Desde Paul Valery a la definición de la derivada

¡Zenón, cruel Zenón, Zenón de Elea!
¡Me has traspasado con la flecha alada
que vibra y vuela, pero nunca vuela!

Sin que me guste mucho la poesía de Paul Valery, me sorprende cómo en tan poco espacio (poético) es capaz de mezclar filosofía, poesía, matemáticas y física.

En estos versos de «El cementerio marino» está el bosquejo del cálculo infinitesimal, la definición de velocidad instantánea versus velocidad media, el escepticismo griego, metódico y racionalista, el zen, la contemplación de lo cotidiano, el futurismo y su afán por capturar el movimiento en dos dimensiones espaciales…

Ya llegarán Isaac Newton y Gottfried Leibniz… y otros que buscarán la manera de explicar estas paradojas… y crear otras.

¿Es casual que Valery fuese contemporáneo de Bertrand Russell?

🤔

Inventar una deidad

Y justo a continuación
no creer en ella.

Es mi naturaleza
terriblemente atea
la que dirige mi descreimiento
mi falta de fe ciega
mi ceguera de fe
o lo que sea.

La rima, ay, la rima
esa maldita deidad
desterrada del valle de las sombras
de cada poema melancólico
en el que abrir la cabeza
al paso de los años.

La rima, ay, la rima
en la que nunca creí
incluso haciéndole versadas
reverencias.

No me borres

No me borres de amigo en Facebook
por no tener tu misma opinión sobre la democracia
por no tener tu misma opinión sobre la constitución
por no tener tu misma opinión sobre el aborto
por no tener tu misma opinión sobre el modelo territorial
por no tener tu misma opinión sobre el modelo financiero
por no tener tu misma opinión sobre el modelo educativo
por no tener tu misma opinión sobre el deporte
por no tener tu misma opinión sobre la neutralidad internáutica
por no tener tu misma opinión sobre el asamblearismo
por no tener tu misma opinión sobre la legalización de la marihuana
por no tener tu misma opinión sobre el presidente del gobierno
por no tener tu misma opinión sobre la presidenta del gobierno
por no tener tu misma opinión sobre la energía nuclear
por no tener tu misma opinión sobre el uso de la bicicleta
por no tener tu misma opinión sobre la pena de muerte
por no tener tu misma opinión sobre la abstracción y la postmodernidad
por no tener tu misma opinión sobre la medicina tradicional china
por no tener tu misma opinión sobre la medicina tradicional europea
por no tener tu misma opinión sobre la medicina tradicional india
por no tener tu misma opinión sobre la homeopatía
por no tener tu misma opinión sobre el botellón
por no tener tu misma opinión sobre la política urbanística
por no tener tu misma opinión sobre el reciclaje
por no tener tu misma opinión sobre la presencia religiosa
por no tener tu misma opinión sobre el concepto de laicismo
por no tener tu misma opinión sobre la monarquía
por no tener tu misma opinión sobre la república
por no tener tu misma opinión sobre la patria
por no tener tu misma opinión sobre la fe
por no tener tu misma opinión sobre lo que opines
por no tener tu misma opinión.

Y si me borras de amigo en Facebook
por no tener tu misma opinión sobre la democracia
por no tener tu misma opinión sobre la constitución
por no tener tu misma opinión sobre el aborto
por no tener tu misma opinión sobre el modelo territorial
por no tener tu misma opinión sobre el modelo financiero
por no tener tu misma opinión sobre el modelo educativo
por no tener tu misma opinión sobre el deporte
por no tener tu misma opinión sobre la neutralidad internáutica
por no tener tu misma opinión sobre el asamblearismo
por no tener tu misma opinión sobre la legalización de la marihuana
por no tener tu misma opinión sobre el presidente del gobierno
por no tener tu misma opinión sobre la presidenta del gobierno
por no tener tu misma opinión sobre la energía nuclear
por no tener tu misma opinión sobre el uso de la bicicleta
por no tener tu misma opinión sobre la pena de muerte
por no tener tu misma opinión sobre la abstracción y la postmodernidad
por no tener tu misma opinión sobre la medicina tradicional china
por no tener tu misma opinión sobre la medicina tradicional europea
por no tener tu misma opinión sobre la medicina tradicional india
por no tener tu misma opinión sobre la homeopatía
por no tener tu misma opinión sobre el botellón
por no tener tu misma opinión sobre la política urbanística
por no tener tu misma opinión sobre el reciclaje
por no tener tu misma opinión sobre la presencia religiosa
por no tener tu misma opinión sobre el concepto de laicismo
por no tener tu misma opinión sobre la monarquía
por no tener tu misma opinión sobre la república
por no tener tu misma opinión sobre la patria
por no tener tu misma opinión sobre la fe
por no tener tu misma opinión sobre lo que opines
generarás un extraño sentimiento de tristeza
teñido de alivio.

