Prólogo de La luminosa desnudez

Hacía tiempo que no escribía un prólogo y menos aún por petición, puesto que siendo el editor de la mayoría de los libros que «creo», me encuentro en la tesitura de no querer tomar dos roles diferentes: editor y prologuista, pero la verdad es que ha sido sencillo y Arturo no me lo ha puesto nada complicado. Un gusto trabajar así, la verdad.


El poema y el poeta

«Vivir es una victoria que no se piensa, se propone».
Arturo Córdova Just

 

Conocí a Arturo Córdova Just el 6 de marzo de 2026 por intermediación de la poeta Anita Ges a quien tanto le debo. Nos encontramos en uno de esos escasos bares tradicionales de Madrid que perviven en esta ciudad cada día más impersonal. Ella me había comentado que Arturo era un gran tipo y que me caería bien, así que organizó el encuentro para comer juntos ese viernes.

Durante el almuerzo se habló de literatura, de poesía, de lecturas, de comida, de viajes, de amistad y, sobre todo, de amor: amor por la palabra escrita, pero también amor por las personas queridas, quizá por la tonta casualidad de que ese día se cumplían los 26 años y seis meses desde que yo le declares mi amor a mi actual pareja. Arturo y yo reivindicamos el amor. Él también se declaraba fervientemente enamorado. Enamorado de la vida, de su amor, de la poesía, de la creación, del amor en una palabra.

Tras esa revelación (nuestra comunión en el amor), quiso acercarse a conocer el estudio donde está situada la sede de la Asociación Cultural Clave 53 y le gustaron nuestras ediciones. Así que acordamos ponernos a trabajar en una posible edición de un poemario suyo. Menos de un mes más tarde, el 3 de abril, a su regreso a México, estábamos confabulando la publicación de su largo poema «La luminosa desnudez» en España.

Él lo definía como un largo e intenso poema y, sin duda, lo es. La intensidad es característica omnipresente en toda la obra, intenso manifiesto de qué es la poesía y qué es ser poeta. Este poeta intenso en su inmenso poema. Córdova Just nos habla de amor, del proceso creativo, la inspiración («montoncito de monedas al pie de una encrucijada»), de la música, melodía de sus whitmanianos versos, de la vida, de su vida: la vida de poeta.

Entre un yo evasivo, un somos incluyente y una tercera persona que reduce la presencia del ego, Arturo desvela quién es él, ese yo que escribe: «soy germinal, soy multiforme, soy el único capaz de no extinguirse nunca». Sus palabras nos dan cuenta de la eternidad que cabe en cada segundo de los millones de existencias que desgrana, que personifica un «él» que es él: El poeta Arturo Córdova Just. Consciente consiente en ser un ser que siente, siempre, ser poeta originado por su poema.

A medida que avanzamos en la lectura del texto, vamos comprendiendo que estamos en mitad de un ritual de encantamiento, un llamamiento al universo a ser verso, ser el verso caliente de sangre encarnada capaz de reinventar a Dios, un Dios lírico humanamente esculpido, pues entre lo sacro y lo humano, lo nunca demasiado humano, se mueve el verbo de este poeta creador de mareas.

Por concluir con una pequeña reflexión sobre la elección estética de esta publicación, añadir que tal es la longitud de los versículos de Córdova Just que optamos por una disposición horizontal, casi a modo de partitura que se presentase como letanía arsenal de beligerancia contra lo manso literal, un libro de casi medio metro de amplitud, que refiera a esa distancia oceánica que se diluyó en letras en el momento en el que Arturo y yo comenzamos a vibrar en la misma sintonía aquella tarde de primavera del 6 de marzo de 2026.


 

Poema-ceta?

Llevaba tiempo queriendo «tapar» el desaguisado que dejaron en una caja de luces en una de las paredes de mi estudio, pero por otro lado, no quería literalmente taparla, sino que no se viera.

Así que tenía pendiente hacer algún tipo de intervención que no acababa de decidir. Hace unos días pensé en la posibilidad de convertir el cable que asciende por la pared en un tallo de una planta que sale de un tiesto y, a partir de ahí, Carmen y yo hemos hecho hoy esta pequeña preciosidad que, obviamente, sigue dejando a la vista el cableado, pero lo resignifica, lo recalifica, lo redefine, lo convierte, tal como resulta evidente, en el centro de una flor electrificante.

Usar cartón y otros materiales de desecho me encanta porque si algo sale mal tienes la absoluta tranquilidad de tirarlos y olvidarte de un error. El error libre fomenta la creatividad y permite esa ligereza que a veces es necesaria para adornar una pared sin adornarla.

Carmen tuvo la brillante idea de escribir letras sobre hojas que rodearían el pistilo-cajadecables, así que las realizamos con cartulina de tapas de cuadernos que tenía reservadas para ocasiones como esta y las pintamos (sobre unas letras de cartón recortadas) con espray azul de Prusia.

Queda fantástico ese tiesto de flores azules que no he de regar sobre los libros que voy editando:

Cadáver Exquisito Visual

Ejercicio para cerrar el Temático dedicado a las Vanguardias del SXX, que cambiaron la historia del arte y la cultura. En este caso, es casi infantil el resultado, pero tiene profundas implicaciones, tanto en lo que respecta a la creación sin ego, como a lo incontrolado, como al cuestionamiento de la autoría, por no hablar de la reivindicación de la sorpresa en lo sencillo o la posibilidad de aportar un nombre que contrastado con la imagen genere una tercera entidad poética.

