Chuletas a la plancha sobre pizarra negra con sal de escamas de limón.


Diario
Chuletas a la plancha sobre pizarra negra con sal de escamas de limón.


Este lunes tuvimos la suerte de compartir el espacio radiofónico dentro del programa Con todas las letras, conducido por Mirari Bueno de Radio Vallekas que nos dio tiempo para hablar del libro colectivo de este curso, Versos que se abrazan, para recitar poemas de las cuatro poetas que fueron a leer sus textos propios, para invitar a cada oyente a 53 Latidos de Versos que se Abrazan (esta locura de final de curso que enlaza poesía, tango, música y que celebraremos el 24 de junio a las 19:00).
Dicen en la descripción del programa:
Este programa rebosa poesía. Participan en él cuatro poetas : Mª José Gómez Sánchez-Romate, Yolanda Jiménez García, Isabel Jiménez Moreno y Andrea Vidal Escabí acompañadas por Giusseppe Domínguez, Director de la Asociación Cultural Clave 53, quienes presentan su libro «Versos que se abrazan» y nos invitan a su presentación el próximo 24 de junio.
Estupendas lecturas y estupendo encuentro. Emoción hecha voz pura.
Acabamos de recibir 500 invitaciones para el Evento de la Asociación Clave 53 de fin de curso de este 2017-2018.
Estamos ilusionados y con muchas ganas de presentar el libro colectivo y de realizar una de las mayores convocatorias que hemos organizado hasta ahora.
Esta pregunta está mal formulada, habría debido preguntar(se) ¿Qué harías por amar?
Parece un cambio sutil, pero es crucial.
Se ama, no se consigue un objeto llamado «amor».
Eso es otra cosa. Quién no lo entienda, que lea a Eric Fromm (El arte de amar).
Yo amo, tú amas, él/ella ama, etc…
vs
Yo no «consigo» amor, tú no «ganas» amor, él/ella no «obtiene» amor.
¿Queda algo más claro?
El problema es que si se «vende» la idea de que el amor es algo que se «logra», acaba por ser mercancía en este sistema tan, digamos, perverso, con lo que hay infinidad de respuestas a la pregunta de ¿qué harías por (¿conseguir?) amor? que ponen los pelos de punta… y evocan o dirigen el pensamiento a grotescas acciones como intentar «adquirirlo» en el mercado económico. Y eso NO ES AMOR.
Se cuelan en nuestra casa por la ventana entreabierta
una gran ventana entreabierta
dejando entrar ventanas de palomas
y palomares de vidrio entrecerrado.
Las palomas
se cuelan en nuestra casa por la ventana entreabierta
una gran ventana entreabierta
al llanto
a la alegría
al sueño
a la nostalgia
al hábito
a la vida
dejando entrar miriadas de palabras
a bocajarro
contra corriente
golpeando el horizonte interno de la mesa negra.
Las palomas,
sí:
Las palomas.
De cara al libro colectivo que cada curso publicamos en los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53, este año vamos a realizarlo mediante una imprenta «profesional» para editoriales, lo que me ha obligado a tener que aprender a manejar herramientas más sofisticadas de edición y maquetación, cuya rentabilidad supongo que apreciaré en un futuro intermedio.
De momento, dejo constancia de la portada realizada utilizando Inkscape sobre Linux, como me gusta hacer, políticamente libertario, con software libre cueste lo que cueste, pues no cuesta dinero, pero sí algún que otro disgusto y una curva de aprendizaje cuando menos escarpada.
No obstante, la satisfacción de su uso acaba por compensarme. Y, supongo, me permite vivir una vida alejado de equipos de muchos más recursos que serían más caros, lógicamente, lo que me libera, a la larga de ciertas «obligaciones» contractuales muy extendidas entre la población. No deja de ser una forma empecinada de «vivir a la contra», algo adolescente, quizá, pero rebelde más que revolucionario.

