Espero y confío que no fuese una obsesión
con el género gramatical
la que turnó
estado de derecho(s)
en
estado de derecha(s)
Europa
Cash only

Muy sorprendente: Alemania, tierra de gran prosperidad y modernez, sorprendió con la dificultad de abonar casi cualquier cosa con tarjeta de crédito o débito. No es que me molestase, pero sí que fue algo incómodo por no haberlo previsto.
Posiblemente no sea ni siquiera una mala práctica el acostumbrarse a pagar en efectivo para controlar mejor el gasto privado (como una teoría sostiene que tiene por finalidad esta práctica alemana), o reducir comisiones o dependencias bancarias, disminuir los incidentes técnicos o telemáticos, mantener accesible las modalidades de pago para las generaciones que no están acostumbradas a manejar un dinero mucho más virtual que unos billetes (que son también algo virtuales, aunque menos gente sea consciente de ello)… o cualquiera que sea la razón para mantener esta política.
Durante nuestras vacaciones hubimos de hacernos con efectivo estando en aquellas latitudes pues habíamos dado por hecho (mal de males) que funcionaría como en Madrid, donde casi cualquier cantidad de dinero en cualquier lugar imaginable acepta pagos con tarjeta, hasta el punto de que en muchísimas ocasiones no suelo llevar en mi poder más de 5€ de efectivo sin sentir que puede hacerme falta otra cosa.
Por cierto, menos mal que el cartel estaba en inglés, pues no encontramos mucha gente que lo hablase con la fluidez suficiente como para explicarnos por qué.
Euroconector cuando no hay casi ni Europa

Intento vender de segunda mano (aunque sin usar que yo recuerde) un euroconector de 3 metros de longitud, que guardaba como oro en paño, por si algún día (que nunca ha llegado) lo necesitaba.
Me hace gracia pensar cómo puede llamarse euroconector, como si fuese algo que sirviese para conectar Europa, esta misma que acaba de debatirse entre fraccionarse definitivamente o seguir fraccionándose poco a poco, como hasta ahora.
En otro tiempo se hubiera llamado conector atómico, quizá. Puede que este nombre plausible vuelva a estar de moda como algo «deseable». ¡Qué triste!
La caída del Imperio Romano fue la vejez
No las invasiones bárbaras.
No Atila.
No las guerras sasánidas.
No los pueblos godos.
No los númidas.
No el cristianismo.
No el arrianismo.
No la guerra.
No una batalla puntual.
La caída del Imperio Romano
fue la vejez:
ese deterioro paulatino
minúsculo.
Un grano aquí.
Un callo allá.
Una verruga creciente.
Un exceso de grasa.
Una corrupción in crescendo de toda célula.
Un cansancio deslocalizado y general.
Una agitación mental por falta de concentración.
Unas cataratas.
Un dolor lumbar.
Una uña enquistada.
Una fisura anal.
Una hemorroide.
Una presbicia galopante.
Un cuello con propensión a tortículis.
Un manguito rotador que ya no rota.
Una cuerda vocal paralizada.
Un catarro mal curado.
Una capacidad pulmonar en retroceso.
Un edema óseo en el astrágalo.
Un corte en el dedo gordo mientras fregaba un cristal fino.
Una rotura de menisco.
Una fascitis plantar.
Una hemorragia nasal.
Una pertinaz alergia estacional.
Un hongo incomestible.
Una muela picada.
Un diente roto.
Una encía sangrante.
Una endodoncia mal acabada.
Un tobillo mal doblado.
Una tontería más o menos menor acumulada.
La caída del Imperio Romano
fue la vejez:
ese deterioro paulatino
minúsculo.
Llegó
la decadencia,
el cáncer,
las malas decisiones,
la escisión,
las operaciones a corazón abierto,
el olvido (alzheimer),
la degeneración,
el eclipse,
la autodestrucción,
el fin.
Atila
fue sólo un símbolo
para no afrontar
que la caída
estaba implícita:
todo imperio surge
para terminar consigo mismo.
(toda vida nace
con la promesa de la muerte.)
[Estos 2 versos sobran, añadida la última estrofa, y sin embargo me gustan]
La vejez
es el recordatorio
de que se tienen deudas
con la vida
que se pagan
con la muerte.
Lo primero que se pierde en una guerra
es la posibilidad de hablar con criterio propio.
Hay bandos.
O estás conmigo.
O estás contra mí.
Y nunca he sido amigo de las bievaluadas.
Soy del tercero incluido.
De la lógica difusa.
De la ambigüedad.
De la duda.
Pero no ha lugar.
Estamos en guerra.
¿Lo sabías?
Menudencias
Hablo con Carmen sobre lo que vamos a comer hoy
y tenemos un problema porque no nos quedan plátanos.
Hablo con mi madre y me cuenta
que sigue poniéndole gotas a mi padre
tras su operación de cataratas.
Hablo con una amiga
que está a punto de perder su empleo
o peor aún
a punto de perder la cabeza
por no perder el empleo.
Hablo con una de mis alumnas
que llega tarde a clase porque hay un problema
en el metro.
Hablo con mi compañero del estudio
que tiene un problema con los hornos de barro
disponibles en Madrid.
Hablo y hablo y hablo…
problemas y problemas y problemas…
Hablo con una de las personas que asisten
a mi taller de poesía
y me cuenta
que a su familia le han estado cayendo bombas
esta noche en Kiev.
No sé qué decirle.
Todos mis problemas
y muchos otros
me parecen nimios
y
sin embargo
son nuestras vidas
mientras no nos caigan bombas
sobre nuestras cabezas.
Los precios del gas
aumentarán.
El tiempo de trabajo será más extenso
para ganar el mismo dinero.
Habrá más tensión en cada conversación.
Pero todos mis problemas
y muchos otros
me parecen nimios.
Hoy estaba editando un libro
de 27 haikus
que
tras mucho pensarlo
voy a enviar a imprenta
y elegiré un papel grueso
para que abulte un poco más de lo que serían
36 páginas.
El programa que utilizo
no es el más cómodo del mundo
para enviar documentos en PDF con CMYK.
Esto es mi gran problema de hoy
mientras no caiga una bomba
sobre mi vivienda.
Nimio.
Menudencia.
Nadería.
Mi vida.
En una guerra
no se tolera
equidistancia
no se tolera
paciencia
no se tolera
reflexión
no se tolera
silencio
no se tolera
ausencia
no se tolera
pensamiento
no se tolera
crítica
no se tolera
filosofía
no se tolera
inacción
no se tolera
esperanza
no se tolera
tolerancia
no se tolera
paz
El anillo del poder es italiano

