchos casos habrán desaparecido de la URL que las ubicaba.

Hace unos días llegué a las 3000 entradas y, con esta, voy camino de algún otro número redondo más o menos intrascendente.

Errores

Ya había errores en el pasado
de este diario verborreico
cuyo único propósito es gritar
en el silencio de una pantalla.

Grito blanco sobre negro.

Aullido sin intensidad.

Ya había errores y eran menos temibles
o yo tenía menos miedo
que resulta mucho más verosímil.

No sé cuáles eran los errores
y no sé cuáles son ahora:
el error soy yo.

No son números de cuenta en una declaración de la renta.
No son unas elecciones convocadas sin vergüenza.
No son pensar que todos los políticos son iguales.
No son organizar clases presenciales para público inasistente.
No son agujeros de gusano en la morera.
No son errores: es la vida.

Quizá por ello…

La poesía es un arma cargada de futuro

Gabriel Celaya
«La poesia es un arma cargada de futuro»

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

23 de abril

Día Internacional del Libro

Y yo con la casa sin barrer…

Apenas escribo algo que merezca la pena.
Lo que escribo no tiene afán de encontrar nadie que lo lea.
Lo que escribo es la mayoría de las veces ilegible.
Lo que escribo no lo escribo sino que hago algo que lo escribe.
Lo que escribo no busca ser un libro y sin embargo
Lo que escribo lo edito yo para mí mismo en un ejercicio onanista que presume de ello.
Lo que escribo es indigno de ser llamado texto aunque sea texto.
Lo que escribo no es poesía y sin embargo no puede ser otra cosa.
Lo que escribo es una palabra tras otra o un número tras otro.
Lo que escribo son signos asémicos.
Lo que escribo huyen de la lírica tanto que acaban en las cloacas.
Lo que escribo no genera debate.
Lo que escribo es dictatorial.
Lo que escribo es lo que escribo (y punto).

Esto no es una broma