Depósito Legal

Lo mejor de traer un libro al depósito legal, que no deja de ser un trámite administrativo ridículo que no hace que un libro sea más libro, es desayunar en este patio tan agradable y, además, con mi querida amiga María, que vive cerca de este lugar.

Por lo demás, el libro depositado ha sido una tirada de 200 ejemplares (2 impresiones de 100) de Amada Blasco, que edité en el 2020 y que no pudo ser entregado en la oficina por restricciones derivadas del confinamiento del coronavirus.

Como decía, ese trámite no ha impedido que se hayan vendido los 200 ejemplares, prácticamente.

Poemario en 20 minutos

La energía arrolladora de 7 personas con ganas de crear es impresionante y fueron capaces de escribir unos 200 poemas en 20 minutos.

Como colofón de los talleres de poesía y escritura creativa del año más difícil de mi vida, con muy poca confianza, incluso, en la humanidad o en el poder transformador de la poesía, propuse a los dos grupos de poetas asistentes el jueves 1 de julio del 2021 que se pusiesen a escribir lo que quisiesen mientras yo leía poemas de Paul Auster, avisando de que este autor, como poeta, me parece perfectamente prescindible.

Les había proporcionado papeles recortados de una vieja publicidad que ya no queremos poner en las paredes de esta ciudad algo hostil para con quienes no podemos permitirnos comprar fachadas ni otros espacios publicitarios.

Tenían un pequeño gran taquito de unas 30 páginas de una sola cara blanca recortados en trozos de 15x15cm. Los había estado recortando esa misma tarde a mano, con un cutter sobre la plancha regenerativa de los compañeros.

Hoy le he buscado un suave envoltorio y en breve habitarán una caja especial para ellos, pues se lo han ganado: la energía arrolladora de 7 poetas es una revolución.

Logos sobre azul

Para el libro colectivo de este curso estoy apostando por un papel de un color azul intenso como cubierta, con una imagen sencilla e impactante en la portada, pero los logos que habitualmente uso son de color rojo y no quedan muy bien sobre azul.

He hecho algunos experimentos con inkscape para ver con qué versión me quedo, pero de momento he pedido 10 ejemplares con un rojo sobreiluminado por si hay suerte y queda bien… pero no lo creo.

Ya veremos.

En proceso…

Cada día me piden más complejas maquetaciones para los poemas que envían para el libro colectivo que editamos cada año en el Taller de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53. Y es que parece sintomático de que la palabra tras la palabra y el salto de línea se quedan cortos para un mundo telepatético en el que el pixel parece posibilitarlo todo como si la realidad virtual se colase en un libro de 12 por 18

Hoy me enfrento a estos retos con ganas, plagadas de escozor en los ojos. (Maldita alergia) No parece haber un único día en el que estar satisfecho con la vida al completo.

Y sin embargo ilusionado.

Colores de papel

El papel
refleja la luz
que golpea protones insatisfechos
en mitad de un vacío lleno de todo.

Los fotones incidentes
imponen su lluvia de fuego
ante la imposible barrera
de electrones.

No son más que ondas.
No son más que partículas.
Casi no son por no definirse.

Pero ahí están
aunque ese ahí sea tan esquivo
como la nieve del monte Fuji.

El té va enfriándose a mi lado
con browniana agitación
y unas estrellas estampadas sobre la taza
me recuerdan que yo quería hablar
de los colores de las cartulinas
con las que emprender las cubiertas
de los próximos libros
y de lo ridículo que me siento
por pensar que algo así importa.

Nada.
Nada importa.

Pero no saber elegir una buena portada
me obsesiona.

23 de abril

Día Internacional del Libro

Y yo con la casa sin barrer…

Apenas escribo algo que merezca la pena.
Lo que escribo no tiene afán de encontrar nadie que lo lea.
Lo que escribo es la mayoría de las veces ilegible.
Lo que escribo no lo escribo sino que hago algo que lo escribe.
Lo que escribo no busca ser un libro y sin embargo
Lo que escribo lo edito yo para mí mismo en un ejercicio onanista que presume de ello.
Lo que escribo es indigno de ser llamado texto aunque sea texto.
Lo que escribo no es poesía y sin embargo no puede ser otra cosa.
Lo que escribo es una palabra tras otra o un número tras otro.
Lo que escribo son signos asémicos.
Lo que escribo huyen de la lírica tanto que acaban en las cloacas.
Lo que escribo no genera debate.
Lo que escribo es dictatorial.
Lo que escribo es lo que escribo (y punto).

Un número son palabras

Qué mejor demostración de que un número son palabras que un traductor de números a palabras, así, tan absurdo como este que intenta transformar los números (dígitos) en palabras, especialmente orientado a crear un libro con las palabras de unos cuantos (indeterminados) decimales de números irracionales, pues hay pocas cosas más irracionales que este proyecto absurdo.