Respuestas o preguntas

Mi smartphone me pregunta si quiero respuestas antes de preguntar. Demasiado smart, pero me conoce poco: me apasionan las preguntas y no demasiado las respuestas.

Por supuesto, lo que ha hecho para ofrecerme ese «servicio» ha sido formular una pregunta ¿Quieres respuestas antes de que preguntes?, lo que no deja de resultar parcialmente paradójico e incluso contradictorio: ¿Por qué no ha respondido por mí y me ha dicho, así, directamente: ¡Quieres respuestas antes de preguntar!?

¿En qué momento nos sugerirá vivir por nosotros?

No hay terroristas: hay personas que comenten actos de terrorismo.

Ante estas bellas palabras:

Cuando no eres capaz de separar al criminal de su etnia, de su nación, de su orientación política, de su sexo, de su fe, los malos han ganado.

Cuando eres incapaz de ver que el 99% de las víctimas del terrorismo islamista son musulmanes. Que los que luchan contra esas organizaciones criminales en Siria, Líbano, Irak o Afganistán, son musulmanes, los malos han ganado.

Cuando eres incapaz de recordar que Europa era hace pocas décadas escenario de atentados cometidos por gente de tu raza, de tu credo, de tu cultura y no por ello se condenaba a tu raza, a tu credo, a tu cultura, los malos han ganado.

Cuando odias lo que desconoces, ya seas cristiano, musulmán, ateo o de cualquier credo conocido, sin molestarte en ver más allá de la bazofia informativa que los verdaderos responsables del odio cocinan para ti, los malos han ganado.

Yo no pienso dejar que triunfen. No conmigo y los míos.

Los malos (y las malas, para ser inclusivo e inclusiva) no existen. Tampoco los buenos (ni buenas). Lo que hay que condenar son las acciones, nunca a las personas.

No hay terroristas: hay personas que comenten actos de terrorismo.

Sería tan fácil poder determinar que alguien «es», en lugar de evitar que cualquiera «haga»…

Pero en esta diferencia radica la dificultad para combatir manteniendo libertades que consideramos inalienables. De condenar el acto es de lo que deriva nuestra libertad. La perderemos si pasamos a hablar de buenos/malos, cristianos/musulmanes/ateos… grupos, categorías…

Passengers: Apología de la violación

Tras el impacto con un gran meteorito, una nave espacial interestelar que viaja con piloto automático a un planeta lejano transportando a miles de personas, tiene una avería en una de las cápsulas de hibernación. Como resultado Jim Preston (Chris Pratt), uno de los pasajeros, se despierta noventa años antes del final del viaje. Estando completamente solo en la nave, Jim intenta por todos los medios volver a hibernar, pero tras un año desiste. Su estado mental comienza a flaquear al tiempo que comienza a obsesionarse con despertar a Aurora Lane (Jennifer Lawrence), una de las pasajeras dentro de su cápsula de hibernación. (Fuente: http://Filmaffinity.com)

Más allá de si la película tiene un guion mediocre e inverosímil en el plano de la ciencia ficción mala, lo más desesperante es ver cómo se viola a una mujer no ya impunemente sino con premio gordo (lo que no deja de ser obtejualización de la mujer).

El protagonista, porque él así lo quiere, se prenda de la chica guapa y decide unilateralmente hacer con su destino y con su vida (la de ella) lo que quiera.

Por supuesto que es sexo y relación no consentida pues hay engaño como cuando se utiliza una droga para anular la voluntad ajena.

