Poema-ceta?

Llevaba tiempo queriendo «tapar» el desaguisado que dejaron en una caja de luces en una de las paredes de mi estudio, pero por otro lado, no quería literalmente taparla, sino que no se viera.

Así que tenía pendiente hacer algún tipo de intervención que no acababa de decidir. Hace unos días pensé en la posibilidad de convertir el cable que asciende por la pared en un tallo de una planta que sale de un tiesto y, a partir de ahí, Carmen y yo hemos hecho hoy esta pequeña preciosidad que, obviamente, sigue dejando a la vista el cableado, pero lo resignifica, lo recalifica, lo redefine, lo convierte, tal como resulta evidente, en el centro de una flor electrificante.

Usar cartón y otros materiales de desecho me encanta porque si algo sale mal tienes la absoluta tranquilidad de tirarlos y olvidarte de un error. El error libre fomenta la creatividad y permite esa ligereza que a veces es necesaria para adornar una pared sin adornarla.

Carmen tuvo la brillante idea de escribir letras sobre hojas que rodearían el pistilo-cajadecables, así que las realizamos con cartulina de tapas de cuadernos que tenía reservadas para ocasiones como esta y las pintamos (sobre unas letras de cartón recortadas) con espray azul de Prusia.

Queda fantástico ese tiesto de flores azules que no he de regar sobre los libros que voy editando:

La ventana

No es una ventana.

Se trata de un balcón acristalado
con puertas de hojas de vidrio
y amplios marcos de madera pintada de blanco.

Los marcos centrales de ambas
se besan
dotando de una extravagante asimetría
a la composición
que veo a través suyo.

El lado izquierdo
desde mi punto de vista
muestra una pared de bloques de piedra
horizontalmente apilados
de un tenue color marrón grisáceo.

El lado derecho
desde mi punto de vista
me presenta una fachada
pintada de beige o color crema.

Las dos partes
cuentan con una oquedad
que
en el caso izquierdo
desde mi punto de vista
se trata de un balcón
con contraventanas de metal
lacadas en blanco
y
en el caso derecho
desde mi punto de vista
se trata de una ventana
con marcos de aluminio marrón.

Me embeleso
mirando al otro lado
desde mi punto de vista
preguntándome
si desde otro punto de vista
se romperá la terrible simetría
del tigre de William Blake.

Apenas dejo pasar el tiempo.

Miro otra vez hacia el interior
de esta bestia
y escribo esta reflexión
con forma de poema.

Cadáver Exquisito Visual

Ejercicio para cerrar el Temático dedicado a las Vanguardias del SXX, que cambiaron la historia del arte y la cultura. En este caso, es casi infantil el resultado, pero tiene profundas implicaciones, tanto en lo que respecta a la creación sin ego, como a lo incontrolado, como al cuestionamiento de la autoría, por no hablar de la reivindicación de la sorpresa en lo sencillo o la posibilidad de aportar un nombre que contrastado con la imagen genere una tercera entidad poética.

Homenaje a Yoko Ono

A partir de una hoja de un libro de Antonio Machado, un comienzo de sección dedicado a LEONOR, decidí intervenirla y quedarme con esta pequeña muestra de aprecio a una de las artistas más interesantes del siglo XX a quien siempre me parece que se suele asociar a un cantante muchísimo menos interesante, aunque haya tenido más repercusión, mediática y en la cultura popular, que no discuto.

Por otro lado, LEONOR me recordaba a una monarquía a la que me veo obligado a reconocer como ciudadano de este país cuya constitución parece impuesta e inamovible. Así que era una bonita forma de «matar» dos pájaros de un tiro.

quiero pensar

oigo a una mujer
que dice
quiero pensar
y
yo
quiero pensar
que quiere pensar
y pienso que querer pensar
no es pensar
sino querer
y quiero pensar
que pienso
y sin embargo
no quiero
o no pienso
o pensar y querer
no están relacionadas
con la voluntad
sino con el destino
con el futuro
con el increíble juego
que las palabras hacen en mi boca
o en mi mente
de menta
que demente miente
y piensa que piensa
y quiere querer
con todas sus fuerzas
o interacciones intermoleculares
o intramoleculares
y ahora no puedo dejar de pensar
en querer pensar
y no pensar
o no querer
y pensar
aun así
sin parar
de pensar en pensar
de querer y querer
y la vida
va

Yo lo tengo claro, ¿y tú?

Usando una etiqueta de una prenda que una alumna de los Talleres de Poesía Contemporánea que defiendo desde hace décadas, realicé esta pequeñísima y algo «equidistante» piecita sobre ese papel que, al tacto, me cautivó.

El mensaje de la pieza no lo tengo tan claro, pero sí sé que yo sí tengo claro hacia qué lado me inclino, aunque las flechas estén intencionadamente confundidas y el YOU?, intencionadamente rojo.

Zapatitos

Casi descartados por incomodidad, estos zapatos ortopédicos, que compré en la tienda donde me veo condicionado a adquirir mi calzado desde que tengo problemas en esa parte del cuerpo que cubren, están bastante deteriorados por su utilización en la acción «Falta Civismo» que realicé en octubre del 2025.

Estaban casi sin estrenar, pero me resultaban sumamente incómodos, en parte por ese sistema de apertura dual: por cremallera y por cordones, que me confundía cada dos por tres. Además de algo ajustados por la punta, lo que hacía me dolieran los deditos.

Así que los usé en aquella «performance» en la que asumía que el calzado que usase iba a quedar algo malogrado, pero que requería un calzado más formal que la mayoría de mi habitual indumentaria.

Ahora ando caminando con ellos sabiendo que me acompañaron ese día y reconociendo en esa puntera rozada su servicio prestado. Además, parece que el uso los ha suavizado y ya no me dañan mis extremidades de la extremidad, aquello para lo que, por similitud con los de las manos, denominamos dedos.

desorden

desordenados
los papelitos arden
sobre la mesa


siete elementos
sin conexión alguna
bailan la muerte


vasos y vasos
acumulan miseria
tras ser usados


todos los cables
se enredan como locos
sin un sentido


en el perchero
ropa de andar por casa
que está algo sucia


libros y libros
como vasos y vasos
tras ser bebidos


sillas plegables
en perfecto desorden
cercan la mesa


carpetas viejas
me recuerdan mi edad
crueldad infecta


atolondrado
miro a mi alrededor
busco tesoros


paredes blancas
con grietas que insinúan
final de etapa


Esto no es una broma