
El fin de curso de Tango de las clases de Carmen de la Rosa para la Asociación Cultural Clave 53 terminó con la habitual fiesta que es una muestra que no, que no es una muestra, que solo es una fiesta, pero bueno, luego hay muestra, pero es una fiesta, pero claro, en una muestra… pero es una fiesta y este año va a ser distinto, como todos los años que van a ser distintos, pero es una fiesta que acaba siendo una muestra que nunca es más que una muestra con intención de pasar un buen rato, como en una fiesta, aunque sea una muestra sin más público que los invitados a la fiesta que es una muestra…
Y tras el día en cuestión, terminamos sorprendiéndonos con esta tecnología tan ultramoderna como un ventilador, pero que parece un par de auriculares. Es más, seguramente el siguiente «modelo» incorporará más tecnología, así ese ventilador podría incluir un teléfono, a la par que auriculares, así como, por qué no, una interfaz de inteligencia artificial desde la que controlar, pongamos por caso, la publicación en redes sociales de una imagen banal, como la mayoría. Bromeé con el hecho de que me gustaría modificar mi ADN para incluirlo en mi propio cuerpo: tener, intrínsecamente, la capacidad de autoventilarse no me parece baladí. Lo que hoy es una broma, cualquier día lo veo en la calle en estos tiempos en los que hay personas adscribiéndose a un «movimiento» de transhumanismo, donde la ingeniería genética y la cirugía tecnológica parecen ir ganando terreno dentro de lo que llamamos normalidad.
De momento, un alumno de Tango de Carmen nos regaló, tras mi sorpresa y la de Carmen, este par de equipos, lo que siempre se agradece, pero si además el paquete llega a casa el día en el que comienza una de las olas de calor de este veranito que pinta calentito…
¿Lo usaré?
Es complicado responder a esto. Es posible que alguna vez, incluso es más probable que acabe por usarlo algunos días en el verano en el estudio, donde no tenemos aire acondicionado y se sufre la inclemencia veraniega. En casa es menos probable porque soy tan (pero tan) sensible al ruido que dudo mucho que no me acabe por molestar o interferir con cualquiera de las actividades que haga… pero no lo descarto.
Eso sí, es de agradecer y mucho que este alumno haya tenido esa generosidad, que va en consonancia con la que suele mostrar Carmen en sus clases y en su vida en general.