Y para remate dice estar enamorado. ¡No señor! Eso No es Amor. El amor sin la libertad de opción ajena no es sino deseo de posesión, y no es lo mismo en absoluto. Casi podríamos decir que es literalmente lo opuesto.

La aproximación a la consumación del crimen deleznable es tan tópica que espanta:

El chico ve una chica que (por supuesto) es guapa canónicamente hablando y decide que va a saber todo lo que pueda de ella. Es decir, en otra lectura algo más profunda, la acosa en la sombra hasta que decide pasar a la acción.

Bien podría habérsela follado directamente mientras hibernaba, total, la necrofilia no es tan brutal éticamente hablando como la violación a una persona viva, claro que se dirá entonces que en realidad lo hizo (sacarla de su hibernación) para no sentirse solo, pero no es cierto. El criterio de elección de la persona para hacerle compañía (dama de compañía) es meramente físico/sexual. No elije, pongamos por caso, a un miembro de la tripulación, con accesos que permitieran resolver posibles problemas o, incluso, exigir responsabilidades sino tan solo a la chica más guapa posible que, claro, escribe y es sensible y todos esos atributos típicos-tópicos que muchas personas se empeñan en denominar «femeninos».

Al «despertarla» no se plantea decirle lo que ha hecho ni tan siquiera «despertar» a alguna otra persona además de la primera. Deja que la desesperación de la soledad (de ella) lleve a la mujer a sus brazos y tampoco entonces se lo cuenta. Sigue la cadena de mentiras y manipulación que la ha llevado a ser una víctima inconsciente de una violación.

Ella lo descubre finalmente por accidente de boca de un robot camarero (masculino) confidente del violador. Falta, para poner otra guinda al criminal pastiche, que el cabrón protagonista descargue su ira sobre el indiscreto androide.

Ignorando su propia acción, continúa acosándola buscando una comprensión que debería ser inadmisible sin dejarla un segundo sola incluso invadiendo su espacio acústico y el de toda la nave desde la nave desde la sala de control de megafonía: mucho más allá del manspreading.

Y seguimos: Despierto por accidente (todo pasa por accidente en esta película de guion improvisado salvo la violación) el capitán de la nave empatiza (codazos cómplices mediante) y envidia al protagonista por su buen ojo al elegir compañera, por no decir prostituta o esclava. Quién mejor que Jennifer Lawrence para pasar un año a solas en una isla desierta.

Me recordaba ese viejo y viejuno chiste de mal gusto sobre aquel que dice que desearía pasar un año en una isla con Claudia Schiffer pero que luego necesitaría a un hombre para poder contárselo y presumir, básicamente, de trofeo de caza, porque como en ese obsoleto «humor» machista, aquí también la mujer es florero y presa de la apetencia activa y sexual del varón de turno.

¡MIERDA!

¡No somos todos iguales!

Pero la cosa no acaba ahí, no. La chica le perdona todo porque él le salva la vida. Y le perdona como si fuese una versión trasnochada y simplista del Don Juan Tenorio de Zorrilla indultado por una Santa Inés. Es decir, seguimos admitiendo a trámite de romance los mismos valores del siglo XIX como si la liberación de la mujer no fuese más que una broma pesada que solo afecta al puesto de trabajo carente de techo de cristal.

La chica perdona y ama a su violador como si tal cosa, como si nada, e incluso termina estándole agradecida (¡Toma ya!) porque él diga estar dispuesto a sacrificarse mal héroe trágico épico para salvar a todos los demás hibernados: El salvador.

Pero no por esas termina el esperpento, aún hay más: Él muere y ella le resucita (ah, sí, había esa opción pero no la aplicaron con el capitán recientemente fallecido, no se sabe si por ser negro o por ser viejo…) para voluntariamente ser su devota ama de casa y registro biográfico pastelero mutuo disfrutando CONTRA SU VOLUNTAD de una vida capturada junto a quien atentó contra ella.

Frases como «sin ti me muero» dichas por una víctima a su violador no deberían aparecer en una película sin analizar la sinrazón de las mismas.

Después de las polémicas por unas chapas en unas penosas fiestas de San Fermín (penosas por lo que tienen de crueldad con los animales y con la normalización de la cosificación femenina en las masas), me parece mucho más insultante esta apología de la violación disfrazada de romanticismo pastelero. El retrato que se hace del «amor» es tan enfermizo como machista.

