¿Altavoces para rock cristiano?

Ahora que está en auge el rock cristiano, las series o películas en las que el cristianismo hace proselitismo sin ambages, en las que el producto de mercadeo musical por antonomasia se declara creyente, encuentro cruces en lugares insospechados como en estos altavoces que perfectamente podríamos denominar altacruces.

Ya lejos quedó el proyecto en el que estuve buscando cruces en imágenes u objetos que encontraba a mi alcance, llegando a esa pieza que me encantaba, esa pequeña instalación en la que coloqué tres televisores de rayos catódicos debajo de un crucifijo junto una biblia y un misal.

Vacaciones

Comienzo las vacaciones de verano con esta fotografía mía de cuando tenía menos de un año.

Volveré a la carga laboral después de un mes, casi, de caminatas por el monte y visitas a amistades muy queridas.

Pero sobre todo lectura, mucha, mucha lectura.

Siempre en compañía de Carmen a quien quiero tanto que no puedo expresar con palabras y, sin embargo, no ceso en el intento.

El jazz me producía aversión

Este texto, extraído de un libro de Hermann Hesse (El lobo estepario) que descuarticé para realizar un bonito regalo, me estaba esperando ahora que estoy a punto de comenzar un temático de Taller de Poesía Contemporánea basada/inspirada en la historia del Jazz.

Me encanta rescatar papeles casi de la basura para hacer fotografías de proximidad, llamadas «macro», que muestran con detalle la materialidad de la tinta, del papel, a veces con capacidad de apreciarse es mismo tejido que soporta el tejido (texto).

Pequeños placeres visuales.

Mirilla

Tengo un proyecto fotográfico en marcha tremendamente sencillo que juega (o jugaba) con realizar fotografías a través del hueco dejado por una mirilla sin vidrio adherida al objetivo de la cámara del teléfono móvil.

Sujetaba la cámara con la misma mano que la mirilla quedaba sujeta contra el mismo y fotografiaba algo que, de este modo, quedaba descontextualizado, resaltado, como si le hubiésemos realizado algún tipo de trucaje complejo, cuando la realidad era mucho, pero mucho, más simple.

La foto que usé fue una que contenía una combinación de un poema visual realizado con una bombilla y un libro objeto escrito a dos palabras por página.

Hoy he decidido usar uno de esos «bodegones» para ilustrar un cartel de los Talleres de Poesía Contemporánea de los grupos abiertos en la Asociación Cultural Clave 53.

Y el cartel resultante ha sido el siguiente, que acaba resultando un trabajo bastante arduo para una publicidad que caducará en menos de lo que canta un gallo.

Esto no es una broma