Una amiga de Carmen del mundo del Tango publica esta opinión en su muro de una red social:
Las tandas rosas no son más que otra forma de desigualdad, bajo mi punto de vista, denigrante para la mujer y en la que los hombres se ven casi obligados a bailar en muchas ocasiones con quien no quieren, «pero como sólo es una tanda» no más miserias o que ellos tengan una tanda azul, lo que tiene que existir es igualdad a la hora de invitar a bailar, y que los hombres admitan y acepten que las mujeres les invitemos a bailar con cabeceo o como cada uno entienda y quiera, ya que eso depende también del momento y de la persona, pero igualdad a la hora de invitar y de aceptar esa invitación con libertad absoluta tanto del hombre como de la mujer.
«La tanda rosa» es un invento para que «las mujeres» puedan sacar a «los hombres» a bailar. El resto de la noche no tienen ese derecho.
«La» y «rosa»… ni más ni menos: Una y del color que «corresponde». Más patético/machista no puede ser.
Hace años que veo que el machismo en Tango viene reduciéndose, pero está tan lejos, TAN LEJOS, de alcanzar un nivel soportable que esta entrada me ha recordado el porqué no voy a milongas desde hace varios años.
El debate está no ya estancado, sino obviando infinidad de otras pautas machistas más o menos toleradas con la, frecuentemente repetida, frase de «esto también pasa fuera del tango», como si eso fuese ni tan siquiera una mínima excusa.
El «look» tanguero es machista hasta la médula. Convertida la mujer en un objeto pasivo y sufriente que ha de estar dispuesta a pasar por esos aros para tener que bailar. No es que sea repulsivo, es que es insoportable. Pero lo que más me sorprende es que muchos y muchas de quienes van a las milongas se consideran feministas. Y no puedo entenderlo.
Pero cada día entiendo menos cosas… así que esta sólo es una más.
Pero vaya toda mi solidaridad con la Huelga del 8M.
Puede que no comparta parte de su estrategia, pero sí su ideología, muy bien reflejada en este manifiesto Hacia la Huelga Feminista del 8M.
Seguiré haciendo lo que está en mi mano por luchar contra el machismo allí donde lo encuentre. Incluso (especialmente) en mí mismo.
Hoy, por sororidad (solidaridad y concordia entre mujeres, que implica un reconocimiento mutuo, plural y colectivo), mejor estaré en el silencioso refugio de mi diario. Mañana quizá sea día de poder participar en una solidaridad y concordia entre feministas (independientemente de su género) y, ojalá, un día sea redundante porque todo ser humano sea feminista.
Ni siquiera le pediré a Carmen que haga huelga o se posicione, pues no quiero ser yo, un hombre, quien le diga a ella, una mujer, lo que ha de hacer.
Por otro lado, acabo de ver en FaceBook esta joya que explica mucho mejor que yo y con mucha menos amargura mi sentimiento al respecto:
*Comentario de Rubén Ibares Matute extraído del muro de Roy Galán en ref. Al #8M*
«Creo que hay que saber diferenciar la huelga de 24 horas con la manifestación. No tiene mucho sentido que los hombres hagamos el parón de 24 horas, ese parón se hace para que la sociedad entienda que si todas las mujeres hicieran huelga, el dia a dia de las ciudades seria un absoluto caos. Por eso no tiene sentido que la huelga la hagamos los hombres.
Otra cosa muy diferente es acudir a la manifestación, no solo en señal de apoyo, ninguna mujer debería necesitar mi apoyo o mi ayuda en un tema que influye día a día en la vida de todos (hombres y mujeres). No se trata de apoyar, se trata de compartir.
Yo tampoco quiero formar parte de una sociedad donde por el simple hecho de ser hombre tengo que ser el que más dinero gane, el que deba renunciar a ver como crecen sus hijos para no perder estatus en la empresa, el que no pueda expresar como se siente por miedo al rechazo o parecer débil y tampoco quiero formar parte de una sociedad que menosprecia el trabajo de cualquier mujer por el hecho de serlo. No quiero ganar más que nadie por hacer el mismo trabajo. Y quiero que se valore de una vez el trabajo de todas las mujeres que dejaron sus carreras para que muchos hombres estemos donde estamos hoy día. Sin ellas no hubiera sido posible.
Todo hombre que tiene un puesto importante en cualquier empresa que tenga claro que es gracias al esfuerzo y sacrificio de muchas mujeres, que dejaron de pensar en sí mismas para que triunfáramos.»