Tan solo se salva de la quema la buena interpretación dramática de J. Lawrence tras el momento de enterarse de lo que él le había hecho, como si quisiese, de alguna manera, dejar constancia de su repulsa, de la conciencia de la violación del personaje que encarnaba, pero quedaba claro que al guionista (o al director) era una parte que le preocupaba bastante poco como para dedicarle mas de 30 segundos de metraje.

Por lo demás, una auténtica basura de película, con guion manido, previsible, plagado de recursos tramposos a lo Deux ex Maquina para concluir una historieta intrascendente sin profundizar en ninguno de los conflictos que plante o podría haber planteado. Pero no, se trataba de hacer caja, no de hacer pensar y parece ser que no pueden o no se desea que vayan de la mano ambas actividades.

Eso sí, no hacer pensar (reflexionar) no es tan grave como hacer pensar (asumir) que amar es poseer lo que se desea y que todo vale para conseguirlo, basta con creerse guapo y pensar (saber) que nadie te condenará por ello.

Partitura detallada de «Crisis del Pensamiento Racional»

Fecha
17 de junio de 2017
Lugar
Espacio Matsu
Ocasión
VI Encuentro MATSU 2017
Duración
7 minutos 27 segundos (aproximadamente)
Nombre
Crisis del Pensamiento Racional

Texto enviado a la organización del encuentro para encuadrar la acción

Frases de Hegel. Un poco de Discurso del Método. Cuarto y Mitad de la Crítica de la Razón Pura.
Todo lo que es real es también racional y que todo lo que es racional es real.
El principio del tercero excluido, algo o es A o no es A, es la proposición que quiere rechazar la contradicción y al hacerlo incurre precisamente en contradicción: A debe ser +A o -A, con lo cual ya queda introducido el tercer término, A que no es ni + ni – y por lo mismo es +A y -A. Una cosa es ella misma y no es ella, porque en realidad toda cosa cambia y se transforma ella misma en otra cosa.
El método del conocimiento no es una forma meramente exterior, sino que es alma y concepto del contenido.
Lo bello artístico es superior a lo bello natural porque en el primero está presente el espíritu, la libertad, que es lo único verdadero.
La realidad no existe. PI es tres. Dios no ha muerto: ha mutado.

Realización

Prepar-acción
(Prácticamente una instalación)

Trazar un cuadrado en el suelo de 3 metros de lado (3mx3m) y desde el centro del mismo una circunferencia que tenga el mismo área de 9 metros cuadrados. Es una obvia referencia al celebérrimo problema de la cuadratura del círculo que, como se sabe, no tiene solución.

9 = PI * r ^ 2 , lo que implica que r = sqrt(9/PI)
=(+o-) 1,692568751

donde podemos observar que el radio en cuestión es un número trascendente que se aproxima remotamente a 1,7 metros.

En cada vértice del cuadrado que, como es natural habrá quedado fuera del círculo en cuestión, situar los siguientes elementos sucesivamente comenzando por el vértice más cercano al norte y continuando en el orden de Norte, Oeste, Sur, Este:

1. Norte: 1 Cencerro
2. Oeste: 1 Escurridor
3. Sur: 1 Tambor
4. Este: 1 Regadera

Dejar, en el centro del círculo que, a la sazón, también es el centro del cuadrado cuya área coincide con la del círculo de manera burdamente aproximada, un ejemplar del Discurso del Método de René Descartes conteniendo entre sus hojas cuatro textos de autores de filosofía racional que estarán también distribuidos en el mismo orden númerico (geográfico, que no geomántico):

1. Norte: Platón o Aristóteles
2. Oeste: Descartes o Spinoza
3. Sur: Kant o Hegel
4. Este: Heidegger o Wittgenstein

Acción

Coger el libro del Discurso del Método del centro del círculo.
Recorrer el círculo/cuadrado, pero al mismo tiempo sin cuadrar, en la dirección mencionada anteriormente: N, O, S, E.

