Miniacción: una A abanadonada

El domingo 18 de febrero de 2018 fuimos invitados a un encuentro de Teatro y Poesía que organizaba Residui Teatro. La Asociación Cultural Clave 53 y con ella Carmen de la Rosa que imparte clases de Tango en la escuela vinculada a esta compañía teatral fue representada por un par de alumnos avanzados que bailaron un bello Tango en la estupenda Sala de Terneras del Matadero de Madrid.

En un lateral había una instalación poco atendida que pretendía hacer un llamamiento para que dejase quien quisiese una pequeña intervención poética bajo un par de paraguas de los que colgaban diversas cosas.

Era momento de librarme de mi querida bufanda de colores. Casi 2 metros de bufanda de pasteles longitudinales con los que compuse una letra A. La construí en el suelo.

Ahí se quedó cuando nos fuimos.

Con(caVex)idadeS

ella es cóncava
yo soy convexo
(no hablo de sexo)
ella es amable
yo soy solemne
ella es risueña
yo soy serio
ella es vital
yo soy previsor
ella es impulsiva
yo soy racional
ella es apasionada
yo soy apisonado
ella es un abrazo
yo soy un beso
ella es cóncava
yo soy convexo
ella es elegante
yo soy ligero
ella es lunática
yo soy marciano
ella es suave
yo soy tierno
ella es llanto
yo soy cuenco
ella es música
yo soy silencio
ella es nostalgia
yo soy futuro
ella es luz
yo soy rincón
ella es cóncava
yo soy convexo

PROYECTO: 0025 – Pidiendo la Palabra

[youtube_sc URL=https://youtu.be/autKU-SIYik]

PROYECTO: 0025 – PALABRAS BASURA

Título: Pidiendo la Palabra

Idea de Virginia García Falagán,
Andrea Vidal Escabí y Giusseppe Domínguez

Peticiones y Palabras
Virginia García Falagán
Andrea Vidal Escabí
Giusseppe Domínguez
Eva Obregón Blasco
Tanja Ulbrich

Manos a la obra
Virginia García Falagán y Eva Obregón Blasco

Pista de Audio
Tanja Ulbrich y Giusseppe Domínguez

Voz Anónima
Andrea Vidal Escabí

Edición de Vídeo
Giusseppe Domínguez

Imágenes de portada y cierre
Tanja Ulbrich

Una Producción de

Laboratorio de Poesía Experimental
Asociación Cultural Clave 53

Veo pasar los bytes

Veo pasar los bytes
que casi no son sino bites
subiendo por la escarpada cuesta del atroz enrutador
hasta llegar a una colina
donde una metralleta de indiferencia
los golpea hilo a hilo
contra el paquete ip de porcelana
que teje la inmensa telaraña
mientras cuento
cuánto
cuánto
tarda un ping en dar respuesta
cuál es la velocidad de subida a un pozo negro
al que llamar nube con un paroxismo inexplicable
y esperar a que nieve
un mar de unos y ceros
sobre la capa de cartón
donde la poesía
pide la palabra.

Inventar una deidad

Y justo a continuación
no creer en ella.

Es mi naturaleza
terriblemente atea
la que dirige mi descreimiento
mi falta de fe ciega
mi ceguera de fe
o lo que sea.

La rima, ay, la rima
esa maldita deidad
desterrada del valle de las sombras
de cada poema melancólico
en el que abrir la cabeza
al paso de los años.

La rima, ay, la rima
en la que nunca creí
incluso haciéndole versadas
reverencias.

Nieve

Cae la melosa nieve
cautivando miradas
manto
siempre manto
algodón frío
hoy me recuerda
el libro duro y cruel
que terminé esta noche
de Primo Levi
sobre su estancia en Auschwitz
durante la matanza sistemática
trabajando en su propia
máquina de destrucción masiva
sobreviviendo
al invierno polaco
bebiendo agua helada
tras filtrarla para no enfermar
intentando mantener la humanidad
sobre una nieve de hombre libre
que se puede ver a través de una ventana
mientras las piernas entran en calor
gracias a 800 vatios de potencia
y se escribe un poema sobre
la melosa nieve
cautivando miradas
y se critica sutilmente
el abuso
de la palabra manto
para referise a ese cobertor blanco
de estructura microscópica tan particular.

Esto no es una broma