/********************************************************
    Proyecto tres14 (escrito en C)
    realizado por Giusseppe Domínguez
    a partir del día 8 de diciembre de 2019
********************************************************/

#include <stdio.h>
#include <string.h>
#include <stdlib.h>
#include <time.h>
#include <ctype.h>
#define OK 1
#define KO 0
#define MAX_LONG 10 // Longitud máxima de nombre de dígito

int firma();
int digitea(char caracter);
int nombranumero(int idioma, char caracter, char *nombre);
int instrucciones(char *comando);

int main(int argc, char *argv[])
{
  int i, idioma=0;
  char nombrenumero[MAX_LONG], caracter;
  FILE *fp;
 
  if ((argc < 2) || (argc > 3)) { instrucciones(argv[0]); } // Faltan argumentos
  else if (argc == 2) { // Número desde línea de comando
    for (i=0; i<strlen(argv[1]); i++) {
      caracter=argv[1][i];
      if(! nombranumero(idioma, caracter, nombrenumero)) { instrucciones(argv[0]); return KO; }
      puts(nombrenumero);
    }
  }
  else if (argc == 3) { // Número en fichero argv[2]
    if ( (! isdigit(argv[1][0])) || ((idioma = digitea(argv[1][0])) > 1) ) {
      printf("[ERROR] No conocemos el idioma: %s\n", argv[1]);
      instrucciones(argv[0]);
    } 
    else if ((fp = fopen(argv[2],"r")) == NULL) {
      printf("[ERROR] intentando abrir el archivo %s\n", argv[2]);
      instrucciones(argv[0]);
    }
    else {
      while ((caracter = fgetc(fp)) != EOF) {
        if (caracter != '\n') { // Ignoramos los saltos de línea
          if (! nombranumero(idioma, caracter, nombrenumero)) { instrucciones(argv[0]); return KO; }
          printf("%s ", nombrenumero);
        }
      }
    }
  }
  printf("\n");
  firma();
  return OK;
}


/******************************************
  La función instrucciones hace lo que su nombre
  indica: Imprime las instrucciones del programa.
******************************************/
int instrucciones(char *comando) {
    printf("\nUtilización: %s [número_positivo] [idioma fichero]\n\n", comando);
    puts("Si introducimos un nombre de fichero, el primer parámetro indica el idioma");
    puts("Idioma puede ser:");
    puts("\t0 - Español");
    puts("\t1 - Inglés");
}

/******************************************
  La función nombranumero nombra el número
  contenido en el caracter (si procede, claro)
  y devuelve error si no lo consigue.
  idioma = 0 (español)
           1 (inglés)
******************************************/
int nombranumero(int idioma, char caracter, char *nombre) {
  int digito;
  static int nomascomas=0; // Para no encontrar más de una coma en un argumento
  // char *numeros[] = { "cero", "uno", "dos", "tres", "cuatro", "cinco", "seis", "siete", "ocho", "nueve" };
  char *numeros[2][MAX_LONG] = {
    { "cero", "uno", "dos", "tres", "cuatro", "cinco", "seis", "siete", "ocho", "nueve" },
    { "zero", "one", "two", "three", "for", "five", "six", "seven", "eigth", "nine" }
  };
  char *coma[] = { "coma", "point" };

  if ((caracter == ',') || (caracter == '.')) {
    strcpy(nombre, coma[idioma]);
    if (++nomascomas > 1) {
      printf("Un número no puede tener más de una coma\n");
      return KO;
    }
    return OK;
  }
  else if (isdigit(caracter)) {
    digito = digitea(caracter);
    strcpy(nombre, numeros[idioma][digito]);
    return OK;
  }
  printf("[ERROR] |%c| No es un caracter válido en un número positivo\n", caracter);
  strcpy(nombre, "ERROR");
  return KO;
}
/******************************************
  La función digitea devuelve un número entero
  a partir del caracter (char) proporcionado
******************************************/
int digitea(char caracter)
{
  int digito;
  digito = (int) (caracter + '0');
  digito -= 96;
  return digito;
}


int firma()
{
  time_t tiempo = time(0);
  struct tm *tiempolocal = localtime(&tiempo);
  char txt_firma[128];
  strftime(txt_firma,128,"\nGiusseppe Domínguez, a las %H:%M. M-%Y%m%d\n",tiempolocal);
  printf("%s\n",txt_firma);
  return OK;
}

qrqrqrqr de Carmen de la Rosa

Carmen de la Rosa

Entre los zapatos de cristal,
rosas de hielo
se me ha congelado el alma, cristalina
de azul fuego

Llegó anunciada de antaño y estaño vs. deambulando
por cúmulos de arena y brisa de seda
recia
crujiendo cobarde, de la rectitud al desplome y entre versos de longevas dinastías se alzó, como una sirena que atisba un barco desde su océano infinito.

Cuan si fuese poetisa, diosa del infinito
emergió

Y mientras la tinta,
negra,
de punta a punta
y gota a gota, se clavaba en edificios de mármol,
las palabras se deshacían.
La sal en el agua
y en la tierra sucumbieron.
La luz de la manta que me cobijaba se llenó de langostas
SÍ!
SÍ!
SÍ!

Y dándome cuenta las notas, la música, las campanas y el latido se hicieron una en el silencio.

Recibido desde su página personal el día 15 de enero de 2020, tras terminar la edición online del libro qrqrqrqr. Quizá aún dé tiempo de incluirla en la versión en papel.

qrqrqrqr

Libro de códigos QR y poemas escritos y enviados desde una dirección URL generada para la ocasión por 33 diferentes poetas.

En las ocasiones donde el o la poeta no hicieron llegar sus textos, se ha optado por dejar la referencia a la página web en cuestión por si alguien quiere tomar el relevo y enviar algún poema en su nombre de cara al futuro.

Como todo proyecto de arte postal, es una botella lanzada al océano que, en más ocasiones de las esperadas, regresa con provisiones para aguantar la vida.

Giusseppe Domínguez les propuso a 33 personas participar en este libro enviándoles por correo postal un código QR impreso sobre hojas de una edición de Las Flores del Mal, de Baudelaire, que redireccionaba a una página que contenía un formulario personalizado así como un código QR con el nombre de la persona invitada a formar parte del proyecto.

El libro contiene los QR personalizados para cada poeta, así como los poemas de aquellas personas que cumplimentaron sus formularios poéticos con un poema.

Esto no es una broma