Cadáver eXquisito

Hoy es una jornada
para vivir en un mundo
reducido a cenizas enterradas.

Bajo este olivo sagrado
busco entre las cosas
del cajón de las medicinas ácidas,
dulces, saladas, amargas,
envenenadas a su paso
por la ciudad morada
aires de montaña y deseos,
dorados castillos
relucen al horizonte de un látigo
que morirá en abril.


Cadáver exquisito compuesto el lunes 20 de abril de 2026 entre 8 personas (podríamos decir que a 16 manos):
Andrés Zamorano, Sol Gómez, Marta Sánchez Germán, Alba Pobes, Manuel Fernández, Andrea Perissinotto, Alberto Modesti y Giusseppe Domínguez

Poema collage

¿Cómo escribir un poema siguiendo las directrices con las que se realiza un collage? ¿Atendiendo a la fragmentación? ¿Poniendo énfasis en que el material sea procedente de algo precedente? ¿El material es físico, literal, literario, metafórico, evocado?

En esta aproximación, propuse un ejercicio consistente en tomar fragmentos de menos de 4 palabras de un texto preexistente y a partir de esos fragmentos componer, sin más adición, un poema propio. El texto original puede hacer variar bastante el resultado, pero también la elección de los fragmentos de palabras y, por supuesto, la composición o yuxtaposición de los mismos.

Este es el texto que yo obtuve mientras invitaba a crear de esta manera en uno de los Talleres de Poesía Contemporánea de la Asociación Cultural Clave 53 que sostengo desde hace casi un cuarto de siglo:

Vida matrimonial

Presagiando
sentido del tacto
adelantó el aburrimiento.

Coser para hacer
su máquina
la carne rosada,
consumismo
de masas florecientes.

Yo lo tengo claro, ¿y tú?

Usando una etiqueta de una prenda que una alumna de los Talleres de Poesía Contemporánea que defiendo desde hace décadas, realicé esta pequeñísima y algo «equidistante» piecita sobre ese papel que, al tacto, me cautivó.

El mensaje de la pieza no lo tengo tan claro, pero sí sé que yo sí tengo claro hacia qué lado me inclino, aunque las flechas estén intencionadamente confundidas y el YOU?, intencionadamente rojo.

Punto sobre la i

Después de un día de mis Talleres de Poesía Contemporánea, a veces me dejan inspiración los ejercicios que realizan quienes asisten. En esta ocasión, un punto gordo creciendo sobre una i iba aumentando (según poema de Laura Cañete) hasta dejar la letra casi aplastada.

Decidí hacer esta pequeña poesía visual basada en la regla de ir multiplicando el punto por una aproximación de la proporción áurea (1,6) y dividiendo la letra i, sin el punto, por la misma proporción.

Ha sido realizado utilizando Inkscape, en su versión 1.2 (me habría gustado que fuese la versión 1.6, aunque no influyese en absoluto en el resultado).

Cuatro cadáveres (exquisitos, eso sí)

La última gallina del corral
puso un huevo color marfil
que deslumbra mi mirada
y no puedo ver
y otra vez me rindo
no deseo ser vivo en un hemisferio
de este planeta a punto de extinguirse.

Calor, destrucción, castillos que vuelan
a mi alrededor de la mesa.

Comíamos y bebíamos un sagrado sangrado
negro sobre blanco,
fin del libro.


Hoy vi a Merixel
Bebimos una cerveza,
llegué a clase
feliz como una perdiz
que fue caza la noche que bebía
el mejor whisky de asqueroso sabor
que me quema
y repudio y asco de su actitud
tan irreverente rajada
con la antipatía
y mala educación por inocular
un virus, el nuevo juguete
de mi garganta quemada
por el whisky de antes de que suene la alarma.

Yo ya me había despertado.


El horizonte
de tus labios compartidos de rojo
pasión nocturna el viaje que me gustaría
hacer esta noche oscura y calurosa
comienza la firmeza.

Siento mucho deseo
de dar un paseo nocturno con luna nueva
como una persona con lengua bífida
de serpiente que viene hacia mí
sigilosa y colorida
y llena de vida
una falda floribunda hiladura
de una luz infernal.


Bienvenidos al mayor temor
que me accede
donde tengo mucha ilusión de que sigamos
construyendo una relación de amor
sin pecado concebida
nuestra señora del subterráneo miedo
que se clava
pero me da quietud en su lecho,
se estaba muriendo,
el cáncer invadía
todos sus órganos sexuales
de las cucarachas.

De todos modos
pensaba acabar.
Ya tenía ganas de que llegase algo.


Escritos a 8 manos el 12 de marzo de 2025 por Sandra Cuenca, Salva Gámez, Lauri Moyano y Giusseppe Domínguez

LipoHaiku Fuerte

Como ejercicio de los Talleres de Poesía Contemporánea, en este caso, basado en el temático de Poesía Clásica Japonesa, pido que escriban, en algún momento, un haiku combinándolo con una de las más interesantes restricciones de OuLIPO: el lipograma (en este caso, lo que yo llamo lipograma fuerte) y este fue el que yo hice a modo de ejemplo:

solo los ojos
son locos como pozos
con poco fondo

En el que, entre otras cosas, quería evitar la repetición de palabras, lo que suele ser difícil en este tipo de ejercicios. No es, obviamente, el primero que hago, como este otro dedicado a «embellecer» un poema objetual que le regalé a Pepe Buitrago.

Esto no es una broma