Vacaciones

Comienzo las vacaciones de verano con esta fotografía mía de cuando tenía menos de un año.

Volveré a la carga laboral después de un mes, casi, de caminatas por el monte y visitas a amistades muy queridas.

Pero sobre todo lectura, mucha, mucha lectura.

Siempre en compañía de Carmen a quien quiero tanto que no puedo expresar con palabras y, sin embargo, no ceso en el intento.

El jazz me producía aversión

Este texto, extraído de un libro de Hermann Hesse (El lobo estepario) que descuarticé para realizar un bonito regalo, me estaba esperando ahora que estoy a punto de comenzar un temático de Taller de Poesía Contemporánea basada/inspirada en la historia del Jazz.

Me encanta rescatar papeles casi de la basura para hacer fotografías de proximidad, llamadas «macro», que muestran con detalle la materialidad de la tinta, del papel, a veces con capacidad de apreciarse es mismo tejido que soporta el tejido (texto).

Pequeños placeres visuales.

Mirilla

Tengo un proyecto fotográfico en marcha tremendamente sencillo que juega (o jugaba) con realizar fotografías a través del hueco dejado por una mirilla sin vidrio adherida al objetivo de la cámara del teléfono móvil.

Sujetaba la cámara con la misma mano que la mirilla quedaba sujeta contra el mismo y fotografiaba algo que, de este modo, quedaba descontextualizado, resaltado, como si le hubiésemos realizado algún tipo de trucaje complejo, cuando la realidad era mucho, pero mucho, más simple.

La foto que usé fue una que contenía una combinación de un poema visual realizado con una bombilla y un libro objeto escrito a dos palabras por página.

Hoy he decidido usar uno de esos «bodegones» para ilustrar un cartel de los Talleres de Poesía Contemporánea de los grupos abiertos en la Asociación Cultural Clave 53.

Y el cartel resultante ha sido el siguiente, que acaba resultando un trabajo bastante arduo para una publicidad que caducará en menos de lo que canta un gallo.

¿Avanzamos?

A veces no sé si avanzamos
o no.

Tengo una extraña sensación
de estancamiento social
de parálisis permanente
de insana quietud
de calma chicha
de mar muerta
de paz gélida
de guerra fría
de vida gris
de tormenta sorda
de ilusión apagada
de papel mojado
de lápiz romo
de palabras mudas
de amanecer opaco
de adjetivo inútil
de verbo pasivo
de enumeración nula
de rosa negra
de piedra pómez
de viento inane
de brisa cálida
de botijo roto
de libro huero
de texto ignoto
de tierra yerma
de llanto anquilosado
de llanta desinflada
de pulmones lacios
de pelo calvo
de cuero nuevo
de azulejos descascarillados
de tantas
tantas
tantas
pausas
no solicitadas…

como puntos suspensivos
para cerrar un poema.

Polaroid

Ayer «enmarqué» esta bonita fotografía Polaroid ® en la que se me veía contento rodeado de la gente del grupo que comenzó los talleres conmigo hace ya 2 años. El tiempo pasa rápido y su cariño va en aumento.

En la cena que organizamos a finales de junio de este curso pasado (2023-2024), Carla Aurelia trajo consigo una cámara Polaroid y un «carrete» para hacer fotografías esa misma noche y nos regaló una a cada persona de las que asistimos. Fue un precioso detalle.

Yo me quedé con el paquete gastado de las fotografías instantáneas y decidí usarlo de marco para la imagen que me correspondía.

Después de mucho pensar cómo fabricarle un soporte a esta cajita para que adquiriese la posibilidad de mantenerse verticalmente, me encontré en uno de los cajones de la mesa del estudio, el típico soporte de fotografías de mesa y no hube de hacer nada más, quedando la caja-marco de la polaroid encajada a la perfección.

Esto no es una broma