En cada uno de los vértices llevar a cabo el siguiente ritual:

  1. Extraer el texto del libro el fragmento seleccionado del autor correspondiente.
  2. Leer el texto en cuestión por un tiempo de un minuto o menos.
  3. «Ponerme» el utensilio o utilizarlo de la manera que en la ocasión considere más irracional posible.
  4. Comerme el texto impreso.

Terminar la acción lanzando con las manos el Discurso del Método por los aires con la mayor fuerza posible, intentando que no vuelva a la tierra pero sabiendo que, gravitatoriamente, esta parte de la acción resulta medianamente previsible.

Motivación

Que el pensamiento racional está en crisis no lo pone nadie en duda, creo que es de dominio público y seguro que hay estudios enjundiosos sobre el tema. Saber el porqué de esta crisis es difícil, aunque se apuntan históricamente algunos hechos.

Me gustaba pensar que Hegel (1770-1831) tuvo la osadía de afirmar que después de él no era posible hacer filosofía, y en parte era cierto, en el sentido como se había entendido hasta ese momento.

Y, tomando de la wikipedia algunas de las reflexiones que indujo, podemos ver la trascendencia que tuvo en otras áreas como la científica o la artística, amén de la lógica y con ello la matemática y la metafísica.

todo lo que es real es también racional y que todo lo que es racional es real

Tremenda afirmación que conlleva una fortaleza asociada al ser humano, ser racional por antonomasia, la verdadera gobernanza del mundo. Habrá que esperar a la fenomenología de Husserl para encontrarse afirmaciones tan poderosas, pero esta es, sin duda, una afirmación tremenda que no deja otra opción que la introspección más platónica para llegar al conocimiento. Y el pensamiento deductivo vive así su momento de gloria. Su cima, su cúspide. En cierto modo, sí que es cierto que más allá de esta afirmación, quedaba poco que hacer, salvo razonar, para conocer la realidad.

Es una aproximación que, en ocasiones, en ciencia, podría ser comparada con la más teórica de todas, aunque no descarta la racionalidad si se implementa un método de experimentación también racional. Y así el método científico tiene, desde Descartes, a su más firme adalid.

Sobre la filosofía de la historia que deduce de esta afirmación, me reservo mi opinión, pero la influencia directa en Marx-Engels es de tal magnitud, metodológicamente hablando, y con ello uno de los más lúcidos análisis de la historia de la humanidad que se haya dado, así como el nacimiento de las antropologías sociales y otros análisis que se hicieron posible gracias a esa afirmación, que no es pensable imaginar la sociedad actual, la economía actual, sin recordar con una sonrisa a este pensador oscuro.

El principio del tercero excluido, algo o es A o no es A, es la proposición que quiere rechazar la contradicción y al hacerlo incurre precisamente en contradicción: A debe ser +A ó -A, con lo cual ya queda introducido el tercer término, A que no es ni + ni – y por lo mismo es +A y -A. Una cosa es ella misma y no es ella, porque en realidad toda cosa cambia y se transforma ella misma en otra cosa.

En lógica, va a ser explosivamente revolucionario con esta famosa teoría del tercer excluido que armonizaba, por vez primera, a Heráclito y Parménides, superando sus inmovilistas teorías de esto es así, pues no, es asá… y va este y dice… pues no, se construye una nueva cada vez, a partir de “contrarios”.

Aparenta ser algo que entroncase con el pensamiento tao (yin/yang), pero está absolutamente dentro del pensamiento occidental. Esto quiere decir, entre otras cosas, que ambos pensamientos no son tan divergente como quieren hacer creer algunos aduladores vacuos de todo orientalismo como si el pensamiento occidental, el pensamiento racional no tuviese herramientas para llegar a lugares donde otros han llegado.

Sin profundizar tampoco (no da para tanto una entrada de un blog que debo terminar en menos de dos horas), cabe apuntar que todo pensamiento que se precie de serlo es racional, aunque no todas las lógicas tienen los mismos axiomas. Hegel no cuestionó la existencia de un Dios, único y, a pesar de su pretendido panteísmo, parcialmente antromórfico, heredero de un substrato judeo-cristiano. Ya vendrá Marx a poner otro término en lid y sacar de la palestra lógica a Dios.

El método del conocimiento no es una forma meramente exterior, sino que es alma y concepto del contenido.