Este fin de semana viene una amiga querida de Hamburgo, pero que es italiana. Mi muy querida amiga Aída es nuestro enlace y su pareja es italiana. Estoy rodeado, mientras miro frente a mi ventana una bandera que ya no ondea tricolor (verde, blanca y roja).
Quizá por ello encuentro banderas italianas donde podría, perfectamente, encontrar banderas iraníes o mexicanas, entre otras posibles que ahora mismo no recuerdo.
Sobre una banqueta junto al sofá de nuestra casa, estos tres alambres estaban enlazados de esta guisa y no pude evitar ver a Garibaldi campar a sus anchas por mi memoria.
Carpetovetónico, ca
¿No es la palabra carpetovetónica un poco carpetovetónica?
Este verano estuve viendo una serie de vídeos sobre la conquista de Hispania por Roma (todavía una república en el SII a.c.) y recuerdo las alianzas de los pueblos carpetanos y vetones para ayudar a los celtíberos numantinos y, por supuesto, leí sobre esa etimología que no creía que fuese tan netamente hispánica.
Según la rae:
carpetovetónico, ca
1. adj. Perteneciente o relativo a los carpetanos y vetones.2. adj. Considerado como característico de la España profunda frente a todo influjo foráneo. U. m. en sent. despect.
Hay tanto carpetovetónico en nuestras instituciones…
Ethnographic Iberia 200 BCE.PNG: The Ogre Iberia 300BC-es.svg: Rowanwindwhistler
Es poco evidente, comparando estos dos mapas, que tuvieran mucho en común estos dos pueblos, amén de verse claramente que deberían ser defensores de la diversidad lingüística que ha enriquecido y caracterizado la península desde sus tiempos, por lo menos. Algo que no suele asociarse a los carpetovetónicos actuales que, simple y llanamente, podríamos denominar gañanes.
Blancos

Soy un gran admirador de la obra divulgativa de Peter Watson, de quien he leído ávidamente su libro IDEAS sobre la historia intelectual de la humanidad y que me pareció una verdadera joya.
También me leí este verano, prestado por mi amigo Xabi, su libro Convergencias, mucho más centrado de manera casi exclusiva en la historia de la ciencia del siglo XIX y XX, así que gran parte del mismo se solapa con el que me estoy leyendo, de manera mucho más irregular que el de IDEAS, titulado Historia Intelectual del Siglo XX.
Pero a lo que quería llegar (a lo que el título de esta entrada hace referencia) es a que cada vez más me parece que es algo sesgado, especialmente en cuanto a representación de mujeres en esa historia intelectual (no es que no se mencione a Marie Curie, pero no hace especial hincapié en temas como la incorporación de la mujer al mercado laboral, por ejemplo, y muy poco a las luchas feministas) así como tampoco hay apenas historia intelectual de otros continentes que no sea Europa (la Europa caucásica y casi gérmánica), o Americana (aunque cabría decir estadounidense).
No digo con ello que los logros de las mentes de genios como Einstein, Picasso o Freud no sean reseñables, pero poco se habla de sus lados oscuros, por ejemplo, en el trato a las mujeres de sus vidas. Y no me parece baladí. ¿Podrían haber sido grandes genios si no hubiesen estado eximidos de responsabilidades paternales?
De nuevo me vuelvo a acordar de mi amigo Xabi quien dice de sí mismo con la humildad que siempre le ha caracterizado que nunca será un gran científico, pero que hace tiempo asumió que debía elegir entre eso o no ser un buen padre (un padre presente y responsable en igualdad de condiciones que la madre de su hija). Eligió esto segundo y sí, puede que le pase factura a nivel «profesional» pues su nombre nunca acabará (aunque puede que sí lo haga) en las páginas de un libro de Peter Watson… y sin embargo, él no lo cambia. Y yo a él tampoco.
Es alguien de quien estoy altamente orgulloso… y en gran parte es por esta coherencia vital con la que vive. Ejemplar. Desde luego, yo lo tengo clarísimo: le prefiero a esos presuntos genios… presuntuosos. Y me siento tremendamente afortunado de que me considere su amigo.

