
aborrezco
orinar
estabulado
no soy ganado
no soy manada
no estoy en un establo
no tengo impudor
vituperable
ni tan siquiera
colmado de color
en un museo
Diario

aborrezco
orinar
estabulado
no soy ganado
no soy manada
no estoy en un establo
no tengo impudor
vituperable
ni tan siquiera
colmado de color
en un museo

Nota: Fotografía tomada por Javier de la Riva
Actualizada, por fin, la sección de la web dedicada a las «performances» o acciones poéticas que he venido realizando desde hace más de 2 décadas, desde que allá por el 2002 descubriese la importancia de ir añadiendo dimensiones a la poesía, hasta alcanzar la dimensión temporal (y encontrarme, años después con el camino que habían recorrido desde Ives Klein a Joan Brossa, entre otras maravillosas personas a quienes he tenido el placer de conocer).
En esta ocasión, añadí la que tuve el honor de realizar durante la II Bienal de Arte de Acción en Santader, comisariado por dos personas (Marta y Jana) que habían sido alumnas mías de talleres de Performance, hace ya casi 15 años. El tiempo pasa y el placer en el reencuentro fue enorme.
Realicé una acción titulada «Falta Civismo» cuya partitura ya había compartido en algún otro momento y que ahora también puede leerse en mi página web personal.
¡Qué bellos recuerdos resumidos en un díptico con dos fotogramas del vídeo que grabó mi querida Aída B. Márquez con cámara en mano!
Estos 2 únicos fotogramas servirían para resumir la acción simplona (Contradicción) que en su día (hace 20 años) planteé dentro de un taller que coordinaba de Arte de Acción en Clave 53.

Ahora que está en auge el rock cristiano, las series o películas en las que el cristianismo hace proselitismo sin ambages, en las que el producto de mercadeo musical por antonomasia se declara creyente, encuentro cruces en lugares insospechados como en estos altavoces que perfectamente podríamos denominar altacruces.
Ya lejos quedó el proyecto en el que estuve buscando cruces en imágenes u objetos que encontraba a mi alcance, llegando a esa pieza que me encantaba, esa pequeña instalación en la que coloqué tres televisores de rayos catódicos debajo de un crucifijo junto una biblia y un misal.

La sangre de palomas
torpes
se derrama hilo a hilo
sobre la puerta
de la iglesia
segoviana.
La sangre de palomas
me recuerda
la crueldad
de clavos ardientes
aniquilando
reposo.
La sangre de palomas
vierte un grito de tristeza
sobre mis ojos.

los quesos reflejaban
nuestro reflejo lácteo
nuestro vivir reflejo
nuestro habitar graso
los quesos reflejaban
nuestro devenir opaco
nuestro mirar silente
nuestro morir despacio

Comienzo las vacaciones de verano con esta fotografía mía de cuando tenía menos de un año.
Volveré a la carga laboral después de un mes, casi, de caminatas por el monte y visitas a amistades muy queridas.
Pero sobre todo lectura, mucha, mucha lectura.
Siempre en compañía de Carmen a quien quiero tanto que no puedo expresar con palabras y, sin embargo, no ceso en el intento.

Este texto, extraído de un libro de Hermann Hesse (El lobo estepario) que descuarticé para realizar un bonito regalo, me estaba esperando ahora que estoy a punto de comenzar un temático de Taller de Poesía Contemporánea basada/inspirada en la historia del Jazz.
Me encanta rescatar papeles casi de la basura para hacer fotografías de proximidad, llamadas «macro», que muestran con detalle la materialidad de la tinta, del papel, a veces con capacidad de apreciarse es mismo tejido que soporta el tejido (texto).
Pequeños placeres visuales.

El domingo mi querido Ernesto Pentón me hizo llegar este Paraguas (la foto del paraguas, claro está) que le traía a la memoria mi proyecto de Paraguas, para decirme, en el fondo, que me aprecia y me recuerda. Me hizo ilusión. Claro que sí.


Si la fotografía no contiene ningún significado,
¿qué sería una fotografía de la definición
de la palabra significado?
Nota propia apuntada en una conferencia sobre danza contemporánea en algún momento de 2021, creo recordar.