Como decía unos párrafos más arriba, fue el adalid por excelencia del método, tanto de pensamiento como el científico. Haciendo del pensamiento la forma para llegar a todo conocimiento objetivo. A partir de la metodología compartida, y esta es la maravilla del método científico, se puede convertir una serie de experimentos subjetivos en un conocimiento objetivo. Si ese método es ignorado, o no puede usarse, no puede realizarse una extrapolación a conocimiento objetivo a partir de experiencias individuales subjetivas.

En este error incurren los que usan de la ciencia solo algunas partes, aisladas, interesándose por un bonito título sin preocuparse por el hecho de que la metodología es a la ciencia lo que las letras al discurso.

Lo bello artístico es superior a lo bello natural porque en el primero está presente el espíritu, la libertad, que es lo único verdadero.

Pero si en ciencia o en lógica fue crucial, no lo fue menos en arte, donde una afirmación como esta va a hacer saltar por encima todo el clasicismo.

Y es que no olvidemos las fechas en las que se hace semejante proposición: principios del SXIX.

Surge el romanticismo, lo que muchos opinan que es el comienzo de la contemporaneidad, aunque bien habría que esperar, desde mi punto de vista a la maduración de este sentimiento hasta mediados de siglo, cuando Baudelaire exalte la búsqueda de esa belleza artística hasta el punto de hacerla su único objetivo y generar la estética que habría de gobernar el nacimiento de todos los ismos desde el simbolismo hasta la mitad del siglo XX, por lo menos. La intención, la voluntad del artista, va a ser, a partir de él (o de ellos) lo que pueda caracterizar a una obra como artística.

Aún quedaba más de medio siglo para que lo “demuestre” con un experimento el gran Marcel Duchamp con su orinal, llamado fuente. Y había pasado un siglo desde Hegel.

Pero la revolución más evidente, más directa, se produce en la eclosión de filósofos que bien podríamos agrupar como post-hegelianos en el sentido, la mayor parte de las veces, de suponer, como quizá él habría soñado, su antítesis o, mejor aún, sus antítesis. Como en el caso de Baudelaire, surgirán varias décadas después de su muerte, como si su pensamiento hubiese necesitado un tiempo de reposo, como si fuese el guano sobre la semilla, que iba a dar lugar a un nuevo mundo.

Y en parte, ese nuevo mundo, huiría de lo racional, intentaría escapar de esa cárcel tan bien diseñada que había realizado el arquitecto mental más prolijo que hubiera existido.

Buscaría vías tan diversas como los pensadores que las concibieron, de Schopenhauer a Nietzsche, pasando por Kiérkegaard o Compte, entre otros, innumerables, que jalonan el siglo XIX con, ya no soluciones, sino quizá, nuevos planteamientos del problema: el conocimiento de la realidad.

Y en ciencia, se van a seguir los cánones racionalistas hasta bien entrado el siglo XX, pero apareció la Cuántica y puso algunas cosas patas arriba: entre otras cosas, apuntaba, por primera vez, la importancia inolvidable del observador y la afectación que ocurría sobre un experimiento al ser observado, poniéndose en cuestión la propia esencia de la metodología.

Así como imponía, según los modelos existentes (los actualmente existentes), limitaciones al conocimiento de la realidad. El principio de incertidumbre viene a ser la patada más dolorosa que le hayan podido dar en los cojones mentales al esquema presuntamente omnipotente hegeliano.

La ciencia se reconocía, por primera vez en su historia, incapaz de conocer en detalle la realidad. O planteaba temas como la dualidad onda-corpúsculo que tendrían mucho que ver con la semántica. ¿Y si encontrásemos nuevas palabras? ¿Podríamos, quizá entonces, describir mejor la realidad y, de ese modo, aprehenderla, conocerla?

Pero no se puso en cuestión su metodología, que seguía siendo su verdadero fundamento. Si se pone en cuestión, quizá la ciencia deba dejar de llamarse ciencia. Y surgen las pseudociencias, más o menos bienintencionadas, que vienen a querer explicar lo inexplicable, desde las almas, sin Dios mediante, a presuntas apariciones, por no hablar de otras cuestiones que quedan completamente al margen de cualquier posible experimento tachable de científico. Solo se verifica en tanto exista fe. O sea, renuncia explícita a convertir una experiencia individual en una objetiva.

Teniendo en cuenta que también en ética se ha llevado a cabo una revolución que privilegia lo individual, y no estoy hablando del individualismo sino más bien de un cierto relativismo moral, fruto, en parte, de la globalización que ha conducido al reconocimiento de que algunas de las afirmaciones de Hegel eran claramente erróneas, como aquella de la superioridad moral centroeuropea (diga Merkel lo que diga) y cristiana, que no puede ser muy defendida después del holocausto nazi, y también a la influencia de pensadores que han radicalizado la innecesaria existencia de Dios como garante de la moralidad, nos encontramos tan perdidos que buscamos verdades que nos sirvan de brújula en un mundo cada vez más complejo y menos comprensible.

Así, nace el New Age y sus fáciles, populistas, soluciones a problemas que, cada vez, parecen más difíciles de plantear.

Y entre las muchas “herramientas” que deciden manejar, en una pretendida seriedad que les otorga una interpretación de la ciencia, está la Cuántica. Quizá por desconocida, es utilizada con prodigalidad hasta el ridículo. Se hacen afirmaciones que la relacionan con estados mentales, con sanaciones… vaya… es la panacea.

Menos mal que hay quien es capaz de hacernos comprender que es un error, como en esta ocasión mi gran amigo Xabi, doctor en Química Cuántica de la Facultad de Ciencias de Donosti. Espero que haya quien sea capaz de leer lo suficiente como para descubrirlo. Porque se trata de esto, hay que dedicar tiempo a conocer las herramientas: la mente se cultiva leyendo, pero no cualquier cosa, igual que no se trabaja la tierra con cualquier apero. ¿Qué leer? Hummm… ¿Quién decide esta cuestión?

Método, método, método.

Apéndice: Textos escogidos

Platón, República:

«¿No percibes que las opiniones sin ciencia son todas lamentables? En el mejor de los casos, ciegas. ¿O te parece que los ciegos que hacen correctamente su camino se diferencian en algo de los que tienen opiniones verdaderas sin inteligencia?»

René Descartes, Discurso del Método:

El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo: cada cual piensa estar tan bien provisto de él, que aun las personas más difíciles de contentar en cualquier otro asunto no desean generalmente más del que tienen. No debemos creer por eso que se equivocan; este hecho testifica más bien que el poder de juzgar bien y de distinguir lo verdadero de lo falso, que es lo que denominamos buen sentido o razón, es igual en todas las personas y, consiguientemente, que la diversidad de opiniones no se debe a que llevamos nuestros pensamientos por distintos caminos y no consideramos las mismas cosas. Porque no basta con tener buen espíritu; lo esencial es aplicarlo bien. Las almas más grandes son capaces de las mayores virtudes y las que caminan lentamente pueden avanzar mucho más (si siguen el camino recto) que los que corriendo mucho se alejan de él.

I. Kant, Crítica de la razón pura:

«Ese territorio [el del entendimiento puro] es una isla que ha sido encerrada por la misma naturaleza entre límites invariables. Es el territorio de la verdad – un nombre atractivo – y está rodeado por un océano ancho y borrascoso, verdadera patria de la ilusión, donde algunas nieblas y algunos hielos que se deshacen prontamente producen la apariencia de nuevas tierras y engañan una y otra vez con vanas esperanzas al navegante ansioso de descubrimientos, llevándolo a aventuras que nunca es capaz de abandonar, pero que tampoco puede concluir jamás.»

M. Heidegger, El ser y el tiempo:

Al señalar las tareas implicadas en el “planteamiento” de la pregunta por el ser, se ha mostrado no sólo que es necesario precisar cuál es el ente que ha de hacer las veces de lo primariamente interrogado, sino que también se requiere una explícita apropiación y asegurar la correcta forma de acceso a él. Ya hemos dilucidado cuál es el ente que desempeña el papel principal dentro de la pregunta por el ser. Pero, ¿cómo llegará este ente a ser accesible y a entrar, por así decirlo, en la mira de la interpretación comprensora?

Esto no es una broma